Cientos de casos de cáncer cerca de antenas de telefonía.

La Asociación de Afectados de Navarra por los Campos Electromagnéticos (ASANACEM) y la de Valladolid (AVAATE) ha realizado un excelente trabajo de recopilación de casos de cáncer (principalmente, también aparecen otras dolencias), ocurridos en las inmediaciones de antenas de telefonía móvil. Lo han documentado muy bien a través de lo publicado en la prensa durante los últimos años. La recopilación va desde el año 2000 al 2008.

Por otro lado, además del pdf Clusters de Cancer, en un link de la página de ASANACEM pueden encontrar otra recopilación de casos aparecidos en prensa, la mayoría desde ese año 2008 hasta el 2010. Como les cuento, son recopilaciones de noticias periodísticas (puede haber muchas otras más), no es un estudio científico, pero tampoco hay estudios epidemiológicos cerca ni lejos de antenas, ni ningún seguimiento de la situación de las personas que viven en las inmediaciones de estos artefactos. Ninguna institución ni empresa los han realizado.

Es más, en ocasiones se le exige a la población que “demuestre que esas afecciones están relacionadas con sus dolencias“, cuando ese seguimiento deberían hacerlo las instituciones, independientemente de cual fuese su resultado. La recopilación presentada por estas organizaciones ciudadanas es sólo de antenas, no se incluyen a poblaciones que vivan cerca de nudos eléctricos, alta tensión, transformadores eléctricos, edificios con WiFi, etc., en las que también se denuncian muchos casos por todo el mundo.

Si las instituciones hicieran su trabajo, los ciudadanos no tendrían que cumplir con esta dejación de sus funciones.

Más info: En los libros Conspiraciones tóxicas y La salud que viene hay capítulos monográficos sobre las enfermedades que provocan los campos electromagnéticos y el lobby que trata de ocultarlas.

Miguel Jara

Algunas consecuencias del descubrimiento del retrovirus XMRV.

Como muchos de ustedes saben, hemos publicado sobre ello ya en otras ocasiones, hace un año se descubrió en personas enfermas de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) secuencias de un nuevo retrovirus, el XMRV. Lo que les cuento a continuación es un resumen crítico realizado por José Luis, un farmacéutico y enfermo de SFC que colabora con la Liga SFC, que trabaja por los derechos de estas personas y por llamar la atención de la sociedad sobre estas denominadas enfermedades emergentes y ambientales.

Dicho retrovirus fue detectado hace unos cuatro años en personas con cáncer de próstata (en alrededor de un 30% de pacientes de ellos) y hace tan sólo un año fue publicada en Science la relación de este nuevo retrovirus, el XMRV, concerca del 70% de enfermos de SFC y un 4% de personas sanas.

Un dato importante es quién lo descubre. Se trata de un instituto privado norteamericano (fundado por la Sra.Whittemore, multimillonaria con una hija gravemente enferma con SFC) que recluta a los mejores investigadores del tema para buscar la causa del SFC. No existen intereses ligados a la Big Pharma, la gran industria farmacéutica, ni gubernamentales de ningún tipo sino sólo de tipo personal (una madre, rica, que invierte toda su fortuna en curar a su hija).

El “azar” lleva a investigar este nuevo retrovirus (hasta el momento el tercero o el cuarto descubierto hasta el momento) encontrado en enfermos de cáncer de próstata que tienen una anomalía genética en la síntesis de la enzima RNasa L(una enzima intracelular encargada de “cortar” el ARN -material genético vírico-).

A partir de aquí organismos gubernamentales de todos los estados (sobretodo del Reino Unido pero también en USA y Europa) han corrido a publicar todo lo contrario, es decir la no presencia del XMRV en enfermos de SFC. Se ha dado incluso la paradoja de que dos organismos públicos sanitarios de USA (la CDC, los centros de control de enfermedades y el NIH, el Instituo Nacional de salud, que depende de la FDA) llegaron a conclusiones diametralmente opuestas. Los CDC, dirigidos por el psiquiatra William C. Reeves publicaban la no existencia del XMRV, mientras que la FDA tuvo que publicar sus resultados, forzada por una filtración de unos periodistas noruegos que tuvieron acceso a estos documentos confidenciales en un congreso sobre retrovirologia en Zagreb. Estos concluían que el 85 % de los pacientes tenían un retrovirus “similar” al XMRV (hay que pensar que como pasa en otros virus, existen “cepas” diferentes en función de las zonas) mientras que la incidencia en personas sanas (portadores asintomáticos que contribuirían a la difusión de la enfermedad de forma silente) ascendía al 8 % (varios millones de personas en USA).

Varios experimentos han demostrado la gran infecciosidad del XMRV incluso en tejidos in vivo. Se trata de un virus que no mata a la célula, como ocurre con el VIH, sino que inyecta su material genético (RNA) que tras ser “traducido a DNA” es imbrincado en el genoma de la célula para toda la vida. Las copias en sangre periférica -la de las analíticas- baja mucho en las primeras semanas y cómo ademas no mata a las células a las que parasita (los linfocitos) las analíticas “normales” salen “perfectas”.

Los enfermos de SFC presentan un sistema inmune anérgico (es un término que significa muy poco funcional, por ejemplo, se ha comprobado que un tipo de linfocitos T, los CD8, no actúan cuando le pasa por delante un virus) que justificaría las constantes reactivaciones virales que sufren casi todos estos pacientes y la alta tasa de cáncer (al ser una enfermedad “fantasma” cuando se opera de cáncer a un enfermo de SFC, al ser una enfermedad “no declarada” no suele relacionarse con el SFC. La incidencia de linfoma de no Hodgkin es 1.000 veces más alta en enfermos de SFC que en población sana).

No existe gobierno que quiera lidiar con tamaña locura: virus infeccioso, que no mata pero que te deja en un estado lamentable, altamente contagioso y oncogénico. Vía de transmisión sangre, fluidos orgánicos (semen, flujo, fluido prostático) e incluso saliva.

Hay “especialistas” conchabados con los gobiernos para que todo esto no cale entre la opinión pública y, si aparece, que sea como algo menor y que está bajo control.

Hemos sido los propios enfermos los que hemos informado a las autoridades sanitarias pidiéndoles que actúen ante tal crisis y que controlen los bancos de sangre (a día de hoy, si te tienen que hacer una transfusión te la juegas y mucho). ¿Qué pasa con el 4-8 % de personas asintomáticas que a día de hoy podrían tener el XMRV y que habitualmente donan sangre? Estariamos hablando de entre 1,5 y 3 millones de personas infectadas en España que actuarían como portadores asintomáticos si estos datos se confirmasen. ¿Y con la sangre de los bancos de sangre previsiblemente contagiada, si a día de hoy todavía no existe manera adecuada de controlar este nuevo XMRV? ¿Es eso tener bajo control los bancos de sangre?

Esta situación afecta a la totalidad de los países pero que muchos gobiernos se han lanzado a desmentir aprovechando esta vez para si, la mala fama de la Big Pharma, condenando a cientos de miles de enfermos a la más sórdida enfermedad y la muerte temprana (por ejemplo, los enfermos de SFC mueren de cáncer a los 46 de media mientras que la población general lo hace a los 78 años).

¿Y qué tiene que ver en todo esto los productos químicos tóxicos, que agravan la situación de los enfermos de SFC? Pues que este virus (que por ahora no se ha demostrado que sea causa aunque tiene muchas papeletas para serlo) es probable que no se active en individuos con sistemas inmunes sanos. El estrés continuado, los tóxicos, la genética de cada individuo, predispone a que un portador pase a ser un enfermo de la noche a la mañana. El virus aprovecha momentos “difíciles” del organismo para reactivarse (además se ha demostrado que es hormono-dependiente) con lo cual ciertas hormonas como por ejemplo el cortisol (hormona del estrés) lo “alimenta”.

Existen familias enteras contagiadas (es posible la vía madre-feto) con SFC u otras patologías relacionadas como el autismo (el XMRV ha sido encontrado en enfermos de autismo y se postula que el autismo en bebés podría deberse a una reactivación brutal del XMRV provocado por las vacunas administradas en los primeros meses de vida).

Miguel Jara

Verdades ocultas sobre nuestra comida.

Mucha gente no sabe que el aumento de la producción a través de variedades de cultivos de alto rendimiento (semillas “mejoradas” o híbridos) conlleva la disminución de nutrientes, vitaminas y proteínas en los alimentos producidos. Es un efecto conocido desde hace décadas por agrónomos e investigadores agrícolas llamado “efecto dilución”. El incremento drástico del rendimiento de los cultivos por hectárea basado en semillas híbridas, uso de fertilizantes sintéticos e irrigación eleva el volumen de materia cosechada, pero es menos nutritivo, principalmente porque la misma cantidad de nutrientes se diluyen en mayor cantidad de hojas, granos o frutos.

Un artículo reciente de Donald R. Davis (Declining fruit and vegetable composition. What´s the evidence?, HortScience, vol. 44/1, febrero 2009) analiza varios estudios anteriores sobre el tema. Concluye que tanto en el caso de los granos como en el de hortalizas y frutas se registra una disminución de nutrientes, paralelo al aumento de producción por hectárea. En el caso de hortalizas hay disminución de calcio y cobre de 17 hasta 80 por ciento, junto a la disminución de otros nutrientes, como hierro, manganeso, zinc y potasio. Un estudio del año 2004 que midió la cantidad de proteínas y cinco vitaminas (A, C y tres del complejo B) sobre 43 hortalizas encontró disminución también de estos elementos: hasta 6 por ciento en proteínas y de 15 a 38 por ciento para tres de las 5 vitaminas estudiadas. Otros análisis sobre maíz y trigo confirman la misma tendencia.

En su revisión, Davis concluye que como la selección de laboratorio para producir híbridos se basa en aumentar el volumen de los granos, frutas y hojas, compuestos mayormente de carbohidratos, no se toma en cuenta que este incremento focalizado implica la dilución de “docenas de otros nutrientes y fotoquímicos”. No es un factor despreciable: la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) denomina esta creciente falta de micronutrientes en los alimentos “el hambre oculta”. Según este organismo, mil millones de personas sufren deficiencia de hierro, factor asociado en los países pobres al 20 por ciento de los casos de muerte durante el embarazo y la maternidad. También en esos países uno de cada tres menores de cinco años sufren retardo de crecimiento por falta de micronutrientes, y 40 millones de personas sufren problemas de visión o ceguera por falta de vitamina A, entre otros ejemplos. Por otra parte, mil millones de personas consumen demasiadas calorías y son obesas.

La “revolución verde”, basada en aumentar el rendimiento de pocos cultivos, promover la uniformización de los campos con semillas híbridas, mecanización y uso intensivo de agrotóxicos produjo más volumen de comida, pero menos variada y que cada vez alimenta menos. Al mismo tiempo favoreció la concentración del comercio agroalimentario en una veintena de corporaciones trasnacionales que monopolizan desde las semillas y los agrotóxicos hasta la distribución y procesamiento de los alimentos.

Además de ser menos nutritivos, esos alimentos contienen cada vez mayor cantidad de residuos de agrotóxicos y químicos, debido a su industrialización y empaque. Son un generador “silencioso” pero continuo y omnipresente de enfermedades, que van del aumento significativo de alergias a efectos más graves como problemas neurológicos, malformaciones de nacimiento, debilitamiento inmune, infertilidad y cáncer. De paso, los agrotóxicos y fertilizantes sintéticos destruyen los suelos y contaminan las aguas.

El cúmulo de este desarrollo enfermo y enfermante son los cultivos transgénicos. Además de basarse en híbridos –a los que se les introduce materiales genéticos de virus, bacterias y especies con las que nunca se cruzarían en la naturaleza–, son resistentes a varios agrotóxicos, por lo que su aplicación masiva deja residuos de esos venenos hasta 200 veces mayores que sus similares convencionales también cultivados con químicos.

A los efectos de los agrotóxicos, los transgénicos suman nuevos impactos por el hecho mismo de la manipulación a la que son sometidos. Por ello, la Asociación Americana de Medicina Ambiental se pronunció en mayo de 2009 exhortando a sus miembros, pacientes y público en general a evitar el consumo de transgénicos.

Obviando estas realidades, muchos gobiernos y organismos internacionales se hacen eco del discurso de las trasnacionales de los agronegocios y nos dicen que se necesita producir mayores volúmenes de alimentos con más agricultura industrial y transgénica para “resolver” el hambre en el mundo. Digamos: comer mal, pero comer algo. Sin embargo, tampoco eso sucede. Aunque cada vez se producen mayores cantidades de alimentos, paralelamente aumenta el número de hambrientos y desnutridos. Más cantidad no significa que llega a los que lo necesitan. Por el contrario, debido a que los alimentos se transforman cada vez más en mercancías en manos de empresas, cada vez hay más pobres y hambrientos que no pueden pagarlos.

La solución real está justamente en lo contrario: que la producción de alimentos sea local y diversificada, en manos de campesinos y agricultores de pequeña escala que usan semillas locales y brindan alimentos sanos y nutritivos, que no sólo se alimentan a sí mismos, sus familias y comunidades (la mitad de la población mundial), sino que también producen la mayor parte de los alimentos que se consumen dentro de sus países. Al no cegarse con la alta producción de un solo cultivo y no usar agrotóxicos favorecen la cosecha de muchas otras variedades en conjunto con cada cultivo, fuente de muchos otros nutrientes.

Fuente: Silvia Riberio, Investigadora del Grupo ETC.

El Gobierno transgénico.

Como comentábamos en la anterior informaciónEspaña es el único país de la UE que cultiva maíz transgénico a gran escala. Otros países como Austria, Alemania, Bulgaria, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia o Polonia prohiben su cultivo basándose en evidencias científicas sobre sus impactos ambientales, la imposibilidad de evitar la contaminación genética de otros cultivos y sus posibles daños a la salud.

El Gobierno hace recaer la responsabilidad de sus decisiones en la Comisión Nacional de Bioseguridad, un cuerpo supuestamente científico en el que, según Amigos de la Tierra, sólo hay siete representantes científicos de un total de 46 miembros. Muchos de ellos han manifestado en público ser defensores de los transgénicos, con relaciones cercanas a esta industria, a sus fundaciones y lobbies. Entre los representantes de la Administración dentro de la Comisión, también hay algunos que mantienen una relación estrecha con la industria.

El apoyo del Ministerio a las compañías de transgénicos genera numerosas protestas desde las organizaciones de la sociedad civil. Y cuando estas opiniones molestan en los organismos de participación, el Ministerio hace lo posible por ponerles fin. Es el caso del Grupo de Trabajo sobre Transgénicos del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA), donde están representadas las cinco asociaciones ecologistas estatales, sindicatos, asociaciones agrarias y tan sólo dos representantes empresariales. Tras una reunión donde el Gobierno decidió invitar a todas las asociaciones empresariales que ejercen de lobby a favor de los transgénicos, el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino ha creado otro organismo de participación, donde se rebaja la presencia de las organizaciones ecologistas y se incrementa la de la industria.

Otro claro ejemplo de la vinculación y total apoyo del Gobierno a la industria es el regreso al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino de uno de los principales responsables de la introducción de los transgénicos en España bajo la administración del PP. Martín Fernández de Gorostiza, en aquel momento Director de la Oficina Española de Variedades Vegetales, fue denunciado ante la Fiscalía de Medio Ambiente por una coalición de organizaciones sociales (entre ellas Amigos de la Tierra y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos -COAG-) por compatibilizar cargos en el Ministerio de Agricultura con la coordinación del Observatorio de Biotecnología del Foro Agrario, una organización de promoción de los transgénicos ligada a la Fundación Antama, que ejerce de lobby y relaciones públicas de las multinacionales de los transgénicos, como Monsanto Syngenta. Esta denuncia le forzó a abandonar el Ministerio. Pero la ministra Elena Espinosa, según Amigos de la Tierra, le ha recuperado para trabajar en temas de agricultura ecológica.

Más info: En el libro Conspiraciones tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales.

Fuente: Miguel Jara

Médicos, transgénicos, salud ambiental.

Muy interesante lo que comenta el agricultor ecológico y activista contra la agricultura transgénica Josep Pámies en el minuto 9 de esta entrevista. El Colegio de Médicos de Grecia fue quien lideró la lucha contra el cultivo de alimentos transgénicos. Dicha entidad tenía dudas sobre los impactos en nuestra salud de este tipo de cultivos y ahora Grecia es un país libre de transgénicos.

La entrevista no tiene desperdicio. También, al parecer, la Asociación Médica Británica ha hecho llamados a la prudencia en este asunto. En nuestro país el Colegio de Médicos tomó el liderazgo que se le presupone y actuó bien en el asunto de la falsa pandemia de Gripe A. ¿Cuándo entidades como esta y otras similares se interesarán por los impactos ambientales sobre la salud humana? Si se daña constantemente la tierra que pisamos más pronto que tarde nuestra salud se resiente. Es lo que está ocurriendo con numerosas enfermedades que cada día está más documentado que tienen relación, al menos relación, con la contaminación ambiental. Por supuesto la Sensibilidad Química Múltiple, y otras asociadas a la misma como la fibromialgia o el Síndrome de Fatiga Crónica, pero también la endometriosis, el Alzheimer, la denominada hiperactividad en los niños, muchos tipos de cáncer, el Parkinson, la diabetes, enfermedades coronarias. No estamos desligados de la naturaleza, somos una parte de ella. Es una cuestión de salud ambiental. Nuestro país es el mayor cultivador de productos transgénicos de Europa.

Más info: Sobre el lobby de los transgénicos en el libro Conspiraciones tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medioambiente los grupos empresariales.

Fuente: Miguel Jara

Megautopistas inalámbricas.

Hace unos días intercambié unos correos con uno de los activistas de Antena No Getxo que, a su vez, intercambió informaciones y opiniones con otras personaspreocupadas por la contaminación electromagnética (CE). Charlamos sobre cómo podría ser a medio e incluso a corto plazo la evolución de las telecomunicaciones y su relación con la CE.

La conclusión de que podría ser posible que las operadoras pueden estar meditando la posibilidad de unir todas las antenas emisoras/receptoras, creando una gigantesca autopista inalámbrica. Un ejemplo de esto es la idea del desarrollo de femtoceldas privadas en casas, oficinas y fábricas, pero pensamos que dentro de poco se tratará de ir mucho mas allá de estas femtoceldas, con nuevos dispositivos y tecnologías inalámbricas que saquen al mercado y interconectando todo lo ya existente de una manera muchísimo más eficiente pero claro, también más contaminante, por si no fuera poca la actual electropolución.

Es decir, cada antena receptora/emisora (todas), de empresas, de particulares y públicas, se convertiría en un tramo de esta autopista inalámbrica y por cada una de estas antenas circulará información (puede que también además de información, se transmita energía para que los móviles y ordenadores portátiles, así como otros aparatos, estén siempre cargados, se encuentren donde se encuentren…), tanto del usuario de esa antena como de los usuarios que tiene más cerca, los cuales harán lo propio respecto a sus propias antenas y así con todo el mundo.

Cualquier antena buscará para transmitir información otra similar que tenga cerca, como es lógico. Así un usuario usará su móvil que irá a su femtocelda, la cual estará conectada vía inalámbrica con otras femtoceldas, por las que circulará la información de ese usuario y de otros cercanos. A su vez estas femtoceldas terminarán por mandar esa información a picoantenas que estén fuera de las casas que se mandarán la información entre ellas, pasando a su vez esa información a las antenas de los bluetooth de los coches (los nuevos modelos seguramente estarán ya equipados todos con bluetooth). Por otro lado, estas antenas de los coches emitirán a las antenas de los ordenadores inalámbricos (tanto portátiles como caseros, los wifis…), los cuales emitirán hacia las antenas de los teléfonos DECT (los inalámbricos de sobremesa), que mandarán su señal hacia los receptores de los sistemas wimax.

También es muy posible que a su vez los propios móviles estén comunicados directamente con sus propias antenas usando para transmitir sus señales las antenas de los móviles cercanos hasta llegar la señal al móvil deseado (no nos olvidemos que tanto el móvil como el ordenador portatil inalámbrico, tienden a confluir en un futuro cercano en una misma cosa). También se conectarían con las antenas de las estaciones base de toda la vida, las cuales se comunicarían entre si y transmitirían esa información a otras antenas y a los satélites que cubren todo el planeta. Se buscaría una cobertura casi del 100% y funcionaría prácticamente a nivel planetario.

Se podría utilizar así prácticamente cualquier antena existente en este circuito. El negocio estará en el gasto personal y no en el uso de esta megaautopista inalámbrica. Se podría vender a la ciudadanía que así al haber tantas antenas, estas van a emitir a menos potencia y serán necesarias menos estaciones base de las de siempre y que va a tener una cobertura casi perfecta en cualquier punto (dentro y fuera de edificios), tanto en imagen, sonido, documentos, etc., con banda ancha y gran velocidad, además este sistema permitiría bajadas en las tarifas, tan atrayente.

La mayoría de personas tienen móviles, además de wifis y DECTs en casa y puestos de trabajo. Otros muchos tienen ordenadores portátiles inalámbricos. Muchos coches ya tienen bluetooth, si a eso le unimos otros sistemas como los wimax, las estaciones base de toda la vida y las picoantenas, que son cosas que ya existen, que ya están desplegadas, nos encontramos que esta autopista inalámbrica a día de hoy es ya parcialmente un hecho. En un futuro cercano a todo esto habrá que sumarle femtoceldas, televisiones con conexión a internet, etc.

A su vez esta megaautopista inalámbrica estará conectada con otra megautopista alámbrica, que irá por cable, fibra óptica, cable normal, red eléctrica usada para mandar información, etc.

No sabemos si todo esto es sólo ciencia/ficción o algo posible e incluso muy probable y a corto plazo, cuesta bastante preveer el futuro y mas aún si no eres profesional, pero hay cosas que ya se van viendo, cada vez hay mas aparatos inalámbricos caseros y mas que proyectan desplegar (caso de las femtoceldas), es posible que esto no se haga de golpe sino que lo vayan haciendo por partes.

El tema es complicado pero no imposible. El futuro pasa por algo similar a lo que hemos descrito, transmitir y recibir cualquier cosa desde cualquier parte del mundo a gran velocidad y con gran calidad y para esto tendrán que utilizar casi todas las posibilidades.

Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo contiene un capítulo sobre la enfermedad de la hipersensibilidad a los campos electromagnéticos que cada vez sufren más personas.

Fuente: Miguel Jara