Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes.

Era cuestión de días que el mensaje cambiara, porque el pensamiento siempre ha estado ahí, inalterable. El día 22 de mayo todos eran demócratas y solidarios, nadie veía necesidad de desalojar las plazas, se trataba de la gran fiesta de la democracia, el momento más grande, en que los ciudadanos depositan su voto y tienen la oportunidad de expresar su deseo.

¡Pobres insensatos! Nunca la historia había sido tan inútil para los nuevos gobernantes de un pueblo; nunca los gobernantes de un pueblo habían sido tan inútiles para la ciudadanía catalana. ¡Necios nacionalistas!, que amparáis vuestra candidatura en la grandeza histórica del pueblo catalán, que denunciáis el sometimiento y represión que obra en la memoria histórica de esta frustrada nación, os habéis convertido en su principal verdugo.

La gran fiesta de la democracia estaba ayer en esa plaza: jóvenes estudiantes que expresaban su angustia por su futuro incierto, padres que mostraban su hijo de un año y el temor a que no tuvieran en el futuro una formación gratuita, personas desempleadas que escuchaban con esperanza las protestas de los presentes, familias desalojadas de sus hogares que encontraban calor junto a los indignados…

Mientras, un presidente al que le preocupa más su peinado y jovial imagen, que presume por las televisiones de leer poesía, recita poemas de Machado y Rosalía de Castro a su consejero de interior, “cuando el jilguero no puede cantar, golpe a golpe, verso a verso”, “en su cárcel de espinos y rosas cantan y juegan mis pobres niños, en su cárcel se duermen soñando cuán bello es el mundo, y le envidian las alas al pájaro, ¿adónde llevaros, mis pobres cautivos, que no hayan de ataros las mismas cadenas?

Hoy, 27 de mayo, he visto desde mi silla de ruedas a compañeros brutalmente apalizados por las fuerzas de seguridad. Cada golpe sentía el dolor en mis carnes, porque muchos de ellos me han apoyado incondicionalmente en mi particular lucha. ¡Qué infelices los brazos ejecutores!, si supieran que las personas a las que golpeaban estaban defendiendo sus propios derechos…

Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes, porque el actual gobierno catalán, bajo una apariencia democrática con que se ha vestido, es un estado policial, que traiciona y practica la tortura a los ciudadanos que les pagan sus indignos salarios, usurpando sus derechos en favor del mayor poder que gobierna sobre ellos, ese que les financia para llegar al poder, que les corrompe y les convierte en ladrones de libertades.

Ánimo compañeros, nuestra fuerza es mayor que el sufrimiento, los golpes de la tiranía y la inmoralidad nos hacen más grandes. La higiene no la necesita la plaza, la precisan sus sucios despachos y perturbadas mentes.

José Luis Burgos.

[Manifiesto] Cien académicos catalanes denuncian la actual política de criminalización de los movimientos sociales

Las y los abajo firmantes, profesoras y profesores de las universidades catalanas, denunciamos la actual política de criminalización de los movimientos sociales por parte de la gran mayoría de medios de comunicación de nuestro país y de muchos responsables políticos de las instituciones que lo gobiernan. Se ignora, se esconde, se desinforma y nunca se dialoga con el abanico de propuestas y alternativas que desde estos movimientos sociales se están haciendo en todas partes, para transformar y dar nuevas opciones de vida en sociedad.

Focalizar en ciertos episodios violentos, sin ni siquiera escuchar la contestación y la voz de los movimientos sociales a los que se ataca es directamente criminalizarlos; construir el chivo expiatorio y desviar la atención ciudadana de los conflictos reales en los que estamos inmersos más que nunca en nuestra sociedad: el paro, la pobreza y la exclusión social, la desigualdad creciente entre grupos, el recorte constante de los derechos sociales, el debilitamiento de las reivindicaciones del movimiento obrero organizado, el racismo y la xenofobia, la corrupción política y su impunidad, la violencia contra las mujeres, la dureza y la severidad del control penal contra los más vulnerables, el índice creciente de encarcelamientos, detenciones, sanciones … Espiral de violencia estructural en aumento. Una sociedad verdaderamente democrática, que debe respetar plenamente el derecho a disentir y a discrepar, no se lo puede permitir.

¡Digamos basta!

Cataluña ha sido, es y queremos que sea una sociedad de acogida y de refugio a la diversidad de todo tipo, a la diferencia de color, de sexo, de opinión y también de revuelta. Bienvenida sea.

Digamos basta a la invención mediática que etiqueta de antisistema a los movimientos sociales. Los movimientos sociales se sublevan, luchan y proponen que otro mundo es posible.

Digamos basta a la criminalización de los movimientos sociales!

LISTADO DE PERSONAS ADHERIDAS AL MANIFIESTO

1.Albert Sales (Universitat Pompeu Fabra) 2.Alejandro Andreassi Cieri (Universitat Autònoma de Barcelona) 3.Alessandra Caporale (Universitat Oberta de Catalunya) 4.Ana Isabel Garay Uriarte (Universitat Autònoma de Barcelona) 5.Ana Collado Sevilla (Universitat de Barcelona) 6.Àngel Cebollada Frontera (Universitat Autònoma de Barcelona) 7.Anna Camps Mundó (Universitat Autònoma de Barcelona) 8.Antonio Giménez Merino (Universitat de Barcelona) 9.Antonio Madrid (Universitat de Barcelona) 10.Apen Ruiz (Universitat Oberta de Catalunya) 11.Arcadi Oliveres (Universitat Autònoma de Barcelona) 12. Aurora Leal (Universitat Autònoma de Barcelona) 13.Barbara Biglia (Universitat Rovira i Virgili) 14.Bernat Muniesa Brito (Universitat de Barcelona) 15.Blanca Callén (Universitat Autònoma de Barcelona) 16.Carles Feixa Pampols (Universitat de Lleida) 17.Carmen Azcárate (Universitat Autònoma de Barcelona)18.Carolina Puga (Universitat de Barcelona) 19.Clara Camps Calvet (Universitat de Barcelona) 20.Conchi San Martín (Universitat de Barcelona) 21.Daniel Raventós (Universitat de Barcelona) 22.Daniel Turón (Universitat Oberta de Catalunya) 23.Dídac Sánchez-Costa (Universitat Oberta de Catalunya) 24.Dino Di Nella (Universitat de Barcelona) 25.Eduard Vinyamata (Universitat Oberta de Catalunya) 26.Elisabet Almeda Samaranch (Universitat de Barcelona) 27.Encarna Bodelón González (Universitat Autònoma de Barcelona) 28.Esteve Espelt (Universitat de Barcelona) 29.Fabià Díaz-Cortés (Universitat Autònoma de Barcelona) 30.Fèlix Balanzó Guerendiain (Universitat Autònoma de Barcelona) 31.Ferran Cortes Izquierdo (Universitat de Barcelona) 32.Ferran Izquierdo Brichs (Universitat Autònoma de Barcelona) 33.Francesc Espinet (Universitat Autònoma de Barcelona) 34.Francisco Fernández Buey (Universitat Pompeu Fabra) 35.Gerard Pla Cadafalch (Llotja, Escola superior d’arts i disseny) 36.Gerardo Pisarello (Universitat de Barcelona) 37.Ignasi Pons i Anton (Universitat de Barcelona) 38.Iker Puente Vigiola (Universitat Autònoma de Barcelona) 39.Isabel Gómez Alemany (Universitat Autònoma de Barcelona) 40.Jaume Botey Vallès (Universitat Autònoma de Barcelona) 41.Joaquim Sempere (Universitat de Barcelona) 42.Joan Benach (Universitat Pompeu Fabra) 43.Joan Pujol Tarrés (Universitat Autònoma de Barcelona) 44.Joana Conill Amelivia (Universitat Pompeu Fabra) 45.Joel Feliu (Universitat Autònoma de Barcelona) 46.Jordi Ibáñez Fanés (Universitat Pompeu Fabra) 47.Jordi Mir Garcia (Universitat Pompeu Fabra) 48.José Adelantado (Universitat Autònoma de Barcelona) 49.José Luis Gordillo Ferré (Universitat de Barcelona) 50.José Luis Lalueza (Universitat Autònoma de Barcelona) 51.Josep Canals Sala (Universitat de Barcelona) 52.Josep Maria Antentas (Universitat Autònoma de Barcelona) 53.Josep Mª Fericgla (Universitat de Barcelona) 54.Josep Fontana (Universitat Pompeu Fabra) 55.Juan-Ramón Capella (Universitat de Barcelona) 56.Lourdes Beneria (Universitat de Barcelona) 57.Manuel Aguilar Hendrickson (Universitat de Barcelona 58.Manuel Castells Oliván (Universitat Oberta de Catalunya) 59.Manuel Delgado Ruiz (Universitat de Barcelona) 60.Marc Sanjaume i Calvet (Universitat Pompeu Fabra) 61.Ma.Inés Massot Lafón (Universitat de Barcelona) 62.Marcel Pie Barba (Universitat de Barcelona) 63.Mar Morón Velasco (Universitat Autònoma de Barcelona) 64.Margot Pujal Llombart (Universitat Autònoma de Barcelona) 65.María Jesús Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 66.María José González Madrid (Universitat de Barcelona) 67.Marta Llobet (Universitat de Barcelona) 68.Marta Utset Canal (Universitat Autònoma de Barcelona) 69.Martí López Andreu (Universitat Autònoma de Barcelona) 70.Martin Rodrigo y Alharilla (Universitat Pompeu Fabra) 71.Mercè Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 72.Miguel Angel Sahagún Padilla (Universitat Autònoma de Barcelona) 73.Miguel Candioti (Universitat Pompeu Fabra) 74.Miquel Izard (Universitat de Barcelona) 75.Miriam Sol Torelló (Universitat Oberta de Catalunya) 76.Natalia Ribas Mateos (Universitat de Barcelona) 77.Natalia Rosetti Maffioli (Universitat Autònoma de Barcelona) 78.Núria Vergés Bosch (Universitat de Barcelona) 79.Pep Garcia-Borés i Espí (Universitat de Barcelona) 80.Pere Solà Gussinyer (Universitat Autònoma de Barcelona) 81.Pilar Albertín (Universitat de Girona) 82.Rafael Merino (Universitat Autònoma de Barcelona) 83.Raimundo Viejo Viñas (Universitat Pompeu Fabra) 84.Ramon Franquesa (Universitat de Barcelona) 85.Ricard Vinyes (Universitat de Barcelona) 86.Robert Tomàs Calvo (Universitat Autònoma de Barcelona) 87.Salvador Aguilar Solé (Universitat de Barcelona) 88.Salvador López Arnal (Universidad Nacional de Educación a Distancia) 89. Silvia Lannitelli Muscolo (Universitat de Barcelona) 90.Samuel-Lajeunesse (Universitat Autònoma de Barcelona) 91.Sònia Arribas (Universitat Pompeu Fabra) 92.Sònia Sánchez Busques (Universitat Autònoma de Barcelona) 93.Susana Narotzky (Universitat de Barcelona) 94.Tomás Herreros Sala (Universitat de Barcelona) 95.Tomàs de Montagut (Universitat Pompeu Fabra) 96.Xavier Domènech Sampere (Universitat Autònoma de Barcelona) 97.Xavier Ferrer Gallardo (Universitat Autònoma de Barcelona) 98.Xavier Oliveras González (Universitat Autònoma de Barcelona) 99.Víctor Jorquera (Universitat de Barcelona) 100.Verena Stolcke (Universitat Autònoma de Barcelona)

Para muestra un botón de RTVE:

Corrent Roig

Ser antisistema.

Los acontecimientos que acompañaron la, en buena medida exitosa, manifestación del 29-S en Barcelona y en otros lugares, han puesto de actualidad un debate sobre qué es ser antisistema en la sociedad actual. Si partimos del sistema actual, que puede ser denominado como la globalización capitalista neoliberal patriarcal e imperialista, puede que podamos posicionarnos como pro o antisistema.

Este sistema al que se oponen más de los que se quiere aceptar, es cierto que es en cierto modo global, porque está extendido -y sigue haciéndolo-, por todo el mundo, pero este no es en principio el problema principal. Una de las cuestiones principales es que es también capitalista, de esto ya no cabe la menor duda, porque tras la caída del Muro de Berlín -y sin ella- es evidente que el primero de los elementos a la hora de tomar decisiones de calado político es “don dinero”, es decir, la política, la ética o la espiritualidad son una pura anécdota con respeto al beneficio económico. Se trata de un sistema neoliberal, porque sobre todo desde los años 80 son las políticas que promueven la desregulación de los mercados y la minimización del Estado las que rigen las políticas económicas, dejando en manos del empresariado (la temible patronal del Sr- Díaz Ferrán y compañía) el grueso de las decisiones de nuestras vidas. Es patriarcal, como siempre, porque es el hombre (el macho) quien ha dirigido los designios de la Humanidad con los resultados que conocemos, estando por ver qué ocurriría en un mundo donde la feminidad tuviera más que decir. Es imperialista porque son ahora las naciones eminentemente capitalistas y neoliberales (entre las que nos incluimos) las que a fuerza de dar gusto a sus empresarios, invaden países por la vía de las armas o de los acuerdos económico-comerciales y de cooperación, sin más objetivo que el de ampliar mercados, su acceso a recursos, su cuenta bancaria y, por tanto, su poder en un mundo regido por el capital.

Ser antisistema es, no solo una buena opción, sino puede que la única. Porque no creo que, más allá de en las mentes de codiciosos empresarios y gobernantes, pueda caber la promoción de un sistema que genera mil millones de hambrientos, cien mil muertes diarias fácilmente evitables y decenas de conflictos armados y violencia generalizada.

Pero no puede ser antisistema quien quiere enfrentarse a aquello que quiere cambiar, usando algunas de las estrategias del mismo. Es decir, la violencia de algunos de los mal llamados antisistema simplemente los convierte en promotores del sistema, porque de este modo están legitimándolo y, lo que es peor, deslegitimando a quienes trabajan diariamente por la transformación social, la del sistema. No cabe olvidar tampoco la violencia del sistema, que la hay y no es poca y es sabido que es utilizada para minar los esfuerzos antisistémicos.

En fin, que la triste violencia del 29-S, de la que los medios de comunicación (del sistema) han hecho buena difusión por diferentes razones, no nos quite la ilusión de ser antisistema.

Sobre la (no) violencia de las protestas

No es nuevo el debate tanto dentro como fuera de los movimientos sociales que trata sobre los límites de la agresividad o de la violencia de las protestas. La violencia no surge prácticamente en ningún caso de forma premeditada en las protestas sociales. Los grupos que organizan manifestaciones, ocupaciones o campañas no contemplan entre sus métodos, ni tampoco en su filosofía de fondo, el uso de la violencia, aunque quizá exista en algunos casos cierta permisividad con la agresividad. La agresividad es definida como la tendencia a actuar violentamente, así que tampoco sería estratégicamente un sustituto válido a la violencia, aun teniendo en cuenta que en muchos casos la agresividad puede ser percibida como el último escalón al que podemos llegar sin ser violentos. Las acciones de protesta suelen estar trabajosamente organizadas en cuanto a su difusión y aglutinación de discursos y de simpatizantes. Sin embargo, la preparación para actuar en situaciones violentas, como las que se dan en muchas protestas y que suelen estar promovidas pasivamente por las fuerzas de seguridad oficiales, no es la suficiente. Porque ser capaz de  no responder con agresividad a las cargas policiales, requiere que en el imaginario de los movimientos sociales la noviolencia esté asumida como algo intocable e incuestionable.

La noviolencia no nos es enseñada por nadie, sino más bien al contrario. Es por ello por lo que los movimientos sociales que pretendan que sus protestas acaben sin incidentes violentos -que a fin de cuentas echan a perder cualquier mensaje político transformador y deslegitiman la acción en si misma- deben trabajar la noviolencia entre sus miembros. Porque no podemos tolerar que después de la primera huelga general de la crisis actual, hablemos más de los “antisistema” que de la reforma laboral que el Gobierno no tiene la menor intención de retirar.

La noviolencia como método y como filosofía es el camino para ser capaces de no caer ante las provocaciones del sistema. En los altercados del 29-S hubo muy probablemente muchos factores que hicieron que estallara la violencia, y muchos de ellos son responsabilidad del sistema, pero la no preparación concienzuda en acciones noviolentas es la responsabilidad de los movimientos sociales, porque es sabido que las protestas funcionan de este modo y que el éxito de las mismas depende de que no haya nada que interfiera en su mensaje político.

Con todo ello, cabe denunciar la intolerable criminalización de los movimientos sociales que por parte de los de siempre se está produciendo. En los movimientos sociales no existen más que anecdóticamente elementos violentos, que además no forman parte de la organización de las protestas. Pero es cierto que se debe asumir la responsabilidad de que las protestas salgan de principio a fin como se han planeado, sin violencia y con el máximo impacto político y social.

Fuente: Jordi Calvo Rufanges / Público.

La policía de Barcelona decide provocar incidentes en la jornada de huelga, para desprestigiar a los manifestantes.

Mucho nos temíamos que algo así pudiera suceder hoy en Barcelona; y es que estaba claro que esta ciudad iba a ser el lugar donde mayor seguimiento tendría la huelga general, como así ha sido.

Por ello y con el objetivo de desprestigiar y justificar la represión durante la jornada de lucha obrera, el poder, a través de la policía, ha decidido provocar incidentes durante toda la jornada, para ello no han tenido mejor idea que desalojar la sede de una antiguo banco, ocupado desde el pasado sábado, por activistas anticapitalistas.

En el momento del desalojo, varios activistas que se encontraban fuera del edificio comenzaron a increpar a los policías, quienes respondieron con fuertes cargas, con el objetivo de provocar una respuesta por parte de los activistas y poder justificar posteriormente el uso de la violencia.

Las violentas cargas policíales provocaron que algunos activistas (algunos de ellos infiltrados de la policía) comenzaran a romper escaparates y quemar papeleras y hasta un coche policial, la quema del cual ha sido difundida ampliamente por todos los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las múltiples manifestaciones pacíficas llevadas hoy a cabo en Cataluña y justificar el uso de la violencia policial.

Esta estrategia, usada hoy por la policía en Barcelona, ha sido utilizada en múltiples ocasiones, con el objetivo de desprestigiar las luchas obreras y populares, y se conoce con el nombre de estrategia de la tensión, consistente en criminalizar a los manifestantes, para justificar, ante la opinión pública, su represión, para ello se vale de infiltrados en los movimientos sociales, que son quienes inicían acciones como la rotura de escaparates y la quema de mobiliario urbano.

Algo muy similar sucedió en Toronto, durante la reunión del G20, el pasado mes de mayo, cuando infiltrados policiales en el Bloque Negro comenzaron a provocar incidentes (entre ellos, curiosamente, la quema de un coche de la policía), unos incidentes que fueron masivamente difundidos por los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las justas protestas de miles de manifestantes pacíficos y justificar la violenta represión policial. Pincha aquí para ver lo sucedido en Toronto.

Fuente: Antimperialista