Paraísos fiscales: la cueva de Alí Babá.

Si Alí Babá viviera en nuestros días no necesitaría esconder el producto de sus latrocinios en una apartada cueva de la montaña. Le bastaría con acudir a uno de los numerosos paraísos fiscales del planeta, sin necesidad de decir siquiera ¡Ábrete Sésamo!, y aunque se presentara con una pata de palo, un parche en el ojo, un loro sobre uno de sus hombros y un cofre lleno de monedas de oro sobre el otro, sería recibido por solícitos y atildados banqueros con los brazos abiertos y con todos los honores debidos a tan respetable caballero.

Porque así es como funcionan los paraísos fiscales, esos países y territorios de escasa o baja tributación fiscal, cuyas entidades bancarias acogen gustosamente y sin preguntas engorrosas el dinero de la evasión fiscal, del tráfico de drogas, de la trata de blancas, del tráfico de armas, de la corrupción política, etc, ofreciendo con las palabras ¡Secreto Bancario!, una protección mucho más efectiva y segura al dinero sucio que con la anticuada y vulnerable fórmula del ¡Ábrete Sésamo!

Billones y billones de dólares, de euros y otras monedas fuertes, que la alquimia de los paraísos fiscales blanquea puntualmente, quedan así fuera del alcance de los Estados y de sus sistemas tributarios, que de esa manera descargan todo el peso del esfuerzo fiscal no sobre la cuadrilla de desaprensivos y delincuentes que hallan refugio seguro a sus fortunas en esos paraísos fiscales, sino sobre los ciudadanos de a pie, sobre los trabajadores y el conjunto de las clases populares.

Está claro, pues, que mientras los paraísos fiscales existan será imposible establecer una auténtica justicia fiscal internacional y nacional. Y puesto que la voluntad de luchar contra esa lacra no es demasiado firme en los gobiernos que han hecho suya la filosofía neoliberal de las élites económicas que más deciden en el mundo, tendrán que ser las organizaciones altermundistas de la sociedad civil, de los movimientos sociales transformadores, las que tomen la iniciativa. Y lo han hecho, lo acaban de hacer en el Foro Social Mundial de Dakar. Por una parte, al lanzar una Campaña titulada “Acabemos con el secretismo de los paraísos fiscales”, dirigida a forzar al G-20 a tomar decisiones contundentes en ese terreno y, por otra parte, invitando a instituir una fecha anual, a partir de 2011, como “Día Internacional para la Supresión de los Paraísos Fiscales”, con los siguientes cinco objetivos:

1. Recordar la existencia de los paraísos fiscales a la opinión pública mundial
2. Informar y sensibilizar a la ciudadanía mundial sobre esta lacra internacional
3. Movilizar a la opinión pública para presionar a los partidos, gobiernos e instituciones políticas internacionales de cara a su eliminación
4. Denunciar y hacer públicos los nombres de los paraísos fiscales existentes y los que vayan surgiendo, donde están radicados y a qué países pertenecen
5. Denunciar y hacer públicos los nombres de las empresas y personas que tengan fondos depositados en los paraísos fiscales, a medida que se vayan conociendo.

En fin, no creo que pequen de antiglobalizadores por exigir la desaparición de los paraísos fiscales y, en cualquier caso, no lo serían más que el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el señor D. Strauss-Khan, que en su día afirmó que había que dinamitarlos*.

* ” Strauss-Khan quiere dinamitar paraisos fiscales y despedir malos banqueros”, en Finanzas, 17/02/2009

Francisco Morote – ATTAC Canarias

Tratando de entender la economía.

Labor ímproba, realmente. A ver si lo entiendo. Los países debemos contentar a los llamados “mercados” –léase especuladores en su mayoría- y tranquilizarles cuando se ponen nerviosos. La dinamización de la economía de todos –nos dicen- exige reformas, ajustes… es decir, mermas para asalariados, parados y pensionistas, el grueso de la población en general. ¿Voy bien?

Pero resulta que las empresas reciben subvenciones públicas para funcionar. Cuantiosas. De las que apenas se habla. Del dinero público que se da a los sindicatos en cambio, nos llegan referencias cada poco. Hasta de los “ominosos” subsidios a jornaleros del campo.

Las SICAV, ese invento tan estupendo para los denominados “inversores”, siguen cotizando un 1% de impuestos. La vicepresidenta socialista asegura que esto no se puede cambiar porque, si lo hiciera, esas empresas se irían de España. ¿De acuerdo hasta aquí?

Sigamos. Un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, anuncia que el 80% de las empresas del Ibex 35 tiene presencia de manera directa en paraísos fiscales a través de sociedades participadas y no informan de cuáles son sus actividades en estos territorios. O sea que no pagan impuestos en España. Que no pagan impuestos de esas cantidades evadidas, vaya. Porque en esos limbos lo que sucede es que no se paga. Éstas son las privilegiadas empresas del IBEX, dadles un repasito. La flor y nata.

El Observatorio estima que las grandes empresas pagan, entre exenciones y subvenciones, como mucho un 10% de impuestos. Aquí. De lo que sí declaran.

Nos cuenta más el Observatorio: “las empresas del Ibex 35 en paraísos fiscales han experimentado un crecimiento vertiginoso (entre enero y septiembre de 2010 la inversión ha sido el doble a la de todo 2009), en España la recaudación por impuesto de sociedades se ha desplomado un 55% entre 2007 y 2009, pese a que los beneficios empresariales de las grandes empresas en el mismo periodo solo han descendido un 14%”. Anoto aquí que no es que hayan perdido un 14%, sino que el incremento de ganancias se ha reducido un 14%. Solían andar por el 30% más que cada ejercicio anterior, ahora parece que es menos. Oficialmente, los beneficios que escamotean cada vez más, vemos, probablemente compensan la balanza.

Yo comprendo que es muy pesado andar todos los días tratando de entender este galimatías. Pero si no se les pueden tocar sus privilegios no vaya a ser que ubiquen su razón social en otro país y dejen de ser “españolas”  –más, que ya sabemos que buena parte del personal de las que al menos se molestan en fabricar algo es del tercer mundo-, y resulta que no pagan en España, y que la huida de su dinero ha experimentado “un crecimiento vertiginoso”, y que los paraísos fiscales es una cosa muy fea que iba a resolver algún G7, G8, G20, la UE, OCDE y demás, pero gozan hoy todavia de una salud envidiable  ¿dónde está el truco?

Debe ser la inexistente (según los regidores municipales) contaminación de Madrid, pero mis neuronas se atoran y no entiendo nada. Así que voy a hacer la maleta para ir a respirar al campo. Os dejo con un relajante césped verde (debe estar en Madrid porque no es ni verde) que me descubrió Paula Moro.

Rosa Mª Artal – Comité de Apoyo de ATTAC

Especuladors, heu de pagar!

Campanya per un impost a les transaccions financeres i l’abolició dels paradisos fiscals.

[blip.tv http://blip.tv/play/goRfgqToAgI%5D

Santander y BBVA se refugian en paraísos fiscales.

Los dos mayores bancos españoles, el Santander y el BBVA, se sitúan junto a Repsol como las mayores compañías del Ibex 35, el índice que agrupa a las empresas cotizadas más grandes, en cuanto a número de sociedades abiertas en lugares famosos por sus bajos impuestos y conocidos como paraísos fiscales.

La entidad que preside Emilio Botín dispone de 34 sociedades operativas en países como Bahamas, Suiza, Panamá o Luxemburgo, mientras que en el caso del BBVA, el número de filiales abiertas en este tipo de enclaves se cifra en 23. Estas sociedades tienen como objeto social tanto los servicios financieros como las centrales de compra y gestoras de derechos de marca y franquicias.

De las 35 empresas que integran el principal selectivo de la Bolsa española, 28 contaron en el ejercicio de 2009 con 272 participadas domiciliadas en paraísos fiscales, que abarcan a lugares como Islas Caimán, Jersey, Países Bajos, o Delaware (en Estados Unidos).

De acuerdo con el informe elaborado anualmente por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), la presencia de tales sociedades en estos territorios no implica un delito fiscal, pese a que sobre ellas existe una falta de transparencia en la información analizada, ya que sus matrices no aportan datos sobre sus operaciones en esos lugares.

Los autores del estudio recuerdan que aunque el tipo nominal del impuesto de sociedades es del 30 por ciento para grandes empresas, gracias a las exenciones y deducciones de las que este tipo de compañías se benefician, en la práctica el tipo efectivo no supera el 10 por ciento de media sobre los beneficios.

Marc Horrach – Diario de Mallorca


Por qué sigue habiendo motivos para luchar contra las Instituciones Financieras internacionales.

Iolanda Fresnillo – Observatorio de la Deuda en la Globalización

Del 26 al 28 de septiembre de 2000 decenas de miles de activistas tomaron las calles de Praga. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebraban su asamblea anual en la capital checa, y eran el foco de las denuncias de un creciente movimiento social altermundialista. “Este modelo de capitalismo global está sustentado por las políticas del BM y el FMI, y otras como las de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que son las principales causas de los persistentes problemas mundiales, agravan aún más la destrucción medio ambiental y aumentan las desigualdades económicas y sociales de la mayoría de la población”, afirmaba el manifiesto del Movimiento de Resistencia Global, en el año 2000. En aquella ocasión el BM y el FMI se vieron obligados a clausurar precipitadamente su 55 reunión anual, ante la masividad y virulencia de las movilizaciones en la calle.

Entre el 8 y el 10 de octubre de 2010 ha tenido lugar en Washintgon DC la 65 reunión anual del BM y el FMI. Una década más tarde, con unos pocos cientos de personas protestando en la calle, estas dos instituciones siguen con fuerzas renovadas imponiendo su visión de la economía y el desarrollo en todo el mundo. ¿Han cambiado tanto el FMI y el BM como para que los movimientos sociales hayamos dejado de movilizarnos contra sus políticas? ¿En qué andan actualmente las gemelas de Bretton Woods?

Reformas históricas ¿en serio?

Una de las críticas más repetidas cuando hablamos del Banco Mundial y del FMI es la falta de democracia en el seno de estas instituciones. El derecho a voto en ambas se reparte según el peso de cada país en la economía mundial, lo que fija las aportaciones en forma de cuotas de cada país. El evidente desequilibrio en el reparto de cuotas, y por tanto de votos, se ha convertido en los últimos años en foco de debate también en el seno tanto del BM y del FMI, ante el reclamo de los países emergentes de una revisión de este sistema. Si bien los países más empobrecidos del planeta, y las organizaciones de la sociedad civil, venimos denunciando desde hace décadas este desequilibrio en el poder de decisión, no ha sido hasta que países como China, Brasil o Corea del Sur han reclamado su parte del pastel, que BM y FMI no se han tomado en serio esta crítica.

Desde hace unos años se vienen repitiendo con ocasión de las reuniones anuales o de primavera reclamos, discusiones y declaraciones sobre el sistema de cuotas en el BM y el FMI. En 2008 se llegó a acuerdos en ambas instituciones para revisar este sistema de cuotas, pero no ha sido hasta este año que no se ha cerrado la tan anunciada reforma. En abril, en las reuniones de primavera, se cerró la revisión de cuotas en el Banco Mundial y el pasado 23 de octubre, en la reunión de ministros de finanzas del G20 que se celebró en Corea del Sur dos semanas después de las reuniones anuales del BM y el FMI, ha llegado el acuerdo sobre el nuevo reparto del pastel del Fondo. El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, ha calificado el acuerdo del G20 de “compromiso histórico” que hará del Fondo una institución “”más efectiva, creíble y legitimada“.

La “histórica” reforma esconde, sin embargo, una realidad que ha cambiado muy poco. El principio sobre el que se establece el sistema de cuotas se mantiene intacto. El pastel se reparte según el poder económico (y político) de cada país. Así, la Unión Europea ha tenido que ceder un 6% de cuotas para que “las economías emergentes de rápido crecimiento obtengan una voz más fuerte en el Fondo”. Así, la reforma ha dado en efecto más poder en países como China, India o Brasil. La reforma de las cuotas del Banco Mundial acordada en abril sigue la misma línea, dando más poder a las economías emergentes. Estados Unidos mantiene con la reforma el poder de veto en ambas instituciones, al igual que la Unión Europea (en caso de decidir votar en bloque, ya que los países de la UE no tienen un asiento único en el FMI ni en el BM). En el Banco Mundial, por ejemplo, los países con altos ingresos acumulan todavía el 61% de los votos, los países con rentas medias aumentan hasta el 35% de votos, mientras que los países de bajos ingresos se quedan sólo con un 4,46% de los votos. En el FMI se repite el mismo esquema, dando más poder a quienes han incrementado su poder en la economía mundial, y manteniendo las cuotas marginales de los países más empobrecidos. Para Strauss-Kahn, sin embargo, la reforma “pone fin a la discusión sobre la legitimidad del Fondo que ha durado por años, casi décadas“.

Si bien es cierto que el nuevo reparto de cuotas reconoce el creciente peso en la economía mundial de las economías emergentes, no responde en absoluto a los problemas de falta de legitimidad y democracia de BM y FMI. Estas instituciones se mantienen con estructuras internas profundamente desequilibradas, en tanto que mantienen en la marginalidad a aquellos países que son las principales víctimas de sus políticas.

La crisis como oportunidad

Para muchos de nosotros, la falta de legitimidad del FMI y el BM no se debe sólo a la profundamente antidemocrática estructura interna de las instituciones, sino, y sobre todo, a las políticas que éstas han venido imponiendo en todo el mundo durante más de medio siglo. Como ya denunciábamos hace una década en las calles de Praga, el BM y el FMI “han proporcionado los medios necesarios para que empresas transnacionales, bancos e instituciones financieras continúen expoliando los recursos de la periferia y cargando el peso de la deuda sobre los más empobrecidos“. Es esta alianza entre las Instituciones Financieras Internacionales (IFI), las empresas transnacionales y el capital financiero es la que ha guiado durante décadas las políticas de ajuste que las IFIs siguen imponiendo. El evidente fracaso, desde el punto de vista del bienestar de los pueblos, de las políticas dictadas por el FMI o los proyectos diseñados por el BM nunca ha sido reconocido por estas instituciones ni por sus principales accionistas.

Lejos de reconocer los fracasos y enmendar los errores, siguen “recomendando” las mismas medidas de liberalización y ajuste, financiando la construcción de megaproyectos al servicio de las grandes empresas o generando deuda externa ilegítima. No han querido ver en la crisis financiera y económica la prueba de su fracaso, sino todo lo contrario. Ambas instituciones están reforzándose gracias a esta crisis. En ambas instituciones se han dado ampliaciones de capitales o incremento de los fondos disponibles. En abril de 2009 el G20 designó el FMI como vehículo central para la salida de la crisis y triplicó la capacidad prestadora del Fondo, pasando de 250.000 millones de dólares a 750.000 millones. Según Jubilee USA, “en 2014 la capacidad de préstamo del Fondo a los países de bajos ingresos será 10 veces superior a la que la institución tenía antes de la crisis“.

Los nuevos fondos deben destinarse en teoría a hacer frente a la crisis y a sus impactos, pero paradójicamente vienen acompañados de las condiciones de siempre, medidas como la liberalización del sector financiero y bancario, o la imposición de limitaciones al gasto social y al déficit público. Varios informesde organizaciones sociales muestran cómo los préstamos que el FMI ha otorgado para hacer frente a la crisis contienen condicionamientos al más puro estilo del Consenso de Washington. En el estudio realizado por la red europea Eurodad sobre los préstamos post-crisis otorgados a 10 países empobrecidos, se evidencia la existencia de condicionamientos para reducir o congelar salarios, reducción de déficit y recortes en el gasto social o trasladar los aumentos de precio del petróleo y los alimentos a los ciudadanos en forma de impuestos indirectos y subidas de precios.

Nuevas formas, nuevos temas, nuevos países… los intereses de siempre

Pero no nos engañemos, no todo sigue igual que hace 10 años en el BM y el FMI. El Banco Mundial, por ejemplo, se ha ido amoldando a los nuevos tiempos, ampliando su campo de acción, adaptando su discurso a las nuevas tendencias y renovando sus estrategias.

Así, por ejemplo, se ha posicionado como un actor clave en la gestión de los fondos financieros para afrontar los retos del cambio climático. A pesar de la oposición de buena parte de la sociedad civil, el Banco Mundial administra ya hasta 12 fondos del mercado de carbono, con un valor de más de 2.500 millones de dólares, y un buen número de fondos de inversión relacionados con el cambio climático (tecnología limpia, energía renovable, bosques, MDL, …). De los 30.000 millones de financiación para la lucha contra el cambio climático comprometidos por los países ricos en la Cumbre de Copenhague en diciembre de 2009, se han hecho efectivos cerca de 8.000 millones, de los cuales el 42% se ha canalizado a través del Banco Mundial, y buena parte de éstos se aplicarán en forma de préstamos.

El interés del Banco Mundial en la lucha contra el cambio climático responde básicamente al interés de hacerse con este nuevo pastel de financiación. Y la prueba de ello es que en los últimos años el BM ha seguido financiando proyectos que contribuyen al Cambio Climático. Así, según Jubileo Sur, entre 1992 y 2004 el BM aprobó más de 11.000 millones de dólares en préstamos para más de 120 proyectos de combustibles fósiles, representando el 20% de las emisiones globales actuales. Sólo entre 2007 y 2008 el BM financió 7.300 millones de dólares adicionales en proyectos de combustibles fósiles, y sólo 5.300 millones para energías renovables y eficiencia energética.

El Banco Mundial no sólo se adapta a los nuevos tiempos maquillándose de verde, sino que lidera un proceso de transformación de las finanzas para el desarrollo donde el sector privado pasa a ser protagonista. Efectivamente, el BM ha ido reforzando de forma progresiva la Corporación Financiera Internacional (CFI). Este organismo, perteneciente al Grupo del Banco Mundial, fue creado en 1956 para promover inversiones en el sector privado en los países del Sur, facilitando asistencia técnica y participando en la financiación de las iniciativas privadas o público-privadas. El presupuesto del CFI se ha quintuplicado desde 2002, con más de 18.000 millones de dólares comprometidos este año. El CFI deja en manos de intermediarios financieros (bancos, fondos de inversión, fondos de capital riesgo…) cerca de la mitad de sus préstamos, unos intermediarios con dudosa experiencia o interés en fomentar el desarrollo sostenible de los pueblos. De esta manera a través del CFI el Banco Mundial premia el principal sector responsable de la crisis financiera y económica que vivimos hoy en día.

El principio bajo el que actúa el CFI es la promoción de la inversión privada, sea cual sea esta inversión, siempre y cuando sea viable económicamente. Se priorizan criterios comerciales y financieros, más que sociales o ambientales, a la hora de elegir los proyectos donde invertir o los que apoyar. Buena parte de los recursos terminan yendo a grandes proyectos de infraestructuras y los principales beneficiarios son las empresas transnacionales de los países ricos. Cerca de dos terceras partes de las empresas que han recibido apoyo del CFI en los últimos años han sido empresas de países de la OCDE.

Además, el CFI ha sido denunciado por organizaciones de la sociedad civil de apoyar a empresas que operan o tienen sede en paraísos fiscales, fomentando así la fuga de capitales desde los países del Sur. El CFI ha sido también denunciado por la falta de mecanismos de control, evaluación, transparencia y participación de la sociedad civil.

En definitiva, el Banco Mundial, y en concreto el CFI, están promoviendo un modelo de privatización de las finanzas para el desarrollo. Un modelo que se está imponiendo en todas partes, como en el Estado español, donde se crean y refuerzan mecanismos de apoyo al sector privado, como el nuevo Fondo de Internacionalización de la Empresa española (FIEM). Un modelo que eleva a las empresas privadas a la categoría de agentes de desarrollo, sin tener en cuenta los impactos negativos que las actuaciones de estas empresas tienen sobre el bienestar de los pueblos y la defensa de los derechos humanos, como en el caso tanto de FIEM como del también nuevo Fondo de Promoción para el Desarrollo (FONPRODE).

Finalmente, y esto no sorprenderá a nadie, las IFI están traspasando fronteras que años atrás nos parecían infranqueables. El FMI está siendo un actor clave en la definición de las políticas de ajuste que están aplicando gobiernos como el español, el griego o el irlandés, al igual que lo había hecho con Argentina o la República Democrática del Congo años atrás. La frontera entre Norte y Sur, entre países desarrollados y empobrecidos desaparece cuando se trata de defender los intereses del capital. La línea que separa lo público y lo privado se difumina cuando se trata de conseguir esos mismos intereses.

Tal como denunciaba el llamado a la acción de las movilizaciones de Praga, el año 2000, “los vínculos entre el FMI, el BM, la OMC y las corporaciones transnacionales, buscan maximizar los beneficios privados y limitar el poder de los pueblos para proteger el medio ambiente, para determinar su modelo económico y garantizar los derechos humanos“. Ahora, igual que hace una década, sigue habiendo razones para oponerse a las políticas e incluso a la existencia de instituciones como el Banco Mundial y el FMI. Cambian las formas, pero no el fondo. Nosotras elegimos, reforma o…

Manifiesto del Movimiento de Resistencia Global (MRG), Praga, septiembre 2000.

Artículo publicado en Rebelión


La Unión Europea, gravemente “deslocalizada” y “secuestrada” por el mercado.

Federico Mayor ZaragozaComité de Apoyo de ATTAC España

La producción progresivamente deslocalizada hacia el Este, hasta llegar a China, la “fábrica del mundo”, ha desembocado en la formidable paradoja del mayor país comunista del mundo, el gran país capitalista.

Por otra parte, el talento se ha estado deslocalizando hacia el Oeste, durante décadas. Europa ha realizado considerables esfuerzos en fomentar becas y ayudas (pre-doctorales, post-doctorales…) pero, luego, debido en buena medida a procedimientos menos flexibles que los norteamericanos, son muchos miles los científicos, especialistas en las más diversas materias, que han aceptado ofertas de los EEUU, sobre todo.

También en defensa estamos “parcialmente deslocalizados” al otro lado del Atlántico (Norte). Y en Europa nos hemos quedado con los servicios y con las “burbujas”, padeciendo de forma particular los “efectos colaterales” de la globalización plutocrática.

Los financieros nos dominan y los representantes del gran capital, bien aposentados y guarecidos de la tormenta, se limitan a repetir, con desesperante monotonía, que tienen soluciones (que nunca muestran)… mientras miran hacia otra parte.

Ya lo advirtió el Presidente Bush en noviembre de 2008: “la solución a la crisis es economía de mercado, libre mercado, libre comercio”. ¡Qué error -lo he subrayado en diversas ocasiones- cometió la Europa sometida y timorata cuando acudió presurosa en la fecha mencionada a Camp David, ya elegido Obama, para que fuera el Presidente norteamericano en funciones quien “liderara” la recuperación de la quiebra financiera (y democrática, y política, y medioambiental, y ética…).
Y así, el G-20, en lugar de las Naciones Unidas, ordenó el “rescate” con fondos públicos de las instituciones financieras, la mayoría privadas, que se hallaban en zozobra. Y, ahora, lógicamente, el sector público tiene un déficit enorme, que debe pagar… ¡el sector público!. Y recortar sus presupuestos, incluídos los relativos a políticas sociales. El mercado acorrala a la política, uniformizando las distintas opciones ideológicas.

Europa, como el mundo entero, se halla secuestrada por el mercado. Se les ayudó anunciando serias medidas de regulación e inmediata eliminación de los paraísos fiscales. Pues bien: sigue la desregulación; siguen los paraísos fiscales; siguen las “evaluaciones” o “clasificaciones” sesgadas, interesadas, parciales, oportunistas (la última de Moody’s, ¡el día antes de que Cataluña pusiera bonos a la venta!).

Europa, a los pies de los caballos. En lugar de dominar, como buenos jinetes, el poder desbocado del mercado, estamos a sus pies.

Occidente ha aceptado la progresiva marginación de las Naciones Unidas. Ha olvidado los principios democráticos, los Derechos Humanos y la grandeza de su mestizaje. Ha abrazado el mercado y se está dejando influir en exceso por el colosal poder mediático. Y -ver el caso de Suecia- son los ultras los que, contra todo pronóstico, se estan beneficiando de la crisis. Brotes de xenofobia, de intemperancia, están erosionando los pilares socialdemocráticos que durante tantos años fueron referencia.

Pero están germinado -el ciberespacio es especialmente relevante a este fin- semillas de movilización plantadas desde hace años, en tiempos de resistencia y prospectiva.

Y cada vez se sembrará más y más hasta completar los surcos, que pondrán al alcance del poder ciudadano los medios para la acción. El cambio vendrá de la ciudadanía, cansada de sometimiento y postergación. No pasarán muchos años que pretenden prolongar quienes, azorados, intentan con añagazas mil, eliminar la educación ciudadana de todos de grados docentes.

Sí, llegará el momento de “los pueblos”, tan lúcidamente previsto en La Carta de las Naciones Unidas. Y, valientemente, se exigirá la regulación de los mercados; que se procuren fuentes alternativas de ingresos (tasas sobre las transacciones electrónicas, por ejemplo; el cierre, de una vez, de los perniciosos paraísos fiscales; medidas urgentes sobre el medio ambiente, para protegerlo especialmente de procesos potencialmente irreversibles; reducir el gasto militar y en armamento, elaborando nuevas estrategias y máquinas apropiadas para la nueva naturaleza de los conflictos…

De este modo, sólo de este modo, terminará el secuestro y emergerá la Europa como referencia de la gobernación democrática a escala mundial.

En lugar de desprestigiarlo, procuremos fortalecer el liderazgo político en la Unión Europea. Para que resista y supere el acoso intolerable de los mercados, en manos de muy pocas manos, del “gran dominio”. Para que “relocalice” los tipos de producción que estime más adecuados. Y -como ya inició en 2007 con el Consejo Europeo de Investigación- promueva con brío la I+D+i en la UE “relocalizando”, también los “cerebros” en sus territorios.

Diseñe y ponga en práctica su propio sistema defensivo. Alianzas, sí. Dependencias, no.

Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales tales como las Islas Caimán, las Bermudas, Luxemburgo, Suiza o la “City” de Londres, entre otros, son centros financieros en los que se organiza la opacidad y el secretismo alrededor de las cuentas de muchas empresas y particulares. El principal objetivo de esta opacidad es evitar el pago de los impuestos correspondientes en sus países de origen. En estos paraísos fiscales, las multinacionales registran sociedades, en muchas ocasiones ficticias (basta con contar con una dirección postal), que actúan como pantalla y cuyos ingresos quedan registrados en unas filiales bancarias libres de imposiciones fiscales.

En 2008, los jefes de los estados más poderosos del mundo denunciaron los paraísos fiscales,  incluyéndolos en sus listas negras. Sin embargo, meses después de la “caída” de Madoff, figura emblemática de este tipo de operaciones, todas sus promesas de entonces han quedado reducidas a nada. Por ello, para provocar una reacción de la opinión pública, la ONG francesa Tierra Solidaria ha lanzado su campaña “Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales”.

Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales

Exigimos que las multinacionales declaren y publiquen sus beneficios y los impuestos que pagan en los países donde los logran. Esta transparencia permitirá prevenir el fraude y la evasión fiscal masiva.”

A un año de la celebración del encuentro G20 en Francia, que en esta ocasión coincidirá con la presidencia de la Unión Europea (noviembre 2011), Tierra Solidaria quiere aprovechar la oportunidad para reavivar el debate sobre los paraísos fiscales y desenmascarar la opacidad financiera. Esta no es solamente una cuestión moral, sino de salud económica: para los países emergentes representa un reto crucial para su desarrollo. Con las enormes sumas de capital que se evaden hacia los paraísos fiscales, estos países podrían avanzar en su desarrollo. Sus ciudadanos no necesitan sacos de arroz, lo que necesitan son salarios decentes y servicios públicos, empresas que les paguen y estados capaces de invertir en ellos.

La importancia de la presión ciudadana

La presión ciudadana ejercida sobre los responsables políticos comienza a dar sus frutos: durante los últimos ocho meses, la propuesta de que las empresas hagan públicas las cuentas relacionadas con sus actividades país por país, uno de los objetivos más perseguidos por organizaciones como Tierra Solidaria, ha sido tenida en cuenta por la OCDE, la Comisión Europea y el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores. Además, Estados Unidos y China han obligado a sus empresas mineras y petroleras a que muestren sus cuentas relacionadas con sus actividades en el extranjero, y la región de Ile de France (París) y otros departamentos franceses exigen desde el pasado verano que los bancos que deseen trabajar en su jurisprudencia informen detalladamente sobre sus actividades en terceros países. Por otro lado, es cada vez más frecuente que los inversores particulares exijan a las empresas la transparencia de sus cuentas como condición previa a su posible inversión. La transparencia, aunque lentamente, va lográndose país por país.

Por ello, “Tierra Solidaria” inicia esta campaña, buscando  ir un poco más allá y exigir transparencia a los jefes de Estado durante el G20 que tendrá lugar en Francia en 2011.

¿Dónde se encuentran los paraísos fiscales?

Es necesario localizar los paraísos fiscales atendiendo a una serie de criterios. No existe una lista oficial ya que, dependiendo del organismo que establece la clasificación, los criterios varían de forma considerable. Las recientes listas negra y gris de la OCDE ilustran perfectamente este fenómeno y señalan 42 países basándose en los siguientes criterios:

  • Gravamen nulo o insignificante sobre el capital.
  • Ausencia de transparencia.
  • Reticencia a comunicar la mínima información a una autoridad extranjera.

Sin embargo, a pesar de estos criterios objetivos, si un país quería salir de la lista negra, simplemente debía comprometerse con otros 12 territorios a comunicar informaciones fiscales. ¿Por qué este compromiso sólo respecto a 12 países, cuando la globalización cuenta con 242 estados? Actualmente, en la lista negra de la OCDE sólo hay 14 países, lo que supone 0,15% de las finanzas ubicadas en paraísos fiscales. El resto, especialmente los paraísos fiscales más grandes, han sido “blanqueados”.

Isla Mauricio, que cuenta con apenas un millón de habitantes, es el mayor inversor mundial en India. Las Islas Vírgenes Británicas tienen registradas 830.000 sociedades que contrastan con una población de 23.000 habitantes. La opacidad permite esconder las cuentas y las actividades dudosas ante las administraciones fiscales de todo el mundo, siendo las más afectadas las de los países emergentes. Además, esta opacidad fiscal permite blanquear dinero procedente de la delincuencia y la corrupción.

Las cifras del saqueo

  • 800.000 millones de euros anuales evadidos de los países emergentes.
  • 125.000 millones de euros menos de ingresos fiscales en los países emergentes.
  • 30.000 millones de euros es la cantidad que bastaría para erradicar el hambre el en mundo.

Por todo ello, la ONG Tierra solidaria exige transparencia: si una empresa desarrolla una actividad real en un país, no debe tener nada que esconder.

Transparencia en las cuentas de las multinacionales. Tolerancia cero para las fundaciones y demás redes jurídicas opacas: acabar con las sociedades “pantalla” que permiten esquivar la justicia y los impuestos. Los delitos económicos y financieros no deben quedarse sin castigo: más dureza en la represión de los delitos económicos y financieros.

El llamamiento de Tierra Solidaria busca que el G20, que tendrá lugar durante la presidencia francesa de la Unión Europea, no sea otro Copenhague de las finanzas.

Lady Verd