VÚDEOchat con José Luis Burgos.

VÚDEO | Plataforma Mediática Audiovisual Ciudadana.

http://www.vudeo.org

Mi especial agradecimiento a Merche y a todo el equipo que formáis Vúdeo. Creo sinceramente que en estos momentos de “traición” a la ciudadanía por parte de los principales medios de comunicación españoles, son importantísimas y cobran una gran relevancia las iniciativas como Vúdeo, que nos hacen llegar una información directa, sin censura, y totalmente independiente. Sin duda, lugares de encuentro ciudadano en la Red, como éste, contribuyen muchísimo para poder regenerar la democracia en nuestro país. También quiero agradecer enormemente vuestro interés y paciencia, a los centenares de personas que habéis soportado este tostón de discurso.

Salud y fuerza para todos.

José Luis Burgos.

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Un trabajo científico recomienda a los médicos que eviten la información de los laboratorios.

Les escribía hace poco sobre el escaso material publicado en revistas médicas o científicas sobre la influencia de los departamentos de ventas y marketing de los laboratorios farmacéuticos en la prescripción de medicamentos. En nuestro país contamos con el trabajo publicado en la Revista Clínica de Medicina de Familia. Ahora, PLOS Medicine, una de las publicaciones médico científicas más prestigiosas e independientes (creo que en el índice de influencia está en el quinto puesto, detrás de British Medical Journal (BMJ) para la que tengo el gusto de trabajar) ofrece un nuevo estudio sobre la informacion brindada a los médicos por la industria y sus consecuencias. Se titula La información de las compañías farmacéuticas y la calidad, cantidad y costo de la prescripción médica: una revisión sistemática.

Los antecedentes, nos cuenta PLOS Medicine son que

“en el año 2004, las compañías farmacéuticas gastaron 57,5 mil millones dólares en la promoción farmacéutica en los Estados Unidos. La industria farmacéutica (IF) afirma que la promoción ofrece información científica y educativa a los médicos. Mientras que algunos datos indican que la promoción puede influir negativamente en la prescripción, los médicos tienen varios puntos de vista sobre la promoción farmacéutica. El objetivo de esta revisión fue examinar la relación entre la exposición a la información de las compañías farmacéuticas y de la calidad, cantidad y costo de la prescripción médica”.

Les ahorro el apartado dedicado a la metodología empleada en este estudio científico y paso a las conclusiones del mismo:

-La “información” de las compañías está relacionada con una mayor prescripción de medicamentos por parte de los médicos.

-También con mayor desembolso para cubrir la factura de fármacos por parte de las administraciones sanitarias.

-Incluso con una menor calidad de la prescripción, es decir, que los facultativos optan por medicamentos que no son mejores que los ya existentes.

El análisis concluye:

“Recomendamos que los médicos sigan el principio de precaución y así eviten la exposición a la información de las compañías farmacéuticas”.

Las publicaciones médico científicas son la primera fuente de información de los médicos pero los visitadores o comerciales de los laboratorios son la segunda.

Miguel Jara

[Manifiesto] Cien académicos catalanes denuncian la actual política de criminalización de los movimientos sociales

Las y los abajo firmantes, profesoras y profesores de las universidades catalanas, denunciamos la actual política de criminalización de los movimientos sociales por parte de la gran mayoría de medios de comunicación de nuestro país y de muchos responsables políticos de las instituciones que lo gobiernan. Se ignora, se esconde, se desinforma y nunca se dialoga con el abanico de propuestas y alternativas que desde estos movimientos sociales se están haciendo en todas partes, para transformar y dar nuevas opciones de vida en sociedad.

Focalizar en ciertos episodios violentos, sin ni siquiera escuchar la contestación y la voz de los movimientos sociales a los que se ataca es directamente criminalizarlos; construir el chivo expiatorio y desviar la atención ciudadana de los conflictos reales en los que estamos inmersos más que nunca en nuestra sociedad: el paro, la pobreza y la exclusión social, la desigualdad creciente entre grupos, el recorte constante de los derechos sociales, el debilitamiento de las reivindicaciones del movimiento obrero organizado, el racismo y la xenofobia, la corrupción política y su impunidad, la violencia contra las mujeres, la dureza y la severidad del control penal contra los más vulnerables, el índice creciente de encarcelamientos, detenciones, sanciones … Espiral de violencia estructural en aumento. Una sociedad verdaderamente democrática, que debe respetar plenamente el derecho a disentir y a discrepar, no se lo puede permitir.

¡Digamos basta!

Cataluña ha sido, es y queremos que sea una sociedad de acogida y de refugio a la diversidad de todo tipo, a la diferencia de color, de sexo, de opinión y también de revuelta. Bienvenida sea.

Digamos basta a la invención mediática que etiqueta de antisistema a los movimientos sociales. Los movimientos sociales se sublevan, luchan y proponen que otro mundo es posible.

Digamos basta a la criminalización de los movimientos sociales!

LISTADO DE PERSONAS ADHERIDAS AL MANIFIESTO

1.Albert Sales (Universitat Pompeu Fabra) 2.Alejandro Andreassi Cieri (Universitat Autònoma de Barcelona) 3.Alessandra Caporale (Universitat Oberta de Catalunya) 4.Ana Isabel Garay Uriarte (Universitat Autònoma de Barcelona) 5.Ana Collado Sevilla (Universitat de Barcelona) 6.Àngel Cebollada Frontera (Universitat Autònoma de Barcelona) 7.Anna Camps Mundó (Universitat Autònoma de Barcelona) 8.Antonio Giménez Merino (Universitat de Barcelona) 9.Antonio Madrid (Universitat de Barcelona) 10.Apen Ruiz (Universitat Oberta de Catalunya) 11.Arcadi Oliveres (Universitat Autònoma de Barcelona) 12. Aurora Leal (Universitat Autònoma de Barcelona) 13.Barbara Biglia (Universitat Rovira i Virgili) 14.Bernat Muniesa Brito (Universitat de Barcelona) 15.Blanca Callén (Universitat Autònoma de Barcelona) 16.Carles Feixa Pampols (Universitat de Lleida) 17.Carmen Azcárate (Universitat Autònoma de Barcelona)18.Carolina Puga (Universitat de Barcelona) 19.Clara Camps Calvet (Universitat de Barcelona) 20.Conchi San Martín (Universitat de Barcelona) 21.Daniel Raventós (Universitat de Barcelona) 22.Daniel Turón (Universitat Oberta de Catalunya) 23.Dídac Sánchez-Costa (Universitat Oberta de Catalunya) 24.Dino Di Nella (Universitat de Barcelona) 25.Eduard Vinyamata (Universitat Oberta de Catalunya) 26.Elisabet Almeda Samaranch (Universitat de Barcelona) 27.Encarna Bodelón González (Universitat Autònoma de Barcelona) 28.Esteve Espelt (Universitat de Barcelona) 29.Fabià Díaz-Cortés (Universitat Autònoma de Barcelona) 30.Fèlix Balanzó Guerendiain (Universitat Autònoma de Barcelona) 31.Ferran Cortes Izquierdo (Universitat de Barcelona) 32.Ferran Izquierdo Brichs (Universitat Autònoma de Barcelona) 33.Francesc Espinet (Universitat Autònoma de Barcelona) 34.Francisco Fernández Buey (Universitat Pompeu Fabra) 35.Gerard Pla Cadafalch (Llotja, Escola superior d’arts i disseny) 36.Gerardo Pisarello (Universitat de Barcelona) 37.Ignasi Pons i Anton (Universitat de Barcelona) 38.Iker Puente Vigiola (Universitat Autònoma de Barcelona) 39.Isabel Gómez Alemany (Universitat Autònoma de Barcelona) 40.Jaume Botey Vallès (Universitat Autònoma de Barcelona) 41.Joaquim Sempere (Universitat de Barcelona) 42.Joan Benach (Universitat Pompeu Fabra) 43.Joan Pujol Tarrés (Universitat Autònoma de Barcelona) 44.Joana Conill Amelivia (Universitat Pompeu Fabra) 45.Joel Feliu (Universitat Autònoma de Barcelona) 46.Jordi Ibáñez Fanés (Universitat Pompeu Fabra) 47.Jordi Mir Garcia (Universitat Pompeu Fabra) 48.José Adelantado (Universitat Autònoma de Barcelona) 49.José Luis Gordillo Ferré (Universitat de Barcelona) 50.José Luis Lalueza (Universitat Autònoma de Barcelona) 51.Josep Canals Sala (Universitat de Barcelona) 52.Josep Maria Antentas (Universitat Autònoma de Barcelona) 53.Josep Mª Fericgla (Universitat de Barcelona) 54.Josep Fontana (Universitat Pompeu Fabra) 55.Juan-Ramón Capella (Universitat de Barcelona) 56.Lourdes Beneria (Universitat de Barcelona) 57.Manuel Aguilar Hendrickson (Universitat de Barcelona 58.Manuel Castells Oliván (Universitat Oberta de Catalunya) 59.Manuel Delgado Ruiz (Universitat de Barcelona) 60.Marc Sanjaume i Calvet (Universitat Pompeu Fabra) 61.Ma.Inés Massot Lafón (Universitat de Barcelona) 62.Marcel Pie Barba (Universitat de Barcelona) 63.Mar Morón Velasco (Universitat Autònoma de Barcelona) 64.Margot Pujal Llombart (Universitat Autònoma de Barcelona) 65.María Jesús Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 66.María José González Madrid (Universitat de Barcelona) 67.Marta Llobet (Universitat de Barcelona) 68.Marta Utset Canal (Universitat Autònoma de Barcelona) 69.Martí López Andreu (Universitat Autònoma de Barcelona) 70.Martin Rodrigo y Alharilla (Universitat Pompeu Fabra) 71.Mercè Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 72.Miguel Angel Sahagún Padilla (Universitat Autònoma de Barcelona) 73.Miguel Candioti (Universitat Pompeu Fabra) 74.Miquel Izard (Universitat de Barcelona) 75.Miriam Sol Torelló (Universitat Oberta de Catalunya) 76.Natalia Ribas Mateos (Universitat de Barcelona) 77.Natalia Rosetti Maffioli (Universitat Autònoma de Barcelona) 78.Núria Vergés Bosch (Universitat de Barcelona) 79.Pep Garcia-Borés i Espí (Universitat de Barcelona) 80.Pere Solà Gussinyer (Universitat Autònoma de Barcelona) 81.Pilar Albertín (Universitat de Girona) 82.Rafael Merino (Universitat Autònoma de Barcelona) 83.Raimundo Viejo Viñas (Universitat Pompeu Fabra) 84.Ramon Franquesa (Universitat de Barcelona) 85.Ricard Vinyes (Universitat de Barcelona) 86.Robert Tomàs Calvo (Universitat Autònoma de Barcelona) 87.Salvador Aguilar Solé (Universitat de Barcelona) 88.Salvador López Arnal (Universidad Nacional de Educación a Distancia) 89. Silvia Lannitelli Muscolo (Universitat de Barcelona) 90.Samuel-Lajeunesse (Universitat Autònoma de Barcelona) 91.Sònia Arribas (Universitat Pompeu Fabra) 92.Sònia Sánchez Busques (Universitat Autònoma de Barcelona) 93.Susana Narotzky (Universitat de Barcelona) 94.Tomás Herreros Sala (Universitat de Barcelona) 95.Tomàs de Montagut (Universitat Pompeu Fabra) 96.Xavier Domènech Sampere (Universitat Autònoma de Barcelona) 97.Xavier Ferrer Gallardo (Universitat Autònoma de Barcelona) 98.Xavier Oliveras González (Universitat Autònoma de Barcelona) 99.Víctor Jorquera (Universitat de Barcelona) 100.Verena Stolcke (Universitat Autònoma de Barcelona)

Para muestra un botón de RTVE:

Corrent Roig

¿Antisistema? Por supuesto

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de ‘Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street’

A raíz de los incidentes ocurridos en Barcelona el 29-S, la crítica a los “antisistema” ha inundado el debate en los medios de comunicación asociando, de forma reduccionista y descontextualizada, el concepto antisistema y la violencia urbana.

Lejos de esta imagen interesada, la práctica diaria de los “antisistema” se encuentra en las federaciones de vecinos opuestas a la especulación inmobiliaria, en el sindicalismo alternativo, en el activismo contra el cambio climático, en los foros sociales, en la defensa del territorio frente a las grandes infraestructuras, en los centros sociales autogestionados, en la generación de experiencias de consumo alternativo y de promoción de la agroecología, o en los intentos de abrir una brecha en el sistema político impulsando candidaturas alternativas. Los movimientos sociales alternativos se caracterizan por ser motores del cambio social, generar propuestas rompedoras y fomentar nuevas formas de sociabilidad, de pensamiento crítico y de creación artística, liberando la creatividad humana encorsetada en las rutinas cotidianas.

En un contexto donde la credibilidad y la legitimidad del actual modelo económico está en entredicho, a pesar de que sus valores han penetrado profundamente en las conciencias de los de abajo, el poder establecido lucha para evitar que descrédito y malestar se transformen en movilización. Para conseguirlo es preciso que los trabajadores piensen que esta no sirve para nada y que todo está perdido de antemano. De ahí los discursos oficiales sobre la imposibilidad de practicar otra política, de ir contra los mercados internacionales, de la inevitabilidad de las reformas anunciadas, y las tentativas de fabricar un mensaje mediático de fracaso del 29-S con fines desmoralizadores.

Se requiere también desacreditar al anticapitalismo emergente y a los movimientos sociales. Los intentos de criminalizarlos y estigmatizarlos pretenden abrir una fosa insalvable entre las minorías activistas y el grueso de los sectores populares. Lo vimos a comienzos de siglo en el momento de auge del movimiento “antiglobalización” y lo vemos ahora en medio de las resistencias a la crisis.

El sensacionalismo en torno a la violencia del 29-S ha buscado descalificar directamente a la huelga, en el caso de los sectores reaccionarios opuestos a la misma, o a los movimientos sociales alternativos, en el caso de la izquierda institucional, favorable a la convocatoria, pero contraria a una perspectiva de ruptura con el presente orden de cosas.

El tratamiento mediático de las acciones violentas cuando tienen lugar en manifestaciones y actos de protesta contrasta crudamente con el de la violencia de todo tipo que emana de las relaciones de poder, dominación y explotación del sistema actual, a menudo invisibilizada y naturalizada. Así, por ejemplo, el énfasis exagerado en los destrozos en inmuebles el día de la huelga sirve para esconder violencias mucho más graves sobre personas ocurridas durante la misma, como la represión policial a los piquetes sindicales y, sobre todo, las coacciones empresariales a los trabajadores para que no secundaran la huelga.

Ante un sistema sombrío y violento, incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de seres humanos y responsable de una crisis ecológica global que amenaza a la propia supervivencia de la especie, somos muchos quienes sin duda nos consideramos antisistema, aunque le veamos poca utilidad en utilizar un concepto fabricado por los mass media y de claras connotaciones peyorativas. Si el sistema al que nos oponemos es el capitalismo, nada mejor que definirnos simplemente como anticapitalistas.

A pesar de su aparente carácter negativo, el anticapitalismo, tal y como lo entendemos, desemboca directamente en la formulación de propuestas alternativas que apuntan hacia otro modelo de sociedad. “La indignación es un comienzo. Uno se indigna, se levanta y después ya ve”, señalaba el filósofo francés Daniel Bensaïd. Del rechazo inicial a lo existente se pasa después a la defensa de otra lógica opuesta a la del capital y a la dominación.

Los límites del término son, en cierta forma, los límites del periodo actual, todavía de resistencia y de (re)construcción, marcado por la dificultad para expresar una perspectiva estratégica en positivo y para afirmar tanto una perspectiva revolucionaria de transformación, como un horizonte de sociedad alternativo. Los grandes conceptos de la historia del movimiento obrero, como “socialismo” o “comunismo”, tienen hoy un significado equívoco debido al fracaso de los proyectos emancipatorios del siglo XX. Se precisan todavía nuevas experiencias fundacionales para imponer nuevos términos o recuperar los antiguos.

En vistas de cómo va el mundo, el anticapitalismo es hoy una apuesta perfectamente razonable y un verdadero imperativo moral y estratégico. No parece que sean los antisistema quienes deban justificarse, sino los pro-sistema quienes deberían hacerlo. “No se puede ser neutral en un tren en marcha”, nos recordaba el historiador Howard Zinn en su autobiografía, y menos en un tren desbocado hacia el precipicio como lo es la humanidad, retomando la lúcida metáfora de Walter Benjamin. Hay que escoger entre dos lógicas antagónicas, la de la competencia y del todos contra todos o la de los bienes comunes y la solidaridad. Este es el dilema planteado por los movimientos anticapitalistas y antisistémicos de hoy en día.

Fuente: Josep Maria Antentas y Esther Vivas / Público

Ser antisistema.

Los acontecimientos que acompañaron la, en buena medida exitosa, manifestación del 29-S en Barcelona y en otros lugares, han puesto de actualidad un debate sobre qué es ser antisistema en la sociedad actual. Si partimos del sistema actual, que puede ser denominado como la globalización capitalista neoliberal patriarcal e imperialista, puede que podamos posicionarnos como pro o antisistema.

Este sistema al que se oponen más de los que se quiere aceptar, es cierto que es en cierto modo global, porque está extendido -y sigue haciéndolo-, por todo el mundo, pero este no es en principio el problema principal. Una de las cuestiones principales es que es también capitalista, de esto ya no cabe la menor duda, porque tras la caída del Muro de Berlín -y sin ella- es evidente que el primero de los elementos a la hora de tomar decisiones de calado político es “don dinero”, es decir, la política, la ética o la espiritualidad son una pura anécdota con respeto al beneficio económico. Se trata de un sistema neoliberal, porque sobre todo desde los años 80 son las políticas que promueven la desregulación de los mercados y la minimización del Estado las que rigen las políticas económicas, dejando en manos del empresariado (la temible patronal del Sr- Díaz Ferrán y compañía) el grueso de las decisiones de nuestras vidas. Es patriarcal, como siempre, porque es el hombre (el macho) quien ha dirigido los designios de la Humanidad con los resultados que conocemos, estando por ver qué ocurriría en un mundo donde la feminidad tuviera más que decir. Es imperialista porque son ahora las naciones eminentemente capitalistas y neoliberales (entre las que nos incluimos) las que a fuerza de dar gusto a sus empresarios, invaden países por la vía de las armas o de los acuerdos económico-comerciales y de cooperación, sin más objetivo que el de ampliar mercados, su acceso a recursos, su cuenta bancaria y, por tanto, su poder en un mundo regido por el capital.

Ser antisistema es, no solo una buena opción, sino puede que la única. Porque no creo que, más allá de en las mentes de codiciosos empresarios y gobernantes, pueda caber la promoción de un sistema que genera mil millones de hambrientos, cien mil muertes diarias fácilmente evitables y decenas de conflictos armados y violencia generalizada.

Pero no puede ser antisistema quien quiere enfrentarse a aquello que quiere cambiar, usando algunas de las estrategias del mismo. Es decir, la violencia de algunos de los mal llamados antisistema simplemente los convierte en promotores del sistema, porque de este modo están legitimándolo y, lo que es peor, deslegitimando a quienes trabajan diariamente por la transformación social, la del sistema. No cabe olvidar tampoco la violencia del sistema, que la hay y no es poca y es sabido que es utilizada para minar los esfuerzos antisistémicos.

En fin, que la triste violencia del 29-S, de la que los medios de comunicación (del sistema) han hecho buena difusión por diferentes razones, no nos quite la ilusión de ser antisistema.

Sobre la (no) violencia de las protestas

No es nuevo el debate tanto dentro como fuera de los movimientos sociales que trata sobre los límites de la agresividad o de la violencia de las protestas. La violencia no surge prácticamente en ningún caso de forma premeditada en las protestas sociales. Los grupos que organizan manifestaciones, ocupaciones o campañas no contemplan entre sus métodos, ni tampoco en su filosofía de fondo, el uso de la violencia, aunque quizá exista en algunos casos cierta permisividad con la agresividad. La agresividad es definida como la tendencia a actuar violentamente, así que tampoco sería estratégicamente un sustituto válido a la violencia, aun teniendo en cuenta que en muchos casos la agresividad puede ser percibida como el último escalón al que podemos llegar sin ser violentos. Las acciones de protesta suelen estar trabajosamente organizadas en cuanto a su difusión y aglutinación de discursos y de simpatizantes. Sin embargo, la preparación para actuar en situaciones violentas, como las que se dan en muchas protestas y que suelen estar promovidas pasivamente por las fuerzas de seguridad oficiales, no es la suficiente. Porque ser capaz de  no responder con agresividad a las cargas policiales, requiere que en el imaginario de los movimientos sociales la noviolencia esté asumida como algo intocable e incuestionable.

La noviolencia no nos es enseñada por nadie, sino más bien al contrario. Es por ello por lo que los movimientos sociales que pretendan que sus protestas acaben sin incidentes violentos -que a fin de cuentas echan a perder cualquier mensaje político transformador y deslegitiman la acción en si misma- deben trabajar la noviolencia entre sus miembros. Porque no podemos tolerar que después de la primera huelga general de la crisis actual, hablemos más de los “antisistema” que de la reforma laboral que el Gobierno no tiene la menor intención de retirar.

La noviolencia como método y como filosofía es el camino para ser capaces de no caer ante las provocaciones del sistema. En los altercados del 29-S hubo muy probablemente muchos factores que hicieron que estallara la violencia, y muchos de ellos son responsabilidad del sistema, pero la no preparación concienzuda en acciones noviolentas es la responsabilidad de los movimientos sociales, porque es sabido que las protestas funcionan de este modo y que el éxito de las mismas depende de que no haya nada que interfiera en su mensaje político.

Con todo ello, cabe denunciar la intolerable criminalización de los movimientos sociales que por parte de los de siempre se está produciendo. En los movimientos sociales no existen más que anecdóticamente elementos violentos, que además no forman parte de la organización de las protestas. Pero es cierto que se debe asumir la responsabilidad de que las protestas salgan de principio a fin como se han planeado, sin violencia y con el máximo impacto político y social.

Fuente: Jordi Calvo Rufanges / Público.

El adúltero y la engañada: un ofensivo circo mediático.

No seré yo quien intente demonizar a una, ya castigada, Princesa del Pueblo. Y que conste que me parece genial que a una persona sencilla, humilde, espejo fiel y representativo de una parte significativa de esta sociedad, se le de la oportunidad de participar en una televisión, en detrimento de clásicos y pedantes tertulianos que, lejos de ofrecer un discurso renovado y de interés ciudadano, poseen una gran habilidad para aburrir a la peña.

Tampoco seré yo quien obligue a abdicar a alguien de su trono, por ostentar un título del que no me siento representado y, sobre el que nadie me ha consultado democráticamente si deseo que exista. Allá cada cual con los líderes que elige para su causa, yo también formo parte del pueblo y puedo asegurar que mi princesa la elegí hace tiempo y la tengo en casa.

Con lo que sí me manifiesto en total desacuerdo, es con la falta de sensibilidad y respeto que tienen esta y otras cadenas televisivas, con respecto a las personas que sí tienen motivos reales y serios para sufrir y encontrarse desengañados.

Presentan anoche en Tele 5, tras finalizar la serie “Tierra de Lobos”, el inicio de un programa donde su presentadora y dos colaboradores del mismo, ocupan un primer plano de la pantalla para dirigirse a los oyentes y comunicarles, en un mensaje donde se declara poco menos que un “Duelo Nacional”, que España entera habla y siente el dolor de su Princesa. Todo ello con un discurso riguroso y solemne, similar al que se dedica cuando se habla de personas ilustres, o privilegiados nobles, donde se repiten las palabras del profundo dolor por el delicado momento que atraviesa la persona que idolatran, su Princesa.

Para más INRI, proyectan unas imágenes de la Princesa, mientras viajaba en la parte trasera de un coche conducido por chófer, en las que dirigía unas palabras a la cámara explicando lo dura y complicada que ha sido su vida, el sufrimiento por el que ha atravesado no es envidiable para nadie. Vuelven la presentadora del programa y sus dos colaboradores a enviarle su apoyo por el delicado momento en que se encuentra.

¿Dónde radica el problema? “Insisto, mi intención no es desacreditar a esta mujer, que hace muy bien en aprovechar la plataforma que le brinda una televisión y rentabilizarla de la mejor manera posible”. El problema es el mensaje mediático que utiliza este canal, para hacer un castillo de un problema que sufren miles y miles de mujeres y hombres en todo el mundo: el adulterio.

¿Saben los responsables y comunicadores de estos programas, que el peor daño que puede sufrir una mujer por parte de su pareja, no es la infidelidad sino el maltrato y el asesinato? ¿Saben que sufren más dolor las madres de Afganistán, que diariamente ven como sus hijos mueren en una guerra que ellas no desean? ¿Saben el dolor que sienten cientos de miles de familias en este país, no solo por haber perdido su empleo, sino porque les quitan las viviendas por no poder pagar su hipoteca y se les condena a una deuda vitalicia? …

Sí, naturalmente que lo saben, pero a ninguna de estas víctimas se le da la proyección mediática que dan a su Princesa, no lo merecen, porque no son rentables. A pesar de que con ello contribuirían a solucionar muchísimas de las injusticias que se comenten diariamente en esta sociedad.

Por supuesto que ese circo mediático es ofensivo para todas esas víctimas, especialmente irrespetuoso y ofensivo con los ciudadanos de este país que colaboramos en el aumento de sus audiencias y, que estamos sufriendo graves atropellos, que esas mismas televisiones importantes se niegan a denunciar. No existe ética profesional ni vergüenza humana para estas personas, que anteponen los beneficios económicos a la información veraz y a la justicia.

Su complicidad con los atracos e irregularidades que comenten sus clientes es total. Las millonarias sumas que ingresan de esos clientes, en concepto de publicidad, las amortizan éstos últimos por partida doble, ya que no solamente compran clientes para sus negocios, también compran el silencio de los medios que contratan.

De esa forma se puede robar con mayor tranquilidad y sin que ningún medio contribuya a revolucionar el gallinero. Esa práctica la conocen ya muy bien nuestros políticos y otros agentes sociales, ¿verdad que sí, Sres. Botín y resto de banqueros?

¡Compren, ciudadanos, compren…! Compren horas de televisión y una corona, que con ese dinero aliviarán el dolor de su Princesa. Elijan ustedes mismos si ponen esa corona sobre la cabeza de su Princesa, o la colocan sobre sus cajas el día mueran, porque las horas de ignorancia que hemos consumido a esas televisiones son cancerígenas, y serán las culpables de que el capital nos entierre.

La policía de Barcelona decide provocar incidentes en la jornada de huelga, para desprestigiar a los manifestantes.

Mucho nos temíamos que algo así pudiera suceder hoy en Barcelona; y es que estaba claro que esta ciudad iba a ser el lugar donde mayor seguimiento tendría la huelga general, como así ha sido.

Por ello y con el objetivo de desprestigiar y justificar la represión durante la jornada de lucha obrera, el poder, a través de la policía, ha decidido provocar incidentes durante toda la jornada, para ello no han tenido mejor idea que desalojar la sede de una antiguo banco, ocupado desde el pasado sábado, por activistas anticapitalistas.

En el momento del desalojo, varios activistas que se encontraban fuera del edificio comenzaron a increpar a los policías, quienes respondieron con fuertes cargas, con el objetivo de provocar una respuesta por parte de los activistas y poder justificar posteriormente el uso de la violencia.

Las violentas cargas policíales provocaron que algunos activistas (algunos de ellos infiltrados de la policía) comenzaran a romper escaparates y quemar papeleras y hasta un coche policial, la quema del cual ha sido difundida ampliamente por todos los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las múltiples manifestaciones pacíficas llevadas hoy a cabo en Cataluña y justificar el uso de la violencia policial.

Esta estrategia, usada hoy por la policía en Barcelona, ha sido utilizada en múltiples ocasiones, con el objetivo de desprestigiar las luchas obreras y populares, y se conoce con el nombre de estrategia de la tensión, consistente en criminalizar a los manifestantes, para justificar, ante la opinión pública, su represión, para ello se vale de infiltrados en los movimientos sociales, que son quienes inicían acciones como la rotura de escaparates y la quema de mobiliario urbano.

Algo muy similar sucedió en Toronto, durante la reunión del G20, el pasado mes de mayo, cuando infiltrados policiales en el Bloque Negro comenzaron a provocar incidentes (entre ellos, curiosamente, la quema de un coche de la policía), unos incidentes que fueron masivamente difundidos por los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las justas protestas de miles de manifestantes pacíficos y justificar la violenta represión policial. Pincha aquí para ver lo sucedido en Toronto.

Fuente: Antimperialista