¿A quién sirven los políticos?

La ministra de Economía y vicepresidenta del gobierno, Elena Salgado, ha reaccionado con prontitud a la histórica sentencia de un juez de la Audiencia de Navarra que considera saldada la deuda de una hipoteca impagada con la entrega del piso. España es uno de los pocos países donde rige la leonina condición de que el prestamista tasa la vivienda por la mitad de su valor y obliga a la víctima a seguir pagando aunque se haya ido a la calle. La vicepresidenta –que tanto apego siente por su cargo que obliga a sus colaboradores a que se dirijan a ella con ese apelativo-se ha apresurado a rechazar hacer cambio alguno en las condiciones hipotecarias, al hilo de esta sentencia. Menos mal, además, que no sienta jurisprudencia porque eso compete al Supremo: los bancos pueden estar tranquilos con la vicepresidenta.

Nuestras hipotecas están fundadas en unas condiciones. Los cambios bruscos de un día para otro serían perjudiciales para nuestro sector financiero y para futuras hipotecas y eso es algo que debemos tener en cuenta“, ha dicho Salgado. De este modo “tranquiliza” a sus jefes, a la prestigiada Agencia de calificación Moody´s que, desde EEUU, sí se ha permtido opinar sobre la sentencia española. Advierte que los inversores en bonos hipotecarios temen. si la practica se extiende, “un incremento de los impagos y la pérdida de valor de estos activos por la caída del precio de los inmuebles“. Y eso no se puede consentir. Ni lo consiente Moody´s, ni los especuladores en general, ni la vicepresidenta española, faltaba más.

Entretanto José Luis Burgos, en huelga de hambre contra el Banco de Santander, precisamente por una de esas irrelevancias como que le van a subastar su piso el día 9, tuvo ayer que irse a casa porque se sentía enfermo. Sí se están incrementado los apoyos populares a su causa. En esta página podéis firmar. Y en ella enteraros –si no lo habéis hecho ya- de cómo el nuevo banco surgido de la Caixa, regaló a los periodistasasistentes al acto de presentación –no menos de 150- un televisor de plasma Sony Bravia de 22 pulgadas. A cada uno por supuesto. La noticia esta confirmada por otras fuentes. La de los televisores. Pero no creáis que mucha gente se ha rasgado las vestiduras tampoco por esto. Aunque da alguna clave de los ominosos grandes silencios informativos ¿a que sí?

La vicepresidenta tiene este jueves visita de campanillas. Y Zapatero. Y todo el Gobierno. Y con seguridad allí se planta también la oposición siquiera sea para saludar. ¡Viene Angela Merkel a Madrid! Y con una propuesta -entre otras varias- bajo el brazo que a algunos países consideran “polémica“: Berlín exige eliminar la legislación y las prácticas que vinculan el aumento de salarios a la inflación. Es decir, que aunque suban los precios -que suben y subirán por esa preciosa política neoliberal que nos están implantando- no haga falta elevar los sueldos. A ver qué dicen los alemanes que no suelen tolerar estas cosas, aunque ganen casi el triple que los españoles. Nosotros, ya se sabe, en su mayoría a callar y obeceder. Por la tarde, a las 7, ATTAC prepara una contracumbre, con alemanes y todo. En Maldonado, 53m Madrid. #contrattacando.

Ayer en el AVE de regreso de Málaga había un ratero practicando“hurtos menores” dijo el interventor. A mí me correspondió en el turno un pequeño neceser, en el que acabo de comprobar no había nada importante, pero a otros viajeros se les llevó ordenadores, cargadores, y demás pertenencias, abriendo los bolsillos de las maletas. El interventor de RENFE no hizo absolutamente nada en un espacio cerrado donde todavía se encontraba el ladrón. Lo peor fue que, salvo una señora que me preguntó, nadie más, en dos vagones, dijo ni media palabra. Discretos y elegantes, demostraron hasta qué punto de borreguez e insolidaridad puede llegar un español. El mismo que discute de si es mejor ZP o Rajoy en el salón de su casa o en la barra de un bar. Menos mal que existe José Luis Burgos. Y quienes le apoyan. Porque, sin ellos, estamos más perdidos que Carracuca, que decía mi padre.

Rosa Mª Artal – Comité de Apoyo de ATTAC

Me llaman la “BienPagá”.

Leyre Pajín se queja, tal vez con razón, de que el montante de su salario mensual se haya aireado en algunos medios de comunicación.. Se habló de que la secretaria de organización del PSOE trincaba veinte mil euros mensuales, limpios de polvo y paja, pero la propia interesada ha aclarado que no, que son sólo cinco mil. “Una miseria” le ha faltado añadir.

A continuación ha aclarado que se embolsa otros 90.000 euros al año por haber sido Secretaria de Estado, pero eso no es un sueldo sino una indemnización que todos los altos cargos se embolsan durante dos años tras dejar el puesto.

Pajín es el ejemplo claro de por qué el sistema no da más de sí. Una señorita que no ha hecho otra cosa en su vida que medrar en un partido político, está con treinta y pocos años trincando doce mil euros mensuales del bolsillo de todos los españoles. Jamás ha trabajado, jamás ha tenido contacto con la economía real, no sabe lo que es una empresa, ni el esfuerzo que se necesita para sacarla adelante, no sabe cómo se crea un puesto de trabajo ni se ha presentado jamás a unas duras oposiciones. Su único mérito es ser socialista. 12.000 euros de trinque al mes, con dos ovarios.

Y si alguien la crítica es por machismo, como acaba de contar en su blog.. ¿Y aún hay quién se pregunta por qué nos vamos al carajo a toda velocidad?

Doña Leire Pajín, dentro de unos días pasará a ocupar su puesto como senadora, en virtud del acuerdo al que han llegado PSOE y PP.

A partir de dicho momento la Sra. Pajín , pasará a disfrutar lo que comúnmente se denomina economía -más que- sostenible y así a hacer los primeros ensayos de futura ley.

Pero vayamos por partes. Pajín, cada mes, cobrará:

  • Sueldo como senadora | 5.500 €/mes
  • Sueldo como secretaria de organización del PSOE | 6.500 €/mes
  • ¡¡¡ Indemnización !!!! como ex-secretaria de Estado de cooperación | * 7.000 €/mes
  • Dietas | 1.800 €/mes

TOTAL | 20.800 €/mes

TOTAL ANUAL | 291.000 €/año

* este cargo lo abandonó en julio, pero mantendrá esta indemnización durante 2 años (como cualquier trabajador, vamos).

Y esto en plena CRISIS en España con 5 Millones de PARADOS . Donde cientos de miles de trabajadores cobran el SALARIO MÍNIMO de 624 €/mes (8.736 €/año) Y donde más de 8 millones de personas están bajo el umbral de la POBREZA.

¿Esta es la política del servicio público y del bien común? ¿O la España del pelotazo y la corrupción legal ?

Ha dicho la Vicepresidenta del gobierno que es indecente que mientras la inflación es -1%,y tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años.

Nos gustaría transmitirle a esta “Sra. Vicepresidenta” y a todos los políticos, lo que consideramos indecente: INDECENTE , es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes.

INDECENTE , es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE , es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE , es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete , y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo .

INDECENTE , es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE , es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.) INDECENTE , es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE , es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo. (ni cultural ni intelectual.)

INDECENTE , es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE , no es que no se congelen el sueldo sus señorias, sino que no se lo bajen.

INDECENTE , es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE , es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos.

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER , PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO.

Está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

CARTA ABIERTA DE UN AFECTADO POR LA HIPOTECA A NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS Y PARLAMENTARIOS

Barcelona, 18 de diciembre de 2010

Me llamo José Luis Burgos, tengo 48 años, soy discapacitado físico y preciso para movilizarme la ayuda de una silla de ruedas. Hace ya 19 días que permanezco en huelga de hambre en Paseo de Gracia nº 5 de Barcelona, ante las puertas de una de las entidades financieras más fuertes de este país, el Banco de Santander.

Soy un estafado e ignorado por un sistema capitalista brutal y despiadado. Una de las centenares de miles de personas que con sus respectivas familias están a punto de perder su vivienda o ya la han perdido. Un durísimo castigo para ciudadanos que han cometido un solo delito: perder de forma injusta su puesto de trabajo, por culpa de un mercado laboral que ha saltado por los aires debido a las sucias maniobras de los mercados financieros, que no son otros que la banca y las transnacionales.

Sepan ustedes que denuncio públicamente y con todas mis fuerzas las tropelías que desde hace ya mucho tiempo vienen cometiendo estas instituciones ambiciosas e inhumanas. Pero sepan también ustedes que mi mayor decepción es comprobar que los representantes políticos en los que hemos confiado nuestra vida y futuro, no están haciendo absolutamente nada por evitar estos atropellos y poner fin a esta barbarie.

Y si en algún momento se ha hecho, ha sido a favor de esa banca privada, ya que entre los años 91 y 98 los dos equipos de gobierno, primero socialista y luego popular, fusionaron los bancos públicos de crédito en nuestro país a través de Argentaria, para venderla posteriormente al sector privado de forma poco transparente, y ello cuando era rentable y sus acciones tenían buen comportamiento en bolsa. Ahora es obvio que estos bancos de crédito nos habrían sacado del apuro inyectando liquidez a empresas y familias. Sin embargo nuestros representantes en el gobierno y en la oposición se ponen de nuevo de acuerdo para abrir las cajas al capital financiero y bancarizarlas, cuando una medida social sería su nacionalización y funcionamiento como entidades públicas, éticas en la inversión y con control ciudadano.

Soy un simple ciudadano, no me siento representante de nada ni nadie, pero creo ser una muestra de esa gran parte de la población que está viviendo momentos amargos y situaciones de tragedia familiar, ante la mirada pasiva de todos ustedes.

Es totalmente inadmisible que millones de personas se encuentren en la calle o estén a punto de hacerlo, por una legislación obsoleta e injustamente aplicada en este tipo de situaciones de crisis. Pero lo que es incomprensible es que se les esté esclavizando financieramente de por vida, porque aún entregando su vivienda y perdiendo todo el dinero que ya habían invertido en ella, son condenados durante el resto de sus días a pagar una deuda ficticia e inmoral, como resultado de la diferencia de valoración de esas viviendas entre el precio de compra inicial y el precio de subasta actual, al cual hay que sumar las abusivas e inexplicables costas judiciales del proceso de ejecución.

No deja de ser deleznable que los mismos culpables de originar esta crisis sean premiados con miles de millones de euros de nuestros impuestos, que el gobierno ha tenido a bien ofrecerles sin hacer a la ciudadanía consulta alguna, en lugar de exigir los castigos y penas de esta estafa y burla social. Pero todavía es más intolerable que ustedes, políticos y vendedores de promesas electorales salvadoras, permitan y hagan lícita esa esclavitud para sufragar las pérdidas de éstas entidades financieras que lejos de generar riqueza se han dedicado a manipular y especular sin control alguno y, rescatarlas de su propio pozo de suciedad con la explotación y cautividad legal de sus víctimas. Las mismas víctimas ciudadanas que se sienten traicionadas por aquellos representantes políticos que pidieron su voto y que ahora lo agradecen con su indiferencia.

Es un deber y una obligación política y moral, exigir que los errores y pérdidas de la banca, así como la crisis que han originado, la paguen ellos. Con sus millonarios beneficios acumulados durante tantos años, con las reservas que deberían haber dotado en sus balances en lugar de repartir miles y miles de millones en dividendos a sus accionistas, con el asqueroso beneficio que obtienen participando o financiando la fabricación de armamento con el que matar a miles y miles de niños y demás personas inocentes, que podrían ser nuestros propios hijos, padres, hermanos… Y también, claro está, con esas sucias e incalculables fortunas multimillonarias que duermen tranquilamente en paraísos fiscales sin haber pagado un solo céntimo de impuestos, mientras cada año aumenta el empobrecimiento de la clase obrera en los países avanzados y se registran paralelamente millones de personas que mueren de hambre en el mundo.

La entidad ante la que me encuentro protestando y que pretende quitarme lo que es mío, ha repartido hasta el mes de noviembre de este año entre sus accionistas más de 5.000 millones de euros de beneficios. La misma que se jacta de invertir 200 millones de euros en el equipo de Ferrari y Fernando Alonso, para seguir luciendo poderío en esta Cataluña nuestra, en esta España de amodorramiento, de circo y pandereta. La misma que financia con fortunas inmorales la compra de futbolistas, para que ese poderío, forjado con el dinero de sus clientes y los abusos que le permite el Gobierno ejercer sobre los mismos, traspase fronteras y muestre al mundo el despilfarro que existe en este país, por encima de necesidades sociales de primer orden, por encima de conciencias y personas desesperadas, para hacer todavía más evidente la falta de sensibilidad y compromiso con una sociedad que le ha permitido todo y se ha convertido en la Meca de ávidos banqueros y políticos corruptos.

Un país que no siendo ni de lejos una potencia económica mundial, ha metido entre las filas del capitalismo internacional a uno de los bancos más potentes, ese que con nuestro dinero se ha convertido en uno de los más ricos, pero también de los más pobres en gratitud y calidad humana. Ese que ha sabido, como todos sus homólogos nacionales, aprovecharse de la bondad de las gentes conformistas de este país, aprovecharse también de sus desgracias y, de una legislación que parece proteger únicamente los intereses de estas entidades, en detrimento de los más débiles. Una legislación que utiliza la maquinaria democrática y su Estado de Derecho, para dar forma a un inverosímil escenario de injusticia para sus ciudadanos y, albergar a un gran número de insaciables tragaperras que se han arropado bajo las sábanas celestiales de este fantástico paraíso financiero situado al sur de Europa.

Señores representantes políticos, ha llegado el momento de demostrar su talla profesional y humana, ha llegado el momento de demostrar si son dignos representantes nuestros. Nosotros, los ciudadanos, cumplimos puntualmente y con sacrificio para poderles pagar sus privilegiados salarios, para que nos defiendan de esta estafa permanente. Se encuentran ustedes ante una oportunidad histórica en la que tendrán que elegir entre defender a la ciudadanía, o traicionarla mientras siguen el juego de la tiranía totalitaria del dinero, que se está apoderando de nuestras vidas y robando nuestra felicidad.

La democracia está enferma, reclama a gritos que la rescatemos, que le quitemos este tupido velo que la envuelve de corrupción e injusticia. Ustedes, señores políticos, se llenan la boca a diario con sus discursos vacíos y cada día menos creíbles, orgullosos de ejercer sus funciones en un marco de derecho y honradez democrática en el que se escudan. Tal vez no se den ustedes cuenta, aunque me temo que sí, que están traicionando a esa democracia por la que tanto hemos luchado, convirtiéndola con su permanente ejercicio de permisividad y protección a la banca, en una total dictadura de los mercados financieros.

Su falta de valentía a la hora de decir la verdad, de poner freno a los graves atropellos que está cometiendo la banca en nuestro país, no permitirá que puedan explicar con orgullo a sus hijos y nietos el papel que están escribiendo ustedes en esta gran página histórica. Yo permanezco con mi huelga de hambre aquí en la calle, con un cansancio y unas condiciones climáticas que se tornan inhumanas, a la espera de que ustedes, los representantes políticos, decidan dar un paso al frente y alinearse con aquellos que defendemos la justicia social y los derechos humanos. Seguiré aquí, junto a otros ciudadanos, que ante el autismo de las administraciones, hemos decidido organizarnos para defender nuestros derechos a una vida y a una vivienda digna, a una justicia global económica y fiscal. Hemos perdido el miedo. Hemos decidido acompañarnos, caminar juntos por esta larga travesía. En mi caso, con los compañeros de la PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA y ATTAC ACORDEM. Seguiré aquí, apostillado en las puertas del banco, con la esperanza de que algún día decidan unirse a la ciudadanía, con la esperanza de que algún día decidan poner fin a toda esta tiranía y dejen de alimentar a nuestro verdugo; con la esperanza de liberar a nuestros hijos de estas cadenas.

Medios de comunicación, Jueces y Políticos: la democracia os necesita, la ciudadanía os espera.

José Luis Burgos.

Carta abierta al Presidente del Gobierno de España.

Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno

Señor Presidente:

Me dirijo a usted en mi condición de Presidente de ATTAC España, una asociación que seguramente conocerá y que se preocupa por formar a la ciudadanía, por analizar la situación social y económica y por combatir pacífica y democráticamente el “terrorismo financiero”, en expresión de su compañero de Partido y presidente de la Junta de Andalucía, José Griñán, que en nuestra opinión y como creemos que usted sabe mejor que nadie viene extorsionando a los pueblos desde hace tiempo. Una asociación que pronosticó acertadamente hace ya diez años el desencadenamiento de la actual crisis y sus efectos y a la que, por cierto, pertenecen también militantes y simpatizantes del Partido Socialista Obrero Español.

En esta ocasión me dirijo a usted en nombre de ATTAC España para manifestarle la desolación e indignación que produce el hecho de que una vez más, para plantear y tratar de resolver los gravísimos problemas que tiene la economía española recurra usted solo a una parte de la sociedad española: en este caso a los grandes bancos y empresas que en tan gran medida han sido, precisamente, los que han provocado los problemas que padecemos.

Le manifiesto nuestra indignación porque creemos que usted, como Presidente del gobierno de todos los españoles, debería tener presente la opinión y los deseos no solo de los grandes poderes empresariales y financieros sino también de los que vienen sufriendo las consecuencias de su avaricia y de su irresponsabilidad.

Y le manifiesto igualmente nuestra desolación al comprobar una vez más que recurre usted a quienes menos éxito han tenido a la hora de analizar el origen de la crisis y a quienes se han equivocado constantemente en sus pronósticos y proyecciones, sin que se haya usted dignado (o al menos, sin que ello haya trascendido públicamente) tomar nunca en cuenta la opinión de las personas y estudiosos que desde posiciones de izquierda están mostrándose con mucha más capacidad de descubrir y analizar la realidad de los hechos.

Lamento tener que decirle que de esa manera es usted mismo quien alimenta las posiciones ideológicas y políticas que lo vienen combatiendo con un ímpetu denodado y la mayoría de las veces incluso injusto y quien se incapacita para disponer de claves que permitieran abordar los problemas económicos de España desde otros puntos de vista. Y, al mismo tiempo, quien desarma a las clases trabajadoras pues éstas quedan confundidas cuando alguien en quien confiaron simplemente se limita a ejecutar lo que le piden los grandes poderes financieros.

Lejos de limitarnos a denunciar esa actitud tan poco efectiva y tan escorada a favor de estos últimos, deseamos contribuir a hacer explícitos otros puntos de vista que los grandes medios y las derechas se empecinan en ocultar y por lo que le animo a conocer las propuestas de otras organizaciones de la sociedad civil (ATTAC entre ellas) y los análisis que realizamos de la crisis, que una vez que han ido sucediendo los hechos, se han mostrado como mucho más acertados que los que vienen realizando desde posiciones neoliberales y que le pueden ofrecer alternativas mucho más eficaces y menos onerosas para las clases trabajadoras y para la pequeña y mediana empresa de este país que es la que, como usted sabe crea y mantiene a más del 90% del empleo.

En la confianza de que una organización como la nuestra, que cuenta con miles de afiliados en toda España pueda tener la misma capacidad de ser oída que los grandes banqueros y empresarios, le saluda atentamente

Carlos Martínez García

Presidente de ATTAC España

Salvar a los bancos ¡y a callar!

Estamos en las vísperas de que se vuelva a producir, ahora en Irlanda, una nueva intervención para devolver la rentabilidad a unos pocos bancos con un coste tremendo que una vez más se hará recaer sobre la ciudadanía que no lo ha causado: “La UE exigirá a Irlanda subidas de impuestos para devolver el rescate”, titula la prensa.

Y de nuevo comprobamos que solo hay una cosa tan infame como el comportamiento de la banca y los financieros que han provocado esta crisis: la cobardía y la complicidad de las autoridades que no se atreven a ponerlos firmes y a someterlos al imperio de leyes justas que impidan que la economía mundial siga siendo un enorme casino en el que la banca se ha autoconcedido el derecho a establecer las reglas que a ella le conviene y a hacer trampas cuando y como le viene en gana.

Los descalabros continuados de la economía mundial que han tenido como punto culminante la crisis actual se han producido en última instancia como consecuencia de que la banca privada disfruta del privilegio de crear dinero (es decir, de obtener beneficios y poder) cada vez que genera deuda a cuenta de los depósitos de los clientes.

En lugar de limitar el riesgo que ello conlleva, los gobiernos cedieron a las presiones de los banqueros y han ido estableciendo una regulación del negocio financiero cada vez más permisiva, que deja hacer prácticamente de todo.

En los últimos años, los gobiernos y los bancos centrales han ido desmontando las normas legales que de alguna manera restringían ese poder de las entidades financieras para permitirles que se pudieran convertir en verdaderos chiringuitos financieros dedicados a promover la inversión especulativa mediante una ingeniería que no ha podido provocar sino crisis sucesivas y la última catástrofe en la que se encuentra todavía el sistema financiero mundial. Como dice un viejo refrán chino, nadie puede permanecer eternamente de puntillas. Por eso era inevitable que le ocurriera lo que le ha ocurrido a la banca y cuya consecuencia inevitable ha sido el también continuado deterioro de la actividad y el empleo porque en la misma medida en que los bancos generan dinero para la especulación financiera lo hacen escasear para la actividad productiva empresarial y el consumo.

Cuando el paroxismo especulativo de la banca internacional hizo estallar la crisis las autoridades de casi todo el mundo, a pesar de sus continuas declaraciones prometiendo poner orden y combatir la irresponsabilidad, como se llegó a escribir en algún comunicado del G-20, se han limitado a conservar el orden financiero sin osar poner límites a los privilegios de la banca. Y al limitarse a ayudar a los banqueros sin resolver los problemas de financiación que paralizaban la actividad han generado una deuda tremenda que los propios bancos han utilizado para empoderarse aún más y extorsionar a los gobiernos y a los pueblos.

Para ayudar y salvar a los bancos causantes de la crisis se les han inyectado docenas de miles de millones en sus balances, se han cambiado las normas legales, se les ha avalado para que sigan haciendo operaciones de gran riesgo, y se les sigue permitiendo que utilicen el dinero que reciben de las autoridades públicas para volver a obtener beneficios sin que vuelvan a poner en marcha el mecanismo de financiación que necesita el mundo empresarial y los consumidores. Algunos se han nacionalizado pero dejando que los dirigieran los mismos dueños de antes. Se han cambiado las normas contables para permitir que los bancos oculten a sus clientes y a la sociedad el quebranto patrimonial (en muchas ocasiones intencionado) que han provocado con dinero de otros, para que nadie sepa que en realidad están tratando con bancos zombis a los que solo mantiene en pie la ocultación y los privilegios de los que ningún otro sujeto económico disfruta.

En España, el gobierno se ha rendido poniéndose a los pies de los banqueros, se ha hecho con verdadera nocturnidad política una ley para que la banca privada se haga con las cajas de ahorros y para que en poco tiempo desaparezca cualquier atisbo de interés social en el sistema financiero. Y hasta una institución del Estado como el Banco de España se convierte públicamente y sin ningún disimulo en el mascarón de proa de los intereses de la banca privada presionando al gobierno y acorralando hasta con modos inimaginables a dirigentes de cajas de ahorros, como muchos de ellos podrían contar si en esas instituciones públicas y en estos negocios hechos con dinero de todos los ciudadanos hubiera la mínima transparencia que cabría esperar de una democracia.

Mientras que se salva y ayuda con docenas de miles de millones de dinero público a los bancos culpables de la crisis se deja que miles de familias que se han quedado sin empleo por su culpa pierdan también sus viviendas porque no pueden pagar unos pocos cientos de euros a bancos que obtienen beneficios multimillonarios.

Y todo ello, sin fondo, como vemos de nuevo en Irlanda y como veremos quizá dentro de poco en Portugal o quién sabe si en España en donde, a pesar de lo que se dice, los bancos, igualmente responsables de la situación de nuestra economía, han recibido ayudas de todo tipo en los últimos años.

El proceso que estamos viviendo pasará a la historia como el que permitió que los manifiestamente culpables de un descalabro económico quizá sin parangón no solo no hicieran frente a sus responsabilidades sino, además, para que aprovecharan las respuestas que las autoridades dieron al daño que provocaron para enriquecerse aún más y para aumentar su poder político e imponerlo sobre el conjunto de la sociedad.

La enseñanza de todo esto es que la economía no funciona como nos quieren hacer creer, como un subsistema aislado de la ideología, del poder y la política sino que es una parte más de los mecanismos políticos y de decisión. Nada de lo que ha ocurrido podría haber sucedido si la gente tuviera noticia de lo que han hecho y de lo que hacen los bancos con su dinero, si se conocieran sus negocios de blanqueo y las operaciones en los paraísos fiscales, si se supiera a quién financian y a quién le niegan financiación, si se impidiera que los bancos influyan en los medios de comunicación o en las fuentes del conocimiento, si se permitiera que los ciudadanos hablaran y debatieran abiertamente sobre lo que conviene a unos y otros y sobre lo que se puede dejar hacer y lo que no.

En lugar de permitir que eso suceda, los bancos se han convertido, a la par que en la principal fuente de alimentación de la economía especulativa que ahoga a los empresarios que quieren crear riqueza y a los ciudadanos normales y corrientes, en el sostén de los principales instrumentos de persuasión y manipulación orientados a convencer a la gente de que las medidas que se toman para que los banqueros y las grandes empresas ganen más dinero son inexcusables porque responden a una mecánica con lógicas propias y autónomas, como las de un reloj que se lleva al técnico para que repare el mal funcionamiento de alguna de sus piezas. Y, por tanto, sobre las que la ciudadanía no tiene por qué pronunciarse. Si nos dicen que para condenar los crímenes del gobierno de Marruecos hay que ser experto, ¡qué no habrá que ser entonces para criticar la política financiera del gobierno o de los bancos centrales, por muy evidente que sea el que benefician siempre a los mismos!

Gracias a la idea de que la economía es “cosa de expertos” y técnicos se va generando el clima de conformismo social sobre las políticas económicas que permite que se lleven a cabo sin grandes dificultades las medidas vergonzosas que se están aplicando.

El principal y hasta ahora exitoso empeño de banqueros y grandes patronales es el de producir el suficiente consenso para que nadie ponga en cuestión lo que a ellos les conviene. Eso es lo que les da la seguridad y convicción de la que Carlos Menem hacía gala en Argentina cuando permitía, como lo están permitiendo ahora los gobiernos europeos, que los bancos robaran a manos llenas a los ciudadanos: “pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”.

Es más o menos lo que ahora piensan y dicen en Europa, hasta que los ciudadanos se harten y hagan frente a esta infamia.

Fuente: JUAN TORRES LÓPEZ / Artículo publicado en Sistema Digital.

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Doctor en CC. Económicas y Empresariales.
  • Catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de CC. Económicas y Empresariales – Universidad de Sevilla – Departamento de Análisis Económico y Economía Política.

El ajuste de Krugman.

Hace algún tiempo el Nobel Krugman, refiriéndose a la economía española y tras observar el gran déficit de la balanza por cuenta corriente que había acumulado, que revelaba su débil posición competitiva, sostuvo que nuestro país se enfrentaba a un dilema. O bien recurría a la devaluación para abaratar las exportaciones y encarecer las importaciones, o bien producía un ajuste interno de precios y salarios con los mismos objetivos. Pero llegaba, inicialmente, a la conclusión que la devaluación no era posible por la pertenencia a la moneda común del euro, al cual lo consideraba como algo irreversible, decantándose, en consecuencia, por el ajuste interno.

Posteriormente cambió de opinión y vino a decir que aunque la operación de abandonar el euro era costosa y compleja, al final la estimaba como la opción más lógica, pensando en los interrogantes de los efectos y en las dificultades de un ajuste interno. En todo caso, hasta ahora la salida del euro no se ha producido, no se vislumbra en lo inmediato a pesar de que la economía española y otras economías integradas en la moneda única no acaban de digerir la pertenencia al euro y en ocasiones ha habido momentos, como en mayo pasado, en que todo parecía posible.

Se puede afirmar, pues, que la opción por el ajuste interno es la que prima por el momento. Y no tanto porque haya sido la alternativa elegida ante el dilema como porque se está imponiendo hasta el momento por la vía de los hechos. No hay un pacto social como postulaba Krugman para abordar el problema -cosa que podía considerarse imposible-, pero la realidad es que los salarios, fundamentalmente, están ajustándose a la baja, ya sea por las condiciones socioeconómicas, el paro masivo, la paralización de la negociación de los convenios o el recorte por la vía legal ,como ha sucedido con los sueldos de los funcionarios.

Frente a la devaluación, es decir la salida del euro, el ajuste interno tenía dos inconvenientes. El primero es que con él no se lograba el efecto general de abaratar exportaciones y encarecer importaciones como ocurre cuando un país devalúa su moneda: todas las mercancías y todos los servicios que se intercambia con el exterior recogen de inmediato el impacto de la variación del tipo de cambio. Un ajuste interno, por el contrario, como es producto de las circunstancias particulares de los distintos sectores productivos y de la casuística que se da en las empresas, desde situación económica de ellas, la posición defensiva de los sindicatos, y reacciones empresariales para obtener beneficios, origina un cambio muy desigual en los precios de los distintos bienes y servicios, y por tanto un ajuste también muy irregular en los precios de las exportaciones, con efecto más difíciles de evaluar en los intercambios exteriores.

Por otro lado, una devaluación de la moneda no tiene efectos depresivos sino más bien lo contrario, ya que favorece las exportaciones y la demanda interna frente a las importaciones, mientras que el ajuste interno de salarios, en la medida en que no se acompaña de un ajuste inmediato y semejante de los precios (en ese caso todos los precios relativos internos no se modificarían, pero sí con respecto a los precios exteriores, lo que sería equivalente a la devaluación), tiene un impacto recesivo sobre la actividad y la demanda, lo que si bien puede resultar beneficioso para corregir el problema del déficit exterior de una economía, agrava otros problemas como pueden ser una mayor desigualdad en la distribución de la renta, el aumento del déficit público por el impacto de la depresión en la recaudación impositiva y, sobre todo, lleva aparejado un incremento del paro, que en el caso de la economía española no se puede considerar como una secuela secundaria.

El déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos española se ha corregido de un modo acusado a lo largo de 2009 y 2010. Desde el 9,7% del PIB que se registró en 2008, quedó reducido al 5,4% en 2009, y estará en torno al 4,7% en este año. Se podría pensar, por tanto, que la opción del ajuste interno está produciendo los efectos deseados y que cuando la economía se encamine a una recuperación no lo hará ya con la rémora de un desequilibrio exterior insostenible. De hecho el Gobierno de los brotes verdes, proclive a ver en el canto de un pajarillo, en cualquier dato insignificante, un anuncio de que lo peor de la crisis ya se ha superado, no deja pasar ocasión de resaltar y apuntarse como un éxito que el déficit exterior ha disminuido considerablemente.

En mi opinión, sin embargo, no sólo hay que ser más precavidos sino que sostengo que la importante cuestión de si la economía española podrá sobrevivir en el euro no se ha resuelto y está pendiente. Es indiscutible: el déficit se ha reducido sensiblemente, pero también hay poca duda de que esa reducción es resultado ante todo del grave hundimiento que ha sufrido la economía en los dos últimos años, como consecuencia de la crisis financiera internacional y la recesión generalizada posterior, del estallido de la burbuja inmobiliaria y del estrangulamiento del crédito que ha tenido lugar. Lo ocurrido en la balanza de pagos no es una mejora atribuible en lo fundamental a un ajuste interno de precios y salarios sino a la conmoción sufrida por la economía desde que se inició la crisis internacional en la segunda mitad de 2008.

Sería un error imputar a un ajuste interno la disminución del déficit exterior puesto que, sin perjuicio de que ese ajuste se haya visto facilitado por la depresión de los últimos dos años, esa mejora no cabe proyectarla en el futuro. Estamos hablando de una mejora que ha sucedido con una destrucción de 2 millones de puestos de trabajo, con una evolución del paro cuya tasa casi se ha duplicado hasta llegar al 20% de la población activa, con una caída acumulada a lo largo de 2009 y 2010 del 8% en la demanda interna y del 25% en la formación de capital bruta. De repetirse algo parecido, podría pensarse en una reducción aún mayor del déficit de la balanza por cuenta corriente, pero al precio ya de una catástrofe económica.

Sin que suponga anunciar la recuperación de la economía -problemas acumulados como el que se comenta y riesgos agudos impiden tal pronóstico-, cabe imaginar que se adentrase en un moderado crecimiento, el mínimo siquiera para evitar un aumento del paro. Es decir, una economía avanzando en torno al 2%, mínimo crecimiento estimado para generar algún empleo. Ello supondría que se detendría la disminución del déficit exterior y que comenzaría de nuevo a aumentar, desde un nivel nada despreciable, sin parangón con los registrados en otros momentos históricos con la peseta como moneda, y en unas condiciones en que el peso de la deuda exterior de la economía española es aún insoportable, en un país bajo sospecha de quiebra y con unos mercados financieros enrarecidos.

A este respecto hay que destacar que la reducción del déficit no se ha traducido en una mejora de la posición exterior de la economía, puesto que todo déficit implica lo contrario. Los pasivos financieros brutos de nuestro país frente al exterior -lo que se debe y nos pueden reclamar- ascendían a finales de junio de este año a 2,3 billones de euros, casi el 230% del PIB. Descontando los activos frente al exterior, que alcanzan 1,4 billones de euros, la posición deudora neta de la economía española frente al resto del mundo es de 0,9 billones de euros, una cifra casi equivalente a la del PIB, que es de 1,05 billones de euros. Esa posición deudora origina un saldo neto desfavorable de pago de intereses y rentas de inversión, que fijándolo sólo en un tipo de interés del 3% (los tipos de interés son más altos y tienden a aumentar por la desconfianza en la solvencia del país), significa que cada año la economía española inicia el ejercicio con el hándicap de un déficit exterior de la balanza por cuenta corriente de casi 3% del PIB.

Como es normal, una recuperación económica por modesta que sea implica un empeoramiento de la balanza de cuenta corriente, por el incremento que se produce de las importaciones, tanto más cuanto que en esta ocasión la recuperación no vendrá del estímulo a las exportaciones, como sucedió en la crisis de 1992/93 cuando las devaluaciones sucesivas de la peseta permitieron un crecimiento considerable de ellas, a las que cabe atribuir el papel catalizador de salida de aquella crisis. El panorama se enturbia algo más por el hecho de que la crisis de la economía española ha llevado a una destrucción considerable de tejido productivo, que se traducirá en una mayor dependencia de las importaciones en el futuro. Por otro lado, nuestro país estará en el ojo del huracán de toda crisis financiera general o particular de la zona del euro, por la simple razón de que es uno de los países más endeudados del mundo.

En las condiciones descritas, cabe poner muy serias reservas a la opinión de que la crisis exterior de la economía española está resuelta, que sólo debemos preocuparnos de algunos problemas internos (las reformas estructurales pendiente en el lenguaje dominante) para que la recuperación se inicie y que una vez puesta en marcha todo el camino se encuentra despejado.

Nada más lejos de la realidad, como he tratado de exponer. La crisis económica ha venido para quedarse, atrapado el país en una posición exterior insostenible de deuda y déficit, sin solución posible por la vía del ajuste interno que alguna vez, fugazmente, pensó Krugman. La izquierda, toda, debe tomar nota para preparar su estrategia.

Pedro Montes – Miembro de la Coordinadora Federal de Socialismo 21

Ataque a la Europa Social.

Hoy en día estamos viviendo un ataque frontal a la Europa Social. La supervivencia de los estados del bienestar de los países de la Unión Europea (y, muy en especial, de los países de la Eurozona) están siendo amenazados debido al desarrollo de políticas de austeridad del gasto público social, como parte de una estrategia de reducción de los déficits públicos y las deudas públicas de tales países. La lista de países y recortes es larga. España e Italia están recortando 15.000 millones de euros y 25.000 millones de euros respectivamente de sus presupuestos. Portugal está bajando su déficit para reducirlo a 3% del PIB en 2013, con unos recortes equivalentes al 6% del PIB en tres años. En Grecia el recorte es incluso más acentuado, 10% en tres años. En Alemania, la canciller Merkel decidió, ya en 2009, eliminar el déficit completamente para el año 2016, recortando 10.000 millones de euros por año. Un tanto semejante está ocurriendo en Francia, bajo la dirección del gobierno Sarkozy. País por país, los recortes son muy acentuados y generalizados.

Estas reducciones, sin precedentes en la Unión Europea, se están haciendo bajo el supuesto de que la disminución del déficit es condición indispensable para que se dé la recuperación económica y se inicie, de nuevo, el crecimiento económico. Se asume que el bajísimo crecimiento que hemos visto hasta ahora (el promedio en los países de la Eurozona ha sido sólo de un 1% por año desde 2001) se debe a que existe escasez de dinero en el sector privado, consecuencia del excesivo gasto público. Es más, se nos dice que esta escasez hace subir el precio del dinero (es decir, aumentar los intereses bancarios) y aumentar la inflación. De ahí la necesidad de reducir el déficit y el gasto público.

El problema con esta creencia (basada en fe, más que en evidencia) es que cada uno de estos supuestos es erróneo. Y además es fácil demostrarlo. Uno de los países que ha recortado más su déficit en la UE ha sido Irlanda. Tales recortes han contribuido a que su PIB colapsara, descendiendo nada menos que un 9% por año. Nunca un país había visto, desde el colapso de EE.UU. a principios del siglo XX -durante la Gran Depresión-, un colapso de su PIB tan acentuado. Ello determinó, por cierto, el consiguiente aumento del déficit público, mostrando, una vez más, que la mejor manera de reducir el déficit no es reduciendo el gasto público, sino aumentando el crecimiento económico. Un tanto semejante ha ocurrido en Grecia, donde la reducción del déficit impuesto por el FMI ha llevado a un colapso del PIB (que se calcula llegará a ser del 20%).

Que ello ocurra no debiera sorprender, pues la enorme recesión, que puede convertirse en depresión, se debe a un problema de demanda, consecuencia de la enorme polarización de la rentas, con descenso de las rentas del trabajo (y consiguiente bajada de la masa salarial como porcentaje de la renta nacional). Tal descenso de las rentas del trabajo ha forzado un enorme endeudamiento de las familias, que al colapsarse el crédito, resultado de la crisis financiera, crea un enorme problema de la demanda, que debe sustituirse rápidamente por la demanda creada con el gasto público. Reducir, en lugar de aumentarse el gasto público es un suicidio, no sólo para Europa, por cierto, sino para la economía mundial. De ahí que dirigentes de la política económica estadounidense como el director de la oficina económica de la Administración Obama, el Sr. Larry Summers, y el homólogo del Ministro de Economía y Hacienda en España, el Sr. Timothy Geithner, hayan criticado duramente las políticas de austeridad seguidas en la Unión Europea.

Pero, empeorando todavía más la situación, los poderes financieros, dirigidos por el Banco Central Europeo, están favoreciendo el incremento de los intereses bancarios para finales del 2010, y se resisten también a crear más liquidez (es decir, imprimir dinero) con el argumento de que puede aumentar la inflación, ignorando que el mayor problema que tiene la UE es la deflación, lo contrario a la inflación. Cada una de estas intervenciones mantendrá a la UE y la Eurozona en la Gran Recesión. Y en el peor de los casos pueden llevar a la Gran Depresión.

La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué estas políticas, tan claramente erróneas, se están realizando? Y la respuesta tiene que ver con el enorme poder del capital financiero por un parte y el gran poder de clase por otra. Éste es responsable de una enorme polarización de la rentas del capital a costa de las rentas del trabajo, polarización alcanzada a base del desarrollo de las políticas neoliberales llevadas a cabo en ambos lados del Atlántico, desde los años ochenta. En realidad, fue esta misma polarización de las rentas la que explica el enorme crecimiento del capital financiero, que se ha beneficiado del elevado endeudamiento, creado por el descenso de las rentas del trabajo. El neoliberalismo es la ideología del capital financiero y de las clases dominantes a ambos lados del Atlántico. Y es el dogma de los establishments financieros, mediáticos y políticos de la UE (hoy controlados por las derechas).

¿Qué es lo que debiera hacerse?

La respuesta es bastante fácil. A nivel teórico, la experiencia del siglo XX es aleccionadora. Una, es la corrección de la obscena concentración de las rentas y de la propiedad. Nunca antes (desde los años veinte en el siglo XX) se había alcanzado tal concentración. Se requiere eliminar las reformas profundamente regresivas que tomaron lugar durante estos últimos cincuenta años. Tales cambios generarían enormes recursos al estado, que debieran invertirse en áreas sociales y físicas, creadoras de empleo, así como en nuevas áreas productivas (como, por ejemplo, nuevas formas de energía y transporte), todas ellas actividades que estimularían el crecimiento económico que disminuiría el déficit público y la deuda pública.

Estas medidas debieran complementarse con cambios muy sustanciales del sistema financiero, con redefinición de los objetivos de tal sistema, priorizando aquellos que sirven a la economía y no sólo a los banqueros y accionistas. Debiera recuperarse el concepto de servicios financieros, con creación de bancas públicas, redefiniendo las funciones del BCE para convertirlo en un Banco Central (que hoy no lo es), en lugar de ser un lobby de la Banca. Como tal, el BCE debiera responderle al gobierno europeo y al parlamento europeo (tal como ocurre con otras bancas centrales, como el Federal Reserve Board en EE.UU. y el Banco Central de Japón), con la responsabilidad de ayudar a los estados y a la UE a desarrollar sus políticas económicas (incluyendo la compra de deuda pública, revirtiendo los intereses a los países deudores). Una medida inmediata sería la impresión de euros en dosis mucho más acentuadas de lo que hace ahora. El BCE no ha tenido ninguna duda en imprimir millones y millones de euros para salvar a los bancos europeos. Pues bien, el BCE debiera hacer lo mismo para salvar a los estados de la Eurozona. El peligro de inflación no es inmediato. De ahí la urgencia de este tipo de intervención, pues el mayor riesgo es el de la deflación, no el de inflación. Por cierto, existe el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBRD) que parece adormecido y que debiera reavivarse para facilitar las inversiones en nuevos sectores productivos y de servicios.

Pero además de estas medidas, es importante y urgente hacer cambios importantes en la regulación del capital financiero y de sus mercados. Convendría que se desincentivaran las actividades financieras especulativas, gravando las transacciones a corto plazo (la Tasa Tobin). George Irvin ha calculado que un impuesto de un euro por cada mil de transacción generaría 220.000 millones de euros al año, más del doble del presupuesto actual de la UE.

¿Se tomarán estas medidas?

La respuesta depende del cambio de mentalidad de las izquierdas gobernantes en la UE, hasta ahora estancadas en el territorio neoliberal. Su falta de visión, su actitud acomodaticia y su carencia de coraje político les ha convertido en parte del problema, en lugar de en parte de la solución. De ahí que sin una transformación muy importante de estas izquierdas o su substicición por otras, estas alternativas no tendrán lugar. Ni que decir tiene que el poder económico y político y mediático de las derechas es enorme. Pero, por muy fuerte que sea (y lo es) puede vencerse si hay voluntad política, aunque España no es un ejemplo de ello. No ha habido voluntad política del gobierno PSOE de aliarse con las izquierdas, ni en 1993, ni en 2008. Y ello se debe a que el marco conceptual que dirigió sus políticas económicas era neoliberal. Y ahí está la raíz del problema.

Vicenç Navarro – Artículo publicado en El Viejo Topo

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

El impago de hipotecas: una extorsión legal.

En España, la legislación permite a los bancos practicar una extorsión legal sobre sus clientes hipotecados en caso de impago. En Francia y EE UU, si una persona no puede pagar la hipoteca de su vivienda, entrega las llaves al banco y se queda en la calle. En España, la justicia desahucia al moroso a petición del banco, pero la cosa no acaba ahí. El desahuciado, sin casa, debe seguir pagando la deuda más los intereses.

En España, cuando una persona que tiene contraida una hipoteca con un banco no es capaz de seguir abonando sus letras, la entidad embarga la vivienda y la pone a subasta. Quedarse en la calle sería un mal menor comparado con la tenebrosa realidad. Pues el afectado por desahucio tiene la deuda viva si esta supera el valor del inmueble. De esta forma, el drama de una familia que ha perdido su piso adquiere tintes de verdadera tragedia personal. El desahuciado, sin casa, debe seguir pagando la deuda más los intereses. De lo contrario, el banco está legalmente facultado para retener el resto de bienes disponibles.

Los bancos son directamente responsables de esta extorsión, ya que en su momento no dudaron en inflar la burbuja inmobiliaria concediendo hipotecas sobre viviendas cuyo precio estaba sobrevalorado. Tras el pinchazo de la burbuja, el banco subasta la vivienda del moroso a un precio muy inferior al de la hipoteca, y el deshauciado debe seguir pagando la diferencia entre el precio de venta en subasta de la vivienda y el préstamo original.

Cayo Lara, Coordinador de Izquierda Unida (IU), exige al Gobierno que ataje una situación que califica de “insultante”. En este sentido, una de las propuestas presentadas por esta formación política es la regulación de la dación en pago. Es decir, que si un ciudadano no puede pagar su hipoteca, entregue al banco su vivienda y con ello dé por cancelada por completo su deuda. Es una fórmula que ya existe en Francia y EEUU, y se conoce como efecto sonajero evocando la imagen de devolver las llaves de una casa.

IU avanza que haría falta retocar, por un lado, la Ley Hipotecaria, para que “sólo el bien hipotecado responda como garantía del pago del crédito concedido”. Y por otro, se incluiría la dación en pago en el Código Civil como “procedimiento preferente” para liquidar los impagos de un crédito. Además, IU demanda una Ley de Endeudamiento Familiar, a fin de que las familias no puedan entramparse de forma ilimitada.

Las hipotecas están ahogando no sólo a las familias, sino también al conjunto de la economía. El fuerte nivel de endeudamiento familiar, debido en gran medida a la burbuja inmobiliaria, pesa más cuanto menores sean los ingresos de los hogares. Tras pagar la letra de la hipoteca, las familias apenas disponen de renta líquida para el consumo de otros bienes. Y así, la sombra de la recesión continúa planeando sobre una economía que, como la española, ha sido secuestrada por los banqueros.

Y mientras tanto la banca, a través de sus servicios de estudios y sus 100 economistas incluidos en la nómina de “investigadores” de Fedea, sigue reclamando una reforma a peor, del sistema público de pensiones. Por cierto, ¿saben ustedes quienes integran el Patronato de Fedea?

Josep Oliu i Creus (BANCO SABADELL) Salvador Alemany Mas (ABERTIS Infraestructuras, S.A.), Fernando Becquer Zuazua (IBERDROLA, S.A.) Felipe Benjumea Llorente (ABENGOA S.A.) Ángel Ron Güimil (BANCO POPULAR) Miguel Blesa de la Parra (CAJA MADRID), Ana Patricia Botín O’Shea (BANCO ESPAÑOL DE CRÉDITO), Emilio Botín Ríos (SANTANDER), Antonio Brufau Niubo (REPSOL – YPF), Santos Martínez-Conde Gutierrez-Barquin (CORPORACIÓN FINANCIERA ALBA, S.A.), Francisco González Rodríguez (BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA), José Luis Malo de Molina Martín Montalvo (BANCO DE ESPAÑA), Javier Ramos Gascón (BOLSA DE MADRID), Luis Angel Rojo Duque (FUNDACIÓN RAMÓN ARECES), Isidro Fainé (LA CAIXA), Alejandro Beltrán de Miguel (McKinsey&Company).

Aviso: Se ruega a los viandantes presten atención a sus carteras.

José Antonio Pérez – ATTAC Madrid

El agujero de las subvenciones públicas.

Público da cuenta de cómo la CEOE mantiene una red de asociaciones para captar ayudas públicas. Miles de abogados, técnicos, secretarias y profesores viven del entramado de más de 5.000 agrupaciones que dependen de la patronal, dice. Las ayudas van desde 20.000 euros a 20 millones según el tamaño. Por cada autonomía existe otra patronal que reúne a tantas subpatronales como provincias. No hay duplicidades, aseguran todas las consultadas. Está plenamente justificado que Confemetal, por ejemplo, una de las agrupaciones más fuertes de la CEOE, esté formada a su vez por 15 asociaciones nacionales y 68 regionales. Y que dentro de estas, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime), por ejemplo, esté formada por otras nueve agrupaciones más.

Hace más de un año que dediqué a esa hemorragia de nuestro dinero un post. Desde entonces he ido recopilando más datos. Además de todas estas instituciones de las que habla Público, de Fundaciones al amparo en buena parte de poderosas empresas, calculo que en España puede haber como mínimo medio millón de asociaciones “sin ánimo de lucro“. Solo entre Andalucía, Cataluña y Madrid se contabilizan cerca de 150.000. Todas son susceptibles de obtener una buena provisión de fondos para sus actividades.

Hace poco reseñé el millón de euros que se lleva FAES por difundir su ideología, en tiempos en los que la “crisis” obliga a duros ajustes a los trabajadores y pensionistas. La fundación Ideas para el progreso del PSOE, saca también más de 900.000 euros. Y cantidades menores otros partidos. Digo yo que, con la que está cayendo, podían esperar un año al menos a “estudiar” lo que sea, o pagárselo ellos. Y no hablemos ya de las mil y una asociaciones pro-vida por ejemplo que, a manera de racimo como el entremado de la patronal, se diseminan por España. Ni sabemos si esas emisoras de TDT que tanto pontifican de la mañana a la noche reciben alguna ayudita, y así hasta el infinito.

Mi propia experiencia me remite a que propongo a un grupo de compañeros que salieron conmigo de RTVE por el ERE crear una asociación europea que piense en los ciudadanos lejos de los cauces oficiales. Que plantee los problemas que nos atañen y no los que manda “Bruselas”. Tras un brillante acto de presentación con Felipe González, me echaron de forma aparentemente ortodoxa. La principal discrepancia con un grupo de compañeros era la obtención de ayudas públicas que yo rechazaba. Y el lucro personal en nombre de la asociación. El resto apoyó a los disidentes. Ya tienen esas ayudas del Estado. Para reunirse una docena de personas, una vez al mes, en una sala que nos les cobra nada. Por allí han caído los verdes de Equo, escasos de brújulas. Para mantener una página web en la que siempre escriben dos o tres incluso con pseudónimos para que no se note. Para hacer, con alguna excepción, seguidismo de la UE oficial.

Al calor de esta experiencia, descubrí el entramado de los que viven de la idea europea, recibiendo subvenciones públicas que les dan para despacho y secretaria,  y cobrando personalmente por sus conferencias. Hay un profesor universitario que está en al menos cinco asociaciones en diferentes cargos. Dios me libre de afirmar que no es legal, pero algo raro sí suena. Y si esto existe para Europa, multiplicad por intereses varios de los españoles.

Lo peor en este caso es que, al mismo tiempo, grupos que realizan una labor encomiable no reciben ayudas, o no las suficientes. Eso es lo terrible.

En el post de hace un año, hubo un primer comentario extraordinariamente interesante porque provenía de alguien con profundo conocimiento de causa. Extraigo algunas ideas.

“Bajo el epígrafe de asociaciones o Fundaciones, lo que llamamos ONG se compone de forma masiva por instituciones que toman a su cargo responsabilidades que el Estado no quiere atender, y que se convierten al hacerlo en formas amables de privatización. A veces inconscientemente… hasta que llegan otras “fundaciones” (algunas enlazadas en este post) a ofrecerles servicios “profesionales”. Y hablan de “profesionalización”, de responsabilidad… pero nunca hablarán de comités de empresa, y cuando lo hacen es -caso de la Cruz Roja en 2003- cuando la situación de sus trabajadores es insostenible.

En algunos casos, empresas privadas, farmacéuticas, bancos, cadenas de comida rápida y ETT patrocinan o promueven auténticas OPAs sobre asociaciones o Fundaciones con el propósito de desgravar, cuando no de blanquear dinero. O imagen.

En otros, Universidades envían a sus estudiantes a trabajar gratis como becarios en estas instituciones: ya ocurre en el ámbito privado, pero se da el caso de que organizaciones que hacen campañas para respetar los derechos de los cafetaleros de Nicaragua, por ejemplo, tienen becarios haciendo el trabajo de profesionales, o contratan via ETT a recaudadores o captadores de socios en plena calle.

Y todo esto, de forma legal.”

Toda esta falta de clarificación y control crea un profundo descrédito en asociaciones y movimientos que sí pretenden y que sí logran hacer algo por los demás. Como en tantas otras cosas el “todos son iguales” es una peligrosa arma.  Y, con ser muchas las irresponsabilidades generalizadas, ésta es una de sus consecuencias más perversas. Se carga labores efectivas y generosas que nadie más realiza. Vean las administraciones también qué hacen dando dinero a patronales destinadas a lograr beneficios privados. Ponga orden el Estado en esta maraña. Orden y rigor en el uso de nuestro dinero.

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

G20: Exigen al Gobierno español que defienda la tasa contra la especulación financiera en Seúl.

A dos días de la Cumbre del G20 en Seúl, 200 redes y organizaciones de 23 países reclaman nuevamente voluntad política para implementar una tasa sobre las transacciones financieras. Surgen, además, sospechas sobre la incoherencia del gobierno español en el tema.

Ante la Cumbre del G20 en Seúl (Corea del Sur), el próximo 11 y 12 de noviembre, 200 redes y organizaciones de 23 países han lanzado una declaración en la que piden la inmediáta implementación de una tasa sobre las transacciones financieras internacionales y lanzan un mensaje condundente: “¡Escúchad a la gente, no a los bancos!”

Lemantablemente todo indica que por falta de voluntad política, el G20 omitirá nuevamente a decidir sobre la cuestión de la fiscalización de las transacciones financieras internacionales. En la declaración, apoyada por 27 plataformas, coordinadoras, ONG y organizaciones sociales del Estado español, exigen “progresos concretos” hacia la introducción de la tasa “para afrontar los costes de la crisis financiera y económica mundial”, incluyendo la reducción urgente del desempleo, el acceso universal a salud, educación, agua y alimentación, así como la lucha contra el cambio climático.

Edith Pérez, coordinadora del área antiglobalización de Ecologistas en Acción, subraya que “cientos de millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de la actual crisis, causada por la liberalización comercial y financiera. Pero los banqueros y ejecutivos de las multinacionales y de la industria financiera, quienes sí son responsables de la crisis, no están pagando por sus delitos, es más, reciben dinero público con el que organizan un golpe de estado de las finanzas para convertir deuda privada en deuda pública y, así, aumentar su poder”. Añade que “el G-20 es ilegítimo, entre otras cosas, porque no tiene voluntad política para cambiar esta situación y mejorar la vida de la gente común”.

La declaración de la sociedad civil dirigida a la Cumbre en Seúl, con el título “G20: Acción respecto a la Tasa sobre las Transacciones Financieras” fue enviada a la Moncloa, a las ministras de economía y exteriores, así como a la secretaria de estado de cooperación internacional y varios funcionarios responsables del sistema financiero.

“La única forma de hacer frente a la crisis financiera y económica mundial es cambiar el modelo económico neoliberal, adoptar e implementar medidas legales y administrativas concretas y eficaces para controlar y limitar el flujo de capitales, así como reformar radicalmente el sistema financiera y perseguir judicialmente la evasión, el fraude fiscal y lavado de dinero de todo tipo de crímenes económicos realizados mediante los paraísos fiscales o centros financieros para no residentes”, dice Tom Kucharz, representante de Ecologistas en Acción en las movilizaciones contra el G20 esta semana en Seúl y de la red “Nuestro Mundo no está en Venta” [1].

Además, Ecologistas en Acción demanda al ejecutivo español transparencia sobre su posición en el tema. Durante la Cumbre de la ONU en septiembre, el Presidente del Gobierno español dijo: “hay que instaurar una tasa sobre las transacciones financieras internacionales destinada a cumplir los Objetivos del Milenio. Y mi Gobierno se compromete a defenderlo, a llevarlo a la práctica y a aplicarlo en todos los foros internacionales”.

Sin embargo, fuentes diplomáticas de Alemania han revelado que durante las últimas reuniones del Ecofin y de los ministros de economía y finanzas en Gyeongju (Surcorea) en octubre, Elena Salgado y su ministerio han estado en el lado de los gobiernos que impidieron un consenso de la UE para llevar una propuesta firme respecto a la tasa sobre las transacciones financieras internacionales a la Cumbre del G20 en Seúl. “Queremos saber la posición de José Luis Rodríguez Zapatero y lo que va a defender en Seúl”, señalan los portavoces de Ecologistas en Acción.

La Comisión Europea había empezado a considerar la posibilidad de introducir esta tasa a escala europea, luego del apoyo manifestado por el Parlamento Europeo a principios de este año. Un informe de la Comisión indica que, dependiendo de la tasa aplicada y la cobertura, un impuesto sobre las transacciones financieras podría llegar a generar más de US-$ 1 billón al año.

Más información:

- Korean People’s G20 Response Action.

Los problemas de Obama (y de Zapatero).

Las elecciones estadounidenses han sido una derrota predecible para el Presidente Obama, consecuencia de los errores que ha cometido durante su mandato y que se han traducido en una enorme abstención entre sus bases electorales, y muy en particular, entre su principal eje de apoyo, es decir, sindicatos y movimientos sociales progresistas, tales como el movimiento feminista (Now), el movimiento ecologista y el movimiento de derechos civiles. Para entender esta derrota, hay que comprender que en EEUU los candidatos del Partido Demócrata no pueden ganar elecciones con sólo el voto de este eje de su base electoral (que son las izquierdas del Partido Demócrata). De ahí la necesidad que tienen tales candidatos de aliarse también con otras sensibilidades menos a la izquierda que estos agentes sociales. Pero de la misma manera que no pueden ganar con sólo el apoyo de las izquierdas, “tampoco pueden ganar sin tal apoyo, pues éste es esencial para la movilización de sus bases electorales”. Esto ocurre también, por cierto, en España, como comentaré más adelante.

Pues bien, desde el principio, las decisiones tomadas por el Presidente Obama establecieron las bases de su derrota. Me apena mucho decir que así lo predije a los pocos meses de su nombramiento como Presidente. Y aún me sabe peor haber tenido razón. Me hubiera encantado estar equivocado, y por desgracia, no lo estaba.

Tres decisiones claves antagonizaron a las izquierdas del Partido Demócrata. Una fueron los nombramientos de su equipo. Un candidato como Obama, que había movilizado a las bases del partido con el mensaje de cambio, se rodeó de personajes conservadores y neoliberales heredados del gobierno Clinton, muchos de ellos responsables de decisiones (como Lawrence Summers) que habían contribuido a generar la enorme crisis financiera. De manera predecible, tales personajes continuaron llevando a cabo políticas públicas continuistas de las que había llevado a cabo el Presidente Bush. De ellas, la más notoria fue el rescate de Wall Street con fondos públicos (700.000 millones de dólares) en términos tan favorables a la banca, que indignaron, no sólo a las izquierdas, sino a la gran mayoría de la población. Ni por un momento Obama consideró propuestas alternativas, como el desarrollo de una banca pública (como sugirió Joseph Stiglitz), o condicionar la ayuda a la cesión de créditos, con clara penalización de los comportamientos especulativos (como propuso Paul Krugman). El equipo que nombró Obama era profundamente anti-izquierda. En realidad, su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, era la bestia negra de las izquierdas. Había sido el congresista demócrata más próximo a Wall Street, que había purgado (durante la administración Clinton) las listas de candidatos del Partido Demócrata a fin de excluir a las izquierdas.
El segundo error del Presidente Obama fue abandonar completamente el compromiso, que había adquirido durante su campaña, de pasar una ley por el Congreso que facilitara la sindicalización de las personas que desearan hacerlo. El 62% de la población laboral en EEUU indica que preferiría sindicalizarse, pero no lo hacen porque, o bien la empresa es demasiado pequeña, o el empresario dificulta tal sindicalización. La ley que Obama se comprometió a proponer al Congreso durante la campaña electoral hubiera facilitado tal sindicalización, prohibiendo al mundo empresarial que pusiera obstáculos a tal proceso. Lo único que Obama hizo a favor de los sindicatos fue nombrar a una sindicalista como Ministra de Trabajo. Pero por lo demás, los temas de protección de los derechos laborales y sindicales tuvieron poca prioridad en su administración. Ello decepcionó en gran manera a los sindicatos.

Y el tercer gran error fue la manera como se hizo la Reforma Sanitaria. Durante su campaña había indicado que todas las propuestas de reforma del sistema sanitario que se habían hecho durante la campaña electoral (incluidas las realizadas por el Partido Republicano) serían consideradas seriamente por su Administración. Pero cuando convocó a representantes de las reformas sanitarias, excluyó deliberadamente la propuesta de las izquierdas, es decir, de los sindicatos y de los movimientos sociales progresistas. Tal propuesta –llamada “single payer”- reducía considerablemente el protagonismo que las compañías de seguro sanitario tienen en la gestión de los servicios sanitarios, dando mayor capacidad de dirección y gestión a los gobiernos estatales y al gobierno federal. Los proponentes de tal reforma ni siquiera fueron convocados a la reunión, y ello, a pesar de que, como indiqué antes, contaba con el apoyo de los sindicatos, del movimiento feminista (Now), de los movimientos ecologistas y del movimiento de los derechos civiles. Las propuestas republicanas, sin embargo, sí que fueron consideradas. El producto final aprobado por Obama mantenía el protagonismo de las compañías de seguro (que financiaron parte de su campaña y de los miembros del Senado y del Congreso que decidieron sobre la reforma). Es más, la financiación de la cobertura sanitaria de los que hasta entonces carecían de ella (45 millones de estadounidenses) sería a costa de aumentar los impuestos de aquellos que ya tenían cobertura y reduciendo la financiación del programa de cobertura pública a los ancianos (Medicare), sin apenas tocar los beneficios exuberantes de las compañías de seguro. Con ello antagonizó, además de a los ancianos, a los sindicalistas que, por regla general, suelen tener mayor cobertura sanitaria (que aportaban un porcentaje elevado en la financiación de la reforma sanitaria).

Las izquierdas estaban enojadas e irritadas con el Presidente Obama. Habían jugado un papel clave en la victoria de Obama y luego fueron marginadas. Ni que decir tiene que el Presidente Obama también aprobó legislación que fue bien recibida por las izquierdas. Entre ellas estaba la Ley de Estímulo Económico, en la que la oficina del Vicepresidente (próximo a los sindicatos) jugó un papel importante. Invirtió 800.000 millones de dólares en estimular la economía, lo cual evitó que ésta cayera en una Gran Depresión. Pero cedió innecesariamente a las peticiones del Partido Republicano, bajando los impuestos como medida de estímulo, en lugar de aumentar los fondos públicos para crear empleo. Un tercio del estímulo consistió en reducir impuestos, otro tercio en inversión pública para crear empleo (los sindicatos querían dos tercios), y otro tercio en ayuda a los estados. Pero por grande que parezca el estímulo, el hecho es que la cantidad debiera haber sido mucho mayor, pues el vacío económico creado por la explosión de la burbuja inmobiliaria era diez veces mayor que el estímulo.

Otra medida fue la nacionalización de GM y Chrysler (pagando 60.000 millones), lo cual fue aplaudido por los sindicatos. Pero en lugar de convertirlos en cooperativas, como la española Mondragón (que es lo que deseaban los sindicatos) las sanearon y las quieren ahora vender, con la oposición, de nuevo, de los sindicatos. Y en sanidad, la ley prohíbe que las compañías de seguro excluyan a personas con enfermedades crónicas, limitando la capacidad de selección de pacientes que caracteriza el sistema de aseguramiento privado. Pero la reforma dejó intacto el enorme poder de tales compañías, creando gran frustración entre las izquierdas. Y así un largo etcétera. De ahí su abstención, que le ha costado la Cámara baja.

¿Es la situación relevante para el gobierno Zapatero?

La situación política de España es muy distinta a la de EEUU. Y el gobierno federal estadounidense es muy diferente al gobierno español. Y, sin embargo, hay algunos puntos en común. En ambos países, los partidos gobernantes, definidos como progresistas, están en profunda crisis como consecuencia de las políticas llevadas a cabo por sus gobiernos, el gobierno Obama en EEUU y el gobierno Zapatero en España. En ambos países, sus bases electorales les están abandonando, en respuesta a sus comportamientos y políticas públicas. Tanto el gobierno Zapatero como el gobierno Obama, tras prometer un cambio, hicieron nombramientos en sus equipos económicos que señalaban una orientación económica de carácter liberal, que sembraron las bases para el distanciamiento político de las bases electorales. Solbes había sido el Comisario de la UE, encargado de imponer la ortodoxia liberal a los países de la UE; David Taguas (procedente de la Banca) había llegado a proponer la privatización total de la Seguridad Social, tal como había hecho el General Pinochet en Chile; Jordi Sevilla había rechazado el aumento de gasto público y de impuestos en España (el país de la UE que tiene menor carga fiscal y menor gasto público); Miguel Angel Fernández Ordóñez, es bien conocido como un ultraliberal; Miguel de Sebastián (también procedente de la Banca), había indicado que el estado protector debiera debilitarse a costa del estado facilitador; y así un largo etcétera. La orientación del equipo económico ha sido claramente liberal (ver mi artículo “El mayor problema del gobierno socialista español y que los cambios de esta semana no resuelven”. Sistema 22.10.10). Los keynesianos de izquierda no existieron en el gobierno Zapatero, ni se les esperaba. Las políticas redistributivas brillaron por su ausencia, hecho que ha culminado con las políticas actuales de una excesiva e innecesaria dureza, desarrolladas para impresionar a los mercados, implementadas por un equipo económico, también liberal, escogido por su capacidad de dureza.

Ni que decir tiene que ha habido elementos positivos en el gobierno Zapatero, como también los ha habido en el gobierno Obama. Entre ellos, el crecimiento del gasto público social y el desarrollo de la Ley de la Dependencia. Pero esta última estuvo siempre subfinanciada, y el crecimiento del gasto público se hizo a base del elevado crecimiento económico, no como consecuencia de políticas impositivas redistributivas. Sus políticas fiscales fueron continuistas con las seguidas por el gobierno Aznar anterior, acentuando su regresividad. Estas intervenciones iban configurando el marco dentro del cual se desarrolló la respuesta del gobierno Zapatero a la crisis, respuesta que es de una ortodoxia liberal que conducirá a un desastre político, resultado, como en el caso Obama, de la enorme alienación de su electorado. Así pasó con Schröder en Alemania, y así pasó con el New Labor (muy admirado por los tecnócratas del socialismo español), y así está pasando en EEUU y en España. No es la crisis, sino la manera como los partidos progresistas socialdemócratas están respondiendo a la crisis (convirtiéndose en partidos socioliberales) lo que está llevando a tales partidos a sus derrotas.

Vicenç Navarro

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

Manifiesto de Activos Contra La Crisis.

A todas las ciudadanas y ciudadanos.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS plataforma de organizaciones que denuncian la crisis generada por las políticas neoliberales y conservadoras que los gobiernos aplican hace la siguiente declaración pública.

La Huelga General del 29 de septiembre fue una medida imprescindible contra las injustas medidas del Gobierno español que hace recaer sobre las clases populares y trabajadoras los efectos más negativos de una crisis desencadenada por la especulación financiera y el estrangulamiento de la economía real y productiva.

La llamada reforma laboral por sí misma ya exigía una huelga contundente. Pero es que además la congelación de las pensiones, el plan de ajuste, el anunciado retraso de la edad de jubilación y el injusto sistema fiscal, hacen necesaria e imprescindible nuestra movilización. En este país las personas trabajadoras y autónomas y las empresas familiares, pagamos muchos más impuestos que los ricos, las grandes empresas y los bancos.

También hicimos movilizaciones contra el paro, la precariedad laboral o la sobrexplotación que padecen muchas personas jóvenes, inmigrantes o mujeres o sectores como los servicios o el campo, así como para defender los derechos laborales y sociales de las personas jóvenes, paradas y pensionistas.

La Huelga, a pesar de las mentiras y medias verdades lanzadas por los medios de “información”, los ataques de la derecha y el ninguneo del gobierno, fue un éxito, sobre todo sabiendo que la desinformación masiva, el miedo generado por la gran cantidad de eventuales y contratos temporales, así como el gran paro reinante, jugaban en su contra.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS no hemos bajado la guardia. El Gobierno no puede seguir ignorando la gran protesta de las clases trabajadoras y de la ciudadanía. Exigimos la retirada inmediata de la reforma laboral y de las congelaciones y reducciones de sueldos y pensiones. Exigimos igualmente un subsidio digno y universal para las personas paradas.

Nos oponemos a la decisión del gobierno de excluir del subsidio de 426 euros al colectivo de personas paradas entre 30 y 45 años sin cargas familiares que han dejado de cobrar la prestación de desempleo y exigimos que dicho subsidio se prorrogue indefinidamente para todas las personas en paro y sin prestación. Una medida que afectará a cientos de miles de parados y paradas. Un motivo más para las movilizaciones y protestas. Basta ya de subvencionar a bancos y grandes empresas, permitir el fraude fiscal y no cobrar impuestos justos a ricos y grandes fortunas y en cambio recortar prestaciones a las personas paradas.

El Gobierno español está muy preocupado por la reacción de “los mercados”, es decir los grandes grupos de especuladores financieros, pero ¿Y las personas? ¿Importa nuestra opinión? ¿Se escuchan nuestras protestas y propuestas?

Una nueva amenaza, se cierne sobre nuestras cabezas, se nos está tratando de amedrentar sobre el tema de las pensiones. Las pensiones son una obligación solidaria intergeneracional y la caja del sistema público de pensiones es sólida. Lo que ocurre es que se quiere ir hacía una privatización paulatina en beneficio de ciertos intereses bancarios y de los fondos privados de pensiones que sí están en crisis.

Hacemos un llamamiento al conjunto de la ciudadanía, y en especial a las personas jóvenes a que defiendan su derecho a una jubilación digna y pública o perderán su futuro. Las personas jóvenes son las grandes víctimas de la reforma laboral, el paro y la posible privatización de las pensiones o su drástica reducción.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS no se olvida de los embargos de viviendas y la aplicación de una injusta ley que favorece a los bancos, pero castiga a las personas que sufren paro, precariedad o riesgo de exclusión social. Por eso, exigimos la modificación legal oportuna, para que la responsabilidad exigida alcance tan sólo al valor real y actual de la vivienda embargada y que quede en suspenso mientras el deudor se vea incapacitado para afrontarla por culpa de la crisis económica, y, sobre todo, que se establezca y articule legalmente, el acceso a una vivienda digna con un alquiler asequible.

Es preciso acabar con el monopolio de la creación de crédito que los gobiernos de la UE han otorgado a la banca privada y que está llevando a la quiebra a muchas empresas e incluso a estados en Europa. La Carta del Banco Central Europeo, al prohibir expresamente la financiación de la deuda pública, fuerza a gobiernos y empresas no financieras a tomar prestado de la banca privada, generando una carga financiera que podrían perfectamente evitarse gracias a una banca pública que haría lo mismo pero a coste cero. En el estado español es urgente la nacionalización de las Cajas de Ahorros.

Exigimos al gobierno que modifique su política social y económica y a la derecha, en sus diferentes corrientes, que deje de manipular y atacar a los sindicatos y a las libertades democráticas para favorecer aún más a los poderosos. Es lamentable que la política económica esté orientada por economistas neoliberales como el influyente grupo de “los cien”, los “expertos” de los bancos, especialmente el supuestamente independiente Banco de España, las agencias de calificación y la influencia de los poderosos, ninguno de ellos con legitimidad democrática y que en realidad solo buscan el beneficio propio y de los grupos financieros, pero no el interés general y mucho menos el de las clases populares.

Ante todas estas agresiones ACTIVOS CONTRA LA CRISIS apuesta por dar continuidad a las movilizaciones. Por ese motivo, apoyamos todas aquellas que se han convocado en las próximas semanas y consideramos que, de persistir con las actuales políticas de recortes de los derechos, será necesaria la convocatoria de una nueva Huelga General.

CALENDARIO DE MOVILIZACIONES:

* 13 DE NOVIEMBRE. MOVILIZACIONES DESCENTRALIZADAS CON MOTIVO REUNIÓN G- 20

* 13 NOVIEMBRE. MANIFESTACIÓN CONTRA REFORMA LABORAL Y DE PENSIONES EN BARCELONA

* 24 NOVIEMBRE. ACCIONES DE APOYO A HUELGA GENERAL EN PORTUGAL

* 20 A 27 NOVIEMBRE. MOVILIZACIONES DESCENTRALIZADAS EN LOS DIVERSOS TERRITORIOS.

* 15 DICIEMBRE. MOVILIZACIÓN A NIVEL EUROPEO, INCLUYENDO PAROS Y DIVERSAS ACCIONES.

* 18 DICIEMBRE. MANIFESTACIONES MASIVAS DESCENTRALIZADAS EN TODO EL ESTADO.

DEROGACIÓN DE LA REFORMA LABORAL YA!.

TRABAJO O, EN SU DEFECTO, PRESTACIONES DIGNAS.

PENSIONES PÚBLICAS, NO AL RETRASO DE LA EDAD DE JUBILACIÓN.

IMPUESTOS JUSTOS Y REDISTRIBUTIVOS. JUSTICIA FISCAL YA!

SUPRESIÓN DE LOS PARAISOS FISCALES Y DE LAS SICAV.

POR UNA BANCA PÚBLICA. NO A LA PRIVATIZACION DE LAS CAJAS DE AHORROS.

DERECHO A LA VIVENDA DIGNA. PARALIZACIÓN DE LOS DESHAUCIOS.

NO A LA REPRESIÓN SINDICAL, NI A LOS DESPIDOS POR CAUSAS LABORALES, SINDICALES O POR EJERCER EL DERECHO DE HUELGA.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS

Firmantes:

ATTAC – CONFEDERACIÓN INTERSINDICAL – ECOLOGISTAS EN ACCIÓN – FORO SOCIAL DE MURCIA – IAC INTERSINDICAL ALTERNATIVA DE CATALUNYA – INTERSINDICAL Valenciana – IZQUIERDA ANTICAPITALISTA – IZQUIERDA UNIDA –  ODG, OBSERVATORIO DE LA DEUDA DE LA GLOBALIZACIÓN – PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA PCE – SOCIALISMO21 – UJCE UNIÓN DE JUVENTUDES COMUNISTAS DE ESPAÑA – UNIÓN PROLETARIA.


Benedicto XVI: un enemigo de la humanidad.

Hoy día 6 y mañana 7 de noviembre el papa Benedicto XVI visita la ciudad de Barcelona. Dicha visita, sufragada en buena parte con dinero público, ha generado diversas campañas en defensa del laicismo y de la separación entre Iglesia y Estado. El siguiente texto es la intervención preparada por el científico británico Richard Dawkins para la manifestación realizada en Londres el 18 de septiembre pasado contra la visita papal. Al final, el alcance de la manifestación –se calcula que asistieron unas 15.000 personas- obligó a los oradores a recortar sus discursos.

¿Debería haberse recibido a Joseph Ratzinger con la pompa y la ceremonia reservadas a un Jefe de Estado? No. Como Geoffrey Robertson ha mostrado en su libro The Case of the Pope, la pretensión de la Santa Sede de actuar como Estado se basa en un pacto fáustico que permitió a Mussolini conceder a la Iglesia más de tres kilómetros cuadrados del centro de Roma a cambio de su apoyo al régimen fascista. Nuestro gobierno aprovecha la ocasión de la visita del papa para anunciar su intención de “acercarse a Dios”. Que no nos sorprenda, como comenta un amigo mío, si Hyde Park se cede al Vaticano para cerrar el trato.

¿Debería Ratzinger, pues, ser recibido como jefe de la Iglesia? Evidentemente, si los católicos a título individual desean pasar por alto sus muchas infracciones a la ley y tender una alfombra roja al diseñador de sus zapatos rojos, que lo hagan. Pero que no nos hagan pagar al resto. Que no pidan al contribuyente británico subsidiar la misión propagandística de una institución cuya riqueza se calcula en decenas de miles de millones; una fortuna para la cual la expresión “mal habida” viene como anillo al dedo. Y que nos ahorren el espectáculo nauseabundo de la Reina, del Duque de Edimburgo, de los representantes de la Casa Real y de otros dignatarios arrastrándose y adulándolo como sicofantas, haciéndonos creer que se trata de alguien a quien deberíamos respetar.

El predecesor de Benedicto, Juan Pablo II, era considerado por algunas personas un hombre santo. Pero nadie podría llamar santo a Benedicto XVI sin que se le caiga la cara de vergüenza. Este viejo y malicioso intrigante es todo menos un santo ¿Un intelectual? ¿Un académico? Es lo que suele decirse, aunque no está claro que puede haber algo académico en la teología. Como mínimo, nada respetable.

El desafortunado y breve incidente del paso de Ratzinger por las Juventudes Hitlerianas  ha sido puesto en un paréntesis, ampliamente respetado. Yo mismo he respetado esta moratoria. Pero tras oír el escandaloso discurso del Papa en Edimburgo, en el que culpó al ateísmo por la existencia de Hitler, es imposible no sentir que la veda se ha levantado ¿Habéis escuchado lo que dijo?

“Todavía hoy podemos recordar cómo Gran Bretaña y sus líderes se levantaron contra una tiranía que pretendía erradicar a Dios de la sociedad y negar a muchos nuestra humanidad común, especialmente a los judíos […] Mientras reflexionamos sobre la aleccionadora experiencia del extremismo ateo del siglo XX”.

Al leer este párrafo, uno se pregunta sobre el talento en materia de relaciones públicas de los asesores que permitieron su incorporación en el discurso. Pero claro, me olvidaba, su consejero oficial es ese Cardenal que al ver el color de algunos funcionarios de migraciones en Heathrow concluyó que debía haber aterrizado en el Tercer Mundo. Seguramente, al pobre hombre le cayó una buena cantidad de Ave Marías, además de su repentino ataque de gota diplomática (un ataque en el que uno no puede evitar preguntarse si el pie afectado es el que se pone en la boca al hablar).

En un comienzo, yo estaba indignado por los vergonzosos ataques del papa a ateos y laicistas, pero luego los vi como un estímulo. Como una muestra de que los habíamos puesto tan nerviosos que sólo les quedaba echar mano al insulto, en un intento desesperado de distraer la atención del escándalo de las violaciones de niños.

Probablemente es muy severo pretender que el Ratzinger de 15 años entendiera lo que suponían los nazis. Como católico devoto, es posible que, junto al catecismo, le inocularan la odiosa idea de que los judíos eran responsables por haber matado a Jesús. De hecho, el argumento de los “asesinos de Cristo” no fue rechazado hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) por una Iglesia cuya psique estaba atravesada por un antisemitismo de siglos.

Adolf Hitler fue un católico apostólico romano. O al menos tan católico como los cinco millones de británicos llamados católicos de este país. Hitler no renunció nunca a su catolicismo bautismal, que es el criterio que supuestamente permite afirmar la existencia de cinco millones de católicos británicos hoy. Una de dos. O se tienen cinco millones de católicos, en cuyo caso hay que hacerse cargo de Hitler, o Hitler no era católico, en cuyo caso habría que dar una cifra honrada del número genuino de católicos que existen en el Reino Unido hoy –los que de verdad creen que Jesús se convierte en una hostia, como supuestamente profesa el ex Profesor Ratzinger-.

Sea como fuere, Hitler no fue ateo. En 1933 se ufanaba de haber “erradicado el ateísmo” al haber prohibido la mayoría de las organizaciones ateas de Alemania, incluida la Liga alemana de librepensadores, cuyo edificio fue convertido en una oficina de información para asuntos eclesiásticos.

En última instancia, Hitler creía en una “Providencia” personificada, probablemente relacionada con la Divina Providencia invocada por el Cardenal Arzobispo de Múnich en 1939, cuando Hitler se libró de ser asesinado y el Cardenal ordenó un Te Deumespecial en la Catedral de Múnich para agradecer a la Divina Providencia por la salvación del Führer.

Puede que nunca sepamos si Hitler identificaba su “Providencia” con el Dios del Cardenal. Lo que sí tenía claro era el carácter abrumadoramente cristiano de sus grupos de apoyo, los millones de buenos cristianos alemanes que, con la inscripciónGott mit uns (“Dios con nosotros”) en la hebilla de sus cinturones, hicieron el trabajo sucio por él. Hitler conocía bien su base social. Por eso “se acercó a Dios”. Este es un extracto del discurso que pronunció en Múnich, en el corazón de la católica Baviera, en 1922:

“Mi sentimiento como cristiano me permite ver en mi Señor y Salvador a un luchador. Me permite ver al hombre que, solo y rodeado por unos pocos seguidores, reconoció a esos Judíos por lo que eran, al que convocó a los hombres a luchar contra ellos, y al que –Dios es Verdad!- fue el más grande no por su sufrimiento sino por su lucha. Con amor infinito como cristiano y como hombre, leo el pasaje que explica cómo el Señor se  irguió en toda su grandeza y cogió el látigo para echar del Templo a las víboras y serpientes ¡Cuán terrible fue su lucha contra la ponzoña judía! Hoy, dos mil años después, con la más profunda emoción, me doy cuenta más profundamente que nunca que fue por eso que derramó su sangre en la Cruz”.

Este es sólo uno de de los numerosos discursos y pasajes en Mein Kampf en los que Hitler invoca su cristianismo. No sorprende, pues, que haya recibido tanto apoyo  de la jerarquía eclesiástica alemana. Pío XII, predecesor de Benedicto, no está exento de culpa, como de manera devastadora demostró el escritor católico John Cronwell en su libro Hitler’s Pope.

Sería desconsiderado extenderme en este punto, pero el discurso de Ratzinger en Edimburgo este jueves fue tan desafortunado, tan hipócrita, tan propio de quien arroja piedras sobre su propio tejado, que sentí que debía responder.

Incluso si Hitler fuera ateo –como Stalin seguramente lo fue- ¿cómo se atreve Ratzinger a sugerir que exista conexión alguna entre el ateísmo y sus atrocidades? No más, desde luego, que las podrían existir entre éstas y su incredulidad en los duendes o los unicornios. Y no más, tampoco, que su afición al bigote, algo que comparten, por ejemplo, con Franco y Saddam Hussein. No hay camino lógico alguno que conduzca del ateísmo a la maldad. A menos, claro, que se esté empapado de algunas obscenidades ancladas en el corazón de la teología católica. Me refiero –estoy en deuda en este punto con Paula Kirby- a la doctrina del Pecado Original. Esta gente cree –y enseña a los niños pequeños, junto a la aterradora falsedad del infierno- que los bebés “nacen en pecado”.  Este pecado sería el de Adán, quien por cierto, como ellos mismos admiten ahora, no existió nunca. El pecado original significa que, desde el momento en que nacemos, somos malvados y estamos corrompidos, condenados. Salvo que creamos en su Dios. O que sucumbamos a la zanahoria del cielo y al palo del infierno. Esta, señoras y señores, es la impresentable teoría que permite asumir que fue la falta de creencia en dios lo que convirtió a Hitler o a Stalin en los monstruos que fueron. Todos somos monstruos a menos que seamos redimidos por Jesús. Una teoría vil, depravada, inhumana, sobre la que basar la propia vida.

Joseph Ratzinger es un enemigo de la humanidad.

Es un enemigo de los niños, ya que ha permitido que sean violados y ha alentado la infección de sus mentes con la culpa. Está vergonzosamente claro que la iglesia está menos preocupada por colocar a los niños a salvo de violadores que por salvar almas sacerdotales del infierno. Y que su preocupación principal consiste en salvar su propia reputación a largo plazo

Es un enemigo de las personas gay, ya que ha descargado sobre ellos el tipo de intolerancia que su iglesia solía reservar a los judíos.

Es un enemigo de las mujeres, ya que las mantiene apartadas del sacerdocio como si el pene fuera una herramienta esencial para cumplir con los deberes pastorales ¿A qué otro empleador se le permitiría discriminar en razón de sexo, sobre todo tratándose de un empleo que de forma manifiesta no requiere fuerza física ni otra cualidad que sólo se suponga a los varones?

Es un enemigo de la verdad, ya que propaga mentiras descaradas sobre la inutilidad de los condones contra el SIDA, especialmente en África.

Es un enemigo de la gente más pobre del planeta, ya que la condena a tener familias numerosas que no pueden alimentar y, con ello, a la esclavitud de la pobreza permanente. Una pobreza que casa mal con las obscenas riquezas del Vaticano.

Es un enemigo de la ciencia, ya que obstruye investigaciones vitales como las de las células madre, no con argumentos morales sino con base en supersticiones pre-científicas.

Y aunque es lo menos grave desde mi punto de vista, Ratzinger es incluso un enemigo de la propia iglesia de la Reina, ya que de manera arrogante ha asumido el desprecio de su antecesor por las órdenes anglicanas, considerándolas “absolutamente nulas y vacías”, al tiempo que trata de reclutar furtivamente vicarios anglicanos para apuntalar su propio penoso y decadente panorama sacerdotal.

Finalmente, y quizás es lo que más me preocupa personalmente, es un enemigo de la educación. Dejando de lado el duradero daño psicológico causado por la culpa y el miedo y que han hecho infame a la educación católica en todo el mundo, Ratzinger y su iglesia alimentan una perniciosa doctrina educativa: pretender que la evidencia constituye una base menos confiable para creer en algo que la fe, la tradición, la revelación y la autoridad, sobre todo su autoridad.

Richard Dawkins, de 69 años, estudió en Oxford. Es un biólogo evolucionista, defensor muy conocido del ateísmo y autor de 10 libros. El último es Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra.


Arrebato social en Francia.

Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC España.

No es una sorpresa. Desde hace más de dos siglos, la protesta está en el código genético político de la sociedad francesa. Además de ser derechos constitucionales, la manifestación callejera y la huelga constituyen modos naturales de ejercer la plena ciudadanía. Cada nueva generación considera que participar en los cíclicos arrebatos de cólera social es un rito de paso para acceder a la mayoría de edad democrática.

Esta vez, el detonante de la crisis ha sido el presidente francés. Desacreditado y enfangado en varios hediondos escándalos, obcecado por el FMI y las agencias de calificación, Nicolas Sarkozy se muestra sordo a las quejas del pueblo y pretende demoler una de las joyas principales del Estado de bienestar: el derecho a jubilarse a los 60 años.

Conquistado tras decenios de enfrentamientos, este avance social es percibido, en el imaginario colectivo, como un totem intocable. Sarkozy -que, en 2008, prometió respetarlo- ha subestimado el apego de los ciudadanos a ese derecho. Y aprovechando el choque causado por la crisis, desea imponer una reforma que retrasa la edad legal de jubilación de los 60 a los 62 años, amplía el periodo de pago de cotizaciones a 41,5 años y retrasa la edad para cobrar una pensión completa de los 65 a los 67 años.

Algunos creen que, en realidad, Sarkozy quiere romper el régimen público de jubilación por repartición, basado en la solidaridad entre las generaciones, y sustituirlo por un régimen privado que representaría un mercado de entre 40.000 y 100.000 millones de euros. Denuncian que la compañía de seguros que más se beneficiaría de ello es el grupo Malakoff Médéric cuyo consejero delegado es… Guillaume Sarkozy, el hermano del Presidente.

La reacción de los principales sindicatos es unánime. Sin rechazarla en totalidad, reclaman modificaciones argumentando que el coste de la reforma recaerá esencialmente sobre los asalariados, vapuleados ya por la crisis, y que ello agravará las desigualdades. Organizaron varias jornadas de movilización antes del verano. Pero el Gobierno, en una actitud prepotente, mantuvo su rechazo de negociar.

Grave error. Con la vuelta al trabajo, en septiembre, se reunieron asambleas generales en centenares de empresas y administraciones. Los asalariados confirmaron su decisión de no dar “ni un paso atrás”. Convencidos que si se cedía en algo tan sagrado como la jubilación a los 60 años, se les vendría encima una avalancha de nuevos recortes en la Seguridad Social, la sanidad, la educación y los servicios públicos.

Estas asambleas demostraron que las direcciones sindicales eran mucho menos radicales que sus bases exasperadas por los constantes retrocesos sociales. Inmediatamente, regueros de acciones colectivas se extendieron por todo el país; millones de personas se echaron a la calle; la huelga popular prolongada entorpeció el funcionamiento de los transportes; algunas ciudades, como Marsella, quedaron paralizadas… A medida que se repiten las jornadas de acción, nuevas categorías sociales se van sumando a una protesta que adopta expresiones inéditas.

Lo más original es el bloqueo de las refinerías y los depósitos de carburante. Lo más notable es la masiva incorporación de los estudiantes de secundaria. Algunos imaginaban a esta “generación Facebook” ensimismada y autista, pero su energía contestataria reveló su angustia frente al derrumbe del futuro… Y su temor a que, por vez primera desde 1945, si nada cambia, le toque vivir en peores condiciones que sus padres. El nuevo modelo neoliberal destroza el ascensor social…

La protesta cristaliza un malestar social profundo y una suma de descontentos acumulados: desempleo, precariedad, pobreza (hay ocho millones de pobres), dureza de la vida diaria… Ya no es sólo un asunto de pensiones sino una batalla por otro modelo social.

Lo más significativo es el apoyo popular, entre el 60% y el 70% de los franceses aprueba la protesta. Nadie acaba de entender cómo la Francia arruinada de 1945 pudo costear el Estado de bienestar, y la Francia de hoy, quinta potencia económica mundial, es incapaz de hacerlo. Nunca ha habido tanta riqueza. Los cinco principales bancos franceses obtuvieron, en 2009, unas ganancias de 11.000 millones de euros. Y las cuarenta principales empresas obtuvieron, ese mismo año, beneficios de 47.000 millones de euros…. ¿Por qué no gravar, en provecho de los pensionistas, tan cuantiosos capitales? La Comisión Europea estima que una pequeña tasa sobre las transacciones financieras aportaría al conjunto de los Estados de la Unión Europea, cada año, entre 145.000 y 372.000 millones de euros… Más que suficiente para pagar el aumento de los sistemas de pensiones.

Pero el dogma neoliberal exige que se exonere el capital y se ajusten más los salarios. De ahí el pulso actual en Francia. La sensación general es que ninguno de los dos antagonistas puede transigir. Las organizaciones sindicales, empujadas por una corriente de radicalización, siguen unidas después de varios meses de ofensiva. Ceder constituiría un fracaso semejante al de los mineros británicos en 1985 frente a Margaret Thatcher. Lo que significó el fin de la resistencia obrera en el Reino Unido y abrió la puerta a las “terapias de choque” ultraliberales.

Nicolas Sarkozy cuenta con el apoyo de la Unión Europea (1), del FMI, de la banca y del empresariado europeo(2) temeroso de que la “chispa francesa” incendie la pradera social del continente. El abandono de su reforma le condenaría a la derrota electoral en 2012.

La historia social francesa enseña que cuando una protesta ha ido tan lejos como la actual, jamás se ha desinflado. Siempre ha vencido.

Notas:

(1) El Consejo Europeo, en Barcelona, en marzo de 2002, recomendó: “Para 2010 deberá intentarse elevar progresivamente en torno a cinco años la edad media en que se produzca el cese efectivo de actividad de las personas en la Unión Europea”.

(2) En España, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, defiende como “imprescindible y aconsejable”, la subida de “la edad de jubilación a los 70 años”. Añade que “los asalariados deben trabajar más y, desgraciadamente, ganar menos”. Pide ampliar el periodo de cálculo de la pensión a “toda la vida laboral”, y que los ciudadanos se hagan “pensiones privadas”. Europa Press, 26 de julio de 2010 y ABC, Madrid, 15 de octubre de 2010.

Artículo publicado en Le Monde Diplomatique

Unión Europea, ¿qué futuro social?

Francisco Morote Costa – ATTAC Canarias

La crisis se ha instalado en el corazón del sistema. Las contradicciones más agudas parecen hallarse ahora en la Unión Europea. Por un lado, entre los países deudores – Grecia, Portugal, España, Irlanda, Italia -, y los acreedores – Alemania, Francia, Reino Unido; por el otro, entre las clases dominantes acomodadas y las populares asalariadas de cada país. Por doquier se aplican planes de ajuste estructural o de austeridad fondomonetaristas. Planes de fuerte contenido antipopular y antisocial.

Apoyándose en gobiernos conservadores-liberales o socialistas o socialdemócratas débiles se implementan políticas regresivas de contención del gasto público y, especialmente, del gasto social. Las clases acomodadas anticipándose al espectro de la justicia fiscal paneuropea, se curan en salud tratando de persuadir a las clases medias y populares trabajadoras de que no hay otra salida posible que la austeridad del gasto, aunque eso implique sino el final el grave deterioro del modelo social europeo y su proclamado Estado de bienestar.

Que tal propuesta prospere depende de la respuesta que los pueblos de Europa den a la renovada ofensiva neoliberal, que históricamente podemos valorar como una contrarreforma social del capitalismo. Si el miedo – ” el miedo es la disciplina de una sociedad capitalista”, ha dicho Susan George -, el individualismo, el fatalismo y la resignación se instalan en la conciencia colectiva, la derrota está asegurada pero sí, como es natural y lógico a pesar de todo, los pueblos se sobreponen a esos sentimientos y reaccionan enfrentándose a las políticas regresivas reclamando no sólo la pervivencia del modelo social europeo sino su plena vigencia y el esfuerzo de su viabilidad, habrán de imponerse políticas basadas en la justicia fiscal, el respeto medioambiental y la sobriedad en el consumo.

Las viejas fuerzas políticas progresistas regeneradas y las nuevas fuerzas políticas que están surgiendo, en el marco de una democracia incluso meramente representativa, hallarán que las clases medias y populares trabajadoras les ofrecerán la oportunidad de impulsar un nuevo reformismo de marcado signo social, ecológico y ético.

Es el futuro social de la inmensa mayoría de los europeos lo que está en juego.

La Unión Europea, gravemente “deslocalizada” y “secuestrada” por el mercado.

Federico Mayor ZaragozaComité de Apoyo de ATTAC España

La producción progresivamente deslocalizada hacia el Este, hasta llegar a China, la “fábrica del mundo”, ha desembocado en la formidable paradoja del mayor país comunista del mundo, el gran país capitalista.

Por otra parte, el talento se ha estado deslocalizando hacia el Oeste, durante décadas. Europa ha realizado considerables esfuerzos en fomentar becas y ayudas (pre-doctorales, post-doctorales…) pero, luego, debido en buena medida a procedimientos menos flexibles que los norteamericanos, son muchos miles los científicos, especialistas en las más diversas materias, que han aceptado ofertas de los EEUU, sobre todo.

También en defensa estamos “parcialmente deslocalizados” al otro lado del Atlántico (Norte). Y en Europa nos hemos quedado con los servicios y con las “burbujas”, padeciendo de forma particular los “efectos colaterales” de la globalización plutocrática.

Los financieros nos dominan y los representantes del gran capital, bien aposentados y guarecidos de la tormenta, se limitan a repetir, con desesperante monotonía, que tienen soluciones (que nunca muestran)… mientras miran hacia otra parte.

Ya lo advirtió el Presidente Bush en noviembre de 2008: “la solución a la crisis es economía de mercado, libre mercado, libre comercio”. ¡Qué error -lo he subrayado en diversas ocasiones- cometió la Europa sometida y timorata cuando acudió presurosa en la fecha mencionada a Camp David, ya elegido Obama, para que fuera el Presidente norteamericano en funciones quien “liderara” la recuperación de la quiebra financiera (y democrática, y política, y medioambiental, y ética…).
Y así, el G-20, en lugar de las Naciones Unidas, ordenó el “rescate” con fondos públicos de las instituciones financieras, la mayoría privadas, que se hallaban en zozobra. Y, ahora, lógicamente, el sector público tiene un déficit enorme, que debe pagar… ¡el sector público!. Y recortar sus presupuestos, incluídos los relativos a políticas sociales. El mercado acorrala a la política, uniformizando las distintas opciones ideológicas.

Europa, como el mundo entero, se halla secuestrada por el mercado. Se les ayudó anunciando serias medidas de regulación e inmediata eliminación de los paraísos fiscales. Pues bien: sigue la desregulación; siguen los paraísos fiscales; siguen las “evaluaciones” o “clasificaciones” sesgadas, interesadas, parciales, oportunistas (la última de Moody’s, ¡el día antes de que Cataluña pusiera bonos a la venta!).

Europa, a los pies de los caballos. En lugar de dominar, como buenos jinetes, el poder desbocado del mercado, estamos a sus pies.

Occidente ha aceptado la progresiva marginación de las Naciones Unidas. Ha olvidado los principios democráticos, los Derechos Humanos y la grandeza de su mestizaje. Ha abrazado el mercado y se está dejando influir en exceso por el colosal poder mediático. Y -ver el caso de Suecia- son los ultras los que, contra todo pronóstico, se estan beneficiando de la crisis. Brotes de xenofobia, de intemperancia, están erosionando los pilares socialdemocráticos que durante tantos años fueron referencia.

Pero están germinado -el ciberespacio es especialmente relevante a este fin- semillas de movilización plantadas desde hace años, en tiempos de resistencia y prospectiva.

Y cada vez se sembrará más y más hasta completar los surcos, que pondrán al alcance del poder ciudadano los medios para la acción. El cambio vendrá de la ciudadanía, cansada de sometimiento y postergación. No pasarán muchos años que pretenden prolongar quienes, azorados, intentan con añagazas mil, eliminar la educación ciudadana de todos de grados docentes.

Sí, llegará el momento de “los pueblos”, tan lúcidamente previsto en La Carta de las Naciones Unidas. Y, valientemente, se exigirá la regulación de los mercados; que se procuren fuentes alternativas de ingresos (tasas sobre las transacciones electrónicas, por ejemplo; el cierre, de una vez, de los perniciosos paraísos fiscales; medidas urgentes sobre el medio ambiente, para protegerlo especialmente de procesos potencialmente irreversibles; reducir el gasto militar y en armamento, elaborando nuevas estrategias y máquinas apropiadas para la nueva naturaleza de los conflictos…

De este modo, sólo de este modo, terminará el secuestro y emergerá la Europa como referencia de la gobernación democrática a escala mundial.

En lugar de desprestigiarlo, procuremos fortalecer el liderazgo político en la Unión Europea. Para que resista y supere el acoso intolerable de los mercados, en manos de muy pocas manos, del “gran dominio”. Para que “relocalice” los tipos de producción que estime más adecuados. Y -como ya inició en 2007 con el Consejo Europeo de Investigación- promueva con brío la I+D+i en la UE “relocalizando”, también los “cerebros” en sus territorios.

Diseñe y ponga en práctica su propio sistema defensivo. Alianzas, sí. Dependencias, no.

La privatización de la sanidad.

Debido a la propuesta que tanto el Sr. Rajoy del Partido Popular como el Sr. Artur Mas de Convergència i Unio han realizado de privatizar la sanidad pública, volvemos a colgar en el blog los siguientes artículos referentes a este tema, publicados en el diario Público.

¿Sanidad pública o privada?

La revista médica británica British Medical Journal acaba de publicar un estudio (Quality of care for profit and not for profit nursing homes, 2009, vol. 339) que incide de lleno en el debate que se está desarrollando en España y otros países sobre quién ofrece mejores servicios médicos a la población: la sanidad privada o la sanidad pública. La credibilidad del estudio viene asegurada no sólo por el prestigio de la revista (una de las más respetadas en la comunidad científica internacional), sino también por la enorme credibilidad del autor principal del estudio, el Dr. Gordon Guyatt, catedrático de Medicina de la McMaster University de Hamilton, en Canadá. El Dr. Guyatt es el fundador de Evidence-Based Medicine (medicina basada en la evidencia científica), la corriente científica en medicina que exige que cualquier cambio en la práctica médica se base en criterios médicos de probada eficacia. Su bien merecida reputación añade gran valor a su estudio. Este consiste en el análisis de 82 estudios de investigación que han analizado en EEUU la calidad de la asistencia sanitaria proveída en centros sanitarios estadounidenses de atención a enfermedades crónicas, personas con discapacidades graves y pacientes convalecientes (en inglés, nursing homes). La mayoría de la población atendida en estas instituciones son ancianos. En EEUU hay 1,5 millones de personas en las 16.000 nursing homes, con la posibilidad de que, cada año, más de tres millones pasen algún tiempo en estos centros. La mayoría (las dos terceras partes) de estos centros son privados, con afán de lucro. Los restantes son públicos (término que en EEUU se define como de financiación pública o privados sin afán de lucro). Las conclusiones de este análisis son claras y contundentes. En general, la calidad de los servicios médicos proveídos por las instituciones con afán de lucro es menor que la proveída por las instituciones sin afán de lucro. Entre otros muchos indicadores de calidad estudiados se incluían:

1) las cualificaciones del personal de las instituciones.

2) el número de complicaciones en el tratamiento clínico.

3) utilización de medidas que restringían la movilidad de los pacientes (como sobredosis de calmantes) que disminuyesen sus exigencias de atención.

4) violaciones de las normativas gubernamentales para garantizar la calidad de los servicios.

En cada uno de estos indicadores de calidad, las instituciones con afán de lucro estaban muy por detrás de las instituciones públicas. La evidencia existente de la diferencia en la calidad entre ambas instituciones es también abrumadora en otros estudios que han analizado la atención hospitalaria y otros servicios, como los servicios de diálisis externos. La mortalidad (para el mismo tipo de pacientes) es mayor en las instituciones con afán de lucro que en las que no tienen tal afán.

La importancia de estos estudios recae en que refuerzan la evidencia acumulada en la literatura científica, que el afán de lucro en medicina entra en conflicto con la calidad de los servicios sanitarios. La supuesta mayor eficiencia del sector privado comercial se basa en medidas como el ahorro en personal cualificado (tienen menos personal cualificado, como enfermeras, y tienen más personal con menor cualificación), hecho que claramente daña la calidad de la atención médica. Tal como indica el Dr. Guyatt, “las empresas con afán de lucro, en los servicios sanitarios, tienen que ahorrar fondos en áreas que afectan a la calidad de los servicios, a fin de conseguir el dinero que necesitan para pagar a sus accionistas y a sus gestores”. El afán de lucro no encaja con unos servicios cuyo objetivo debiera ser siempre servir a los pacientes, anteponiendo este objetivo al de optimizar los ingresos para conseguir mayores dividendos a los accionistas o para pagar mejor a los gestores. Estos últimos, por cierto, tienen unos niveles de remuneración mucho más elevados que los existentes en las instituciones no lucrativas.

No se han realizado estudios semejantes en España. Pero existe una percepción generalizada entre la mayoría de los expertos de que la calidad de la atención sanitaria pública es mejor que la privada, de manera que, si usted está enfermo de verdad, le aconsejo que vaya a la pública. Existe una dimensión, sin embargo, en la que, en general, la privada es mejor que la pública. El aspecto hotelero y de confort es, en general, mejor en la privada que en la pública. Y los tiempos de espera son menores en la privada que en la pública. Ello explica su expansión. La mayor causa de estas deficiencias del sector público está en la enorme escasez del gasto público sanitario, el más bajo (y por mucho) de la Unión Europea a quince. Mientras que el PIB per cápita de España es ya el 93% del promedio de la UE-15, el gasto público sanitario es sólo el 65% del promedio de la UE. Y ahí está el mayor problema de la sanidad española, problema del cual el establishment político y mediático del país (que pertenece al 30% de renta superior de la población) no es plenamente consciente, pues utiliza los servicios de la sanidad privada o recibe trato preferencial (en el caso de las élites políticas) cuando van a la pública. Debiera dictarse una norma en el sistema político español que indicara que, para que una persona pudiera optar a representar a la población, se comprometiese a utilizar los mismos servicios sanitarios que la mayoría de sus electores, que son mayoritariamente de clases populares y que utilizan la sanidad pública sin haber recibido trato preferencial. Esto contribuiría a que se redujera la excesiva distancia, que existe en España entre representantes y representados y ayudaría a los primeros a sensibilizarse de los problemas de los segundos.

La sanidad española

Existe una visión excesivamente complaciente de la sanidad española que señala que España se gasta ya en sanidad lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Los que sostienen tales tesis presentan los últimos datos de la OCDE (el grupo de países más ricos del mundo) que muestran que España se gasta un porcentaje de su PIB casi idéntico al del promedio de los países de la OCDE. Este dato, sin embargo, es desorientador y poco significativo. La OCDE es un grupo de países de enorme diversidad en su nivel económico, incluyendo países como México y Chile, que tienen un PIB per cápita y un gasto sanitario muy bajos. De ahí que el promedio sea relativamente bajo, lo cual nos da una buena imagen, que es lo que desean quienes utilizan tal indicador. El indicador más valioso para medir el grado de desarrollo de la sanidad pública española es el gasto público sanitario por habitante comparándolo con el promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo al nuestro. Y ahí sí que no hay razones para la complacencia. Continuamos estando, junto con Grecia y Portugal, a la cola de la UE-15. Si en lugar de tal indicador escogemos el gasto público sanitario como porcentaje del PIB o el porcentaje de la población adulta que trabaja en sanidad, vemos que también estamos a la cola de la UE-15.

Este bajo gasto público explica la polarización por clase social de la sanidad española, de manera que el 30% de la población española (la de renta superior) utiliza la sanidad privada, y el 70% restante, las clases populares (la clase trabajadora y la mayoría de las clases medias), utilizan los servicios públicos. Esta polarización de la sanidad no es buena ni para las personas de rentas superiores ni para la mayoría de la población, puesto que, aun cuando la privada sea, en general, mejor que la pública en confort (una cama por habitación hospitalaria, por ejemplo), tiempo de visita más largo, listas de espera más cortas y mejor trato personal, la pública es mucho mejor en la calidad del personal y apoyo científico tecnológico que la sanidad privada. Con lo cual, si el lector cae enfermo de verdad, le aconsejo que vaya a la pública, tal como hizo el rey de España.

Lo que se requeriría sería una sanidad pública multiclasista que tuviera el confort de la privada, manteniendo la calidad de la pública. Ahora bien, para ello se necesita mucho más dinero. En realidad, la subfinanciación de la sanidad pública se ha agravado como consecuencia de la crisis, lo cual ha forzado a las autoridades públicas a considerar varias opciones a fin de conseguir recursos para la sanidad pública. Algo que debiera ya haberse hecho desde hace tiempo (y que estaba en los programas electorales de los partidos de izquierda, incluyendo el PSOE), era una mayor carga impositiva (y muy en especial de los sectores que se han beneficiado más estos últimos años de la gran bonanza económica) que conllevará mayores recursos al Estado. Es escandaloso que, mientras el porcentaje en impuestos que paga un trabajador de la manufactura en España sea el 74% del que paga su homólogo sueco, el de un gran empresario sea sólo el 38% de su equivalente sueco. Otra medida que debería considerarse es el incremento de impuestos finalistas sobre el tabaco y el alcohol, mucho más bajos que en el promedio de la UE-15. Otra fuente de ingresos debería ser el pago que las mutuas laborales controladas por la patronal tendrían que hacer a la sanidad pública con el fin de cubrir el coste de atender las enfermedades laborales, que significan casi el 18% de todos los enfermos hospitalizados. Las mutuas laborales (las entidades con mayores beneficios en el mundo mutual) no pagan –como deberían– estos gastos. Si lo hicieran, el Estado conseguiría unos ingresos considerables. Los medios de información de mayor difusión han olvidado estas fuentes de ingresos, centrándose en los copagos (y, muy en particular, el copago de un euro por visita, cantidad que se justifica frecuentemente como medida disuasoria para reducir la demanda). Se asume erróneamente que el usuario español abusa del sistema, tomando el elevado número de visitas sanitarias por habitante (nueve visitas) como ejemplo de este abuso (el promedio de la UE-15 es de seis). Pero lo que no se dice es que, de estas nueve visitas, hay al menos tres que en otros países son atendidas por o bien una enfermera o bien un administrativo, y que en España, en cambio, las hace el médico. El médico está sobrecargado, pero ello no quiere decir que el usuario abuse, pues en otros países las enfermeras tienen mayor responsabilidad y los médicos tienen mayor apoyo administrativo. Las reformas del sistema, priorizando la atención sanitaria comunitaria, como se está haciendo en Catalunya, es una manera de disminuir la demanda. Por otra parte, quien genera la demanda que ocasiona gastos (farmacia, pruebas clínicas, intervenciones) no es el usuario, sino el médico.

En España ya existe el copago en farmacia y este puede mejorarse en cuanto a su equidad. Pero es erróneo centrarse en el copago a costa de las otras intervenciones públicas más generadoras de recursos. Ello no niega la importancia que el copago pueda tener para conseguir fondos para proveer nuevos servicios (como podología u odontología), siempre que sus precios sean regulados y equitativos. Lo que no puede permitirse es que continuemos a la cola de la UE-15 en gasto público. El riesgo de privatización y de mantenimiento de la polarización pública-privada no procede de los copagos, sino de la desgravación de las mutuas sanitarias privadas, lo cual, además de significar un coste al erario público (cualquier desgravación es un subsidio público), incrementaría todavía más la polarización del sistema sanitario por clase social, lo cual sería un gran error.

Vicenç Navarro

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

La pieza que falta: políticas tras el 29-S.

Pese a las movilizaciones en Europa y el relativo éxito de la huelga general del 29-S, no se vislumbran cambios en las políticas económicas ni del Gobierno español ni de la UE.

El éxito de la movilización del pasado 29-S se arriesga a empantanarse en la arena política. A diferencia de Francia, donde una serie de huelgas sostiene la creciente ola de movilizaciones contra los ataques de Sarkozy, aquí parece que la huelga haya consumido toda la combatividad de CC OO y UGT.

Tras el 29-S, el silencio. El otoño caliente que nos prometían parece que no pasará de octubre y ya se nos ha echado encima un crudo invierno de recetas neoliberales. Y mientras que en Francia van a por la octava, aquí parece que tendremos que ver cómo el PSOE completa su giro neoliberal prácticamente sin oposición, retardando la jubilación a los 67 años y ampliando el cálculo de las pensiones de 15 a 20 –bajada efectiva de un 5,54% en las pensiones resultantes–.

Sin embargo, aquí como allá, una misma política provoca rechazo: otra vuelta de tuerca neoliberal a la que la izquierda gestionaria, desde el PSOE a las grandes centrales sindicales pasando por la izquierda subalterna (IU-ICV, ERC, BNG, etc.), no sabe –o, peor aún, no quiere– dar respuesta ni batalla. Ciertamente, en Francia esta izquierda claudicante y claudicada puede sumarse a las luchas con la misma facilidad con que la izquierda que nos gobierna se incorporó en su día contra la LOU, el Prestige o la Guerra. La pregunta, no obstante, no es quién nos causa el mal, sino cómo nos defendemos de esta izquierda que acepta el papel de alternante en el turnismo neoliberal.

Antes de nada urge comprender la naturaleza de la crisis, la manera en que afecta al trabajo al tiempo que afirma el mando del capital. Desde que a principios de los ‘80 el neoliberalismo emprendiese la estrategia de readaptación del mando al desafío de la ola de movilizaciones de los ‘60 y ‘70, hemos asistido a una lenta agonía de una modalidad de trabajo; un trabajo que había sido constitucionalizado tras la segunda postguerra mundial por medio del ‘wellfarismo’ y la acción social concertada –la negociación colectiva que implicaba en el mando a las grandes agencias del trabajo: las centrales sindicales–.

Modelo productivo.

En el caso de las dictaduras del Mediterráneo sólo en la segunda mitad de los ‘70 se produjo esta incorporación al capitalismo europeo occidental. El crecimiento de las últimas décadas, sin embargo, no modificó sustantivamente el modelo productivo. Turismo y construcción, sabido es, han sostenido el crecimiento en un país que liquidó industrias enteras o las vendió a los socios europeos en la firme convicción de que el proceso de unificación económica europea revertiría en beneficio propio.

Los tiempos del europeísmo pasaron y el repliegue sobre los Estados nacionales se dejó notar, si bien no en la variante de un europeísmo de clase, sino más bien de reacciones resistencialistas y defensivas a la manera del “no” francés al Tratado de Constitución Europea. Sintomáticamente, ha sido la extrema derecha y no la extrema izquierda quien ha acabado capitalizando la crisis del proyecto europeo. No defendemos con esto el TCE, claro está.

Pero a juzgar por lo sucedido –sobre todo desde la crisis– tampoco parece que la estrategia centrada en la defensa de la estructura interna del trabajo tardofordista y sus modelos organizativos hayan servido para cambiar las tornas. De acuerdo con distintas corrientes teóricas –escuela de la regulación, ‘neoschumpeterianos’, ‘postoperaistas’, etc.–, el tránsito al postfordismo comporta diferentes procesos que afectan a la composición social del trabajo –desterritorialización, inmaterialización, etc.–. En el postfordismo, las instituciones del fordismo –partido obrero, sindicatos, etc.– se han quedado desfasadas. A ello contribuye tanto el éxito –histórico– del movimiento obrero como la ausencia de reflexión teórica crítica. Y es que el éxito dificulta la autocrítica.

No es extraño escuchar en nuestros días apologías de la socialdemocracia como si ésta no hubiera sido liquidada por el social-liberalismo. En vano los herederos del eurocomunismo se emocionan con Die Linke y la posibilidad de ocupar el espacio socialdemócrata –en un notorio desconocimiento de la política alemana, por cierto–. Tampoco sorprende escuchar a anarquistas, trotskistas e independentistas, ideologemas como la necesidad de repetir el modelo insurreccionalista, la organización leninista o los movimientos de liberación nacional, como si su éxito otrora fuera una garantía de futuro. La Historia se repite como farsa.

Autonomía, no autoexclusión.

Pero si la izquierda tradicional no da para grandes esperanzas, por parte de una cierta autonomía la cosa no está mucho mejor: la confusión de autonomía con negación, como si ambas fuesen una misma cosa, es muy frecuente entre activistas de todo tipo. Nos encontramos así que, aunque no falta quien entiende el desafío postfordista, acaba finalmente enrocado en posiciones pseudoautónomas, esto es, en posiciones determinadas, en rigor, por la propia heteronomía del capital desde el margen que la sociedad de la opulencia deja al antagonismo a fin de determinar su propia vulnerabilidad, sus necesidades de readaptación y riesgos efectivos en la implementación del neoliberalismo.

Llegado este punto la cosa se pone realmente complicada, porque la izquierda no parece que esté por refundarse en serio y el interfaz representativo del movimiento es la pieza que falta contra el neoliberalismo. Subvertir los viejos lugares ideológicos de la izquierda es una tarea primera, la desobediencia a sus repertorios para visibilizar las otras realidades del trabajo –a la manera, por ejemplo, del Moviment del 25–, una prioridad. Pero tampoco lo es menos pensar las maneras de influir sobre los partidos y sindicatos. El ejemplo del Tea Party y su presión sobre el Partido Republicano, con todas las salvedades debidas, muestra hasta qué punto la extrema derecha lleva ventaja.

Así las cosas, más nos valdría aprestarnos a organizar las herramientas que impidan las derivas neoliberales de las izquierdas y no a consumirnos en los partidos imposibles y derivas electoralistas. La ley electoral no está ahí para nada. Si no se dispone de capacidad para cambiarla hay que adaptarse. El municipalismo puede ser una herramienta en pequeños ayuntamientos, pero a escalas mayores radicalizar la democracia pasa por imponerse a las opciones presentes en las instituciones. El movimiento debe alcanzar su madurez. Esta se expresa hoy en entender los efectos de la maquinaria legislativa e influir sobre quien la hace funcionar.

Raimundo Viejo Viñas.

  • Profesor de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Investigador del Instituto de Gobierno y Políticas Publicas de la Universidad Autónoma de Barcelona IGOP/UAB.

La (contra) reforma de las pensiones (I).

De la contrarreforma de las pensiones que pretende sacar adelante el Gobierno quiero destacar cinco de sus características:

1) únicamente se enfoca desde el lado del recorte de los gastos, nunca mediante medidas que aumenten los ingresos, ni siquiera respetando los compromisos adquiridos por el Gobierno sobre financiación de los complementos de mínimos mediante aportaciones del Estado;

2) no está fundamentada en datos que sean públicos y que, por tanto, se puedan debatir públicamente;

3) no aporta previsiones de cómo van a afectar las reformas que se quieren hacer a la cuantía de las pensiones futuras;

4) no contempla las variadas situaciones de la población que inciden en la equidad del sistema de pensiones: diferencias de esperanza de vida, tipos de trabajo, incidencia sobre las carreras de pensión de los trabajos precarios o de la discontinuidad laboral de muchas mujeres debidas a responsabilidades extra-laborales, etc;

5) se pretende adoptar mediante un procedimiento sumario (antes de final de año) lo que supone impedir un debate real sobre uno de los pilares esenciales de nuestro modelo social.

En este y en próximos artículos abordaré materias que el Gobierno – y todos los actores implicados – deberían de tener en cuenta a la hora de debatir sobre el futuro de nuestro sistema de pensiones y que, sin embargo, su proyecto de contrarreforma no plantea. Por el momento me referiré a dos de ellas.

La primera tiene que ver con el esfuerzo para lograr que aumente la tasa de empleo de los trabajadores mayores de 55 años. Si dicha tasa aumentara, pongamos por caso en 15 o 20 puntos, los ingresos de la seguridad social se incrementarían en una proporción significativa y los gastos de la misma se reducirían de igual manera. Algunos reconocidos expertos han señalado que conseguir que los trabajadores prolongaran dos años más su vida activa real (la media efectiva de jubilación es, en nuestro país, de 63 años y diez meses, una de las más altas de Europa) hasta alcanzar la jubilación a la edad establecida para tener derecho a la pensión completa, 65 años, sería mucho más efectivo para el sostenimiento del sistema de pensiones que retrasar dos años – de 65 a 67 – la edad de jubilación.

La experiencia finlandesa aporta datos muy esclarecedores al respecto. Finlandia es uno de los países de la UE más afectados por el desequilibrio demográfico. Según las previsiones de la Comisión Europea, en los próximos veinte años este país nórdico alcanzará la tasa más elevada de personas mayores de la UE.

Bajo el lema “la experiencia es un patrimonio nacional”, Finlandia ha logrado que la tasa de empleo de los trabajadores con edades entre 55 y 64 años haya pasado del 34%, en 1995, al 55,5% en 2009. La clave de tales resultados se resume en 7 medidas. En primer lugar, en vez de aumentar obligatoriamente la edad de jubilación, optar por la flexibilidad voluntaria, permitiendo a los activos jubilarse entre los 63 y los 68 años, aunque es posible jubilarse anticipadamente a partir de los 62 años de edad. Segundo, primar la prolongación voluntaria de la edad de jubilación: los que trabajan hasta los 68 años ven mejorada en un 23% su pensión, en comparación con los que se jubilan a los 63 años. Tercero, endurecer los requisitos para las prejubilaciones. Cuarto, establecer programas de formación dirigidos a dirigentes empresariales, con la finalidad de hacerles comprender la necesidad de cambiar de actitud respecto al envejecimiento de los trabajadores: un empresario de la construcción ha afirmado que gracias a tal cambio de óptica la edad media de jubilación en su empresa ha pasado de 58,5 a 62 años, sin que la productividad se haya resentido, al tiempo que las bajas por enfermedad se han reducido a la mitad.

En quinto lugar, los finlandeses han centrado su esfuerzo en mejorar las competencias de los trabajadores de más edad y redefinir y adaptar sus puestos de trabajo. Sexto, han bombardeado a los medios de comunicación con datos de todo tipo a lo largo de varios años para convencerles de lo acertado de tal estrategia. En fin, la clave del método finlandés ha sido apostar por la mejora del ambiente y de las condiciones de trabajo. Consideran que esa es la clave para que los trabajadores puedan y quieran prolongar su vida laboral. De hecho, la siguiente fase del programa consiste en apostar por el bienestar en el trabajo a lo largo de toda la vida laboral y no sólo, como en la primera fase, en los últimos años de vida activa. A tal efecto, Finlandia ha elaborado un “índice de capacidad profesional” que recoge, al mismo tiempo, la salud física, el desarrollo de competencias profesionales y las nociones de comunidad profesional y de ambiente de trabajo. Un índice absolutamente novedoso en el campo de las condiciones de trabajo.

Complementaria de la experiencia finlandesa es la conclusión de la muy prestigiada revista médica Lancet. En su número de diciembre de 2008 publicó un artículo, “Inequalities in healthy life years in the 25 countries of the European Union in 2005” (Vol. 372, nº 9656)), en el que se sostiene que más determinante que la esperanza de vida en el nacimiento es, para el debate sobre las pensiones, la esperanza de vida sin limitación física o mental mediana o fuerte a los 50 años. Es decir, de cuántos años de vida sin limitaciones importantes va a disponer un trabajador a partir de los cincuenta años. En el conjunto de Europa, tal perspectiva se sitúa por debajo de los 20 años. Dicho de otra forma, los trabajadores, en media, estarán limitados para el trabajo antes de cumplir 70 años.

Para los autores de la revista científica mencionada, esta variable demográfica es esencial para valorar la equidad de las reformas de pensiones. En la medida en que la edad para acceder a una pensión completa se sitúe más cercana al límite fisiológico actual, mayor riesgo existe de afectar a una parte de la población que encontrará grandes problemas para poder seguir trabajando hasta la jubilación. También por razonamientos médicos, en suma, se puede llegar a la conclusión de que las reformas que se quieren llevar a efecto pueden desembocar en parados más viejos en lugar de en pensionistas más viejos.

Por otra vía, la medicina llega a la misma conclusión que los responsables políticos finlandeses. Retrasar obligatoriamente la edad de jubilación no puede ser eficaz si no se mejora el estado de salud de los mayores de 50 años. Lo que, sin duda, pasa por los avances en la medicina, pero también por una profunda mejora de las condiciones de trabajo y un cambio en las políticas de recursos humanos. Cambios que, se insiste, tienen que empezar a aplicarse desde el inicio de la vida laboral y no a partir de cumplir la cincuentena.

Una segunda materia que tiene mucho que ver con el futuro de la pensiones es la que afecta a la continuidad de la vida laboral de las mujeres. Uno de los mayores especialistas europeos en protección social, Gosta Esping-Andersen, ha afirmado recientemente que la primera medida para asegurar las pensiones debería de consistir en crear guarderías. Es decir, hacer posible que las mujeres completen una carrera laboral equivalente a la de los hombres. Actualmente, las pensiones de las mujeres que trabajan son, en general, inferiores en un 40% a las de los hombres. Esping-Andersen ha demostrado matemáticamente que los ingresos para el Estado de una mujer con dos hijos que se mantiene en el empleo, salvo durante el permiso de maternidad, gracias a las ayudas del Estado (en guarderías y escuelas maternales) son superiores a los gastos que estos apoyos ocasionan. De esta forma, la continuidad de las carreras profesionales de las mujeres contribuye a la sostenibilidad del sistema de pensiones. De hecho, mientras que en Suecia continúan trabajando el 66,7% de las mujeres con edades comprendidas entre 55 y 64 años, sólo un 36,6% lo hacen en Francia, un 32,3% en España y un 25,4%% en Italia. Ello no depende solamente de tener alternativas a la atención de personas dependientes sino también del acceso al empleo y de la tasa de ocupación de las mujeres. Pero ambas cuestiones son esenciales para asegurar el futuro de la seguridad social con buenas pensiones.

¿Se contemplarán estas cuestiones en la contrarreforma laboral que prepara el Gobierno?

José María Zufiaur – Consejo Científico de ATTAC España (Artículo publicado en Sistema Digital)

CCOO y UGT aceptan el diálogo social sobre la reforma laboral, los recortes en pensiones y la negociación colectiva.

En lugar de dar continuidad a la huelga general hasta echar abajo los planes, aceptan una nueva fase de una farsa que sólo traerá nuevos recortes (pensiones, negociación colectiva…).

Poco margen para el éxito, ninguno para el fracaso La distancia entre Gobierno y sindicatos dificulta el pacto, pero otra ruptura debilitaría el diálogo social.

La crisis interna de la patronal complica aún más los posibles acuerdos.

“Si vuelve a fracasar, la gente va a decir: ¿Ustedes por qué están ahí?”, analiza Fernando Moreno, antiguo alto cargo de CEOE y abogado de Cuatrecasas. Algo parecido piensa Rodríguez: “El diálogo social tiene que dar frutos, si no, se debilita”. “Ahora, no es momento de pensar en el fracaso”, matiza, aunque añade inmediatamente que si se da el caso, el Ejecutivo gobernará, “no podemos abdicar de eso”.

“Es necesario y urgente abrir el diálogo social”, explica el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, “pero lo necesario es que el Gobierno defina los contenidos”. Probablemente las materias están definidas, lo que sucede es que tanto para UGT como CC OO, no se ha dado el paso previo que reclaman: la rectificación en la reforma laboral. Y sin eso, el margen es muy estrecho.

Los frentes abiertos son el desarrollo de la reforma laboral -que tiene 15 mandatos a desarrollo-, negociación colectiva y cambios en el sistema de pensiones. Tres puntos, solo tres, pero con una envergadura que llevan al catedrático de Derecho Laboral Jesús Cruz Villalón a aconsejar paciencia: “Sería arriesgado y con una seria posibilidad de fracaso abordar los tres temas a la vez”. Pero no hay opción.

La reforma laboral impone plazos a su desarrollo. Por ejemplo, antes de que acabe el año el Gobierno tiene que tener listo el reglamento sobre los expedientes de empleo (entre ellos el de reducción de jornada, el modelo alemán). Será la oportunidad para hablar sobre las causas y el despido -la polémica previsión de pérdidas- a la que se ha referido Gómez en alguna ocasión. En el PSOE, tienen grandes esperanzas en ello. Pero Cruz Villalón replica: “Ahí no veo posibilidad de entrar en las causas, que es la clave. Los reglamentos no pueden modificar la ley”.

Conscientes de esto último, tanto Ramón Górriz, de CC OO, como Ferrer anuncian que ellos acudirán a cuantas convocatorias reciban. “Pero defenderemos nuestro planteamiento”, matiza Ferrer. “Vamos a ir a todos los sitios, pero los reglamentos dan escaso margen, si no se modifican los elementos centrales”, apostilla Górriz.

Más espacio ofrecen las políticas activas de empleo y Trabajo ya tiene plazo: febrero. “Por ahí podríamos empezar con sindicatos y empresarios. También con autonomías”, explica Rodríguez.

“Hay una gran posibilidad en la regulación de los servicios públicos”, comparte el ex director general de Empleo José Ignacio Pérez Infante, “no solo se autoriza a las agencia privadas de colocación [la reforma que el reglamento esté listo antes de fin de año]. Hay materias que no se han tocado como la formación profesional a parados y ocupados. Y hay que mejorar la coordinación con las autonomías. Ahí sí que hay posibilidad de que intervengan y participen los interlocutores sociales”.

Otras asignatura pendiente que deja abierta la reforma, no cuenta, por ahora, con el Gobierno: la reforma de los convenios. Antes de marzo, sindicatos y patronal tienen que pactarla, de lo contrario Gómez actuará. “Tiene que haber un texto legal”, explica Moreno, “es posible un acuerdo exhaustivo, pero es difícil”. Mucho más pesimista es Cruz Villalón, “apenas han comenzado los primeros sondeos, pero una de las partes no tiene interlocutor [en referencia a las elecciones de CEOE]”. Los mismo opina uno de los negociadores. “La patronal está instalada en la crisis”, defiende Górriz, de CC OO.

Si hay algo que centrará la atención en los próximos meses será la reforma de las pensiones. El Gobierno quiere tener listo su proyecto antes de fin de año. Las conversaciones se encuentran ahora en el Pacto de Toledo, donde los grupos políticos todavía no han abordado el punto más conflictivo: el retraso de la edad de jubilación a los 67 años. El nuevo gabinete se ha mostrado partidario de negociar sin aclarar si está dispuesto a renunciar a un punto tan polémico como este. Si no lo hace -y ahí tiene difícil encontrar apoyo en el arco parlamentario- de nuevo se encontrará frente a los sindicatos. Y el diálogo social sumará un nuevo fracaso.

Yo invito, tú pagas.

A comienzos del año 2009 la economía mundial pendía de un hilo: los mercados de valores se desinflaban, el crédito era un sueño de los buenos tiempos y los bancos caían como fichas de dominó desde Estados Unidos hasta Europa. La deuda privada se convirtió en pública y los gobiernos, auspiciados por las grandes instituciones bancarias y financieras, empezaron con los recortes. Esta semana las grandes firmas financieras de Wall Street anuncian nuevo récord en el pago de bonus y las grandes fortunas siguen evadiendo impuestos con sus artificios de ingeniería fiscal. Recuerda a esa broma que suelen hacerse los amigos en el bar, yo invito y tú pagas.

Por segundo año consecutivo, los banqueros de Wall Street se van a repartir 140.000 millones de dólares, un 4% más que el año pasado, en un país donde la tasa de desempleo no desciende y la protección social está bajo mínimos. Lo más grave es que entre los afortunados hay entidades que fueron rescatados con dinero público, como AIG.

Al otro lado del Atlántico, España sufre los recortes que Europa ha impuesto con el beneplácito del Gobierno. Las clases medias son las más afectadas, con la bajada y la congelación de sueldos a funcionarios y pensionistas, así como un incremento en los impuestos indirectos que afectan a toda la población. En un intento de contentar a la izquierda, el Gobierno ha elevado el fisco a los que “más tienen”, pero a pesar del guiño, los que de verdad “más tienen” son las grandes fortunas, aquellas que evaden impuestos de forma sistemática a través de las SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable).

Estas sociedades invierten en valores mobiliarios y financieros. Tributan un 1%, cuando tendrían que hacerlo al 30% como las demás sociedades. Para poder crear una SICAV hay que comenzar con un capital mínimo de 2.400.000 euros y las plusvalías quedan libres de tributación. A pesar de que la sociedad debe estar constituida por un mínimo de 100 accionistas, suelen usar lo que se denomina “el mariachi”, alguien que sólo pone el nombre para que los verdaderos accionistas trabajen a su antojo y disfruten de pingües beneficios gracias a los chanchullos que cometen, ya que cuando sacan dinero dicen que no se trata de ganancias sino de reducción de capital. Mientras, los mileuristas siguen aportando religiosamente su granito de arena para salir de la crisis.

El Gobierno de España parece que ha metido mano en el asunto. A partir del 1 de enero del 2011, las SICAV van a tener que tributar entre un 19 y un 21%. Pero desde el primer día del anuncio del cambio de la normativa fiscal ya se están augurando grandes fugas de capitales. ¿Acaso estos evasores de impuestos consentidos no quieren ayudar a su país? ¿Acaso estos evasores que se han estado beneficiando de un régimen favorable ahora que toca “arrimar el hombro” en tiempos difíciles va a dejar sus compatriotas a solas con la crisis?

Las grandes fortunas y los bancos tienen responsabilidades y cuentas que rendir con la sociedad, pero parece que para algunos su máxima sigue siendo la irresponsabilidad. Una prueba de ello es el informe publicado por SETEM (federación de ONGs de solidaridad internacional), que demuestra que 49 grandes bancos europeos, entre ellos los españoles BBVA y Santander, fomentan que “los países pobres pierdan cada año 160.000 millones de dólares a causa de la evasión fiscal”. Otro ejemplo de esta irresponsabilidad son las irregularidades que bancos estadounidenses como JPMorgan Chase o Bank of America han cometido con el embargo de viviendas a sus prestatarios.

Esos que cometen estas irregularidades e inventan nuevas formas para encubrir sus ganancias a través de innovaciones financieras, son los mismos que provocaron la crisis de las hipotecas subprime a través de maquillaje y fórmulas engañosas. Son los mismos que nutren de capital a los paraísos fiscales y fomentan masivamente los flujos de economía sumergida. Son como el amigo con el que vas al bar y dice: yo invito y tú pagas.

David García Martín – El Mercurio

El bipartidismo: Una útil herramienta para la dictadura capitalista.

El bipartidismo se ha revelado, desde hace tiempo, para los sistemas de dictadura capitalista, como una herramienta mucho más útil que el partido único, pues además de servir para proporcionar un falso aire de frescura al sistema, al ofrecer la posibilidad de renovar gobiernos excesivamente desgastados por las diferentes crisis políticas que van surgiendo, sin necesidad de tener que alterar la estructura interna del sistema, tiene además la gran utilidad de controlar la rabia y la frustración de la ciudadanía ante los abusos del poder, pues a través del partido que en un determinado momento se encuentra en la oposición, se puede manipular más fácilmente al pueblo, canalizando sus reivindicaciones hacia una vía muerta, es decir, hacia un punto que no sea peligroso para el sistema (control de la oposición).

Si además de esto, se ejerce un férreo control sobre los sindicatos (por no hablar del control dictatorial que la gran banca ejerce sobre los medios de comunicación de masas), como sucede en el caso de España, el yugo que se cierne sobre el pueblo es, sin duda alguna, el más perfecto y eficaz que la oligarquía reinante habría podido soñar jamás, para la defensa de sus intereses.

Antimperialista.

Las peripecias de la Deuda Pública española.

2010 está resultando un ejercicio complicado para el gobierno de España y también para las restantes administraciones públicas. Desde el gobierno se trató de hacer frente en 2008-2009 a las consecuencias de la crisis practicando políticas anticiclicas de inspiración keynesianas. Dichas políticas se apoyaron en los denominados “estabilizadores automáticos” y en un mayor empuje del gasto público. Los planes de estimulo de la construcción no residencial, desarrollados a través de los ayuntamientos, financiados por el gobierno de España, pretendieron corregir en parte el hundimiento del sector de la construcción, verdadero responsable del intenso descenso del empleo en la economía española.

Pero en 2010 ha crecido la “burbuja” de la deuda pública a nivel mundial. En este ejercicio se han colocado volúmenes masivos de emisiones de deuda pública, derivados de la financiación de las actuaciones anticíclicas anteriores y del saneamiento de entidades financieras afectadas por la crisis. Tras dos ejercicios de aparición de un déficit publico elevado, la deuda pública española (administración central, autonomías y ayuntamientos) se situaba a fines de 2009 en un nivel (53,2% del PIB) inferior al de la media de la Eurozona (79%)

Los problemas crecieron al conocerse el alcance del déficit público de España, el -11,2% del PIB en 2009, lo que creó alarmas de nuevos aumentos importantes de la deuda pública. A lo anterior se añadió el fuerte endeudamiento alcanzado por hogares y empresas en España. El auge inmobiliario de 1997-2007 se financió complementando los depósitos bancarios con apelaciones a los mercados mayoristas de dinero. Los intensos déficits externos de la fase de auge (que alcanzaron el -10% del PIB en 2007) se financiaron acudiéndo masivamente al ahorro exterior. Las exigencias de nuevas emisiones en 2010 derivadas de dicho endeudamiento se plantearon en un momento de fuerte presión de demanda sobre los mercados de capitales.

El endeudamiento exterior privado pesó, pues, sobre la situación de la deuda pública española. La grave crisis griega de la primera mitad de 2010 afectó a los países con mayores déficits públicos y puso en dificultades a la Eurozona. El escenario de retorno a un déficit público del 3% del PIB en 2013 previsto por el gobierno español pareció insuficiente a los organismos económicos internacionales. El Ecofin de la primera semana de mayo de 2010 forzó a adoptar medidas reductoras del déficit de impacto más inmediato que las previstas inicialmente. En este contexto, el diferencial de la deuda española a diez años con la deuda alemana creció desde el 0,84% en abril de 2010 hasta aproximarse al 2% en mayo. El coste de las emisiones de deuda española a 10 años aumentó así en un 17% entre abril y junio de 2010 (Ver gráfico).

En 2009 no solo habían registrado fuertes descensos las recaudaciones de los principales tributos en España, sino que se anticiparon recursos desde el gobierno a autonomías y ayuntamientos sobre la base de unos ingresos fiscales que no tuvieron lugar. La administración general del estado absorbió en principio los déficits de las restantes administraciones públicas.

En los meses de mayo y junio de 2010, en lo peor de la crisis de Grecia, no solo hubo problemas de colocación de deuda pública en los mercados de capitales, sino que también tuvieron dificultades las emisiones procedentes del sector empresarial de la economía española. Los mercados no se tranquilizaron para España hasta que se publicaron los resultados de las pruebas de “stress” realizadas a bancos y cajas de ahorros a fines de julio. Dichas pruebas evidenciaron una situación de solvencia suficiente de dichas entidades ante eventuales coyunturas problemáticas. El diferencial citado bajó hasta una media de 1,66 puntos porcentuales en agosto de 2010.

El aumento del déficit público irlandés complicó de nuevo en septiembre y octubre de 2010 la situación de los mercados. La deuda española mantuvo el tipo en principio, pero el anuncio a 30 de septiembre de que la Agencia Moody había rebajado la calificación de dicha deuda, desde el nivel Aaa al de Aa1, elevó el diferencial mencionado hasta un 1,80% y endureció la captación de recursos para España en los mercados de capitales.

Tres fueron las razones de Moody para la rebaja: las débiles expectativas de crecimiento de la economía española para los próximos años, el deterioro de la fortaleza financiera del gobierno de España, afectado por el empeoramiento de la situación de la deuda de las autonomías, y las posibles dificultades para atender las obligaciones derivadas de los mayores niveles de deuda que se avecinan. Moody ha estimado en 160.000 millones de euros las emisiones brutas de deuda española en 2011.

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, dijo en una ocasión que de mayor le gustaría ser mercado de bonos, por su enorme poder. La reacción del gobierno español implica un cambio radical de política económica. Ello ha supuesto, entre otros aspectos, un abrupto recorte del gasto publico, corriente y de inversión, unas elevaciones moderadas de los impuestos indirectos, la reducción o estabilización de algunas prestaciones sociales (véase pensiones) y unas reformas “duras” en el mercado de trabajo y en el sistema financiero. Ello implica un giro de 180 grados en el perfil de la politica económica seguida por el gobierno socialista hasta el primer trimestre de 2010.

No es esta la primera vez que un gobierno socialdemócrata debe de efectuar un fuerte ajuste ante una situación complicada frente al resto del mundo. La cuestión descansa en la necesidad de mantener el rigor de la política económica, a la vez que se intenta lograr que los costes del ajuste se repartan de forma equilibrada entre los diferentes estratos sociales, mientras se impulsa la salida de la crisis y el avance hacia un modelo productivo mas diversificado. Se trata de una tarea difícil, pero no imposible.

Julio Rodríguez López – Consejo Científico de ATTAC España.

Ignacio Ramonet: «Las cosas solo cambian si la sociedad dice basta».

Elianne Ros – El Periódico

En un pequeño y luminoso despacho de la calle Stephen-Pichon, en el distrito 13 de París, cerca de la Plaza d’Italie, Ignacio Ramonet dirige la edición española de Le Monde Diplomatique. Las estanterías repletas de libros están salpicadas de fotografías. Testimonios de los viajes y las inquietudes del periodista de origen gallego. Ramonet aparece en ellas acompañado del líder cubano Fidel Castro, del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, o de tres guerrilleros de Chiapas. A los 67 años mantiene intacta su curiosidad por el mundo y su voluntad de convertirlo en un lugar mejor.

El Premio Antonio Asensio de Periodismo le ha sido concedido por su labor como intelectual, pero también por su voluntad de cambiar el mundo, por su compromiso social. ¿Qué representa este reconocimiento para usted?

-Recibir el Premio Antonio Asensio de Periodismo es un gran honor, no solo por su seriedad, sino también porque reconoce toda mi labor, y no camufla la faceta de activista.

¿Qué es para usted el periodismo?

-Creo que llega un momento en que el periodista no debe limitarse a reflejar una situación, debe hacer propuestas. Como actor intelectual puede sugerir pistas para buscar soluciones. Eso es lo que he pretendido con la creación de Attac o del Foro Social Mundial.

Se muestra muy crítico con los medios de comunicación. ¿Cuál cree que debe ser su papel en la era de internet?

-No es casualidad que Superman, Spiderman o Tintín fueran periodistas. Pero hoy el periodista ya no es un héroe. Para la gran mayoría la situación laboral se degrada, e internet ha provocado una crisis de identidad. Los medios dominantes son las redes sociales. Hoy hay un discurso que consiste en decir que todo el mundo es periodista.

¿Cuáles son los efectos de esta transformación en la sociedad?

-Internet está produciendo un fenómeno que yo llamo la inseguridad informativa. Está lleno de informaciones falsas y de rumores, que a partir del momento en que un medio creíble las reproduce se convierten en verdades, como ocurrió con el famoso rumor de la crisis del matrimonio Sarkozy. Luego estamos inmersos en una carrera por la inmediatez, que no siempre es sinónimo de calidad. Hay problemas nuevos, pero no creo que haya habido nunca una edad de oro del periodismo, siempre ha sido difícil ejercerlo.

¿Somos víctimas de una sobredosis de información?

-Se produce hoy lo que llamo la censura democrática. En realidad todos estamos tan asfixiados de información, tenemos tanta, que no sabemos cuál es la que falta. Es decir, no tenemos ni tiempo de preguntarnos cuál es la que no nos dieron. Antes, entre la información y la opinión pública había la barrera del poder. Hoy se ha construido una nueva barrera, que paradójicamente es la de la información. Hay un muro en el que la información no deja pasar la información.

En su último libro, La catástrofe perfecta, dice que la crisis financiera nos brinda una oportunidad para cambiar el sistema, siempre que no se caiga en las actitudes del pasado. ¿No es justamente eso lo que está pasando?

-Cuando se produjo el crac financiero, muchos analistas pensaron que después de un desastre de tales dimensiones no podía volver a reproducirse un capitalismo en el que los mercados actuaran sin ley. Y, sin embargo, para gran sorpresa de los propios dirigentes que dijeron que había que refundar el sistema, hoy estamos ante el mismo tipo de capitalismo.

¿Los estados no pueden hacer nada para remediarlo?

-Claro que sí, curiosamente Europa apuesta por una política de austeridad para defender ante todo la fortaleza del euro. En cambio, Estados Unidos opta por una política más neokeynesiana, primando la inversión pública para crear empleo. Es paradójico que el comportamiento de Europa sea más neoliberal que el de Norteamérica.

En Europa parece que la única solución a la crisis económica pasa por los recortes sociales.

-Habrá que ver qué pasa en Francia. No sería la primera vez que la sociedad se subleva, tiene esa especialidad histórica. Si los franceses consiguen detener la reforma de las pensiones, ¿qué pasará en los demás países? Eso puede estimular la resistencia social. La crisis tiene varias fases, la bancaria, la industrial y la social. Ahora estamos de lleno en este periodo, que será largo y penoso.

¿Y cómo ve usted la situación en España?

-Es diferente que en Francia. Tiene el doble de parados -un 20% es muchísimo-, pero también hay más solidaridad familiar y más economía sumergida. El desastre social es enorme, y una gran parte de los ciudadanos está bajo el choque del cambio de orientación del Gobierno. De la noche a la mañana ha cambiado la política de ayuda pública para acatar la del eje franco-alemán, que en realidad es la que marca Alemania. Muchas personas están desconcertadas, y temo que esto se traduzca en una abstención aún mayor en las elecciones y un aumento de la xenofobia, como está sucediendo en muchos países de Europa.

De hecho, en su libro, usted alerta del riesgo de que surjan nuevos Hitler o Stalin.

-En general, las grandes crisis llevan al poder a personajes autoritarios, antidemocráticos, salvadores de la patria que no necesitamos. Las crisis hacen ansiar soluciones sencillas para un mundo complicado, y no hay soluciones sencillas.

¿Cual cree que puede ser la salida del capitalismo ante la actual situación de la economía mundial?

-El capitalismo siempre ha funcionado en base a la articulación del mercado con el Estado. En 1980 triunfó la idea de que el mercado no necesitaba al Estado. Al final de cada ciclo se buscaba una solución razonable, keynesiana, pero siempre se volvía a caer en la tentación del mercado salvaje, y la explosión de cada burbuja era peor que la precedente. No hay ninguna razón para creer que un mercado desbocado no nos lleve a un desastre peor.

¿No aprenderemos nunca?

-El sistema no puede ir de burbuja en burbuja. De cada 10 euros, nueve los crea el sistema financiero y solo uno el sistema de producción. Somos un coche de carreras que circula sin control y a toda velocidad. La esperanza es que la gente diga basta. Hasta ahora ha reaccionado de forma extremadamente serena y sumisa. Lo que está pasando en Francia puede ser un detonante para el resto del mundo, puede generar una revolución. Solo cambiaremos las cosas si la sociedad se subleva y dice basta.

¿Cómo explica la explosión de cólera de los franceses? ¿Se debe solo a la reforma de las pensiones?

-Esta reforma ha sido la gota que ha colmado el vaso de un malestar general por el endurecimiento de la vida cotidiana. Detrás de la prolongación de la edad legal de la jubilación la gente ve una nueva vuelta de tuerca en la precarización del trabajo. Además de las consecuencias de la crisis, ha cristalizado una irritación creciente contra la política de Nicolas Sarkozy.

¿A qué se debe esta desafección de los franceses hacia Sarkozy?

-No es tanto por su política de derechas, sino por una actitud que se percibe como soberbia y prepotente, el llamado espíritu de Fouquets [el restaurante de lujo de los Campos Elíseos donde el presidente celebró su victoria electoral rodeado de un puñado de amigos ricos y famosos], que tiene su máxima ilustración en el caso Bettencourt [la heredera de L’Oréal, la mujer más rica de Francia, acusada de evasión de impuestos, habría financiado de forma ilegal la campaña de Sarkozy].

A diferencia de otros presidentes franceses, Sarkozy se muestra inflexible ante la presión de la calle. ¿Qué consecuencias puede tener su posición?

-Su actitud es irresponsable. Se ha producido una bifurcación, y los dos caminos son malos. Una vía es que Sarkozy consiga hacer lo mismo que hizo Margaret Thatcher en Gran Bretaña: romper el espinazo a los sindicatos. La otra lleva a un endurecimiento del movimiento social que puede desembocar en una parálisis del sistema. La situación se les puede escapar de las manos a los agentes sociales y conducir a una situación de gran violencia.

En su libro augura el fin de la hegemonía de Estados Unidos y el desplazamiento del eje geopolítico a la zona asiática. ¿Qué consecuencias puede tener esa transformación desde el punto de vista de los derechos humanos?

-En China el sistema económico actual es el capitalismo más salvaje. No es deseable que, tal como funciona, pase a ser la matriz del mundo. Pasaríamos de un mundo malo a uno peor. China no puede seguir así, no puede mantener dos dinámicas contradictorias. No se puede mantener fija la estructura política y dinámico el desarrollo de la sociedad. Inevitablemente se romperá un eslabón de la cadena, y esto pasará más pronto que tarde.

¿Se puede abrir un nuevo foco revolucionario?

-No necesariamente debe ser una revolución desordenada. Al mundo no le interesa que se abra un nuevo espacio de caos. China puede evolucionar transformando sus instituciones.

Para reducir las diferencias entre los países ricos y los pobres usted propuso la tasa Tobin. ¿Continúa siendo una solución válida?

-Estoy convencido. En el mundo, lo que se compra y se vende más no es el petróleo o el trigo, es el dinero. Una gran parte de las actividades financieras las genera el mercado de divisas. Tobin propuso que cada Estado creara una tasa de 0,1% sobre cada transacción para frenar el movimiento especulativo. Sobre este principio, yo propongo una tasa que vaya a un fondo gestionado por la ONU destinado al desarrollo de los países del sur. Se calcula que si solo hablamos del mercado de divisas este fondo tendría cada año unos 30.000 millones de euros. Las Naciones Unidas calculan que 12.000 millones al año serían suficientes.

¿Pero en un contexto de crisis una medida así no es mucho más difícil de aplicar?

-Cuando se creó el IRPF todos decían que era una catástrofe, y lo mismo pasó con el IVA. Si hoy la principal riqueza la crean las finanzas es indispensable que exista algo, un impuesto al valor añadido. Si es sobre el mercado de divisas, la suma sería tan importante que los estados podrían dedicar una parte a políticas sociales. Por ejemplo, a financiar las pensiones.

Después de las grandes movidas de principios de la década da la impresión de que el movimiento altermundialista está estancado.

-Hemos entrado en otra fase. La palabra altermundialismo surgió del lema del Foro Social Mundial, Otro mundo es posible. Algunas de las propuestas, que parecían muy revolucionarias, como la tasa Tobin, han acabado cuajando. Aún no se aplican pero hoy hasta Sarkozy defiende la medida.

Reino de España: cambio de gobierno para un proyecto neo-felipista.

El cambio de gobierno no ha podido ser más claro en su mensaje central: mantenimiento del equipo económico neoliberal, y reconstrucción de un proyecto político del PSOE de la mano de Alfredo Rubalcaba sobre la base de una alianza con la derecha vasca y canaria (PNV y CC), abierta a la incorporación de la derecha catalana (CiU) tras la previsible victoria de ésta en las elecciones autonómicas catalanas del próximo 28 de noviembre. La pregunta es: ¿hasta qué punto es viable este proyecto?

El resultado de la huelga general del 29 de septiembre, que fue analizado ampliamente en Sin Permiso, mostró la desafección de la base social trabajadora que había sostenido el proyecto político de Zapatero, defintivamente pulverizado y aventado tras las medidas económicas abiertamente neoliberales del 9 de mayo. Los diez millones de huelguistas tuvieron su reflejo en las encuestas de opinión: una caída de 14,5 puntos en la intención de voto. A partir de ahí, el desarrollo de la crisis política del Gobierno no ha podido ser más rápida y contundente: victoria en las primarias internas del PS de Madrid de Tomás Gómez frente a la candidatura de Ferraz, apoyada por Zapatero; declaración del Cercle d´Economia de Catalunya, resumida por La Vanguardiacon el titular: “La burguesía catalana rompe con Zapatero”; el atronador abucheo que le dedicó la extrema derecha en el desfile militar del 12 de octubre; las descaradas declaraciones de Barreda, un barón castellano-manchego del PSOE, exigiendo una rápida transición a lo que ha dado en llamarse “poszapaterismo”; en fin, las dolorosas dudas manifestadas por el FMI sobre el proyecto de presupuesto para el ejercicio 2011 y la sugerencia de la necesidad de un Plan B de nuevas medidas de austeridad…

En veinte días, las consecuencias del definitivo descrédito ante su propia base social se han traducido en señales, no de los mercados –que por la colocación de la deuda y su estabilidad han mostrado cierta satisfacción con las medidas adoptadas el 9 de mayo—, sino de los sectores de la gran burguesía y de la propia nomenclatura del PSOE ante el peligro de que la fuerte polarización social tras la huelga, sumada a la evidente descomposición del Gobierno y a la perspectiva de una probable victoria del PP en las elecciones de 2012 empujasen a la radicalización de la resistencia social a medio plazo y a la progresiva apertura de un gran espacio político a la izquierda del PSOE. Las imágenes de la huelga general en Francia, que dura más de una semana, han sido el amedrentante telón de fondo de estas cavilaciones.

El Gobierno Rubalcaba-Salgado

A todo ello ha buscado responder el cambio de Gobierno, no por previsto menos sorprendente en su alcance y su profundidad: es un giro que pretende sentar las bases de un nuevo proyecto político. Aunque su determinación corresponde constitucionalmente a Zapatero –que parece recuperar, aunque sea efímeramente, la iniciativa política—, es evidente que detrás se encuentra el sólido Alfredo Rubalcaba, convertido desde su triple mandato de Vicepresidente primero-portavoz del Gobierno, ministro del interior y secretario general del grupo socialista en el Congreso, en un igual con más poder y mucha mejor valoración pública que el desvaído y errático presidente del Gobierno.

El nuevo proyecto se basa, en realidad, en una vuelta al pasado: al esquema de alianzas del final del “felipismo” con las burguesías vasca y catalana, más o menos pretendidamente inspirado en el “prietismo” de los años 30. A esa alianza del tardofelipismo vienen ahora a incorporarse la canaria y, de manera menos confesable, la navarra. Pero para un adecuado reparto de papeles, ese esquema exige que PNV y CiU gobiernen en Vitoria y en Barcelona, como ya lo hacen CC y UPN en sus respectivas comunidades. Lo que acarrea, huelga decirlo, el sacrificio de los partidos socialistas vasco, catalán, canario y navarro, condenados a la subalternidad política. Es verdad que este esquema podría asegurar la estabilidad parlamentaria hasta 2012 y garantizar la aplicación del durísimo programa de austeridad y ajuste neoliberal. Pero es una condena segura de cara a las elecciones generales al erosionar de mala manera el bloque social de las izquierdas y su articulación política. (Se puede observar que el diario El País ha mantenido durante los años del zapaterismo la necesidad de esta orientación política en su línea editorial; no puede, pues, sorprender su satisfacción con el cambio de Gobierno.)

El equipo económico que dirige desde la Vicepresidencia segunda Elena Salgado es el segundo pilar del proyecto, que busca tranquilizar a los “mercados”, bajo la atenta vigilancia de la Comisión Europea,  respecto de la coherencia neoliberal de los presupuestos de 2011. Unos presupuestos que incrementan los estímulos económicos y las transferencias al sector empresarial, y no sólo no tocan fiscalmente a los rentistas inmobiliarios y financieros, sino que bloquean cualquier subida fiscal con mínima progresividad: idóneos para ganarse a los representantes políticos de las distintos estratos socioeconómicamente dominantes y de las varias oligarquías autonómicas sobre las que pretenderse levantarse la política de alianzas concebida por Rubalcaba. Lo que no aseguran estas políticas es estabilidad social. Al contrario: la contrarreforma del mercado de trabajo y de las pensiones han abierto en toda Europa un nuevo ciclo de luchas sociales. En el Reino de España, las cifras de paro previstas en los presupuestos del 2011 son el 18,9%, con tasas de crecimiento del PIB por encima del 1,5% —que ya han descartado todos los analistas económicos y el FMI, para reducirlas al 0,6%—, y no hay que descartar que estas políticas de austeridad provoquen no solo una muy débil recuperación sin empleo, sino incluso una segunda zambullida en la recesión. Es lo que ha ocurrido en Estados Unidos, obligando a la Reserva Federal a un cambio radical de orientación, a desatar una guerra financiera mundial de divisas y a volver a pensar en políticas económicas anti-cíclicos.

¿Recuperar la base social perdida?

Junto a estos dos pilares fundamentales del nuevo proyecto, que definen al Gobierno como Rubalcaba-Salgado,  se observa también un intento activo de cerrar cualquier espacio a la izquierda del PSOE. La designación de Valentín Gómez al frente de la cartera de trabajo busca reabrir el diálogo social, con concesiones limitadas en el terreno de la reforma de las pensiones, frente a la perspectiva de resistencia sindical y social prolongada que han abierto las direcciones de CC OO y UGT. La entrevista publicada hoy en El País con el nuevo ministro de trabajo (1) no deja lugar a dudas sobre las líneas rojas que le han sido impuestas. No ha pasado eso desapecibido tampoco para los sindicatos de clase. El análisis del cambio de Gobierno de CC OO –que reproduce hoy Sin Permiso– y las declaraciones de su secretario federal Toxo son un reflejo de que existe una consciencia cabal del callejón sin salida en que podría meterles esta oferta de concertación social del nuevo gobierno.

Algo parecido puede decirse del nombramiento de Rosa Aguilar como ministra de agricultura y medio ambiente, cuyo objetivo evidente es cooptar cualquier recomposición del ecologismo político como componente esencial de un proyecto de izquierda alternativa. Limitaciones personales aparte, no es aventurado augurar que sus limitaciones políticas no tardarán mucho en verse: bastará estar atentos en las próximas semanas al reto decisivo de la cumbre de Naciones Unidas contra el cambio climático de Cancún y a la correspondiente  presión de las eléctricas a favor de la energía nuclear, con debate incluido sobre el almacenamiento de residuos.

La salida del Gobierno de la Vicepresidenta, primera María Teresa Fernández de la Vega, Moratinos, ministros de Exteriores y Cooperación, y Espinosa, de Agricultura –los tres que en los debates previos a mayo habían mostrado abiertamente dudas y reticencias sobre la eficacia y conveniencia del giro neoliberal—, es el símbolo del agotamiento del propio zapaterismo como proyecto político y del desplazamiento a la derecha del nuevo gobierno, abandonada toda posibilidad o pretensión de recuperar su naturaleza “equilibrista” entre los intereses encontrados de clase. La política de coordinación y comunicación del Gobierno recaen en Rubalcaba, subordinada a su política de alianzas, mientras que la gestión de la administración central y su reflejo legislativo pasa a un recuperado Ramón Jáuregui, compensación melancólica para el PS de Euskadi. El nombramiento de Leire Pajín como ministra de sanidad y asuntos sociales, lejos de ser una reafirmación de la agenda social orientada a los jóvenes y a los desempleados como primeras víctimas de las políticas de austeridad, es –como ha declarado el propio Zapatero en el Comité Federal del PSOE— la constatación de que ese pretendido 58% de gasto social en los presupuestos del 2011 es en realidad un paquete de medidas de recorte, empezando por unos ministerios de igualdad y de vivienda degradados a secretarías de Estado.

Mayor importancia reviste que Leire Pajín ceda la secretaría de organización del PSOE a Marcelino Iglesias, lo que permitirá a José Blanco presidir el comité electoral como responsable de articular e imponer dentro del PSOE la prioridad del proyecto político de alianzas de Rubalcaba frente a las previsibles rebeldías de los barones territoriales, entre los que destaca Tomás Gómez en Madrid. Porque si el proyecto de Rubalcaba y Salgado tiene la vista puesta en las elecciones legislativas de 2012, el horizonte de los barones territoriales se cierra en mayo del 2011: para poder enfrentarse con ciertas posibilidades al PP necesita mantener lazos con la izquierda social y política. Manuel Chaves mantiene la Vicepresidencia tercera, competente en temas autonómicos,  lo que verosímilmente habrá de servir para dar cobertura política a toda la operación: él es el presidente del PSOE y Rubalcaba, ex ministro de Felipe González. No puede dejar de llamar poderosamente la atención que las señas de identidad y legitimidad del nuevo proyecto político que se propone ahora al PSOE tengan que buscarse en el aberrante pasado “felipista” para poder dar por clausuradas las veleidades del “zapaterismo”.

Crisis larvada en el PSOE

Se puede observar que esta maniobra política fulminante ha tenido un éxito inicial en las filas del propio PSOE. La sensación de desmoronamiento aireada por los barones territoriales ha dado paso al aplauso encendido en el Comité Federal del 23 de octubre con que ha sido recibido el cambio de gobierno. Las voces críticas surgidas tras la huelga general han pasado a segundo plano con esta vistosa recuperación aparente de la iniciativa política –calificada  por alguno con el palabro “remonte”—. El grupo mediático PRISA la ha acompañado y magnificado como corresponde. Zapatero ha resumido la nueva coyuntura con una fórmula de meditada profundidad, como suya: “hay que ver la cara que se les ha quedado a los del PP”. Mientras tanto, sigue cayendo 12,6 puntos en la primera encuesta realizada tras el cambio de Gobierno (2).

El debate sobre la sucesión de Zapatero ha pasado a un segundo plano, con el argumento de que “los abuelos no suceden a los nietos”, según la ingeniosa expresión de El País, aunque hayan pasado a conformar este proyecto de futuro todas las veteranas figuras del “felipismo”. Si Zapatero se hace la ilusión de ser él quien rentabilice la “remontada”, se la hace vanamente. Será sacrificado como chivo expiatorio tras los resultados de las elecciones municipales y autonómicas como principal responsable del desplome. No deja de ser curioso que haya correspondido a Tomás Gómez, cuyo principal capital político es haberle dicho “no” y ganar las primarias de Madrid,  pedir en el Comité Federal del PSOE que Zapatero se defina ya frente a las obvias aspiraciones de Rubalcaba de ser quien se proponga o, al menos, designe al sucesor. Una parte importante de esta operación –consecuencia directa de las lecciones aprendidas por el aparato central del PSOE en las primarias de Madrid, que perdió— pasa por evitar a toda costa las consultas de opinión entre las bases en Congresos y primarias. La ministra de defensa Carme Chacón, que se postula sin reservas como candidata a la presidencia, ya ha cuestionado las intenciones de Rubalcaba. Tampoco hay que esperar estabilidad interna en el PSOE, a pesar del episódico entusiasmo desplegado en el Comité Federal.

Porque, siendo evidente el interés material de los socios de la derecha nacionalista y de la elite financiera en el nuevo proyecto de Rubalcaba y Salgado, es más que dudoso el que pueda despertar entre los trabajadores, las capas medias laicas y los profesionales urbanos que habían conformado hasta ahora el grueso de la base social del “zapaterismo”. Si el PSOE obtuvo 10,5 millones de votos en las pasadas elecciones, al menos un 60% de ellos han secundado o apoyado la huelga general del pasado 29 de septiembre. Y el problema para que sea viable cualquier proyecto desde el PSOE es que tiene ante todo que reconstruir su base social, especialmente dañada por las políticas de austeridad. El principal argumento esgrimible es el miedo a una victoria del PP, que, recrecido, verosímilmente añadiría a una endurecida política de austeridad neoliberal toda una batería de contrarreformas en el terreno de las conquistas democráticas y los derechos de cuarta generación. También aquí pueden encontrar inspiración en la herencia del “felipismo”, que optó por chantajear a la izquierda social durante el referéndum sobre el ingreso en la OTAN preguntando quién gestionaría el posible triunfo del NO. Ese chantaje, como dijo en su día Manuel Sacristán, tuvo también consecuencias “para dentro”: degradó indeciblemente la calidad de la vida democrática del Reino de España. Otro paralelismo con la actual situación: los “mercados financieros”, a los que no ha elegido nadie, y los banqueros centrales, a los que tampoco ha elegido nadie, deciden; al “pueblo soberano” no le queda sino acatar esas decisiones (cuestionadas, dicho sea de paso, por todos los economistas competentes). Como queda dicho en una de las agudas viñetas de El Roto: “si mandan los mercados, ahorrémonos los gobiernos”.

Euskadi

Además del miedo a la derecha ante la ausencia de una alternativa política plausible a la izquierda, el proyecto Rubalcaba trae un as bajo la manga: rentabilizar políticamente la derrota policial de ETA, la consiguiente pacificación del País Vasco y la vuelta al redil autonomista del Estatuto de Gernika de la derecha católica vasca (PNV).

El pacto de estabilidad legislativa firmado con ocasión de los presupuestos de 2011, con la transferencia de 30 de las 32 competencias pendientes previstas por el Estatuto de Gernika –la reforma del cual, aprobada en el Parlamento vasco, fue sonoramente rechazada en el Congreso de los Diputados en la anterior Legislatura— sitúan al PNV en el centro de la política institucional en la Comunidad Autónoma Vasca y marginan al Lehendakari socialista, Patxi López, por mucho que éste las vaya a gestionar en lo inmediato: lo hará bajo el vigilante control de Urkullu, quien, además, le supera ampliamente en valoración política e intenciones de voto. La contrapartida es la separación del PNV, o al menos de su dirección actual, de cualquier veleidad soberanista que pudiera abrir puertas a un pacto nacionalista con una reconstruida y ampliada izquierda abertzale: el fin de ETA habrá de ser rentabilizado al alimón por Rubalcaba y Urkullu.

El escenario político más cambiante es, sin duda, el del País Vasco. El anuncio de la nueva tregua unilateral de ETA ya no busca negociar con el Gobierno central, sino permitir el protagonismo y la reconstrucción de la izquierda abertzale con una nueva configuración que la habilite para luchar  por la legalización de un partido de masas y la construcción de un frente democrático nacional con otras fuerzas abertzales menores, como Eusko Alkartasuna, lo que no se hará sin repetidos llamamientos al PNV para que se pronuncie sobre el derecho a decidir del pueblo vasco. Este giro de orientación radical de la izquierda abertzale, a cuya cabeza se ha situado su vieja guardia política, ha sido expuesto no solo por Arnaldo Otegi desde la cárcel en una entrevista concedida a El País (3) sino también, en una conferencia pública en Hernani hace escasos días, por Antxon Etxebeste, antiguo dirigente de ETA. Tras el desencuentro en la huelga general del 29 de septiembre, la dirección del sindicato de la izquierda abertzale LAB ha mantenido encuentros con la dirección de CC OO de Euskadi en el mismo sentido.

La respuesta alternativa necesaria de la izquierda social y política

El cambio de gobierno y el intento de recuperar la iniciativa política con un nuevo proyecto encabezado por Rubalcaba plantea, obvio es decirlo, varias cuestiones de interés para la izquierda social y política.

Constatadas la amplitud y la radicalidad del giro de la dirección del PSOE hacia la derecha, su búsqueda de un esquema de alianzas con las derechas nacionalistas periféricas y las inequívocas señales de sumisión incondicional emitidas hacia los grandes poderes económicos fácticos, nacionales e internacionales; constatado el logro de la estabilidad política parlamentaria hasta 2012; constatado todo eso, hay que decir que nada de eso garantiza ni la estabilidad política general ni la social. El miedo a la victoria de un PP recrecido y con ánimo de desquite en 2012 es inversamente proporcional a las vacilaciones que puedan surgir en la resistencia social a la contrarreforma del mercado laboral y de las pensiones por parte de las direcciones sindicales. También es inversamente proporcional a las dificultades para construir una alternativa de izquierda creíble en todo el Reino de España a partir de un bloque electoral de las fuerzas socio-políticas de la izquierda realmente existente. El proyecto “neo-felipista” de Rubalcaba solo puede convencer o a hooligans con intereses banderizos creados, o a una base social amedrentada, más rendida al sufragio del mal menor que entregada al mal humor abstencionista. ¿Habrá que repetir que ninguna de las dos cosas es buena?

El debate desarrollado en los sindicatos sobre cómo dar continuidad a la huelga general del 29 de septiembre se adivina decisivo, determinante. Tienen que optar entre el cortísimo callejón sin salida del “diálogo social” propuesto por Valentín Gómez en términos de ese mal menor pretendidamente ineluctable que es cada vez más mal y cada vez menos menor, o encontrar una estrategia de firmeza que permita la acumulación de fuerzas: por lo pronto, a partir de las resistencias a los ataques del gobierno central y de la patronal en los sectores y empresas, con el declarado objetivo de un crecimiento de la productividad fundado en el aumento del número de horas trabajadas, en la reducción de los costes sociales y en la llamada “flexiseguridad”. La convocatoria de una nueva huelga general solo podrá ser realista en esta perspectiva, haciendo frente a las deficiencias detectadas en los sectores con menor participación en la huelga del 29 de septiembre, lanzando campañas de afiliación y utilizando las elecciones sindicales como una gigantesca plataforma para discutir democráticamente en las empresas la perspectiva de resistencia y una nueva huelga general a medio plazo.

En toda la Unión Europea se ha iniciado un nuevo ciclo de luchas sociales y movilizaciones sindicales, cuyos mejores ejemplos han sido las huelgas generales prolongadas de Grecia y las distintas huelgas y extraordinarias movilizaciones en Francia. Se han convocado también huelgas generales en Portugal, Dinamarca, Bélgica, Irlanda y Gran Bretaña. Hasta ahora, el resultado inmediato de la huelga general ha sido un giro a la derecha del Gobierno del PSOE, un cambio de personas para consolidar las políticas neoliberales y apoyarlas en una política de alianzas con los beneficiarios directos de las mismas. No es, pues, suficiente una mera táctica sindical, sino que los propios sindicatos deberían comenzar a determinar una estrategia de largo alcace y largo plazo que, por la fuerza misma de las cosas, logre proyectar sus reivindicaciones en las instituciones democráticas del Reino. Como bien señaló Toxo, “una ley se cambia con otra ley”, y la salida de toda huelga general, para mal o para bien, siempre es política. Para articular un bloque electoral de izquierda, un bloque capaz de federar en un solo esfuerzo a todas las fuerzas de izquierda alternativa en nuestro país, un bloque que pueda hacer las veces de polo político alternativo de atracción externo a las aún confusas izquierdas que aparecen en el PSOE, es imprescindible una contribución de las principales estructuras de la izquierda social realmente existente, comenzando por los sindicatos de clase.

NOTAS:

(1) http://www.elpais.com/articulo/economia/reforma/pensiones/ha/ser/pactada/elpepueco/20101024elpepieco_1/Tes

(2) Encuesta de Sigma 2 publicada por El Mundo en su edición de 24-10-2010. El PP obtendría según estos datos el 46,4% en las próximas elecciones generales de celebrarse ahora, es decir, una mayoría absoluta, y el PSOE se situaría en el 33,8%.http://elmundo.orbyt.es/2010/10/23/elmundo_en_orbyt/1287856586.html Véase asimismo la encuesta publicada pocos días antes del cambio de Gobierno por el diario Público http://www.publico.es/espana/340956/brecha-historica-entre-pp-y-psoe, en la que la ventaja del PP sobre el PSOE era de 13,4 puntos.

(3) http://www.elpais.com/articulo/espana/estrategia/independentista/incompatible/violencia/armada/elpepuesp/20101017elpepunac_1/Tes

Antoni Domènech Gustavo Búster Daniel Raventós SinPermiso