EL DÍA 29 TODAS Y TODOS PODEMOS Y DEBEMOS HACER ALGO.

 

Por Mª Ángeles Sierra.

El próximo día 29 nos sobran razones para secundar la huelga general, desacelerar el mercado o dar la espalda a las instituciones tanto públicas como privadas que nos están pisoteando.

El desempleo mantiene su constante al alza, las ayudas sociales a la baja, los recortes de derechos son cada vez más notables, el aumento impositivo de los impuestos indirectos es para muchos ciudadanos prácticamente insostenible y la disparidad entre las clases sociales altas y bajas es cada vez más bárbara.

Durante décadas, millones de ciudadanos hemos estado aportando beneficios económicos para este supuesto estado democrático de derecho en forma de tributos locales, autonómicos y estatales o en forma de un precario desarrollo social, educativo, económico y sanitario, no sin sacrificio e incluso rendición por parte de los ciudadanos afectados si nos comparamos con el gasto invertido por otros países del entorno, pero al parecer nada ha sido suficiente.

Se nos impone más sacrificio, mayor precariedad laboral, menos garantías sanitarias, educativas y sociales, aumento de la jornada laboral, reducción y/o supresión en la práctica se pensiones por las que toda una vida hemos ido aportando y reducciones de cobros a mayores horas de trabajo. En definitiva, hemos dejado de ser ciudadanos de pleno derecho para ser míseros esclavos bajo el dominio absoluto de unos (des)gobiernos cada vez más tiranos.

Mientras tanto, en el otro lado de la balanza, las grandes fortunas no pagan. Evaden sus capitales a paraísos fiscales, acumulan deudas millonarias al sistema sanitario en concepto de impagos a la Seguridad Social, que a nadie salvo a ellos se permite, perciben prestaciones públicas millonarias con las que nunca articulan mejora social alguna. El entramado empresarial recoge alborozado el despido y la precarización laboral que no admite pudores, ni acata recetas morales

La Monarquía y la Iglesia atrapan millones y privilegios imposibles de calcular dado el oscurantista entramado de que disponen y de la fuerza del poder político, prácticamente totalitario que los mantiene.

Grandes Fundaciones y ONGs, siempre vinculadas a esos dos grandes partidos que se turnan en el poder gracias a nuestra inocencia y contención, controlan económicamente sectores enteros a los que nunca van a parar ayudas directas, efectivas, reales y mucho menos dineros, convirtiendo su derroche en caridad, -que no es caridad ni de lejos-, desde su amplio escaparate de manejar sentimientos.

La Banca, no conforme con haberse quedado con miles de casas de los ciudadanos, con las que les engañaron en el momento de atraparlos tras venderles el sueño de la felicidad sempiterna les sigue teniendo asfixiados en forma de deudores eternos, después de haberles desplumado y haberles arrojado de sus propias viviendas.

Retienen los créditos extraídos de nuestro sacrificio y nuestro dinero para quienes más necesitan mantenerse en esta cuerda floja cada vez más peligrosa de recorrer y aquí no pasa nada. Pero lo que ya más ofende de la banca es que haya tenido incluso la desfachatez vergonzosa de haber transformando a espaldas de sus ahorradores clientes, las cantidades ahorradas de muchos años de sacrificio y trabajo en inversiones basura, de las que ya no pueden hacer uso por mucho que se encuentren laboral, económica y socialmente ahogados.

Ni siquiera son dueños del resultado del ahorro de tantos años de trabajo. Pero aquí no pasa nada, al parecer sigue siendo legítimo y legal que seamos expoliados.

Y después vienen los insuperables prestidigitadores de nuestras cada más alicaídas esperanzas, los insostenibles políticos, los sindicalistas de altura, los grandes ejecutivos y directores públicos, los que reparten el bacalao pescado por todos nosotros y que acaban comiéndose ellos en cuatro o cinco bocados. Parlamentarios, ministros, consejeros, alcaldes, concejales, directores generales, asesores y un sinfín de “ores” devoradores, -quizás expertos en como esquilmarnos y descalabrarnos-, para quienes no es incompatible, al contrario que al resto de los mortales, acumular varios cargos públicos y políticos siempre bien remunerados, eso sin contar su cada vez más insana experiencia en generar y beneficiarse de los millonarios gastos varios, prevaricaciones y cohechos, como no, autorizados.

Los representantes de medios de (in)comunicación y (des)información masiva, -bien alimentados, en detrimento de miles de auténticos profesionales del periodismo, cuando no explotados desempleados-, cual eficientes lacayos de cuantas manos les van dando de comer, por pasar de ser portavoces ciudadanos a roncos e incomprensibles megáfonos, aun a riesgo de resultarnos cada vez más vomitivos, sin más pudor que el de la desvergüenza, ya se encargan con sus medios de irnos manipulando, para convertir en silencio, un imparable y lamentable drama social, para muchos insospechado.

¡El día 29 todas y todos podemos y debemos hacer algo!

NADA SOBRE NOSOTROS, SIN NOSOTROS.

No podemos pedir a nuestros políticos un compromiso social si nosotros mismos, las personas que les votamos, no somos capaces de implicarnos en las movilizaciones que han de dar un giro total al rumbo del desastre que está invadiendo el planeta.

El compromiso de la ciudadanía pasa por renunciar a la pasividad y defenderse de la gran epidemia de ignorancia que reina en nuestras mentes y nuestros hogares. El virus de la ignorancia es el principal aliado de los poderes financieros y gubernamentales. Tiene su origen en nuestra educación y se extiende principalmente a través de las televisiones, utilizando también otros medios escritos para desinformar o manipular la información.

La falta de pensamiento crítico en nuestra sociedad, contribuye a la pérdida de unos valores fundamentales en el género humano, necesarios para la honestidad y libertad de las personas. Los centros docentes y universitarios, lugares donde se deberían encontrar las neuronas cerebrales de ese pensamiento crítico, por el contrario, desarrollan y suministran talentos a un sistema que utiliza su capital intelectual para fomentar la corrupción y destruir nuestro entorno natural y social.

Se ha abierto la campaña electoral, y con ella la vergonzosa manipulación que los medios informativos, principalmente las televisiones, comienzan a ejercer sobre una parte importantísima de la ciudadanía que todavía no se ha enterado del argumento que tiene esta escabrosa película llamada “crisis”, y de los perversos objetivos que persiguen sus actores.

Se ha anunciado a los cuatro vientos un debate televisivo entre los que parecen ser “únicos” candidatos a dirigir este país. Más de medio millón de euros gastados de nuestros impuestos por una televisión pública, para ofrecer un combate entre los dos púgiles que la banca ha decidido poner al frente de nuestro país. Porque dando tanta proyección a ese debate, meten en el subconsciente de esa ciudadanía ingenua e indecisa que los demás candidatos no cuentan, que el resto de partidos políticos son solo comparsa.

Ese es el único margen de maniobra que dejan a la ciudadanía para que sigan creyendo que son libres y que esto es una democracia. Elijan ustedes a su verdugo, o lo que es mejor…, ¡háganse ustedes mismos el harakiri! Pero sepan que después del 20N habrá un claro vencedor y un evidente perdedor; el vencedor y gobernante: LA BANCA, el perdedor, el de siempre: NOSOTROS.

A medida que pasan los meses, se suman por decenas los miles de personas que acuden a la llamada de las movilizaciones sociales, no convocadas por los sindicatos, sino por los propios colectivos de afectados y, otros comprometidos en la lucha que hemos de llevar a cabo para cambiar este mundo. Personas que manifiestan su rechazo a las políticas que toman nuestros gobiernos, gritándoles muy claramente que no se sienten representados. Una vez más, esos políticos se dirigen a nosotros dejando muy clara una cosa: que hace ya mucho tiempo que nos perdieron el respeto.

ES MOMENTO DE CAMPAÑA

Y lo que está claro es que en campaña electoral es importantísimo que, además de los políticos, hablemos nosotros. Llevo dos años luchando públicamente, no solo contra el Santander, contra la banca en general. He visitado 28 ciudades españolas recogiendo testimonios de víctimas de esa banca, que reflejan en su mirada el drama y la tragedia por la que están atravesando. Me he gastado todos los ahorros, que con sacrificio, había conseguido reunir para comprarme una silla de ruedas eléctrica, algo que me resulta imprescindible para tener una mayor independencia y libertad. No sé si llegaré a recuperar ese dinero, pero en mi orden de prioridades, liberar a nuestros hijos de esta esclavitud financiera, y que todos los ciudadanos despertemos de la gran mentira que vivimos, están por delante de mi precaria movilidad.

Es una absoluta falta de respeto comprobar que la gran mayoría de partidos que se presentan a estas elecciones y, que dicen querer salvarnos de la crisis, no hacen alusión alguna a los culpables que han generado esta situación, ni incluyen en sus programas las responsabilidades que piensan exigir a esos culpables. Siento una gran decepción e impotencia al comprobar que tanto esfuerzo y sacrificio empleados estos dos años, no dan todavía un mínimo resultado… ¡Pero éste que escribe dice que no se rinde!

Hoy parto con dirección a Madrid para comenzar mañana jueves, 10 de noviembre, una huelga de hambre junto a Francisco Cañas, padre de una de las víctimas que encontré en Jaén, y que durará los días que restan de campaña electoral. Nos plantamos ante el Congreso de Diputados con la pancarta que os adjunto al final.

En esta campaña electoral, las víctimas de este sistema tenemos que hablar muy alto, no permitamos que sigan hablando públicamente de nosotros sin estar presentes. Nada sobre nosotros, sin nosotros. ¿Alguien se anima a acompañarnos al Congreso de Diputados en Madrid? Será un placer veros allí.

José Luis Burgos

Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes.

Era cuestión de días que el mensaje cambiara, porque el pensamiento siempre ha estado ahí, inalterable. El día 22 de mayo todos eran demócratas y solidarios, nadie veía necesidad de desalojar las plazas, se trataba de la gran fiesta de la democracia, el momento más grande, en que los ciudadanos depositan su voto y tienen la oportunidad de expresar su deseo.

¡Pobres insensatos! Nunca la historia había sido tan inútil para los nuevos gobernantes de un pueblo; nunca los gobernantes de un pueblo habían sido tan inútiles para la ciudadanía catalana. ¡Necios nacionalistas!, que amparáis vuestra candidatura en la grandeza histórica del pueblo catalán, que denunciáis el sometimiento y represión que obra en la memoria histórica de esta frustrada nación, os habéis convertido en su principal verdugo.

La gran fiesta de la democracia estaba ayer en esa plaza: jóvenes estudiantes que expresaban su angustia por su futuro incierto, padres que mostraban su hijo de un año y el temor a que no tuvieran en el futuro una formación gratuita, personas desempleadas que escuchaban con esperanza las protestas de los presentes, familias desalojadas de sus hogares que encontraban calor junto a los indignados…

Mientras, un presidente al que le preocupa más su peinado y jovial imagen, que presume por las televisiones de leer poesía, recita poemas de Machado y Rosalía de Castro a su consejero de interior, “cuando el jilguero no puede cantar, golpe a golpe, verso a verso”, “en su cárcel de espinos y rosas cantan y juegan mis pobres niños, en su cárcel se duermen soñando cuán bello es el mundo, y le envidian las alas al pájaro, ¿adónde llevaros, mis pobres cautivos, que no hayan de ataros las mismas cadenas?

Hoy, 27 de mayo, he visto desde mi silla de ruedas a compañeros brutalmente apalizados por las fuerzas de seguridad. Cada golpe sentía el dolor en mis carnes, porque muchos de ellos me han apoyado incondicionalmente en mi particular lucha. ¡Qué infelices los brazos ejecutores!, si supieran que las personas a las que golpeaban estaban defendiendo sus propios derechos…

Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes, porque el actual gobierno catalán, bajo una apariencia democrática con que se ha vestido, es un estado policial, que traiciona y practica la tortura a los ciudadanos que les pagan sus indignos salarios, usurpando sus derechos en favor del mayor poder que gobierna sobre ellos, ese que les financia para llegar al poder, que les corrompe y les convierte en ladrones de libertades.

Ánimo compañeros, nuestra fuerza es mayor que el sufrimiento, los golpes de la tiranía y la inmoralidad nos hacen más grandes. La higiene no la necesita la plaza, la precisan sus sucios despachos y perturbadas mentes.

José Luis Burgos.

Comunicado de prensa de “Democracia real YA” (17/05/2011)

 

En más de 60 ciudades del Estado, ciudadanos de distintos sectores sociales han salido con fuerza y determinación bajo el lema de “Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”.

Se estima que más de 130.000 personas tomaron las calles de las localidades convocadas, así como en las concentraciones de apoyo en otros países europeos. Consideramos el resultado un éxito rotundo, pues las convocatorias han sido principalmente forjadas en las redes sociales y organizadas por ciudadanos anónimos. Un éxito no solo por ser una convocatoria apartidista y asindical, sino por la fuerza y creatividad de las movilizaciones. Las marchas desbordaron con creces las previsiones de los organizadores.

Los organizadores se desmarcan y rechazan cualquier incidente violento ocurrido después de la manifestación en Madrid. Según la información de la que disponemos, los incidentes violentos fueron mínimos, siendo la mayor parte de las acciones posteriores protestas de desobediencia civil pacífica ante las cuales las Fuerzas de Seguridad del Estado actuaron de forma desmedida. Condenamos la brutal represión policial y mostramos nuestra solidaridad con aquellos heridos, así como con los detenidos de manera injustificada por acciones de resistencia pacifica sin que mediara provocación alguna, para los que pedimos la inmediata puesta en libertad sin cargos.

Queremos mostrar nuestro malestar por ciertas afirmaciones e informaciones aparecidas en los medios de comunicación, donde se declara que Democracia real YA promueve la abstención o el voto nulo. Totalmente falso, ya que la plataforma se mantiene neutral en este aspecto. También recalcar que fue una convocatoria apartidista y asindical, y no apolítica, tal y como insisten otras fuentes.

Democracia real YA apoya las acampadas espontáneas convocadas para esta misma semana. Convocatorias también desprovistas de símbolos políticos o sindicales y promovidas por asistentes a las manifestaciones del domingo, pero no convocadas directamente por Democracia real YA ni por los organizadores de las manifestaciones del 15 de mayo. DRY no convoca las acciones y por tanto tampoco convoca como colectivo a los medios de comunicación para hablar de ese tema. Los propios acampados como ciudadanos independientes responderán a los medios a este respecto.

Por último, pedimos a los medios de comunicación, apelando al sentido de ética profesional periodística, que cubran las sucesivas manifestaciones de la forma más objetiva posible, así como que se dirijan a Democracia real YA para informarse de cualquier tipo de movilización impulsada por la misma. También pedimos que no incurran en omisión o manipulación de la información, ya que ha habido medios que no mencionan que hubo manifestaciones en 60 ciudades españolas, hecho que es una realidad y, por tanto, es también noticia.

Tras la convocatoria del 15 de mayo las acciones continuarán. Esta movilización ha sido el principio de una serie a largo plazo. La plataforma, horizontal, asamblearia y abierta a la participación de trabajadores/as, parados/as, estudiantes, jóvenes, jubilados/as, hipotecados/as…, seguirá trabajando en sus objetivos. Nos mueve la firme convicción de profundizar el camino que entre todos y todas hemos empezado. Creemos que es posible una sociedad más justa. Y vamos a demostrarlo.

Próximamente explicaremos cuáles serán los siguientes pasos y convocatorias.

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CARTA ABIERTA DE UN AFECTADO POR LA HIPOTECA A NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS Y PARLAMENTARIOS

Barcelona, 18 de diciembre de 2010

Me llamo José Luis Burgos, tengo 48 años, soy discapacitado físico y preciso para movilizarme la ayuda de una silla de ruedas. Hace ya 19 días que permanezco en huelga de hambre en Paseo de Gracia nº 5 de Barcelona, ante las puertas de una de las entidades financieras más fuertes de este país, el Banco de Santander.

Soy un estafado e ignorado por un sistema capitalista brutal y despiadado. Una de las centenares de miles de personas que con sus respectivas familias están a punto de perder su vivienda o ya la han perdido. Un durísimo castigo para ciudadanos que han cometido un solo delito: perder de forma injusta su puesto de trabajo, por culpa de un mercado laboral que ha saltado por los aires debido a las sucias maniobras de los mercados financieros, que no son otros que la banca y las transnacionales.

Sepan ustedes que denuncio públicamente y con todas mis fuerzas las tropelías que desde hace ya mucho tiempo vienen cometiendo estas instituciones ambiciosas e inhumanas. Pero sepan también ustedes que mi mayor decepción es comprobar que los representantes políticos en los que hemos confiado nuestra vida y futuro, no están haciendo absolutamente nada por evitar estos atropellos y poner fin a esta barbarie.

Y si en algún momento se ha hecho, ha sido a favor de esa banca privada, ya que entre los años 91 y 98 los dos equipos de gobierno, primero socialista y luego popular, fusionaron los bancos públicos de crédito en nuestro país a través de Argentaria, para venderla posteriormente al sector privado de forma poco transparente, y ello cuando era rentable y sus acciones tenían buen comportamiento en bolsa. Ahora es obvio que estos bancos de crédito nos habrían sacado del apuro inyectando liquidez a empresas y familias. Sin embargo nuestros representantes en el gobierno y en la oposición se ponen de nuevo de acuerdo para abrir las cajas al capital financiero y bancarizarlas, cuando una medida social sería su nacionalización y funcionamiento como entidades públicas, éticas en la inversión y con control ciudadano.

Soy un simple ciudadano, no me siento representante de nada ni nadie, pero creo ser una muestra de esa gran parte de la población que está viviendo momentos amargos y situaciones de tragedia familiar, ante la mirada pasiva de todos ustedes.

Es totalmente inadmisible que millones de personas se encuentren en la calle o estén a punto de hacerlo, por una legislación obsoleta e injustamente aplicada en este tipo de situaciones de crisis. Pero lo que es incomprensible es que se les esté esclavizando financieramente de por vida, porque aún entregando su vivienda y perdiendo todo el dinero que ya habían invertido en ella, son condenados durante el resto de sus días a pagar una deuda ficticia e inmoral, como resultado de la diferencia de valoración de esas viviendas entre el precio de compra inicial y el precio de subasta actual, al cual hay que sumar las abusivas e inexplicables costas judiciales del proceso de ejecución.

No deja de ser deleznable que los mismos culpables de originar esta crisis sean premiados con miles de millones de euros de nuestros impuestos, que el gobierno ha tenido a bien ofrecerles sin hacer a la ciudadanía consulta alguna, en lugar de exigir los castigos y penas de esta estafa y burla social. Pero todavía es más intolerable que ustedes, políticos y vendedores de promesas electorales salvadoras, permitan y hagan lícita esa esclavitud para sufragar las pérdidas de éstas entidades financieras que lejos de generar riqueza se han dedicado a manipular y especular sin control alguno y, rescatarlas de su propio pozo de suciedad con la explotación y cautividad legal de sus víctimas. Las mismas víctimas ciudadanas que se sienten traicionadas por aquellos representantes políticos que pidieron su voto y que ahora lo agradecen con su indiferencia.

Es un deber y una obligación política y moral, exigir que los errores y pérdidas de la banca, así como la crisis que han originado, la paguen ellos. Con sus millonarios beneficios acumulados durante tantos años, con las reservas que deberían haber dotado en sus balances en lugar de repartir miles y miles de millones en dividendos a sus accionistas, con el asqueroso beneficio que obtienen participando o financiando la fabricación de armamento con el que matar a miles y miles de niños y demás personas inocentes, que podrían ser nuestros propios hijos, padres, hermanos… Y también, claro está, con esas sucias e incalculables fortunas multimillonarias que duermen tranquilamente en paraísos fiscales sin haber pagado un solo céntimo de impuestos, mientras cada año aumenta el empobrecimiento de la clase obrera en los países avanzados y se registran paralelamente millones de personas que mueren de hambre en el mundo.

La entidad ante la que me encuentro protestando y que pretende quitarme lo que es mío, ha repartido hasta el mes de noviembre de este año entre sus accionistas más de 5.000 millones de euros de beneficios. La misma que se jacta de invertir 200 millones de euros en el equipo de Ferrari y Fernando Alonso, para seguir luciendo poderío en esta Cataluña nuestra, en esta España de amodorramiento, de circo y pandereta. La misma que financia con fortunas inmorales la compra de futbolistas, para que ese poderío, forjado con el dinero de sus clientes y los abusos que le permite el Gobierno ejercer sobre los mismos, traspase fronteras y muestre al mundo el despilfarro que existe en este país, por encima de necesidades sociales de primer orden, por encima de conciencias y personas desesperadas, para hacer todavía más evidente la falta de sensibilidad y compromiso con una sociedad que le ha permitido todo y se ha convertido en la Meca de ávidos banqueros y políticos corruptos.

Un país que no siendo ni de lejos una potencia económica mundial, ha metido entre las filas del capitalismo internacional a uno de los bancos más potentes, ese que con nuestro dinero se ha convertido en uno de los más ricos, pero también de los más pobres en gratitud y calidad humana. Ese que ha sabido, como todos sus homólogos nacionales, aprovecharse de la bondad de las gentes conformistas de este país, aprovecharse también de sus desgracias y, de una legislación que parece proteger únicamente los intereses de estas entidades, en detrimento de los más débiles. Una legislación que utiliza la maquinaria democrática y su Estado de Derecho, para dar forma a un inverosímil escenario de injusticia para sus ciudadanos y, albergar a un gran número de insaciables tragaperras que se han arropado bajo las sábanas celestiales de este fantástico paraíso financiero situado al sur de Europa.

Señores representantes políticos, ha llegado el momento de demostrar su talla profesional y humana, ha llegado el momento de demostrar si son dignos representantes nuestros. Nosotros, los ciudadanos, cumplimos puntualmente y con sacrificio para poderles pagar sus privilegiados salarios, para que nos defiendan de esta estafa permanente. Se encuentran ustedes ante una oportunidad histórica en la que tendrán que elegir entre defender a la ciudadanía, o traicionarla mientras siguen el juego de la tiranía totalitaria del dinero, que se está apoderando de nuestras vidas y robando nuestra felicidad.

La democracia está enferma, reclama a gritos que la rescatemos, que le quitemos este tupido velo que la envuelve de corrupción e injusticia. Ustedes, señores políticos, se llenan la boca a diario con sus discursos vacíos y cada día menos creíbles, orgullosos de ejercer sus funciones en un marco de derecho y honradez democrática en el que se escudan. Tal vez no se den ustedes cuenta, aunque me temo que sí, que están traicionando a esa democracia por la que tanto hemos luchado, convirtiéndola con su permanente ejercicio de permisividad y protección a la banca, en una total dictadura de los mercados financieros.

Su falta de valentía a la hora de decir la verdad, de poner freno a los graves atropellos que está cometiendo la banca en nuestro país, no permitirá que puedan explicar con orgullo a sus hijos y nietos el papel que están escribiendo ustedes en esta gran página histórica. Yo permanezco con mi huelga de hambre aquí en la calle, con un cansancio y unas condiciones climáticas que se tornan inhumanas, a la espera de que ustedes, los representantes políticos, decidan dar un paso al frente y alinearse con aquellos que defendemos la justicia social y los derechos humanos. Seguiré aquí, junto a otros ciudadanos, que ante el autismo de las administraciones, hemos decidido organizarnos para defender nuestros derechos a una vida y a una vivienda digna, a una justicia global económica y fiscal. Hemos perdido el miedo. Hemos decidido acompañarnos, caminar juntos por esta larga travesía. En mi caso, con los compañeros de la PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA y ATTAC ACORDEM. Seguiré aquí, apostillado en las puertas del banco, con la esperanza de que algún día decidan unirse a la ciudadanía, con la esperanza de que algún día decidan poner fin a toda esta tiranía y dejen de alimentar a nuestro verdugo; con la esperanza de liberar a nuestros hijos de estas cadenas.

Medios de comunicación, Jueces y Políticos: la democracia os necesita, la ciudadanía os espera.

José Luis Burgos.

Carta abierta al Presidente del Gobierno de España.

Sr. D. José Luis Rodríguez Zapatero Presidente del Gobierno

Señor Presidente:

Me dirijo a usted en mi condición de Presidente de ATTAC España, una asociación que seguramente conocerá y que se preocupa por formar a la ciudadanía, por analizar la situación social y económica y por combatir pacífica y democráticamente el “terrorismo financiero”, en expresión de su compañero de Partido y presidente de la Junta de Andalucía, José Griñán, que en nuestra opinión y como creemos que usted sabe mejor que nadie viene extorsionando a los pueblos desde hace tiempo. Una asociación que pronosticó acertadamente hace ya diez años el desencadenamiento de la actual crisis y sus efectos y a la que, por cierto, pertenecen también militantes y simpatizantes del Partido Socialista Obrero Español.

En esta ocasión me dirijo a usted en nombre de ATTAC España para manifestarle la desolación e indignación que produce el hecho de que una vez más, para plantear y tratar de resolver los gravísimos problemas que tiene la economía española recurra usted solo a una parte de la sociedad española: en este caso a los grandes bancos y empresas que en tan gran medida han sido, precisamente, los que han provocado los problemas que padecemos.

Le manifiesto nuestra indignación porque creemos que usted, como Presidente del gobierno de todos los españoles, debería tener presente la opinión y los deseos no solo de los grandes poderes empresariales y financieros sino también de los que vienen sufriendo las consecuencias de su avaricia y de su irresponsabilidad.

Y le manifiesto igualmente nuestra desolación al comprobar una vez más que recurre usted a quienes menos éxito han tenido a la hora de analizar el origen de la crisis y a quienes se han equivocado constantemente en sus pronósticos y proyecciones, sin que se haya usted dignado (o al menos, sin que ello haya trascendido públicamente) tomar nunca en cuenta la opinión de las personas y estudiosos que desde posiciones de izquierda están mostrándose con mucha más capacidad de descubrir y analizar la realidad de los hechos.

Lamento tener que decirle que de esa manera es usted mismo quien alimenta las posiciones ideológicas y políticas que lo vienen combatiendo con un ímpetu denodado y la mayoría de las veces incluso injusto y quien se incapacita para disponer de claves que permitieran abordar los problemas económicos de España desde otros puntos de vista. Y, al mismo tiempo, quien desarma a las clases trabajadoras pues éstas quedan confundidas cuando alguien en quien confiaron simplemente se limita a ejecutar lo que le piden los grandes poderes financieros.

Lejos de limitarnos a denunciar esa actitud tan poco efectiva y tan escorada a favor de estos últimos, deseamos contribuir a hacer explícitos otros puntos de vista que los grandes medios y las derechas se empecinan en ocultar y por lo que le animo a conocer las propuestas de otras organizaciones de la sociedad civil (ATTAC entre ellas) y los análisis que realizamos de la crisis, que una vez que han ido sucediendo los hechos, se han mostrado como mucho más acertados que los que vienen realizando desde posiciones neoliberales y que le pueden ofrecer alternativas mucho más eficaces y menos onerosas para las clases trabajadoras y para la pequeña y mediana empresa de este país que es la que, como usted sabe crea y mantiene a más del 90% del empleo.

En la confianza de que una organización como la nuestra, que cuenta con miles de afiliados en toda España pueda tener la misma capacidad de ser oída que los grandes banqueros y empresarios, le saluda atentamente

Carlos Martínez García

Presidente de ATTAC España

Salvar a los bancos ¡y a callar!

Estamos en las vísperas de que se vuelva a producir, ahora en Irlanda, una nueva intervención para devolver la rentabilidad a unos pocos bancos con un coste tremendo que una vez más se hará recaer sobre la ciudadanía que no lo ha causado: “La UE exigirá a Irlanda subidas de impuestos para devolver el rescate”, titula la prensa.

Y de nuevo comprobamos que solo hay una cosa tan infame como el comportamiento de la banca y los financieros que han provocado esta crisis: la cobardía y la complicidad de las autoridades que no se atreven a ponerlos firmes y a someterlos al imperio de leyes justas que impidan que la economía mundial siga siendo un enorme casino en el que la banca se ha autoconcedido el derecho a establecer las reglas que a ella le conviene y a hacer trampas cuando y como le viene en gana.

Los descalabros continuados de la economía mundial que han tenido como punto culminante la crisis actual se han producido en última instancia como consecuencia de que la banca privada disfruta del privilegio de crear dinero (es decir, de obtener beneficios y poder) cada vez que genera deuda a cuenta de los depósitos de los clientes.

En lugar de limitar el riesgo que ello conlleva, los gobiernos cedieron a las presiones de los banqueros y han ido estableciendo una regulación del negocio financiero cada vez más permisiva, que deja hacer prácticamente de todo.

En los últimos años, los gobiernos y los bancos centrales han ido desmontando las normas legales que de alguna manera restringían ese poder de las entidades financieras para permitirles que se pudieran convertir en verdaderos chiringuitos financieros dedicados a promover la inversión especulativa mediante una ingeniería que no ha podido provocar sino crisis sucesivas y la última catástrofe en la que se encuentra todavía el sistema financiero mundial. Como dice un viejo refrán chino, nadie puede permanecer eternamente de puntillas. Por eso era inevitable que le ocurriera lo que le ha ocurrido a la banca y cuya consecuencia inevitable ha sido el también continuado deterioro de la actividad y el empleo porque en la misma medida en que los bancos generan dinero para la especulación financiera lo hacen escasear para la actividad productiva empresarial y el consumo.

Cuando el paroxismo especulativo de la banca internacional hizo estallar la crisis las autoridades de casi todo el mundo, a pesar de sus continuas declaraciones prometiendo poner orden y combatir la irresponsabilidad, como se llegó a escribir en algún comunicado del G-20, se han limitado a conservar el orden financiero sin osar poner límites a los privilegios de la banca. Y al limitarse a ayudar a los banqueros sin resolver los problemas de financiación que paralizaban la actividad han generado una deuda tremenda que los propios bancos han utilizado para empoderarse aún más y extorsionar a los gobiernos y a los pueblos.

Para ayudar y salvar a los bancos causantes de la crisis se les han inyectado docenas de miles de millones en sus balances, se han cambiado las normas legales, se les ha avalado para que sigan haciendo operaciones de gran riesgo, y se les sigue permitiendo que utilicen el dinero que reciben de las autoridades públicas para volver a obtener beneficios sin que vuelvan a poner en marcha el mecanismo de financiación que necesita el mundo empresarial y los consumidores. Algunos se han nacionalizado pero dejando que los dirigieran los mismos dueños de antes. Se han cambiado las normas contables para permitir que los bancos oculten a sus clientes y a la sociedad el quebranto patrimonial (en muchas ocasiones intencionado) que han provocado con dinero de otros, para que nadie sepa que en realidad están tratando con bancos zombis a los que solo mantiene en pie la ocultación y los privilegios de los que ningún otro sujeto económico disfruta.

En España, el gobierno se ha rendido poniéndose a los pies de los banqueros, se ha hecho con verdadera nocturnidad política una ley para que la banca privada se haga con las cajas de ahorros y para que en poco tiempo desaparezca cualquier atisbo de interés social en el sistema financiero. Y hasta una institución del Estado como el Banco de España se convierte públicamente y sin ningún disimulo en el mascarón de proa de los intereses de la banca privada presionando al gobierno y acorralando hasta con modos inimaginables a dirigentes de cajas de ahorros, como muchos de ellos podrían contar si en esas instituciones públicas y en estos negocios hechos con dinero de todos los ciudadanos hubiera la mínima transparencia que cabría esperar de una democracia.

Mientras que se salva y ayuda con docenas de miles de millones de dinero público a los bancos culpables de la crisis se deja que miles de familias que se han quedado sin empleo por su culpa pierdan también sus viviendas porque no pueden pagar unos pocos cientos de euros a bancos que obtienen beneficios multimillonarios.

Y todo ello, sin fondo, como vemos de nuevo en Irlanda y como veremos quizá dentro de poco en Portugal o quién sabe si en España en donde, a pesar de lo que se dice, los bancos, igualmente responsables de la situación de nuestra economía, han recibido ayudas de todo tipo en los últimos años.

El proceso que estamos viviendo pasará a la historia como el que permitió que los manifiestamente culpables de un descalabro económico quizá sin parangón no solo no hicieran frente a sus responsabilidades sino, además, para que aprovecharan las respuestas que las autoridades dieron al daño que provocaron para enriquecerse aún más y para aumentar su poder político e imponerlo sobre el conjunto de la sociedad.

La enseñanza de todo esto es que la economía no funciona como nos quieren hacer creer, como un subsistema aislado de la ideología, del poder y la política sino que es una parte más de los mecanismos políticos y de decisión. Nada de lo que ha ocurrido podría haber sucedido si la gente tuviera noticia de lo que han hecho y de lo que hacen los bancos con su dinero, si se conocieran sus negocios de blanqueo y las operaciones en los paraísos fiscales, si se supiera a quién financian y a quién le niegan financiación, si se impidiera que los bancos influyan en los medios de comunicación o en las fuentes del conocimiento, si se permitiera que los ciudadanos hablaran y debatieran abiertamente sobre lo que conviene a unos y otros y sobre lo que se puede dejar hacer y lo que no.

En lugar de permitir que eso suceda, los bancos se han convertido, a la par que en la principal fuente de alimentación de la economía especulativa que ahoga a los empresarios que quieren crear riqueza y a los ciudadanos normales y corrientes, en el sostén de los principales instrumentos de persuasión y manipulación orientados a convencer a la gente de que las medidas que se toman para que los banqueros y las grandes empresas ganen más dinero son inexcusables porque responden a una mecánica con lógicas propias y autónomas, como las de un reloj que se lleva al técnico para que repare el mal funcionamiento de alguna de sus piezas. Y, por tanto, sobre las que la ciudadanía no tiene por qué pronunciarse. Si nos dicen que para condenar los crímenes del gobierno de Marruecos hay que ser experto, ¡qué no habrá que ser entonces para criticar la política financiera del gobierno o de los bancos centrales, por muy evidente que sea el que benefician siempre a los mismos!

Gracias a la idea de que la economía es “cosa de expertos” y técnicos se va generando el clima de conformismo social sobre las políticas económicas que permite que se lleven a cabo sin grandes dificultades las medidas vergonzosas que se están aplicando.

El principal y hasta ahora exitoso empeño de banqueros y grandes patronales es el de producir el suficiente consenso para que nadie ponga en cuestión lo que a ellos les conviene. Eso es lo que les da la seguridad y convicción de la que Carlos Menem hacía gala en Argentina cuando permitía, como lo están permitiendo ahora los gobiernos europeos, que los bancos robaran a manos llenas a los ciudadanos: “pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”.

Es más o menos lo que ahora piensan y dicen en Europa, hasta que los ciudadanos se harten y hagan frente a esta infamia.

Fuente: JUAN TORRES LÓPEZ / Artículo publicado en Sistema Digital.

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Doctor en CC. Económicas y Empresariales.
  • Catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de CC. Económicas y Empresariales – Universidad de Sevilla – Departamento de Análisis Económico y Economía Política.