Comer de 1,5 planetas para subsistir.

La población mundial utilizó el equivalente a 1,5 planetas para abastecerse según el ‘Informe Planeta Vivo’ lanzado por WWF a nivel mundial y que pone de manifiesto que se necesitarán dos planetas para atender las demandas en 2030 y tres, en 2050, si se mantienen las tendencias actuales. Esto significa que el consumo mundial de recursos ha superado tanto la capacidad regenerativa de la Tierra (biocapacidad) –se necesitan 1,5 años para regenerar los recursos utilizados sólo en el año 2007. En el caso de los españoles, necesitan 3,5 ‘Españas’ para satisfacer en la actualidad la demanda de recursos y absorber el CO2 emitido. Además, el informe sitúa al país en el puesto número 19 entre los que más presionan sobre la biodiversidad.

Igualmente, el informe indica que España es el quinto país con mayor huella de cultivo a nivel mundial. Además, aparece en el puesto 71 de biocapacidad y en el 25 de huella hídrica — donde se ha reducido respecto al último informe hace dos años–, también es el sexto país europeo con mayor déficit ecológico. En general, el estudio, una evaluación bianual que analiza la situación de la biodiversidad global y mide la demanda de la población sobre los recursos naturales de la Tierra, advierte de que la salud de los ecosistemas ha disminuido un 30 por ciento y que la huella ecológica se ha duplicado.

De este modo, WWF señala que la tendencia de pérdida de riqueza natural de los últimos 40 años se mantiene constante. Así, subraya que el Índice Planeta Vivo (IPV) global, un indicador de las tendencias de casi 8.000 poblaciones de vertebrados de más de 2.500 especies, ha disminuido un 30 por ciento entre 1970 y 2007. En ese sentido, destaca que el descenso del IPV en las zonas tropicales es de un 60 por ciento. El mismo indicador señala que también se ha dado un descenso global en los hábitats terrestres (25 por ciento), marinos (24 por ciento) y de agua dulce (35 por ciento). Además, a escala biogeográfica, resalta el descenso de un 66 por ciento del IPV en la región Indo-Pacífica.

HUELLA ECOLÓGICA

Por otro lado, indica que la Huella Ecológica global, que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales, ha aumentado más del doble entre 1961 y 2007. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Dinamarca, Bélgica y Estados Unidos son los países con mayor Huella Ecológica del mundo. Ante esta situación, la organización insiste en que es imprescindible aunar los esfuerzos para cambiar el modelo energético actual y la dieta si queremos dejar de vivir más allá de los límites de la Tierra.

El secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, ha contrastado la diferencia que existe entre los países que están invirtiendo en áreas protegidas y protección de especies, como EE.UU. y Canadá, que “tienden a la estabilidad”, y lo que ha ocurrido en Latinoamérica y Centroamérica donde “ha habido un descenso impresionante de naturaleza del 55 por ciento”, esto se debe a “la destrucción de los bosques tropicales, al ritmo del 0,5 por ciento anual”.

Por ello, concluye que los países que tienen menos ingresos pierden su biodiversidad más rápido, dificultando así su acceso al agua limpia, la alimentación y los combustibles. Asimismo, ha advertido del “auténtico apocalipsis de la biodiversidad en la región Indo pacífica”, donde “la destrucción de bosques tropicales va a un ritmo mucho mayor del 0,8 por ciento anual”.

Frente a esto, Del Olmo, ha citado los cinco principales países con mayor biocapacidad — capacidad para autoabastecerse — que son Gabón, Bolivia, Mongolia, Canadá y Australia. Además, ha explicado que cada vez se tiene más en cuenta la huella de carbono, pero no se puede olvidar el “estrés hídrico” que están sufriendo 71 países, que “va a aumentar de cara a mediados de siglo por impacto del cambio climático”. Las causas de este aumento son “fundamentalmente” el impacto de la agricultura intensiva que, ha añadido, que llega al 90 por ciento mundial.

Sin embargo, ha señalado que también se debe tener en cuenta la “huella virtual” del uso del agua. Así, ha ejemplificado que un café que en su producción ha costado — plantación, transformación, recogida, refinado, transporte — 140 litros, pasa a tener una buella virtual de 200 litros cuando se le echa azúcar. Por otro lado, ha destacado que el “52 por ciento de todos los stocks marinos del mundo están en situación de sobrexplotación” y en muchos casos “sin posibilidad de recuperación”. A su juicio, las causas están en “el desgobierno, la falta de legislación en alta mar y la falta de seguimiento a las recomendaciones de los científicos”

De cara al futuro, ha analizado las previsiones que se plantean, “para el año 2050 la población mundial llegará a 9.200 millones de personas”. Así, ha destacado que las ciudades se convertirán en uno de los grandes consumidores de recursos, algo que “hay que tener en cuenta”, ya que las emisiones de CO2 requerirán tres planetas para abastecer esta demanda, lo que ha calificado de “escenario catastrófico”. Por ello, Del Olmo ha apostado por un modelo energético basado en un 95 por ciento de energía renovable, aunque esto “no sea suficiente”. Igualmente, será necesario “cambiar la dieta alimenticia” ya que, uno de los factores que más influye en la huella ecológica es la producción de carne y productos lácteos. Del mismo modo, el informe propone: cambiar la forma de medir la prosperidad del desarrollo humano, basado fundamentalmente en el Producto Interior Bruto; invertir en capital natural del planeta; distribuir de manera equitativa el agua, la energía y la alimentación y cambiar el sistema de gobernanza global.

Finalmente, Del Olmo ha destacado como dato positivo que si se toma conciencia de la situación, se puede cambiar, y ha ejemplificado esto a través del resultado favorable de las políticas de protección de medio ambiente. Asimismo, ha valorado de positiva la tendencia a la recuperación en la región afrotropical de África, relacionada también con la inversión.

Medio y Medio

Muros de Silencio. Corrupción y amenaza en la Ría de Ferrol

Excelente trabajo narrativo por parte de los tres autores, implicados desde el año 2000 en la defensa de la Ría de Ferrol, contra la instalación de forma ilegal e irresponsable de una Planta de Regasificación en Punta Promontoiro (Mugardos) que descartaba su ubicación natural (contemplada en el proyecto inicial) en el exterior de la Ría de Ferrol y lejana de núcleos de población.

En este libro aparecen muchos datos poco o nada conocidos para la población en general por mor de los “muros de silencio” promovidos por determinados medios de comunicación afines a los intereses de los promotores de la Planta de Gas.

Autores:

Carmelo Teixeiro Menéndez / Enrique Barrera Beitía / Manuel Ángel Rodríguez Carballeira

Para leer este libro pode ponerse en contacto con nosotros para que le hagamos llegar un ejemplar o bien pode encontrarlo en las librerías de Ferrol.

INTRODUCCIÓN.

El desarrollo sostenible es imprescindible para la supervivencia humana.

La Comisión Mundial del Medioambiente de la ONU empleó por primera vez en 1987, la siguiente definición de desarrollo sostenible: “Un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Desde hace tiempo, la comunidad científica internacional más seria y rigurosa, nos viene alertando de los peligros que acechan a la viabilidad del planeta y de los seres humanos, como resultado de un modelo de desarrollo que no tiene en cuenta los costes ecológicos y medioambientales. El reciente informe sobre el cambio climático presentado por la ONU y elaborado durante seis años por 2500 cientificos de todo el mundo, confirman dichos peligros. Urge por tanto la adopción de medidas inmediatas, de un modelo de desarrollo sostenible para limitar sus consecuencias. Desgraciadamente, las fuerzas políticas mayoritarias bajo el paraguas de la globalización neoliberal, aparecen aun atrapadas por el modelo de capitalismo salvaje y depredador, donde lo que prima es el máximo beneficio en el menor tiempo posible sin importar el precio a pagar por ello.

En nuestro país, son bien visibles sus consecuencias. El desastre está presente tras una sostenida y salvaje especulación urbanística, que además, ha socavado la Democracia a causa del desmesurado poder adquirido por determinados grupos del sector inmobiliario, que han penetrado en las instituciones políticas, corrompiéndolas para supeditar el planeamiento urbanístico a sus intereses. La política de barra libre impulsada por el PP, al grito de “todo suelo es urbanizable”, tras su llegada al poder en 1996, ha acentuado el problema. No hay más que ver quiénes están entre los personajes más ricos del mundo.

En este marco de insensatez, la pretensión de un grupo empresarial de instalar una planta de regasificación en el interior de la ría de Ferrol y anexo a un complejo petroquímico, en el caso de lograr su objetivo, daría un definitivo y mortal golpe a un ecosistema, que en su tiempo, fue próspero, y lo que es todavía peor, pone en peligro de muerte a miles de ciudadanos. La impunidad con la que este grupo empresarial ha estado maquinando se explica por el apoyo mediático e institucional que ha logrado forjar, de tal manera que los intereses generales que debían estar garantizados en un Estado de Derecho, han sido relegados por el dogma neoliberal de obtener el máximo beneficio económico al menor coste y a costa de la vida humana y del medioambiente.

En una Democracia, existen mecanismos de defensa de los intereses generales y ciudadanos para luchar contra estas agresiones, pero es evidente que no se activan de manera espontánea y, por lo tanto, cabe la posibilidad (es lo que creían los promotores de la planta regasificadora de Mugardos) de soslayarlos. Afortunadamente, este mismo Estado de Derecho no se cierra a la posibilidad de que la propia Sociedad Civil se sirva de dichos mecanismos de defensa para dar la batalla, como ha ocurrido en Mugardos con el affaire Reganosa y pretendemos explicar en este libro. A lo largo de las siguientes páginas, mostraremos la lucha que, durante seis años, han mantenido diferentes colectivos, entre ellos de forma destacada la Asociación Socio Cultural Fuco Buxán, denunciando las falsedades, silencios y complicidades, no resignándonos a que se materialice tamaño despropósito y sacando a la luz la actuación de promotores y de todas y cada una de las Administraciones Públicas implicadas, anticipándonos al socorrido “todos somos responsables”, con el que tratarán de eludir su responsabilidad ante una tragedia anunciada.

La industria química provoca una inundación mortal en Hungría.

4 personas han muerto, 120 están heridas y 6 desaparecidas en el mayor desastre ambiental causado por la industria química en Hungría. 7.000 personas han sido afectadas directamente y 7 poblaciones húngaras fueron alcanzadas, incluyendo Devecser, donde el torrente de barro y agua llego a alcanzar 2 metros de altura.

La rotura de los diques de la balsa de barro tóxico de la empresa húngara MAL, productora de alúmina, provocó el vertido de más de 700.000 toneladas de un barro rojizo, cargado de metales pesados, que produce serias quemaduras en la piel por simple contacto y daña los tejidos internos del cuerpo si se ingiere accidentalmente.

Los equipos de emergencia luchan ahora para evitar que el vertido llegue al Danubio.

El ministro de medio ambiente húngaro, Zoltan Illes, califico el vertido como “el mayor desastre químico de la historia de Hungría” y avanzó que habrá que remover una capa de 20cm de suelo en toda la región contaminada.

Este desastre recuerda al causado en 1998 por la empresa Boliden en Aználcollar (Sevilla), cuando la rotura de una balsa provoco el vertido de más de 4 millones de toneladas de residuos tóxicos en el río Guadiamar, amenazando Doñana.

Frenar el vertido y paliar sus consecuencias le costó a la Administración pública alrededor de 240 millones de euros pero, hasta el momento, la empresa causante del mismo no ha pagado un céntimo.

Verdes Sin Fronteras

HUNGRÍA CERCA DE BRASIL

El colapso del reservorio en una fábrica de alúmina en Hungría causó una avalancha de lodo corrosivo. El aluminio está presente en casi todos los productos y desde siempre se ha cuestionado la seguridad en su producción. Brasil posee cinco fábricas similares ycomparte el podio con las otras cinco de Jamaica. El millón de toneladas de lodo tóxico que fueron vertidas desde una fábrica de alúmina en Hungría la semana pasada, arrasó varios poblados y contaminó lo que encontró a su paso. El secretario de Estado de Medio Ambiente de Hungría, Zoltan Illes, había paralizado la actividad de la planta de bauxita de Ajka, propiedad de MAL, después de que la semana pasada se produjese la rotura de la balsa donde se almacenaban millones de metros cúbicos de lodo tóxico. Unas 150 personas resultaron heridas y la empresa MAL, a principios de la semana, fue intervenida por el Estado, asumiendo su dirección el comisario del Gobierno encargado del comité de emergencia, el general György Bakondi.

Algo similar podría ocurrir en otras partes del mundo y especialmente en América Latina ya que de los 70 millones de toneladas de alúmina producidas anualmente en el mundo, unos 13 millones corresponden a plantas en Latinoamérica. Hay muchas plantas que producen aluminio a partir de la alúmina, pero muy pocas dedicadas –al igual que la de Hungría- a refinar la bauxita para obtener alúmina misma. Hay cinco plantas en Brasil, cinco en Jamaica, una en Venezuela y una en Surinam, según una de las estimaciones. La mayor del mundo se encuentra en el estado brasileño de Pará. Las fábricas tienden a estar cercanas a los depósitos de bauxita. Y lo esencial en estas plantas de alúmina es cómo se almacena el mayor subproducto del refinamiento de la bauxita, el lodo corrosivo que tantos daños está ocasionando en Hungría. Una vez que se extrae la bauxita, una roca natural, se utliza soda cáustica para separar de esta roca el hidróxido de aluminio. Se utiliza soda cáustica porque en determinadas condiciones de temperatura y presión la soda permite la disolución sólo de la parte de aluminio y lo que resta es el barro rojo, de ese color por el óxido de hierro.

Para almacenar los residuos de la producción de alúmina normalmente se hace una primera filtración y luego se colocan en reservorios a cielo abierto. Luego tiene lugar un proceso de calcinación, por el que se calienta la mezcla en un horno para perder el componente de agua, dejando solamente el óxido de aluminio o alúmina. Otras fábricas se dedicarán luego a obtener a partir de la alúmina el aluminio mediante electrolisis, un proceso que utiliza grandes cantidades de energía eléctrica. El barro rojo y cáustico subproducto de la alúmina es altamente corrosivo, ya que la soda cáustica es extremadamente alcalina, por lo que causa quemaduras y si se ingiere puede ser fatal. Para almacenar ese fango, normalmente se hace una primera filtración, extrayendo parte del agua para reutilizarla en el proceso y luego se coloca en reservorios a cielo abierto. Con la lluvia y con el tiempo, la alcalinidad disminuye en un proceso que puede durar años. Finalmente, los reservorios se tapan y sobre ellos se coloca tierra y nueva vegetación que da mayor estabilidad al terreno y disminuye la erosión.

La Asociación Europea de Aluminio emitió un comunicado señalando que “en la Unión Europea ya existe un Documento con claras instrucciones acerca de cómo hay que construir y mantener los depósitos de residuos de bauxita. Este tipo de depósitos llevan mucho tiempo en funcionamiento sin que hasta la fecha haya habido ningún tipo de incidente similar.

Medio y Medio

El Consumo de una Taza de Café Equivale a Gastar 140 Litros de Agua.

LA TEORÍA DEL ‘AGUA VIRTUAL’
Esta cantidad equivale al consumo medio de una persona para sus necesidades básicas diarias.
La teoría del ‘agua virtual’ mide la cantidad utilizada para producir alimentos.
El autor del estudio fue galardonado con el Premio Estocolmo del Agua 2008.

La gente no sólo consume agua cuando bebe o se ducha. Así lo ha demostrado el profesor británico, John Anthony Allan, con su teoría del ‘agua virtual’, que mide la cantidad utilizada de este preciado líquido para producir alimentos.

Para poder tomar una taza de café son necesarios 140 litros de agua para el cultivo, producción y empaquetado de los granos de café. Esto equivale, aproximadamente, a la cantidad media que gasta una persona durante el día, para beber y realizar las tareas del hogar.

Más ejemplos: para obtener un trozo de queso de 500 gramos serían necesarios unos 2.500 litros de este recurso; para un litro de leche, más de 3.000; para un kilo de carne de res, más de 10.000… Es decir, en el menú diario, un consumidor emplea entre 2.000 y 5.000 litros de ‘agua virtual’.

Reequilibrio de los recursos

Esta teoría, por la que el profesor John Anthony Allan ha sido laureado con el Premio Estocolmo del Agua 2008, ha causado un gran impacto en las políticas de gestión de este recurso.

Las materias primas que requieren el uso de un gran volumen de este preciado líquido se podrían importar de lugares con gran índice de recuperación de agua. Así se podrían evitar desigualdades como que un estadounidense consuma cada día 6.000 litros de ‘agua virtual’, casi el triple que un chino. Por ejemplo, en lugar de utilizar mil litros de agua para producir un kilo de trigo, un país con pocos recursos hídricos puede tratar de importarlo.

Este estudio, además, tiene importantes implicaciones en el equilibrio de los recursos acuíferos mundiales, para aliviar la escasez de agua en algunas regiones y emplearlo de forma más eficaz. Estos dos factores incrementan la capacidad de hacer un uso sostenible de los recursos hídricos mundiales para las futuras generaciones y reduce, a su vez, el riesgo de que los países entren en guerra debido a la escasez de agua.

El profesor Allan es un experto en recursos hídricos y resolución de conflictos en todo el mundo y, especialmente, en las regiones de Oriente Medio y norte de África. Está considerado como uno de los pensadores más influyentes del sector.

Fuente: El Mundo

Si tiene basura nuclear España la espera.

En medio de una macrocrisis económica, el gobierno de España decidió que se construya el primer Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos de España. Es decir, el primer cementerio nuclear. Para el gobierno se trata de una solución barata y segura. Para políticos y activistas representa un enorme riesgo.

Para abril, el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero decidirá dónde se construye. La idea de construir este cementerio en territorio español se tomó en el Parlamento, con el apoyo de todos los grupos representados allí, y supondrá una inversión de 900 millones de dólares y la creación de 300 puestos de trabajo en el lugar donde se edifique. Pero mientras para algunos intendentes el proyecto es una salvación ante la falta de alternativas económicas y las altas tasas de desempleo que les afectan, muchos gobiernos autonómicos ven el ATC como un vecino indeseable y se han rebelado y negado a ubicarlo en sus comunidades autónomas, lo que ha provocado enfrentamientos entre políticos del mismo signo, vecinos y organizaciones ecologistas.

El problema está en que en España sólo hay un cementerio nuclear. Es la de Cofrentes, en Valencia (sur). Allí se entierran, bajo toneladas de hormigón, residuos de baja y media intensidad. Los de alta intensidad, es decir, uranio y plutonio, se guardan en las piscinas de las seis centrales nucleares que existen, pero no son suficientes para albergar las más de mil 500 toneladas que cada año se producen en el país. Así que el resto se van a Francia. Un almacenamiento por el que España paga miles de euros al día en concepto de alquiler.

Dado que la energía más barata es la eléctrica y que 19% de la energía eléctrica que se consume en el país es producida por centrales nucleares, existe unanimidad en cuanto a la necesidad de construir el cementerio, aunque muy pocos quieren tenerlo cerca. Al principio, más de 100 pueblos manifestaron su interés cuando escucharon la oferta. Pero ahora sólo quedan tres candidatos cuyas poblaciones se oponen a la construcción y el asunto ha enfrentado a los gobiernos locales con los autonómicos: Ascó, en Cataluña (noreste de España), y Yebra y Villar de Cañas en Castilla La Mancha (centro).

En Ascó ya hay dos centrales nucleares desde hace más de 25 años. Su intendente quiere el ATC porque considera que la industria nuclear es el desarrollo del pueblo y denuncia la falta de algún modelo económico alternativo. Esta postura lo ha enfrentado con su partido, que podría expulsarlo por desobediencia.

El presidente del gobierno catalán, el socialista José Montilla, no quiere el ATC. Aunque no está en contra de la energía nuclear, dice que Cataluña ya produce 40% de la energía nuclear de toda España y cree que debería estar en otra comunidad. Su posición ha sido interpretada como una rebelión contra Zapatero.

Por su parte las organizaciones ambientalistas también se oponen a la construcción del ATC. Dicen que las centrales nucleares son peligrosas y que se han producido muchos accidentes. Denuncian también que los residuos depositados en tal cementerio permanecerán allí por siglos.

En cuanto a la creación de empleos, señalan que la mano de obra que se requiere para una obra así es muy especializada, lo que significa que no será empleado un número significativo de personas del municipio en el que se construya.

El gobierno de Zapatero insiste en que el ATC es la solución más “barata y responsable”. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, recuerda que en la actualidad hay cementerios nucleares en países como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Hungría y Holanda, este último casi idéntico al que se crearía en España.

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