Cansada de tanto improperio.

 

Por  Mª Ángeles Sierra.

De poco sirve indignarse en un país constituido para mangurrias y traficantes de los derechos del pueblo, que se sustenta de la docilización de la sociedad y el totalitarismo de sus acciones y que sigue siendo decimonónico por excelencia cual los tiempos del “malogrado” D. Mariano José de Larra y su “Vuelva usted mañana.”

Farsantes, atracadores, engañabobos y mentacatos en todos los ámbitos de intermediación, institucional, política, social y representativa, son, en definitiva, los responsables directos de tanto puteo y tanto desaguisado que, añadido a la omnipresente sumisión ciudadana, unas veces por ignorancia, otras por comodidad y otras por impotencia y rabia, conforman el panorama y cierran así tan paupérrimo y dramático cuadro nacional.

Nunca faltan H de la gran P (Hibernadores de la gran Perpetuidad), dispuestos a amargarte el día en este país donde se acepta barco como animal acuático y pulpo como animal de compañía, tras la domesticación mediática y publicitaria a que estamos tan acostumbrados.

¿Que matan a Bin Laden y arrojan su cuerpo al mar? ¿Qué importa, si a través de una burda información, como si de una ciudadana imbécil se tratara, me están chuleando?

¿Que asesinan sin piedad ni miramientos a la familia de Gadafi? ¿Qué puede importarme a mí, cuando ya se han cuidado de hacerme creer que se lo estaba buscando?

¿Que ilegalizan la representación democrática y consensuada de Sortu, un partido político vasco? ¿Qué ha de importarme a mí, que he nacido con el sello de “Señorita Castellana” y por Orden Regia convertida en defensora a ultranza de un nacionalismo españolista, que no es ni más ni menos que el que a través de su sempiterno bipartidismo capitalista, maneja el cotarro?

En fin, que van pasando los días, se suceden una y otra vez los conatos de opresiones, y como buena y atemorizada ciudadana, ni hablo. Pero… ¡Joder! Que además me chuleen en el buen hacer cotidiano, como que por eso ya no paso.

Y es que la última, la chispita absurda en comparación con las citadas (y las muchas omitidas) referentes a reformas laborales y recortes sociales, hoy ha sido el puto banco, o la puta Caja España, para ser más exacta, que hasta para hacer frente a mis pagos, ahora me impone un horario.

Llamo a "Atención al cliente" porque esto ya me parece de patada en las narices y me atiende una asalariada defendiendo, como no podía ser de otra manera, el funcionamiento de sus sucursales y diciéndome que lo más que puedo hacer (y para nada) se ciñe a que reclame.

Contacto con la Oficina del Consumidor y me informa un asesor de que, pese a tener yo razón (en base a la lógica y a la ética que se supone deberían tener estas entidades) y de que existen infinidad de reclamaciones similares, es el Banco de España el que les permite de forma directa llevar a cabo esas abusivas prácticas, contra las que poco o nada puede hacerse, conducentes únicamente a que lleves a cabo una domiciliación, por la que luego habrán de cobrarte.

En definitiva, y visto a lo visto, una vez soportado el cabreo y en vista de que esto es más de lo mismo, con los mismos responsables, creo que lo que voy a hacer es acogerme a mis derechos electorales y decir así, a grito pelado, porque me sobran razones, cual “pobrecita habladora”, que les va a votar su P.M. (¡Pandilla de Mangantes!)

Fuente: Diario Digital Insurgente

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Santander y BBVA se refugian en paraísos fiscales.

Los dos mayores bancos españoles, el Santander y el BBVA, se sitúan junto a Repsol como las mayores compañías del Ibex 35, el índice que agrupa a las empresas cotizadas más grandes, en cuanto a número de sociedades abiertas en lugares famosos por sus bajos impuestos y conocidos como paraísos fiscales.

La entidad que preside Emilio Botín dispone de 34 sociedades operativas en países como Bahamas, Suiza, Panamá o Luxemburgo, mientras que en el caso del BBVA, el número de filiales abiertas en este tipo de enclaves se cifra en 23. Estas sociedades tienen como objeto social tanto los servicios financieros como las centrales de compra y gestoras de derechos de marca y franquicias.

De las 35 empresas que integran el principal selectivo de la Bolsa española, 28 contaron en el ejercicio de 2009 con 272 participadas domiciliadas en paraísos fiscales, que abarcan a lugares como Islas Caimán, Jersey, Países Bajos, o Delaware (en Estados Unidos).

De acuerdo con el informe elaborado anualmente por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), la presencia de tales sociedades en estos territorios no implica un delito fiscal, pese a que sobre ellas existe una falta de transparencia en la información analizada, ya que sus matrices no aportan datos sobre sus operaciones en esos lugares.

Los autores del estudio recuerdan que aunque el tipo nominal del impuesto de sociedades es del 30 por ciento para grandes empresas, gracias a las exenciones y deducciones de las que este tipo de compañías se benefician, en la práctica el tipo efectivo no supera el 10 por ciento de media sobre los beneficios.

Marc Horrach – Diario de Mallorca


El banco de Satán en entredicho.

PROTESTA CONTRA EL CAPITAL FINANCIERO POR FLAMENCO EN EL BANCO SANTANDER DE SEVILLA

Protesta contra el capital financiero, organizada en la sede central del banco Santander de Sevilla. La protesta consistió en formar una rumba dentro del banco para cantar a ritmo de palmas, la copla "banquero, banquero, que no tenteras que no tengo dinero". La protesta acabó con los empujones del segurata, aunque la rumba se acabó en la puerta del banco.

CARTA ABIERTA DE UN AFECTADO POR LA HIPOTECA A NUESTROS DIRIGENTES POLÍTICOS Y PARLAMENTARIOS

Barcelona, 18 de diciembre de 2010

Me llamo José Luis Burgos, tengo 48 años, soy discapacitado físico y preciso para movilizarme la ayuda de una silla de ruedas. Hace ya 19 días que permanezco en huelga de hambre en Paseo de Gracia nº 5 de Barcelona, ante las puertas de una de las entidades financieras más fuertes de este país, el Banco de Santander.

Soy un estafado e ignorado por un sistema capitalista brutal y despiadado. Una de las centenares de miles de personas que con sus respectivas familias están a punto de perder su vivienda o ya la han perdido. Un durísimo castigo para ciudadanos que han cometido un solo delito: perder de forma injusta su puesto de trabajo, por culpa de un mercado laboral que ha saltado por los aires debido a las sucias maniobras de los mercados financieros, que no son otros que la banca y las transnacionales.

Sepan ustedes que denuncio públicamente y con todas mis fuerzas las tropelías que desde hace ya mucho tiempo vienen cometiendo estas instituciones ambiciosas e inhumanas. Pero sepan también ustedes que mi mayor decepción es comprobar que los representantes políticos en los que hemos confiado nuestra vida y futuro, no están haciendo absolutamente nada por evitar estos atropellos y poner fin a esta barbarie.

Y si en algún momento se ha hecho, ha sido a favor de esa banca privada, ya que entre los años 91 y 98 los dos equipos de gobierno, primero socialista y luego popular, fusionaron los bancos públicos de crédito en nuestro país a través de Argentaria, para venderla posteriormente al sector privado de forma poco transparente, y ello cuando era rentable y sus acciones tenían buen comportamiento en bolsa. Ahora es obvio que estos bancos de crédito nos habrían sacado del apuro inyectando liquidez a empresas y familias. Sin embargo nuestros representantes en el gobierno y en la oposición se ponen de nuevo de acuerdo para abrir las cajas al capital financiero y bancarizarlas, cuando una medida social sería su nacionalización y funcionamiento como entidades públicas, éticas en la inversión y con control ciudadano.

Soy un simple ciudadano, no me siento representante de nada ni nadie, pero creo ser una muestra de esa gran parte de la población que está viviendo momentos amargos y situaciones de tragedia familiar, ante la mirada pasiva de todos ustedes.

Es totalmente inadmisible que millones de personas se encuentren en la calle o estén a punto de hacerlo, por una legislación obsoleta e injustamente aplicada en este tipo de situaciones de crisis. Pero lo que es incomprensible es que se les esté esclavizando financieramente de por vida, porque aún entregando su vivienda y perdiendo todo el dinero que ya habían invertido en ella, son condenados durante el resto de sus días a pagar una deuda ficticia e inmoral, como resultado de la diferencia de valoración de esas viviendas entre el precio de compra inicial y el precio de subasta actual, al cual hay que sumar las abusivas e inexplicables costas judiciales del proceso de ejecución.

No deja de ser deleznable que los mismos culpables de originar esta crisis sean premiados con miles de millones de euros de nuestros impuestos, que el gobierno ha tenido a bien ofrecerles sin hacer a la ciudadanía consulta alguna, en lugar de exigir los castigos y penas de esta estafa y burla social. Pero todavía es más intolerable que ustedes, políticos y vendedores de promesas electorales salvadoras, permitan y hagan lícita esa esclavitud para sufragar las pérdidas de éstas entidades financieras que lejos de generar riqueza se han dedicado a manipular y especular sin control alguno y, rescatarlas de su propio pozo de suciedad con la explotación y cautividad legal de sus víctimas. Las mismas víctimas ciudadanas que se sienten traicionadas por aquellos representantes políticos que pidieron su voto y que ahora lo agradecen con su indiferencia.

Es un deber y una obligación política y moral, exigir que los errores y pérdidas de la banca, así como la crisis que han originado, la paguen ellos. Con sus millonarios beneficios acumulados durante tantos años, con las reservas que deberían haber dotado en sus balances en lugar de repartir miles y miles de millones en dividendos a sus accionistas, con el asqueroso beneficio que obtienen participando o financiando la fabricación de armamento con el que matar a miles y miles de niños y demás personas inocentes, que podrían ser nuestros propios hijos, padres, hermanos… Y también, claro está, con esas sucias e incalculables fortunas multimillonarias que duermen tranquilamente en paraísos fiscales sin haber pagado un solo céntimo de impuestos, mientras cada año aumenta el empobrecimiento de la clase obrera en los países avanzados y se registran paralelamente millones de personas que mueren de hambre en el mundo.

La entidad ante la que me encuentro protestando y que pretende quitarme lo que es mío, ha repartido hasta el mes de noviembre de este año entre sus accionistas más de 5.000 millones de euros de beneficios. La misma que se jacta de invertir 200 millones de euros en el equipo de Ferrari y Fernando Alonso, para seguir luciendo poderío en esta Cataluña nuestra, en esta España de amodorramiento, de circo y pandereta. La misma que financia con fortunas inmorales la compra de futbolistas, para que ese poderío, forjado con el dinero de sus clientes y los abusos que le permite el Gobierno ejercer sobre los mismos, traspase fronteras y muestre al mundo el despilfarro que existe en este país, por encima de necesidades sociales de primer orden, por encima de conciencias y personas desesperadas, para hacer todavía más evidente la falta de sensibilidad y compromiso con una sociedad que le ha permitido todo y se ha convertido en la Meca de ávidos banqueros y políticos corruptos.

Un país que no siendo ni de lejos una potencia económica mundial, ha metido entre las filas del capitalismo internacional a uno de los bancos más potentes, ese que con nuestro dinero se ha convertido en uno de los más ricos, pero también de los más pobres en gratitud y calidad humana. Ese que ha sabido, como todos sus homólogos nacionales, aprovecharse de la bondad de las gentes conformistas de este país, aprovecharse también de sus desgracias y, de una legislación que parece proteger únicamente los intereses de estas entidades, en detrimento de los más débiles. Una legislación que utiliza la maquinaria democrática y su Estado de Derecho, para dar forma a un inverosímil escenario de injusticia para sus ciudadanos y, albergar a un gran número de insaciables tragaperras que se han arropado bajo las sábanas celestiales de este fantástico paraíso financiero situado al sur de Europa.

Señores representantes políticos, ha llegado el momento de demostrar su talla profesional y humana, ha llegado el momento de demostrar si son dignos representantes nuestros. Nosotros, los ciudadanos, cumplimos puntualmente y con sacrificio para poderles pagar sus privilegiados salarios, para que nos defiendan de esta estafa permanente. Se encuentran ustedes ante una oportunidad histórica en la que tendrán que elegir entre defender a la ciudadanía, o traicionarla mientras siguen el juego de la tiranía totalitaria del dinero, que se está apoderando de nuestras vidas y robando nuestra felicidad.

La democracia está enferma, reclama a gritos que la rescatemos, que le quitemos este tupido velo que la envuelve de corrupción e injusticia. Ustedes, señores políticos, se llenan la boca a diario con sus discursos vacíos y cada día menos creíbles, orgullosos de ejercer sus funciones en un marco de derecho y honradez democrática en el que se escudan. Tal vez no se den ustedes cuenta, aunque me temo que sí, que están traicionando a esa democracia por la que tanto hemos luchado, convirtiéndola con su permanente ejercicio de permisividad y protección a la banca, en una total dictadura de los mercados financieros.

Su falta de valentía a la hora de decir la verdad, de poner freno a los graves atropellos que está cometiendo la banca en nuestro país, no permitirá que puedan explicar con orgullo a sus hijos y nietos el papel que están escribiendo ustedes en esta gran página histórica. Yo permanezco con mi huelga de hambre aquí en la calle, con un cansancio y unas condiciones climáticas que se tornan inhumanas, a la espera de que ustedes, los representantes políticos, decidan dar un paso al frente y alinearse con aquellos que defendemos la justicia social y los derechos humanos. Seguiré aquí, junto a otros ciudadanos, que ante el autismo de las administraciones, hemos decidido organizarnos para defender nuestros derechos a una vida y a una vivienda digna, a una justicia global económica y fiscal. Hemos perdido el miedo. Hemos decidido acompañarnos, caminar juntos por esta larga travesía. En mi caso, con los compañeros de la PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA y ATTAC ACORDEM. Seguiré aquí, apostillado en las puertas del banco, con la esperanza de que algún día decidan unirse a la ciudadanía, con la esperanza de que algún día decidan poner fin a toda esta tiranía y dejen de alimentar a nuestro verdugo; con la esperanza de liberar a nuestros hijos de estas cadenas.

Medios de comunicación, Jueces y Políticos: la democracia os necesita, la ciudadanía os espera.

José Luis Burgos.

Salvar a los bancos ¡y a callar!

Estamos en las vísperas de que se vuelva a producir, ahora en Irlanda, una nueva intervención para devolver la rentabilidad a unos pocos bancos con un coste tremendo que una vez más se hará recaer sobre la ciudadanía que no lo ha causado: “La UE exigirá a Irlanda subidas de impuestos para devolver el rescate”, titula la prensa.

Y de nuevo comprobamos que solo hay una cosa tan infame como el comportamiento de la banca y los financieros que han provocado esta crisis: la cobardía y la complicidad de las autoridades que no se atreven a ponerlos firmes y a someterlos al imperio de leyes justas que impidan que la economía mundial siga siendo un enorme casino en el que la banca se ha autoconcedido el derecho a establecer las reglas que a ella le conviene y a hacer trampas cuando y como le viene en gana.

Los descalabros continuados de la economía mundial que han tenido como punto culminante la crisis actual se han producido en última instancia como consecuencia de que la banca privada disfruta del privilegio de crear dinero (es decir, de obtener beneficios y poder) cada vez que genera deuda a cuenta de los depósitos de los clientes.

En lugar de limitar el riesgo que ello conlleva, los gobiernos cedieron a las presiones de los banqueros y han ido estableciendo una regulación del negocio financiero cada vez más permisiva, que deja hacer prácticamente de todo.

En los últimos años, los gobiernos y los bancos centrales han ido desmontando las normas legales que de alguna manera restringían ese poder de las entidades financieras para permitirles que se pudieran convertir en verdaderos chiringuitos financieros dedicados a promover la inversión especulativa mediante una ingeniería que no ha podido provocar sino crisis sucesivas y la última catástrofe en la que se encuentra todavía el sistema financiero mundial. Como dice un viejo refrán chino, nadie puede permanecer eternamente de puntillas. Por eso era inevitable que le ocurriera lo que le ha ocurrido a la banca y cuya consecuencia inevitable ha sido el también continuado deterioro de la actividad y el empleo porque en la misma medida en que los bancos generan dinero para la especulación financiera lo hacen escasear para la actividad productiva empresarial y el consumo.

Cuando el paroxismo especulativo de la banca internacional hizo estallar la crisis las autoridades de casi todo el mundo, a pesar de sus continuas declaraciones prometiendo poner orden y combatir la irresponsabilidad, como se llegó a escribir en algún comunicado del G-20, se han limitado a conservar el orden financiero sin osar poner límites a los privilegios de la banca. Y al limitarse a ayudar a los banqueros sin resolver los problemas de financiación que paralizaban la actividad han generado una deuda tremenda que los propios bancos han utilizado para empoderarse aún más y extorsionar a los gobiernos y a los pueblos.

Para ayudar y salvar a los bancos causantes de la crisis se les han inyectado docenas de miles de millones en sus balances, se han cambiado las normas legales, se les ha avalado para que sigan haciendo operaciones de gran riesgo, y se les sigue permitiendo que utilicen el dinero que reciben de las autoridades públicas para volver a obtener beneficios sin que vuelvan a poner en marcha el mecanismo de financiación que necesita el mundo empresarial y los consumidores. Algunos se han nacionalizado pero dejando que los dirigieran los mismos dueños de antes. Se han cambiado las normas contables para permitir que los bancos oculten a sus clientes y a la sociedad el quebranto patrimonial (en muchas ocasiones intencionado) que han provocado con dinero de otros, para que nadie sepa que en realidad están tratando con bancos zombis a los que solo mantiene en pie la ocultación y los privilegios de los que ningún otro sujeto económico disfruta.

En España, el gobierno se ha rendido poniéndose a los pies de los banqueros, se ha hecho con verdadera nocturnidad política una ley para que la banca privada se haga con las cajas de ahorros y para que en poco tiempo desaparezca cualquier atisbo de interés social en el sistema financiero. Y hasta una institución del Estado como el Banco de España se convierte públicamente y sin ningún disimulo en el mascarón de proa de los intereses de la banca privada presionando al gobierno y acorralando hasta con modos inimaginables a dirigentes de cajas de ahorros, como muchos de ellos podrían contar si en esas instituciones públicas y en estos negocios hechos con dinero de todos los ciudadanos hubiera la mínima transparencia que cabría esperar de una democracia.

Mientras que se salva y ayuda con docenas de miles de millones de dinero público a los bancos culpables de la crisis se deja que miles de familias que se han quedado sin empleo por su culpa pierdan también sus viviendas porque no pueden pagar unos pocos cientos de euros a bancos que obtienen beneficios multimillonarios.

Y todo ello, sin fondo, como vemos de nuevo en Irlanda y como veremos quizá dentro de poco en Portugal o quién sabe si en España en donde, a pesar de lo que se dice, los bancos, igualmente responsables de la situación de nuestra economía, han recibido ayudas de todo tipo en los últimos años.

El proceso que estamos viviendo pasará a la historia como el que permitió que los manifiestamente culpables de un descalabro económico quizá sin parangón no solo no hicieran frente a sus responsabilidades sino, además, para que aprovecharan las respuestas que las autoridades dieron al daño que provocaron para enriquecerse aún más y para aumentar su poder político e imponerlo sobre el conjunto de la sociedad.

La enseñanza de todo esto es que la economía no funciona como nos quieren hacer creer, como un subsistema aislado de la ideología, del poder y la política sino que es una parte más de los mecanismos políticos y de decisión. Nada de lo que ha ocurrido podría haber sucedido si la gente tuviera noticia de lo que han hecho y de lo que hacen los bancos con su dinero, si se conocieran sus negocios de blanqueo y las operaciones en los paraísos fiscales, si se supiera a quién financian y a quién le niegan financiación, si se impidiera que los bancos influyan en los medios de comunicación o en las fuentes del conocimiento, si se permitiera que los ciudadanos hablaran y debatieran abiertamente sobre lo que conviene a unos y otros y sobre lo que se puede dejar hacer y lo que no.

En lugar de permitir que eso suceda, los bancos se han convertido, a la par que en la principal fuente de alimentación de la economía especulativa que ahoga a los empresarios que quieren crear riqueza y a los ciudadanos normales y corrientes, en el sostén de los principales instrumentos de persuasión y manipulación orientados a convencer a la gente de que las medidas que se toman para que los banqueros y las grandes empresas ganen más dinero son inexcusables porque responden a una mecánica con lógicas propias y autónomas, como las de un reloj que se lleva al técnico para que repare el mal funcionamiento de alguna de sus piezas. Y, por tanto, sobre las que la ciudadanía no tiene por qué pronunciarse. Si nos dicen que para condenar los crímenes del gobierno de Marruecos hay que ser experto, ¡qué no habrá que ser entonces para criticar la política financiera del gobierno o de los bancos centrales, por muy evidente que sea el que benefician siempre a los mismos!

Gracias a la idea de que la economía es “cosa de expertos” y técnicos se va generando el clima de conformismo social sobre las políticas económicas que permite que se lleven a cabo sin grandes dificultades las medidas vergonzosas que se están aplicando.

El principal y hasta ahora exitoso empeño de banqueros y grandes patronales es el de producir el suficiente consenso para que nadie ponga en cuestión lo que a ellos les conviene. Eso es lo que les da la seguridad y convicción de la que Carlos Menem hacía gala en Argentina cuando permitía, como lo están permitiendo ahora los gobiernos europeos, que los bancos robaran a manos llenas a los ciudadanos: “pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”.

Es más o menos lo que ahora piensan y dicen en Europa, hasta que los ciudadanos se harten y hagan frente a esta infamia.

Fuente: JUAN TORRES LÓPEZ / Artículo publicado en Sistema Digital.

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Doctor en CC. Económicas y Empresariales.
  • Catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de CC. Económicas y Empresariales – Universidad de Sevilla – Departamento de Análisis Económico y Economía Política.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca impide un desalojo. Stop desahucios!

El impago de hipotecas: una extorsión legal.

En España, la legislación permite a los bancos practicar una extorsión legal sobre sus clientes hipotecados en caso de impago. En Francia y EE UU, si una persona no puede pagar la hipoteca de su vivienda, entrega las llaves al banco y se queda en la calle. En España, la justicia desahucia al moroso a petición del banco, pero la cosa no acaba ahí. El desahuciado, sin casa, debe seguir pagando la deuda más los intereses.

En España, cuando una persona que tiene contraida una hipoteca con un banco no es capaz de seguir abonando sus letras, la entidad embarga la vivienda y la pone a subasta. Quedarse en la calle sería un mal menor comparado con la tenebrosa realidad. Pues el afectado por desahucio tiene la deuda viva si esta supera el valor del inmueble. De esta forma, el drama de una familia que ha perdido su piso adquiere tintes de verdadera tragedia personal. El desahuciado, sin casa, debe seguir pagando la deuda más los intereses. De lo contrario, el banco está legalmente facultado para retener el resto de bienes disponibles.

Los bancos son directamente responsables de esta extorsión, ya que en su momento no dudaron en inflar la burbuja inmobiliaria concediendo hipotecas sobre viviendas cuyo precio estaba sobrevalorado. Tras el pinchazo de la burbuja, el banco subasta la vivienda del moroso a un precio muy inferior al de la hipoteca, y el deshauciado debe seguir pagando la diferencia entre el precio de venta en subasta de la vivienda y el préstamo original.

Cayo Lara, Coordinador de Izquierda Unida (IU), exige al Gobierno que ataje una situación que califica de “insultante”. En este sentido, una de las propuestas presentadas por esta formación política es la regulación de la dación en pago. Es decir, que si un ciudadano no puede pagar su hipoteca, entregue al banco su vivienda y con ello dé por cancelada por completo su deuda. Es una fórmula que ya existe en Francia y EEUU, y se conoce como efecto sonajero evocando la imagen de devolver las llaves de una casa.

IU avanza que haría falta retocar, por un lado, la Ley Hipotecaria, para que “sólo el bien hipotecado responda como garantía del pago del crédito concedido”. Y por otro, se incluiría la dación en pago en el Código Civil como “procedimiento preferente” para liquidar los impagos de un crédito. Además, IU demanda una Ley de Endeudamiento Familiar, a fin de que las familias no puedan entramparse de forma ilimitada.

Las hipotecas están ahogando no sólo a las familias, sino también al conjunto de la economía. El fuerte nivel de endeudamiento familiar, debido en gran medida a la burbuja inmobiliaria, pesa más cuanto menores sean los ingresos de los hogares. Tras pagar la letra de la hipoteca, las familias apenas disponen de renta líquida para el consumo de otros bienes. Y así, la sombra de la recesión continúa planeando sobre una economía que, como la española, ha sido secuestrada por los banqueros.

Y mientras tanto la banca, a través de sus servicios de estudios y sus 100 economistas incluidos en la nómina de “investigadores” de Fedea, sigue reclamando una reforma a peor, del sistema público de pensiones. Por cierto, ¿saben ustedes quienes integran el Patronato de Fedea?

Josep Oliu i Creus (BANCO SABADELL) Salvador Alemany Mas (ABERTIS Infraestructuras, S.A.), Fernando Becquer Zuazua (IBERDROLA, S.A.) Felipe Benjumea Llorente (ABENGOA S.A.) Ángel Ron Güimil (BANCO POPULAR) Miguel Blesa de la Parra (CAJA MADRID), Ana Patricia Botín O’Shea (BANCO ESPAÑOL DE CRÉDITO), Emilio Botín Ríos (SANTANDER), Antonio Brufau Niubo (REPSOL – YPF), Santos Martínez-Conde Gutierrez-Barquin (CORPORACIÓN FINANCIERA ALBA, S.A.), Francisco González Rodríguez (BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA), José Luis Malo de Molina Martín Montalvo (BANCO DE ESPAÑA), Javier Ramos Gascón (BOLSA DE MADRID), Luis Angel Rojo Duque (FUNDACIÓN RAMÓN ARECES), Isidro Fainé (LA CAIXA), Alejandro Beltrán de Miguel (McKinsey&Company).

Aviso: Se ruega a los viandantes presten atención a sus carteras.

José Antonio Pérez – ATTAC Madrid