Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes.

Era cuestión de días que el mensaje cambiara, porque el pensamiento siempre ha estado ahí, inalterable. El día 22 de mayo todos eran demócratas y solidarios, nadie veía necesidad de desalojar las plazas, se trataba de la gran fiesta de la democracia, el momento más grande, en que los ciudadanos depositan su voto y tienen la oportunidad de expresar su deseo.

¡Pobres insensatos! Nunca la historia había sido tan inútil para los nuevos gobernantes de un pueblo; nunca los gobernantes de un pueblo habían sido tan inútiles para la ciudadanía catalana. ¡Necios nacionalistas!, que amparáis vuestra candidatura en la grandeza histórica del pueblo catalán, que denunciáis el sometimiento y represión que obra en la memoria histórica de esta frustrada nación, os habéis convertido en su principal verdugo.

La gran fiesta de la democracia estaba ayer en esa plaza: jóvenes estudiantes que expresaban su angustia por su futuro incierto, padres que mostraban su hijo de un año y el temor a que no tuvieran en el futuro una formación gratuita, personas desempleadas que escuchaban con esperanza las protestas de los presentes, familias desalojadas de sus hogares que encontraban calor junto a los indignados…

Mientras, un presidente al que le preocupa más su peinado y jovial imagen, que presume por las televisiones de leer poesía, recita poemas de Machado y Rosalía de Castro a su consejero de interior, “cuando el jilguero no puede cantar, golpe a golpe, verso a verso”, “en su cárcel de espinos y rosas cantan y juegan mis pobres niños, en su cárcel se duermen soñando cuán bello es el mundo, y le envidian las alas al pájaro, ¿adónde llevaros, mis pobres cautivos, que no hayan de ataros las mismas cadenas?

Hoy, 27 de mayo, he visto desde mi silla de ruedas a compañeros brutalmente apalizados por las fuerzas de seguridad. Cada golpe sentía el dolor en mis carnes, porque muchos de ellos me han apoyado incondicionalmente en mi particular lucha. ¡Qué infelices los brazos ejecutores!, si supieran que las personas a las que golpeaban estaban defendiendo sus propios derechos…

Hoy, 27 de mayo, siento el dolor en mis carnes, porque el actual gobierno catalán, bajo una apariencia democrática con que se ha vestido, es un estado policial, que traiciona y practica la tortura a los ciudadanos que les pagan sus indignos salarios, usurpando sus derechos en favor del mayor poder que gobierna sobre ellos, ese que les financia para llegar al poder, que les corrompe y les convierte en ladrones de libertades.

Ánimo compañeros, nuestra fuerza es mayor que el sufrimiento, los golpes de la tiranía y la inmoralidad nos hacen más grandes. La higiene no la necesita la plaza, la precisan sus sucios despachos y perturbadas mentes.

José Luis Burgos.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca impide un desalojo. Stop desahucios!

Manifiesto de Activos Contra La Crisis.

A todas las ciudadanas y ciudadanos.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS plataforma de organizaciones que denuncian la crisis generada por las políticas neoliberales y conservadoras que los gobiernos aplican hace la siguiente declaración pública.

La Huelga General del 29 de septiembre fue una medida imprescindible contra las injustas medidas del Gobierno español que hace recaer sobre las clases populares y trabajadoras los efectos más negativos de una crisis desencadenada por la especulación financiera y el estrangulamiento de la economía real y productiva.

La llamada reforma laboral por sí misma ya exigía una huelga contundente. Pero es que además la congelación de las pensiones, el plan de ajuste, el anunciado retraso de la edad de jubilación y el injusto sistema fiscal, hacen necesaria e imprescindible nuestra movilización. En este país las personas trabajadoras y autónomas y las empresas familiares, pagamos muchos más impuestos que los ricos, las grandes empresas y los bancos.

También hicimos movilizaciones contra el paro, la precariedad laboral o la sobrexplotación que padecen muchas personas jóvenes, inmigrantes o mujeres o sectores como los servicios o el campo, así como para defender los derechos laborales y sociales de las personas jóvenes, paradas y pensionistas.

La Huelga, a pesar de las mentiras y medias verdades lanzadas por los medios de “información”, los ataques de la derecha y el ninguneo del gobierno, fue un éxito, sobre todo sabiendo que la desinformación masiva, el miedo generado por la gran cantidad de eventuales y contratos temporales, así como el gran paro reinante, jugaban en su contra.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS no hemos bajado la guardia. El Gobierno no puede seguir ignorando la gran protesta de las clases trabajadoras y de la ciudadanía. Exigimos la retirada inmediata de la reforma laboral y de las congelaciones y reducciones de sueldos y pensiones. Exigimos igualmente un subsidio digno y universal para las personas paradas.

Nos oponemos a la decisión del gobierno de excluir del subsidio de 426 euros al colectivo de personas paradas entre 30 y 45 años sin cargas familiares que han dejado de cobrar la prestación de desempleo y exigimos que dicho subsidio se prorrogue indefinidamente para todas las personas en paro y sin prestación. Una medida que afectará a cientos de miles de parados y paradas. Un motivo más para las movilizaciones y protestas. Basta ya de subvencionar a bancos y grandes empresas, permitir el fraude fiscal y no cobrar impuestos justos a ricos y grandes fortunas y en cambio recortar prestaciones a las personas paradas.

El Gobierno español está muy preocupado por la reacción de “los mercados”, es decir los grandes grupos de especuladores financieros, pero ¿Y las personas? ¿Importa nuestra opinión? ¿Se escuchan nuestras protestas y propuestas?

Una nueva amenaza, se cierne sobre nuestras cabezas, se nos está tratando de amedrentar sobre el tema de las pensiones. Las pensiones son una obligación solidaria intergeneracional y la caja del sistema público de pensiones es sólida. Lo que ocurre es que se quiere ir hacía una privatización paulatina en beneficio de ciertos intereses bancarios y de los fondos privados de pensiones que sí están en crisis.

Hacemos un llamamiento al conjunto de la ciudadanía, y en especial a las personas jóvenes a que defiendan su derecho a una jubilación digna y pública o perderán su futuro. Las personas jóvenes son las grandes víctimas de la reforma laboral, el paro y la posible privatización de las pensiones o su drástica reducción.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS no se olvida de los embargos de viviendas y la aplicación de una injusta ley que favorece a los bancos, pero castiga a las personas que sufren paro, precariedad o riesgo de exclusión social. Por eso, exigimos la modificación legal oportuna, para que la responsabilidad exigida alcance tan sólo al valor real y actual de la vivienda embargada y que quede en suspenso mientras el deudor se vea incapacitado para afrontarla por culpa de la crisis económica, y, sobre todo, que se establezca y articule legalmente, el acceso a una vivienda digna con un alquiler asequible.

Es preciso acabar con el monopolio de la creación de crédito que los gobiernos de la UE han otorgado a la banca privada y que está llevando a la quiebra a muchas empresas e incluso a estados en Europa. La Carta del Banco Central Europeo, al prohibir expresamente la financiación de la deuda pública, fuerza a gobiernos y empresas no financieras a tomar prestado de la banca privada, generando una carga financiera que podrían perfectamente evitarse gracias a una banca pública que haría lo mismo pero a coste cero. En el estado español es urgente la nacionalización de las Cajas de Ahorros.

Exigimos al gobierno que modifique su política social y económica y a la derecha, en sus diferentes corrientes, que deje de manipular y atacar a los sindicatos y a las libertades democráticas para favorecer aún más a los poderosos. Es lamentable que la política económica esté orientada por economistas neoliberales como el influyente grupo de “los cien”, los “expertos” de los bancos, especialmente el supuestamente independiente Banco de España, las agencias de calificación y la influencia de los poderosos, ninguno de ellos con legitimidad democrática y que en realidad solo buscan el beneficio propio y de los grupos financieros, pero no el interés general y mucho menos el de las clases populares.

Ante todas estas agresiones ACTIVOS CONTRA LA CRISIS apuesta por dar continuidad a las movilizaciones. Por ese motivo, apoyamos todas aquellas que se han convocado en las próximas semanas y consideramos que, de persistir con las actuales políticas de recortes de los derechos, será necesaria la convocatoria de una nueva Huelga General.

CALENDARIO DE MOVILIZACIONES:

* 13 DE NOVIEMBRE. MOVILIZACIONES DESCENTRALIZADAS CON MOTIVO REUNIÓN G- 20

* 13 NOVIEMBRE. MANIFESTACIÓN CONTRA REFORMA LABORAL Y DE PENSIONES EN BARCELONA

* 24 NOVIEMBRE. ACCIONES DE APOYO A HUELGA GENERAL EN PORTUGAL

* 20 A 27 NOVIEMBRE. MOVILIZACIONES DESCENTRALIZADAS EN LOS DIVERSOS TERRITORIOS.

* 15 DICIEMBRE. MOVILIZACIÓN A NIVEL EUROPEO, INCLUYENDO PAROS Y DIVERSAS ACCIONES.

* 18 DICIEMBRE. MANIFESTACIONES MASIVAS DESCENTRALIZADAS EN TODO EL ESTADO.

DEROGACIÓN DE LA REFORMA LABORAL YA!.

TRABAJO O, EN SU DEFECTO, PRESTACIONES DIGNAS.

PENSIONES PÚBLICAS, NO AL RETRASO DE LA EDAD DE JUBILACIÓN.

IMPUESTOS JUSTOS Y REDISTRIBUTIVOS. JUSTICIA FISCAL YA!

SUPRESIÓN DE LOS PARAISOS FISCALES Y DE LAS SICAV.

POR UNA BANCA PÚBLICA. NO A LA PRIVATIZACION DE LAS CAJAS DE AHORROS.

DERECHO A LA VIVENDA DIGNA. PARALIZACIÓN DE LOS DESHAUCIOS.

NO A LA REPRESIÓN SINDICAL, NI A LOS DESPIDOS POR CAUSAS LABORALES, SINDICALES O POR EJERCER EL DERECHO DE HUELGA.

ACTIVOS CONTRA LA CRISIS

Firmantes:

ATTAC – CONFEDERACIÓN INTERSINDICAL – ECOLOGISTAS EN ACCIÓN – FORO SOCIAL DE MURCIA – IAC INTERSINDICAL ALTERNATIVA DE CATALUNYA – INTERSINDICAL Valenciana – IZQUIERDA ANTICAPITALISTA – IZQUIERDA UNIDA –  ODG, OBSERVATORIO DE LA DEUDA DE LA GLOBALIZACIÓN – PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA PCE – SOCIALISMO21 – UJCE UNIÓN DE JUVENTUDES COMUNISTAS DE ESPAÑA – UNIÓN PROLETARIA.


Arrebato social en Francia.

Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC España.

No es una sorpresa. Desde hace más de dos siglos, la protesta está en el código genético político de la sociedad francesa. Además de ser derechos constitucionales, la manifestación callejera y la huelga constituyen modos naturales de ejercer la plena ciudadanía. Cada nueva generación considera que participar en los cíclicos arrebatos de cólera social es un rito de paso para acceder a la mayoría de edad democrática.

Esta vez, el detonante de la crisis ha sido el presidente francés. Desacreditado y enfangado en varios hediondos escándalos, obcecado por el FMI y las agencias de calificación, Nicolas Sarkozy se muestra sordo a las quejas del pueblo y pretende demoler una de las joyas principales del Estado de bienestar: el derecho a jubilarse a los 60 años.

Conquistado tras decenios de enfrentamientos, este avance social es percibido, en el imaginario colectivo, como un totem intocable. Sarkozy -que, en 2008, prometió respetarlo- ha subestimado el apego de los ciudadanos a ese derecho. Y aprovechando el choque causado por la crisis, desea imponer una reforma que retrasa la edad legal de jubilación de los 60 a los 62 años, amplía el periodo de pago de cotizaciones a 41,5 años y retrasa la edad para cobrar una pensión completa de los 65 a los 67 años.

Algunos creen que, en realidad, Sarkozy quiere romper el régimen público de jubilación por repartición, basado en la solidaridad entre las generaciones, y sustituirlo por un régimen privado que representaría un mercado de entre 40.000 y 100.000 millones de euros. Denuncian que la compañía de seguros que más se beneficiaría de ello es el grupo Malakoff Médéric cuyo consejero delegado es… Guillaume Sarkozy, el hermano del Presidente.

La reacción de los principales sindicatos es unánime. Sin rechazarla en totalidad, reclaman modificaciones argumentando que el coste de la reforma recaerá esencialmente sobre los asalariados, vapuleados ya por la crisis, y que ello agravará las desigualdades. Organizaron varias jornadas de movilización antes del verano. Pero el Gobierno, en una actitud prepotente, mantuvo su rechazo de negociar.

Grave error. Con la vuelta al trabajo, en septiembre, se reunieron asambleas generales en centenares de empresas y administraciones. Los asalariados confirmaron su decisión de no dar “ni un paso atrás”. Convencidos que si se cedía en algo tan sagrado como la jubilación a los 60 años, se les vendría encima una avalancha de nuevos recortes en la Seguridad Social, la sanidad, la educación y los servicios públicos.

Estas asambleas demostraron que las direcciones sindicales eran mucho menos radicales que sus bases exasperadas por los constantes retrocesos sociales. Inmediatamente, regueros de acciones colectivas se extendieron por todo el país; millones de personas se echaron a la calle; la huelga popular prolongada entorpeció el funcionamiento de los transportes; algunas ciudades, como Marsella, quedaron paralizadas… A medida que se repiten las jornadas de acción, nuevas categorías sociales se van sumando a una protesta que adopta expresiones inéditas.

Lo más original es el bloqueo de las refinerías y los depósitos de carburante. Lo más notable es la masiva incorporación de los estudiantes de secundaria. Algunos imaginaban a esta “generación Facebook” ensimismada y autista, pero su energía contestataria reveló su angustia frente al derrumbe del futuro… Y su temor a que, por vez primera desde 1945, si nada cambia, le toque vivir en peores condiciones que sus padres. El nuevo modelo neoliberal destroza el ascensor social…

La protesta cristaliza un malestar social profundo y una suma de descontentos acumulados: desempleo, precariedad, pobreza (hay ocho millones de pobres), dureza de la vida diaria… Ya no es sólo un asunto de pensiones sino una batalla por otro modelo social.

Lo más significativo es el apoyo popular, entre el 60% y el 70% de los franceses aprueba la protesta. Nadie acaba de entender cómo la Francia arruinada de 1945 pudo costear el Estado de bienestar, y la Francia de hoy, quinta potencia económica mundial, es incapaz de hacerlo. Nunca ha habido tanta riqueza. Los cinco principales bancos franceses obtuvieron, en 2009, unas ganancias de 11.000 millones de euros. Y las cuarenta principales empresas obtuvieron, ese mismo año, beneficios de 47.000 millones de euros…. ¿Por qué no gravar, en provecho de los pensionistas, tan cuantiosos capitales? La Comisión Europea estima que una pequeña tasa sobre las transacciones financieras aportaría al conjunto de los Estados de la Unión Europea, cada año, entre 145.000 y 372.000 millones de euros… Más que suficiente para pagar el aumento de los sistemas de pensiones.

Pero el dogma neoliberal exige que se exonere el capital y se ajusten más los salarios. De ahí el pulso actual en Francia. La sensación general es que ninguno de los dos antagonistas puede transigir. Las organizaciones sindicales, empujadas por una corriente de radicalización, siguen unidas después de varios meses de ofensiva. Ceder constituiría un fracaso semejante al de los mineros británicos en 1985 frente a Margaret Thatcher. Lo que significó el fin de la resistencia obrera en el Reino Unido y abrió la puerta a las “terapias de choque” ultraliberales.

Nicolas Sarkozy cuenta con el apoyo de la Unión Europea (1), del FMI, de la banca y del empresariado europeo(2) temeroso de que la “chispa francesa” incendie la pradera social del continente. El abandono de su reforma le condenaría a la derrota electoral en 2012.

La historia social francesa enseña que cuando una protesta ha ido tan lejos como la actual, jamás se ha desinflado. Siempre ha vencido.

Notas:

(1) El Consejo Europeo, en Barcelona, en marzo de 2002, recomendó: “Para 2010 deberá intentarse elevar progresivamente en torno a cinco años la edad media en que se produzca el cese efectivo de actividad de las personas en la Unión Europea”.

(2) En España, el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, defiende como “imprescindible y aconsejable”, la subida de “la edad de jubilación a los 70 años”. Añade que “los asalariados deben trabajar más y, desgraciadamente, ganar menos”. Pide ampliar el periodo de cálculo de la pensión a “toda la vida laboral”, y que los ciudadanos se hagan “pensiones privadas”. Europa Press, 26 de julio de 2010 y ABC, Madrid, 15 de octubre de 2010.

Artículo publicado en Le Monde Diplomatique

[Manifiesto] Cien académicos catalanes denuncian la actual política de criminalización de los movimientos sociales

Las y los abajo firmantes, profesoras y profesores de las universidades catalanas, denunciamos la actual política de criminalización de los movimientos sociales por parte de la gran mayoría de medios de comunicación de nuestro país y de muchos responsables políticos de las instituciones que lo gobiernan. Se ignora, se esconde, se desinforma y nunca se dialoga con el abanico de propuestas y alternativas que desde estos movimientos sociales se están haciendo en todas partes, para transformar y dar nuevas opciones de vida en sociedad.

Focalizar en ciertos episodios violentos, sin ni siquiera escuchar la contestación y la voz de los movimientos sociales a los que se ataca es directamente criminalizarlos; construir el chivo expiatorio y desviar la atención ciudadana de los conflictos reales en los que estamos inmersos más que nunca en nuestra sociedad: el paro, la pobreza y la exclusión social, la desigualdad creciente entre grupos, el recorte constante de los derechos sociales, el debilitamiento de las reivindicaciones del movimiento obrero organizado, el racismo y la xenofobia, la corrupción política y su impunidad, la violencia contra las mujeres, la dureza y la severidad del control penal contra los más vulnerables, el índice creciente de encarcelamientos, detenciones, sanciones … Espiral de violencia estructural en aumento. Una sociedad verdaderamente democrática, que debe respetar plenamente el derecho a disentir y a discrepar, no se lo puede permitir.

¡Digamos basta!

Cataluña ha sido, es y queremos que sea una sociedad de acogida y de refugio a la diversidad de todo tipo, a la diferencia de color, de sexo, de opinión y también de revuelta. Bienvenida sea.

Digamos basta a la invención mediática que etiqueta de antisistema a los movimientos sociales. Los movimientos sociales se sublevan, luchan y proponen que otro mundo es posible.

Digamos basta a la criminalización de los movimientos sociales!

LISTADO DE PERSONAS ADHERIDAS AL MANIFIESTO

1.Albert Sales (Universitat Pompeu Fabra) 2.Alejandro Andreassi Cieri (Universitat Autònoma de Barcelona) 3.Alessandra Caporale (Universitat Oberta de Catalunya) 4.Ana Isabel Garay Uriarte (Universitat Autònoma de Barcelona) 5.Ana Collado Sevilla (Universitat de Barcelona) 6.Àngel Cebollada Frontera (Universitat Autònoma de Barcelona) 7.Anna Camps Mundó (Universitat Autònoma de Barcelona) 8.Antonio Giménez Merino (Universitat de Barcelona) 9.Antonio Madrid (Universitat de Barcelona) 10.Apen Ruiz (Universitat Oberta de Catalunya) 11.Arcadi Oliveres (Universitat Autònoma de Barcelona) 12. Aurora Leal (Universitat Autònoma de Barcelona) 13.Barbara Biglia (Universitat Rovira i Virgili) 14.Bernat Muniesa Brito (Universitat de Barcelona) 15.Blanca Callén (Universitat Autònoma de Barcelona) 16.Carles Feixa Pampols (Universitat de Lleida) 17.Carmen Azcárate (Universitat Autònoma de Barcelona)18.Carolina Puga (Universitat de Barcelona) 19.Clara Camps Calvet (Universitat de Barcelona) 20.Conchi San Martín (Universitat de Barcelona) 21.Daniel Raventós (Universitat de Barcelona) 22.Daniel Turón (Universitat Oberta de Catalunya) 23.Dídac Sánchez-Costa (Universitat Oberta de Catalunya) 24.Dino Di Nella (Universitat de Barcelona) 25.Eduard Vinyamata (Universitat Oberta de Catalunya) 26.Elisabet Almeda Samaranch (Universitat de Barcelona) 27.Encarna Bodelón González (Universitat Autònoma de Barcelona) 28.Esteve Espelt (Universitat de Barcelona) 29.Fabià Díaz-Cortés (Universitat Autònoma de Barcelona) 30.Fèlix Balanzó Guerendiain (Universitat Autònoma de Barcelona) 31.Ferran Cortes Izquierdo (Universitat de Barcelona) 32.Ferran Izquierdo Brichs (Universitat Autònoma de Barcelona) 33.Francesc Espinet (Universitat Autònoma de Barcelona) 34.Francisco Fernández Buey (Universitat Pompeu Fabra) 35.Gerard Pla Cadafalch (Llotja, Escola superior d’arts i disseny) 36.Gerardo Pisarello (Universitat de Barcelona) 37.Ignasi Pons i Anton (Universitat de Barcelona) 38.Iker Puente Vigiola (Universitat Autònoma de Barcelona) 39.Isabel Gómez Alemany (Universitat Autònoma de Barcelona) 40.Jaume Botey Vallès (Universitat Autònoma de Barcelona) 41.Joaquim Sempere (Universitat de Barcelona) 42.Joan Benach (Universitat Pompeu Fabra) 43.Joan Pujol Tarrés (Universitat Autònoma de Barcelona) 44.Joana Conill Amelivia (Universitat Pompeu Fabra) 45.Joel Feliu (Universitat Autònoma de Barcelona) 46.Jordi Ibáñez Fanés (Universitat Pompeu Fabra) 47.Jordi Mir Garcia (Universitat Pompeu Fabra) 48.José Adelantado (Universitat Autònoma de Barcelona) 49.José Luis Gordillo Ferré (Universitat de Barcelona) 50.José Luis Lalueza (Universitat Autònoma de Barcelona) 51.Josep Canals Sala (Universitat de Barcelona) 52.Josep Maria Antentas (Universitat Autònoma de Barcelona) 53.Josep Mª Fericgla (Universitat de Barcelona) 54.Josep Fontana (Universitat Pompeu Fabra) 55.Juan-Ramón Capella (Universitat de Barcelona) 56.Lourdes Beneria (Universitat de Barcelona) 57.Manuel Aguilar Hendrickson (Universitat de Barcelona 58.Manuel Castells Oliván (Universitat Oberta de Catalunya) 59.Manuel Delgado Ruiz (Universitat de Barcelona) 60.Marc Sanjaume i Calvet (Universitat Pompeu Fabra) 61.Ma.Inés Massot Lafón (Universitat de Barcelona) 62.Marcel Pie Barba (Universitat de Barcelona) 63.Mar Morón Velasco (Universitat Autònoma de Barcelona) 64.Margot Pujal Llombart (Universitat Autònoma de Barcelona) 65.María Jesús Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 66.María José González Madrid (Universitat de Barcelona) 67.Marta Llobet (Universitat de Barcelona) 68.Marta Utset Canal (Universitat Autònoma de Barcelona) 69.Martí López Andreu (Universitat Autònoma de Barcelona) 70.Martin Rodrigo y Alharilla (Universitat Pompeu Fabra) 71.Mercè Izquierdo (Universitat Autònoma de Barcelona) 72.Miguel Angel Sahagún Padilla (Universitat Autònoma de Barcelona) 73.Miguel Candioti (Universitat Pompeu Fabra) 74.Miquel Izard (Universitat de Barcelona) 75.Miriam Sol Torelló (Universitat Oberta de Catalunya) 76.Natalia Ribas Mateos (Universitat de Barcelona) 77.Natalia Rosetti Maffioli (Universitat Autònoma de Barcelona) 78.Núria Vergés Bosch (Universitat de Barcelona) 79.Pep Garcia-Borés i Espí (Universitat de Barcelona) 80.Pere Solà Gussinyer (Universitat Autònoma de Barcelona) 81.Pilar Albertín (Universitat de Girona) 82.Rafael Merino (Universitat Autònoma de Barcelona) 83.Raimundo Viejo Viñas (Universitat Pompeu Fabra) 84.Ramon Franquesa (Universitat de Barcelona) 85.Ricard Vinyes (Universitat de Barcelona) 86.Robert Tomàs Calvo (Universitat Autònoma de Barcelona) 87.Salvador Aguilar Solé (Universitat de Barcelona) 88.Salvador López Arnal (Universidad Nacional de Educación a Distancia) 89. Silvia Lannitelli Muscolo (Universitat de Barcelona) 90.Samuel-Lajeunesse (Universitat Autònoma de Barcelona) 91.Sònia Arribas (Universitat Pompeu Fabra) 92.Sònia Sánchez Busques (Universitat Autònoma de Barcelona) 93.Susana Narotzky (Universitat de Barcelona) 94.Tomás Herreros Sala (Universitat de Barcelona) 95.Tomàs de Montagut (Universitat Pompeu Fabra) 96.Xavier Domènech Sampere (Universitat Autònoma de Barcelona) 97.Xavier Ferrer Gallardo (Universitat Autònoma de Barcelona) 98.Xavier Oliveras González (Universitat Autònoma de Barcelona) 99.Víctor Jorquera (Universitat de Barcelona) 100.Verena Stolcke (Universitat Autònoma de Barcelona)

Para muestra un botón de RTVE:

Corrent Roig

¿Antisistema? Por supuesto

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de ‘Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street’

A raíz de los incidentes ocurridos en Barcelona el 29-S, la crítica a los “antisistema” ha inundado el debate en los medios de comunicación asociando, de forma reduccionista y descontextualizada, el concepto antisistema y la violencia urbana.

Lejos de esta imagen interesada, la práctica diaria de los “antisistema” se encuentra en las federaciones de vecinos opuestas a la especulación inmobiliaria, en el sindicalismo alternativo, en el activismo contra el cambio climático, en los foros sociales, en la defensa del territorio frente a las grandes infraestructuras, en los centros sociales autogestionados, en la generación de experiencias de consumo alternativo y de promoción de la agroecología, o en los intentos de abrir una brecha en el sistema político impulsando candidaturas alternativas. Los movimientos sociales alternativos se caracterizan por ser motores del cambio social, generar propuestas rompedoras y fomentar nuevas formas de sociabilidad, de pensamiento crítico y de creación artística, liberando la creatividad humana encorsetada en las rutinas cotidianas.

En un contexto donde la credibilidad y la legitimidad del actual modelo económico está en entredicho, a pesar de que sus valores han penetrado profundamente en las conciencias de los de abajo, el poder establecido lucha para evitar que descrédito y malestar se transformen en movilización. Para conseguirlo es preciso que los trabajadores piensen que esta no sirve para nada y que todo está perdido de antemano. De ahí los discursos oficiales sobre la imposibilidad de practicar otra política, de ir contra los mercados internacionales, de la inevitabilidad de las reformas anunciadas, y las tentativas de fabricar un mensaje mediático de fracaso del 29-S con fines desmoralizadores.

Se requiere también desacreditar al anticapitalismo emergente y a los movimientos sociales. Los intentos de criminalizarlos y estigmatizarlos pretenden abrir una fosa insalvable entre las minorías activistas y el grueso de los sectores populares. Lo vimos a comienzos de siglo en el momento de auge del movimiento “antiglobalización” y lo vemos ahora en medio de las resistencias a la crisis.

El sensacionalismo en torno a la violencia del 29-S ha buscado descalificar directamente a la huelga, en el caso de los sectores reaccionarios opuestos a la misma, o a los movimientos sociales alternativos, en el caso de la izquierda institucional, favorable a la convocatoria, pero contraria a una perspectiva de ruptura con el presente orden de cosas.

El tratamiento mediático de las acciones violentas cuando tienen lugar en manifestaciones y actos de protesta contrasta crudamente con el de la violencia de todo tipo que emana de las relaciones de poder, dominación y explotación del sistema actual, a menudo invisibilizada y naturalizada. Así, por ejemplo, el énfasis exagerado en los destrozos en inmuebles el día de la huelga sirve para esconder violencias mucho más graves sobre personas ocurridas durante la misma, como la represión policial a los piquetes sindicales y, sobre todo, las coacciones empresariales a los trabajadores para que no secundaran la huelga.

Ante un sistema sombrío y violento, incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de seres humanos y responsable de una crisis ecológica global que amenaza a la propia supervivencia de la especie, somos muchos quienes sin duda nos consideramos antisistema, aunque le veamos poca utilidad en utilizar un concepto fabricado por los mass media y de claras connotaciones peyorativas. Si el sistema al que nos oponemos es el capitalismo, nada mejor que definirnos simplemente como anticapitalistas.

A pesar de su aparente carácter negativo, el anticapitalismo, tal y como lo entendemos, desemboca directamente en la formulación de propuestas alternativas que apuntan hacia otro modelo de sociedad. “La indignación es un comienzo. Uno se indigna, se levanta y después ya ve”, señalaba el filósofo francés Daniel Bensaïd. Del rechazo inicial a lo existente se pasa después a la defensa de otra lógica opuesta a la del capital y a la dominación.

Los límites del término son, en cierta forma, los límites del periodo actual, todavía de resistencia y de (re)construcción, marcado por la dificultad para expresar una perspectiva estratégica en positivo y para afirmar tanto una perspectiva revolucionaria de transformación, como un horizonte de sociedad alternativo. Los grandes conceptos de la historia del movimiento obrero, como “socialismo” o “comunismo”, tienen hoy un significado equívoco debido al fracaso de los proyectos emancipatorios del siglo XX. Se precisan todavía nuevas experiencias fundacionales para imponer nuevos términos o recuperar los antiguos.

En vistas de cómo va el mundo, el anticapitalismo es hoy una apuesta perfectamente razonable y un verdadero imperativo moral y estratégico. No parece que sean los antisistema quienes deban justificarse, sino los pro-sistema quienes deberían hacerlo. “No se puede ser neutral en un tren en marcha”, nos recordaba el historiador Howard Zinn en su autobiografía, y menos en un tren desbocado hacia el precipicio como lo es la humanidad, retomando la lúcida metáfora de Walter Benjamin. Hay que escoger entre dos lógicas antagónicas, la de la competencia y del todos contra todos o la de los bienes comunes y la solidaridad. Este es el dilema planteado por los movimientos anticapitalistas y antisistémicos de hoy en día.

Fuente: Josep Maria Antentas y Esther Vivas / Público

Ser antisistema.

Los acontecimientos que acompañaron la, en buena medida exitosa, manifestación del 29-S en Barcelona y en otros lugares, han puesto de actualidad un debate sobre qué es ser antisistema en la sociedad actual. Si partimos del sistema actual, que puede ser denominado como la globalización capitalista neoliberal patriarcal e imperialista, puede que podamos posicionarnos como pro o antisistema.

Este sistema al que se oponen más de los que se quiere aceptar, es cierto que es en cierto modo global, porque está extendido -y sigue haciéndolo-, por todo el mundo, pero este no es en principio el problema principal. Una de las cuestiones principales es que es también capitalista, de esto ya no cabe la menor duda, porque tras la caída del Muro de Berlín -y sin ella- es evidente que el primero de los elementos a la hora de tomar decisiones de calado político es “don dinero”, es decir, la política, la ética o la espiritualidad son una pura anécdota con respeto al beneficio económico. Se trata de un sistema neoliberal, porque sobre todo desde los años 80 son las políticas que promueven la desregulación de los mercados y la minimización del Estado las que rigen las políticas económicas, dejando en manos del empresariado (la temible patronal del Sr- Díaz Ferrán y compañía) el grueso de las decisiones de nuestras vidas. Es patriarcal, como siempre, porque es el hombre (el macho) quien ha dirigido los designios de la Humanidad con los resultados que conocemos, estando por ver qué ocurriría en un mundo donde la feminidad tuviera más que decir. Es imperialista porque son ahora las naciones eminentemente capitalistas y neoliberales (entre las que nos incluimos) las que a fuerza de dar gusto a sus empresarios, invaden países por la vía de las armas o de los acuerdos económico-comerciales y de cooperación, sin más objetivo que el de ampliar mercados, su acceso a recursos, su cuenta bancaria y, por tanto, su poder en un mundo regido por el capital.

Ser antisistema es, no solo una buena opción, sino puede que la única. Porque no creo que, más allá de en las mentes de codiciosos empresarios y gobernantes, pueda caber la promoción de un sistema que genera mil millones de hambrientos, cien mil muertes diarias fácilmente evitables y decenas de conflictos armados y violencia generalizada.

Pero no puede ser antisistema quien quiere enfrentarse a aquello que quiere cambiar, usando algunas de las estrategias del mismo. Es decir, la violencia de algunos de los mal llamados antisistema simplemente los convierte en promotores del sistema, porque de este modo están legitimándolo y, lo que es peor, deslegitimando a quienes trabajan diariamente por la transformación social, la del sistema. No cabe olvidar tampoco la violencia del sistema, que la hay y no es poca y es sabido que es utilizada para minar los esfuerzos antisistémicos.

En fin, que la triste violencia del 29-S, de la que los medios de comunicación (del sistema) han hecho buena difusión por diferentes razones, no nos quite la ilusión de ser antisistema.

Sobre la (no) violencia de las protestas

No es nuevo el debate tanto dentro como fuera de los movimientos sociales que trata sobre los límites de la agresividad o de la violencia de las protestas. La violencia no surge prácticamente en ningún caso de forma premeditada en las protestas sociales. Los grupos que organizan manifestaciones, ocupaciones o campañas no contemplan entre sus métodos, ni tampoco en su filosofía de fondo, el uso de la violencia, aunque quizá exista en algunos casos cierta permisividad con la agresividad. La agresividad es definida como la tendencia a actuar violentamente, así que tampoco sería estratégicamente un sustituto válido a la violencia, aun teniendo en cuenta que en muchos casos la agresividad puede ser percibida como el último escalón al que podemos llegar sin ser violentos. Las acciones de protesta suelen estar trabajosamente organizadas en cuanto a su difusión y aglutinación de discursos y de simpatizantes. Sin embargo, la preparación para actuar en situaciones violentas, como las que se dan en muchas protestas y que suelen estar promovidas pasivamente por las fuerzas de seguridad oficiales, no es la suficiente. Porque ser capaz de  no responder con agresividad a las cargas policiales, requiere que en el imaginario de los movimientos sociales la noviolencia esté asumida como algo intocable e incuestionable.

La noviolencia no nos es enseñada por nadie, sino más bien al contrario. Es por ello por lo que los movimientos sociales que pretendan que sus protestas acaben sin incidentes violentos -que a fin de cuentas echan a perder cualquier mensaje político transformador y deslegitiman la acción en si misma- deben trabajar la noviolencia entre sus miembros. Porque no podemos tolerar que después de la primera huelga general de la crisis actual, hablemos más de los “antisistema” que de la reforma laboral que el Gobierno no tiene la menor intención de retirar.

La noviolencia como método y como filosofía es el camino para ser capaces de no caer ante las provocaciones del sistema. En los altercados del 29-S hubo muy probablemente muchos factores que hicieron que estallara la violencia, y muchos de ellos son responsabilidad del sistema, pero la no preparación concienzuda en acciones noviolentas es la responsabilidad de los movimientos sociales, porque es sabido que las protestas funcionan de este modo y que el éxito de las mismas depende de que no haya nada que interfiera en su mensaje político.

Con todo ello, cabe denunciar la intolerable criminalización de los movimientos sociales que por parte de los de siempre se está produciendo. En los movimientos sociales no existen más que anecdóticamente elementos violentos, que además no forman parte de la organización de las protestas. Pero es cierto que se debe asumir la responsabilidad de que las protestas salgan de principio a fin como se han planeado, sin violencia y con el máximo impacto político y social.

Fuente: Jordi Calvo Rufanges / Público.