16 días de calvario para suspender la subasta de nuestra vivienda.

16 días han pasado desde que iniciara el 30 de noviembre pasado una huelga de hambre a las puertas del Banco de Santander en paseo de Gracia nº 5 de Barcelona. Una batalla que comenzó hace 9 meses cuando el Juzgado de Manresa me notificó la ejecución hipotecaria a mi vivienda a instancias del Banco de Santander.

Hace unos años firmamos una hipoteca y un seguro de vida e invalidez con una clara intención de estafa: el director de la oficina del Santander, el Sr. Pere Tena, nos conocía a mi esposa y a mi con anterioridad a la firma de ambos documentos. Realizó nuestro contrato de seguro con una prima máxima de cobertura de 90.000 euros, a pesar de nosotros solicitarle que la hiciera por el total del la hipoteca pendiente en el supuesto y desafortunado momento en que algún día pudiera producirse un siniestro previsto en la póliza. Cometemos la imperdonable torpeza de firmarle el formulario de seguro cuando todavía no estaba totalmente cumplimentado, depositándole la confianza que merecía nuestra conocida relación.

90.000 euros fue el tope que finalmente puso porque sabía que un importe mayor como el que nosotros le solicitábamos, supondría tener que pasar una revisión médica que posiblemente hubiese obstaculizado la operación, ya que conocía, y así mismo se lo recordé en el momento de aportar los datos, que yo estaba afectado por una Poliomielitis desde que era un niño. Un problema que no me dificultó trabajar durante más de 20 años y pagar religiosamente las distintas cuotas mensuales de seguro e hipoteca. Había que firmar la hipoteca a cualquier precio, las comisiones que se llevaron estos individuos eran muy generosas y los beneficios futuros muy suculentos.

9 meses presionando y reivindicando al banco que cumpliera con el contrato firmado, ya que la excusa que ponían para no pagarme era que les había ocultado que tenía una polio. Al Sr. Pere Tena lo llamamos en repetidas ocasiones a su domicilio para que se persone de inmediato en la central y aclare los hechos, pero se desentiende del tema diciendo que el es un simple empleado y cumple ordenes del banco.

16 días inhumanos con una huelga de hambre, en plena calle, pasando frío y debilitándome día a día. Mis riñones se resienten y comienzo a orinar sangre. Llamamos a la ambulancia que me aconsejan el ingreso hospitalario, pero resisto sin moverme del lugar. Día tras día, los directivos de la central y demás empleados ni siquiera me dan los buenos días al pasar. Alguno de ellos pisotea con total desvergüenza el cartel que extiendo en el suelo, simulando pisotearnos a mi esposa y a mi. El director territorial pasa una y otra vez ante mi, después de pararlo su chofer ante la puerta principal del banco, baja de su flamante y majestuoso Audi, para dejar claro quién manda aquí. Lo llamo a dos metros de distancia mío en varias ocasiones, él baja la cabeza y no se detiene, mostrando así la gran educación que posee y la pasta con la que está hecho este rastrero personaje, no merezco ni una mínima atención por su parte, ya no le soy rentable y le estoy perjudicando su imagen, a pesar de haber pagado durante años con mis intereses parte del salario de su chofer .

La noche anterior a la subasta sale un directivo del banco, sobre las 20 horas, nos comunica a mi esposa y a mi que vienen de camino dos ejecutivos y que les gustaría hablar con nosotros. Nos invitan a pasar al interior de las oficinas, y nos anuncian que suspenden la subasta de nuestra vivienda prevista para ayer día 15 de diciembre. La estrategia de utilizar como excusa que les había ocultado mi polio, ya no se sostiene, se dan cuenta que han metido la pata hasta el cuello: ¿cómo se puede ocultar una polio con parálisis en las extremidades inferiores? Ahora me dicen que no sabían que yo tenía reconocida una gran invalidez por la Generalitat, que se han enterado a través de la campaña mediática que estoy orquestando…

¡Qué vergüenza, me están estafando por segunda vez consecutiva!

Si reconocen que tengo derecho a la indemnización del seguro, implícitamente deben reconocer que tengo derecho al abono de todos los gastos que he pagado a abogado, procurador, desplazamientos, etc., además de daños y perjuicios. Pero me responden con todo el descaro del mundo que no piensan pagar ni un solo céntimo más de lo que dice el seguro, eso sí, lo aplican a partir de ahora en lugar de hacerlo con efectos retroactivos desde hace 32 meses que fue cuando se me reconoció la invalidez. Ellos pueden cobrar casi 30 euros por enviarte una simple carta por correo, 110.000 euros de intereses y costas judiciales, pero tu no les puedes pedir a ellos un solo céntimo aunque tengas razón.

¡Repito, una auténtica vergüenza y un robo en toda regla!

Tengo grabaciones telefónicas del Sr. Pere Tena reconociéndome que una polio obviamente no se puede esconder. Grabaciones con el Sr. David Baños, cuando le hice entrega por segunda vez de la documentación de la invalidez y el reconocimiento a la dependencia, copias selladas que se entregaron en su momento, “ya me han enseñado a no fiarme de nada de lo que hagan o digan”, todo ello lo entraremos de prueba cuando se celebre el juicio correspondiente a la denuncia que les hemos interpuesto al banco y a la aseguradora, que es del mismo grupo.

Hoy les hemos querido entregar un comunicado con mi decisión de continuar con la huelga de hambre y mi exigencia de que cumplan con todas sus obligaciones y reparen los daños que han cometido, pero no ha sido posible, el director territorial ha dado órdenes expresas a todo el personal de que no se nos coja ni un solo documento más que venga de nosotros, y por supuesto no se nos selle copia alguna. Vulneran la ley y la incumplen cuando quieren, ya que tienen la obligación de coger todos los documentos que les entreguemos y sellarnos una copia, entramos al banco con un Mosso d’Escuadra para que haga de testigo y pedimos su número de placa, para que pueda dar fe de la chulería y prepotencia de esta gente, así como de la conducta infantil de su director territorial.

16 días me han tenido a sus puertas pasándolas putas, sosteniéndome un pulso psicológico con un trato de absoluta indiferencia, esperando a que me fuese debilitando y perdiese la moral para tirar la toalla, para poder robarme mi vivienda, pero de momento no lo han conseguido. Les hemos ganado una primera batalla y pienso seguir aquí hasta que nos abonen el último céntimo más daños y costes, si fueran inteligentes hubieran solucionado ya de forma definitiva este problema que nos perjudica a ambas partes más y más cada día que pasa, pero la codicia y su prepotencia les puede. Cada día que pasa son más las asociaciones y plataformas que me dan apoyo, la gente está harta de tanto robo e injusticia. Permaneceré en la puerta de este banco de botines acumulados ilegalmente y demás usuras.

José Luis Burgos.

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