La industria química provoca una inundación mortal en Hungría.

4 personas han muerto, 120 están heridas y 6 desaparecidas en el mayor desastre ambiental causado por la industria química en Hungría. 7.000 personas han sido afectadas directamente y 7 poblaciones húngaras fueron alcanzadas, incluyendo Devecser, donde el torrente de barro y agua llego a alcanzar 2 metros de altura.

La rotura de los diques de la balsa de barro tóxico de la empresa húngara MAL, productora de alúmina, provocó el vertido de más de 700.000 toneladas de un barro rojizo, cargado de metales pesados, que produce serias quemaduras en la piel por simple contacto y daña los tejidos internos del cuerpo si se ingiere accidentalmente.

Los equipos de emergencia luchan ahora para evitar que el vertido llegue al Danubio.

El ministro de medio ambiente húngaro, Zoltan Illes, califico el vertido como “el mayor desastre químico de la historia de Hungría” y avanzó que habrá que remover una capa de 20cm de suelo en toda la región contaminada.

Este desastre recuerda al causado en 1998 por la empresa Boliden en Aználcollar (Sevilla), cuando la rotura de una balsa provoco el vertido de más de 4 millones de toneladas de residuos tóxicos en el río Guadiamar, amenazando Doñana.

Frenar el vertido y paliar sus consecuencias le costó a la Administración pública alrededor de 240 millones de euros pero, hasta el momento, la empresa causante del mismo no ha pagado un céntimo.

Verdes Sin Fronteras

HUNGRÍA CERCA DE BRASIL

El colapso del reservorio en una fábrica de alúmina en Hungría causó una avalancha de lodo corrosivo. El aluminio está presente en casi todos los productos y desde siempre se ha cuestionado la seguridad en su producción. Brasil posee cinco fábricas similares ycomparte el podio con las otras cinco de Jamaica. El millón de toneladas de lodo tóxico que fueron vertidas desde una fábrica de alúmina en Hungría la semana pasada, arrasó varios poblados y contaminó lo que encontró a su paso. El secretario de Estado de Medio Ambiente de Hungría, Zoltan Illes, había paralizado la actividad de la planta de bauxita de Ajka, propiedad de MAL, después de que la semana pasada se produjese la rotura de la balsa donde se almacenaban millones de metros cúbicos de lodo tóxico. Unas 150 personas resultaron heridas y la empresa MAL, a principios de la semana, fue intervenida por el Estado, asumiendo su dirección el comisario del Gobierno encargado del comité de emergencia, el general György Bakondi.

Algo similar podría ocurrir en otras partes del mundo y especialmente en América Latina ya que de los 70 millones de toneladas de alúmina producidas anualmente en el mundo, unos 13 millones corresponden a plantas en Latinoamérica. Hay muchas plantas que producen aluminio a partir de la alúmina, pero muy pocas dedicadas –al igual que la de Hungría- a refinar la bauxita para obtener alúmina misma. Hay cinco plantas en Brasil, cinco en Jamaica, una en Venezuela y una en Surinam, según una de las estimaciones. La mayor del mundo se encuentra en el estado brasileño de Pará. Las fábricas tienden a estar cercanas a los depósitos de bauxita. Y lo esencial en estas plantas de alúmina es cómo se almacena el mayor subproducto del refinamiento de la bauxita, el lodo corrosivo que tantos daños está ocasionando en Hungría. Una vez que se extrae la bauxita, una roca natural, se utliza soda cáustica para separar de esta roca el hidróxido de aluminio. Se utiliza soda cáustica porque en determinadas condiciones de temperatura y presión la soda permite la disolución sólo de la parte de aluminio y lo que resta es el barro rojo, de ese color por el óxido de hierro.

Para almacenar los residuos de la producción de alúmina normalmente se hace una primera filtración y luego se colocan en reservorios a cielo abierto. Luego tiene lugar un proceso de calcinación, por el que se calienta la mezcla en un horno para perder el componente de agua, dejando solamente el óxido de aluminio o alúmina. Otras fábricas se dedicarán luego a obtener a partir de la alúmina el aluminio mediante electrolisis, un proceso que utiliza grandes cantidades de energía eléctrica. El barro rojo y cáustico subproducto de la alúmina es altamente corrosivo, ya que la soda cáustica es extremadamente alcalina, por lo que causa quemaduras y si se ingiere puede ser fatal. Para almacenar ese fango, normalmente se hace una primera filtración, extrayendo parte del agua para reutilizarla en el proceso y luego se coloca en reservorios a cielo abierto. Con la lluvia y con el tiempo, la alcalinidad disminuye en un proceso que puede durar años. Finalmente, los reservorios se tapan y sobre ellos se coloca tierra y nueva vegetación que da mayor estabilidad al terreno y disminuye la erosión.

La Asociación Europea de Aluminio emitió un comunicado señalando que “en la Unión Europea ya existe un Documento con claras instrucciones acerca de cómo hay que construir y mantener los depósitos de residuos de bauxita. Este tipo de depósitos llevan mucho tiempo en funcionamiento sin que hasta la fecha haya habido ningún tipo de incidente similar.

Medio y Medio

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