Marcelino, la persona.

Un Artículo de Agustín Moreno.

La figura de Marcelino Camacho como líder sindical de CCOO y como dirigente comunista es más conocida y está siendo glosada tras su fallecimiento: es uno de los grandes protagonistas de la Historia de España del último medio siglo, fue una pieza clave en el resurgir del movimiento sindical tras la gran derrota de la Guerra Civil. También es conocida la parte biográfica y la familiar, por ser una persona absolutamente transparente tanto en sus ideas como en su forma de vida.

Querría apuntar algunos rasgos del rico prisma de su personalidad. Personifica la mejor tradición obrera; históricamente fueron los más honestos, austeros, cualificados, sobrios, autodidactas y con mayor conciencia de clase son los que organizan los sindicatos. Marcelino reunía estas cualidades.

De una honestidad a prueba de bombas, vivió casi toda su vida en un pequeño pisito sin ascensor en el barrio obrero de Carabanchel, manteniendo una relación muy cordial con sus vecinos. Él nunca buscó el enriquecimiento o el medro personal. Por eso y por su solidez ideológica fue impermeable a los halagos del poder, esos cantos de sirena que encandilan y echan a perder a más de un dirigente.

Era muy austero, vestía con modestia y son conocidos aquellos jerséis de cuello vuelto y cremallera que Josefina le tejía para la cárcel; comía de forma frugal, nunca fumó y lo más fuerte que bebía era zumo de limón como recuerdo de las enfermedades que pasó en Argelia. Físicamente siempre se cuidó, porque sabía que para hacer la revolución hay que estar en forma y hay que durar, que la cosa iba para largo, andaba y no perdonaba su tabla de gimnasia al amanecer. Desde que tuvo que abandonar la presidencia del sindicato en 1996, se movía por Madrid en el metro y los autobuses o gracias a algunos compañeros que le acercábamos a las reuniones o manifestaciones.

Es uno de los grandes protagonistas de la Historia de EspañaBuen trabajador, aplicaba aquella máxima de “primero cumplir y luego reclamar”. Fresador y ayudante de ingeniero, bien valorado por sus compañeros y jefes en la fábrica, estaba orgullo de su competencia profesional. Era una persona inteligente y muy lúcida. Formado por su cuenta y en la cárcel, siempre leyendo, subrayando, páginas, interesado por los temas de la actualidad. Nunca perdió el norte, supo orientarse ante los cambios y siempre tuvo claro que hay que apostar por los trabajadores, por la clase obrera como sujeto histórico del cambio, ya que el mundo no está hecho a la medida de los más débiles.

Su gran fuerza es la de sus ideas y sus convicciones. Maestro de obreros, tenía mucha fuerza cuando explicaba las cosas, y éstos siempre le escuchaban con gran atención sus análisis globales y concretos, de didáctica insistente y apasionada para intentar convencer. Nunca persiguió a ningún discrepante, porque no los consideraba ninguna amenaza y porque siempre estuvo muy sobrado de autoridad moral, tanto ante los amigos como ante los enemigos. De ahí su talento para sumar y no para restar.

Como era una figura tan conocida e identificable por su aspecto y buena mata de pelo blanco muchas personas le saludaban y él se paraba a darles la mano a todos (antes al conserje que al ministro) y a conversar con ellos; era un espectáculo verle, armado de paciencia, intentando convencer a su interlocutor por alejado que estuviera de sus ideas, porque siempre confió en la fuerza del diálogo.

Tuvo una gran capacidad de sacrificio ante los costes de su lucha (la cárcel, el despido, la marginación). Por ello es mítico su coraje y voluntad de hierro para no rendirse ni tirar la toalla nunca y seguir combatiendo el desorden del sistema. En las últimas semanas, desde la cama del hospital, seguía diciendo a sus nietos: “siempre adelante, hay que seguir luchando, si uno se cae hay que levantarse”.

Marcelino superó todas las pruebas ante las decisiones difíciles, al defender la independencia de CCOO en momentos claves como la tramitación del Estatuto de los Trabajadores, la tarde-noche del 23 de febrero de 1981 que compartimos en un comité de enlace con la UGT, ante la concertación social y en muchas otras ocasiones.

Maestro de obreros, su gran fuerza es la de sus ideas y sus conviccionesTenía un pensamiento avanzado y arriesgó en muchos campos. Recuerdo, por ejemplo, al ver la foto de la primera Ejecutiva Confederal, su apuesta valiente por la juventud y la renovación de la dirección del sindicato. Era increíble que, a finales de los años 70, chavales de veintitantos años compartiéramos responsabilidades y trabajásemos codo con codo con alguien que para nosotros era ya un auténtico mito y que sería nuestro maestro y un padre sindical y político.

Coherente hacia fuera y hacia dentro, fue fiel a su clase y a sí mismo. Exigió la democracia en el país en plena dictadura y defendió la democracia interna en las organizaciones donde ha militado, con posiciones libres aunque se quedase en minoría y ello tuviera consecuencias. De entre la multitud de homenajes y premios que ha recibido, uno de los que más le enorgullecían era el premio a la Coherencia de Guardo. Premio que, como de coherencia se trata, compartía con su querida compañera Josefina Samper.

Pero, sobre todo, Marcelino era bueno. Resaltaba muy especialmente su calidad humana, que se expresa en la bonhomía y en un carácter cariñoso. Sin doblez y sin rencor hacia nadie, ni siquiera hacia los pocos que no le trataron bien. Tenía una grandeza personal que impresionaba y que él tapaba con su sencillez. Era capaz de preocuparse por los demás, por su situación personal, sus sentimientos o problemas. Ese Marcelino que en plena negociación del Acuerdo Nacional de Empleo llamaba a altas horas de la noche para preocuparse por la otitis de mi hija y asesoraba sobre la aplicación de calor seco con una bombilla y un cucurucho o daba consejos a una embarazada sobre las más recientes técnicas del parto sin dolor. Fíjense en las fotos: casi siempre nos sonríe y la mirada franca es una puerta abierta. Amable y afable, no tenía un mal gesto y sí palabras de ánimo, de felicitación y de condolencia en toda suerte de bodas, bautizos y funerales en los que siempre aparecía. Castellano viejo era parco en la expresión de sentimientos, pero en los últimos años era más piel que cabeza y desarrolló una gran capacidad de afectividad.

Tenía una grandeza personal que impresionaba y que él tapaba con su sencillezHace unos años llevé a Marcelino al instituto a Fuenlabrada y antes les dije a los chicos: buscadle en Internet, en el Larousse y cuando venga aquí, si veis a un abuelo apacible, no hagáis caso de las apariencias. Marcelino Camacho es importante, muy importante, aunque no es rico, vive modestamente y hoy no tiene poder sindical ni político directo. Pero es un personaje histórico y una persona indomable, que no se ha plegado nunca ante nadie. Sólido y próximo, concreto y con la línea del horizonte en su mirada, no les defraudó. Aquellos pocos alumnos saben quien es Marcelino, pero si hoy les preguntamos a muchos otros no sabrían quien era, aunque quizá conozcan al Che Guevara a Mandela y seguro que a las alineaciones de los equipos de fútbol.

En estos momentos tristes hay que preguntarse ¿qué estamos enseñando? ¿qué país es aquel que no reconoce a sus mejores hombres? Marcelino siempre educó en valores y lo hizo con su testimonio. A nosotros nos queda su ejemplo en estos tiempos difíciles, donde además de referentes políticos necesitamos, sobre todo, referentes morales. Quizá por eso hoy (personalidades aparte) quienes han venido a despedirle son trabajadores y trabajadoras, jubilados, parados, también jóvenes, gentes del pueblo llano que quiere darle las gracias.

Agustín Moreno (Secretario de Acción Sindical de CCOO de 1978 a 1996; y líder de llamado “sector crítico”).

Fuente: Insurgente


Personas con diversidad funcional que no son de interés sanitario.

Deberíamos saber, contribuir y no aislar.

¡AYUDAS TÉCNICAS YA!

 

Centenario del nacimiento de Miguel Hernández por Mª Ángeles Sierra.

NO HABRÁ TIRANO EN EL MUNDO QUE LES PUEDA SILENCIAR

30 de octubre de 1910.
Del ay, al ay, por el ay, parió una madre un poeta.
Con tres heridas viene:
La de la vida, la del amor, la de la muerte.
El poeta de un pueblo llega.
¡Le llaman poeta!
Poeta del pueblo de ardor y braveza.
Poeta de un tiempo de odio, de guerra, miseria y pobreza;
de amores ahogados en vidas completas.
Tiempos de un tirano que quitó a su pueblo la luz de sus manos,
desgarrando el alma del pueblo cansado.
¡Le llaman poeta!
Poeta de guerra, rescatando  el alma robada a su tierra.
Miguel se llamaba. Nació en Orihuela;
cantaba a las cabras sus dulces poemas,
sus tiempos amargos, su sueño y su pena.
Contaba los dientes de su hijo entre rejas.
Soñaba la teta que mamar pudiera,
sabiendo a cebolla o a herida pequeña
¡Le llaman poeta!
Le llora la historia después de cien años.
Le llaman los vientos del pueblo del hombre que acechó otros tiempos
con los mismos males que acechan los vientos de estos temporales,
en los que el rayo que nunca cesa, sigue creando inmortales.
Cien años después de parirle llora el pueblo a otro inmortal
que también sufrió la cárcel por buscar la libertad.
El bueno de Marcelino, puño en alto y sin doblar,
con un zurrón en la espalda, va con Miguel a silbar.
Quiso el caprichoso azar, gran tejedor de la historia,
que en cien años y dos grandes se fueran un día a encontrar,
reforzando la memoria que nos quisieron quitar.
El pueblo al que tanto dieron nunca les olvidará.
El recuerdo de su ejemplo nadie lo podrá borrar.
Sindicalista y poeta se van para no marchar.
No habrá tirano en el mundo
que les pueda silenciar.

Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales tales como las Islas Caimán, las Bermudas, Luxemburgo, Suiza o la “City” de Londres, entre otros, son centros financieros en los que se organiza la opacidad y el secretismo alrededor de las cuentas de muchas empresas y particulares. El principal objetivo de esta opacidad es evitar el pago de los impuestos correspondientes en sus países de origen. En estos paraísos fiscales, las multinacionales registran sociedades, en muchas ocasiones ficticias (basta con contar con una dirección postal), que actúan como pantalla y cuyos ingresos quedan registrados en unas filiales bancarias libres de imposiciones fiscales.

En 2008, los jefes de los estados más poderosos del mundo denunciaron los paraísos fiscales,  incluyéndolos en sus listas negras. Sin embargo, meses después de la “caída” de Madoff, figura emblemática de este tipo de operaciones, todas sus promesas de entonces han quedado reducidas a nada. Por ello, para provocar una reacción de la opinión pública, la ONG francesa Tierra Solidaria ha lanzado su campaña “Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales”.

Ayudemos al dinero a salir de los Paraísos fiscales

Exigimos que las multinacionales declaren y publiquen sus beneficios y los impuestos que pagan en los países donde los logran. Esta transparencia permitirá prevenir el fraude y la evasión fiscal masiva.”

A un año de la celebración del encuentro G20 en Francia, que en esta ocasión coincidirá con la presidencia de la Unión Europea (noviembre 2011), Tierra Solidaria quiere aprovechar la oportunidad para reavivar el debate sobre los paraísos fiscales y desenmascarar la opacidad financiera. Esta no es solamente una cuestión moral, sino de salud económica: para los países emergentes representa un reto crucial para su desarrollo. Con las enormes sumas de capital que se evaden hacia los paraísos fiscales, estos países podrían avanzar en su desarrollo. Sus ciudadanos no necesitan sacos de arroz, lo que necesitan son salarios decentes y servicios públicos, empresas que les paguen y estados capaces de invertir en ellos.

La importancia de la presión ciudadana

La presión ciudadana ejercida sobre los responsables políticos comienza a dar sus frutos: durante los últimos ocho meses, la propuesta de que las empresas hagan públicas las cuentas relacionadas con sus actividades país por país, uno de los objetivos más perseguidos por organizaciones como Tierra Solidaria, ha sido tenida en cuenta por la OCDE, la Comisión Europea y el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores. Además, Estados Unidos y China han obligado a sus empresas mineras y petroleras a que muestren sus cuentas relacionadas con sus actividades en el extranjero, y la región de Ile de France (París) y otros departamentos franceses exigen desde el pasado verano que los bancos que deseen trabajar en su jurisprudencia informen detalladamente sobre sus actividades en terceros países. Por otro lado, es cada vez más frecuente que los inversores particulares exijan a las empresas la transparencia de sus cuentas como condición previa a su posible inversión. La transparencia, aunque lentamente, va lográndose país por país.

Por ello, “Tierra Solidaria” inicia esta campaña, buscando  ir un poco más allá y exigir transparencia a los jefes de Estado durante el G20 que tendrá lugar en Francia en 2011.

¿Dónde se encuentran los paraísos fiscales?

Es necesario localizar los paraísos fiscales atendiendo a una serie de criterios. No existe una lista oficial ya que, dependiendo del organismo que establece la clasificación, los criterios varían de forma considerable. Las recientes listas negra y gris de la OCDE ilustran perfectamente este fenómeno y señalan 42 países basándose en los siguientes criterios:

  • Gravamen nulo o insignificante sobre el capital.
  • Ausencia de transparencia.
  • Reticencia a comunicar la mínima información a una autoridad extranjera.

Sin embargo, a pesar de estos criterios objetivos, si un país quería salir de la lista negra, simplemente debía comprometerse con otros 12 territorios a comunicar informaciones fiscales. ¿Por qué este compromiso sólo respecto a 12 países, cuando la globalización cuenta con 242 estados? Actualmente, en la lista negra de la OCDE sólo hay 14 países, lo que supone 0,15% de las finanzas ubicadas en paraísos fiscales. El resto, especialmente los paraísos fiscales más grandes, han sido “blanqueados”.

Isla Mauricio, que cuenta con apenas un millón de habitantes, es el mayor inversor mundial en India. Las Islas Vírgenes Británicas tienen registradas 830.000 sociedades que contrastan con una población de 23.000 habitantes. La opacidad permite esconder las cuentas y las actividades dudosas ante las administraciones fiscales de todo el mundo, siendo las más afectadas las de los países emergentes. Además, esta opacidad fiscal permite blanquear dinero procedente de la delincuencia y la corrupción.

Las cifras del saqueo

  • 800.000 millones de euros anuales evadidos de los países emergentes.
  • 125.000 millones de euros menos de ingresos fiscales en los países emergentes.
  • 30.000 millones de euros es la cantidad que bastaría para erradicar el hambre el en mundo.

Por todo ello, la ONG Tierra solidaria exige transparencia: si una empresa desarrolla una actividad real en un país, no debe tener nada que esconder.

Transparencia en las cuentas de las multinacionales. Tolerancia cero para las fundaciones y demás redes jurídicas opacas: acabar con las sociedades “pantalla” que permiten esquivar la justicia y los impuestos. Los delitos económicos y financieros no deben quedarse sin castigo: más dureza en la represión de los delitos económicos y financieros.

El llamamiento de Tierra Solidaria busca que el G20, que tendrá lugar durante la presidencia francesa de la Unión Europea, no sea otro Copenhague de las finanzas.

Lady Verd

Yo invito, tú pagas.

A comienzos del año 2009 la economía mundial pendía de un hilo: los mercados de valores se desinflaban, el crédito era un sueño de los buenos tiempos y los bancos caían como fichas de dominó desde Estados Unidos hasta Europa. La deuda privada se convirtió en pública y los gobiernos, auspiciados por las grandes instituciones bancarias y financieras, empezaron con los recortes. Esta semana las grandes firmas financieras de Wall Street anuncian nuevo récord en el pago de bonus y las grandes fortunas siguen evadiendo impuestos con sus artificios de ingeniería fiscal. Recuerda a esa broma que suelen hacerse los amigos en el bar, yo invito y tú pagas.

Por segundo año consecutivo, los banqueros de Wall Street se van a repartir 140.000 millones de dólares, un 4% más que el año pasado, en un país donde la tasa de desempleo no desciende y la protección social está bajo mínimos. Lo más grave es que entre los afortunados hay entidades que fueron rescatados con dinero público, como AIG.

Al otro lado del Atlántico, España sufre los recortes que Europa ha impuesto con el beneplácito del Gobierno. Las clases medias son las más afectadas, con la bajada y la congelación de sueldos a funcionarios y pensionistas, así como un incremento en los impuestos indirectos que afectan a toda la población. En un intento de contentar a la izquierda, el Gobierno ha elevado el fisco a los que “más tienen”, pero a pesar del guiño, los que de verdad “más tienen” son las grandes fortunas, aquellas que evaden impuestos de forma sistemática a través de las SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable).

Estas sociedades invierten en valores mobiliarios y financieros. Tributan un 1%, cuando tendrían que hacerlo al 30% como las demás sociedades. Para poder crear una SICAV hay que comenzar con un capital mínimo de 2.400.000 euros y las plusvalías quedan libres de tributación. A pesar de que la sociedad debe estar constituida por un mínimo de 100 accionistas, suelen usar lo que se denomina “el mariachi”, alguien que sólo pone el nombre para que los verdaderos accionistas trabajen a su antojo y disfruten de pingües beneficios gracias a los chanchullos que cometen, ya que cuando sacan dinero dicen que no se trata de ganancias sino de reducción de capital. Mientras, los mileuristas siguen aportando religiosamente su granito de arena para salir de la crisis.

El Gobierno de España parece que ha metido mano en el asunto. A partir del 1 de enero del 2011, las SICAV van a tener que tributar entre un 19 y un 21%. Pero desde el primer día del anuncio del cambio de la normativa fiscal ya se están augurando grandes fugas de capitales. ¿Acaso estos evasores de impuestos consentidos no quieren ayudar a su país? ¿Acaso estos evasores que se han estado beneficiando de un régimen favorable ahora que toca “arrimar el hombro” en tiempos difíciles va a dejar sus compatriotas a solas con la crisis?

Las grandes fortunas y los bancos tienen responsabilidades y cuentas que rendir con la sociedad, pero parece que para algunos su máxima sigue siendo la irresponsabilidad. Una prueba de ello es el informe publicado por SETEM (federación de ONGs de solidaridad internacional), que demuestra que 49 grandes bancos europeos, entre ellos los españoles BBVA y Santander, fomentan que “los países pobres pierdan cada año 160.000 millones de dólares a causa de la evasión fiscal”. Otro ejemplo de esta irresponsabilidad son las irregularidades que bancos estadounidenses como JPMorgan Chase o Bank of America han cometido con el embargo de viviendas a sus prestatarios.

Esos que cometen estas irregularidades e inventan nuevas formas para encubrir sus ganancias a través de innovaciones financieras, son los mismos que provocaron la crisis de las hipotecas subprime a través de maquillaje y fórmulas engañosas. Son los mismos que nutren de capital a los paraísos fiscales y fomentan masivamente los flujos de economía sumergida. Son como el amigo con el que vas al bar y dice: yo invito y tú pagas.

David García Martín – El Mercurio

“¡Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar!” (Marcelino Camacho).

 

Los humanistas nunca mueren porque renacen en la memoria de sus seguidores como un ejemplo de libertad, honradez y honestidad a seguir.

Que su memoria, su lucha, su himno y su lema nos acompañen:

El bipartidismo: Una útil herramienta para la dictadura capitalista.

El bipartidismo se ha revelado, desde hace tiempo, para los sistemas de dictadura capitalista, como una herramienta mucho más útil que el partido único, pues además de servir para proporcionar un falso aire de frescura al sistema, al ofrecer la posibilidad de renovar gobiernos excesivamente desgastados por las diferentes crisis políticas que van surgiendo, sin necesidad de tener que alterar la estructura interna del sistema, tiene además la gran utilidad de controlar la rabia y la frustración de la ciudadanía ante los abusos del poder, pues a través del partido que en un determinado momento se encuentra en la oposición, se puede manipular más fácilmente al pueblo, canalizando sus reivindicaciones hacia una vía muerta, es decir, hacia un punto que no sea peligroso para el sistema (control de la oposición).

Si además de esto, se ejerce un férreo control sobre los sindicatos (por no hablar del control dictatorial que la gran banca ejerce sobre los medios de comunicación de masas), como sucede en el caso de España, el yugo que se cierne sobre el pueblo es, sin duda alguna, el más perfecto y eficaz que la oligarquía reinante habría podido soñar jamás, para la defensa de sus intereses.

Antimperialista.

Tres cánceres de la economía contra los ciudadanos.

(CCS).- Según Transparency International, la corrupción amenaza gravemente la recuperación económica. Y la mayoría de los 180 países analizados en el último informe sobre corrupción en el mundo de esta organización suspenden. Los más corrompidos son casi siempre los más empobrecidos, pero también hay países ricos, con bajos índices de corrupción en casa, pero no así cuando sus empresas actúan en otros Estados. Ahí sobornan a placer.

Corrupción es soborno a funcionarios o políticos que influyen en la adquisición de bienes y servicios para el Estado; es apropiación de fondos públicos por funcionarios o políticos; es desvío de capital público a cuentas propias; es manipular o cambiar datos e informaciones para participar en concursos públicos en beneficio propio; es distribuir arbitraria e injustamente beneficios legítimos…

Contra la idea generalizada de que la corrupción es propia de países empobrecidos o emergentes, los multimillonarios trapicheos y latrocinios varios de Eurostat, Enron, World Com y otros tantos hace pocos años, más muchos más hace poco en Estados Unidos y Europa, convierten la corrupción en una pandemia de países desarrollados, aunque no lo reflejen las listas de Transparency Internacional.

Otro cáncer de la economía es el fraude fiscal. En Alemania, en 2008 se descubrió que buena parte de la clase empresarial llevaba años defraudando a Hacienda miles de millones de euros anuales. Miles de millones. Lo hacían por medio del banco LGT de Liechtenstein, propiedad de la familia real de ese principado de opereta. Sólo es un ejemplo entre miles. Pero cada año, América Latina, por ejemplo, pierde unos 50.000 millones de dólares por evasión de impuestos de empresas transnacionales que operan en esa región. Según el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa de la organización internacional Attac, los países más pobres dejan de ingresar unos 200.000 millones de dólares anuales por fraude fiscal. Esos millones defraudados se guardan en paraísos fiscales: el tercer cáncer.

En febrero del año pasado, el G20 prometió erradicar los paraísos fiscales. La canciller alemana Merkel anunció que habría una lista negra de paraísos fiscales que no colaboraran y el presidente francés Sarkozy amenazó con sanciones a esos centros. No pasó nada. En cambio, hace medio año, el G-20 proclamó que los paraísos fiscales no serán considerados tales si firman convenios para aportar información tributaria, pero sólo si algún Estado la pide. Y además los paraísos fiscales son los segundos clientes de la Eurozona, los Estados europeos con el euro como moneda. No sólo no sanciona, sino que Europa hace negocios con los cómplices de la evasión fiscal que le resta ingresos.

Hay 38 paraísos fiscales según la OCDE y, entre ellos destacan Gibraltar, Andorra, Mónaco, Liechtenstein y las islas de May y Yérsey en el Canal de la Mancha. En la vieja Europa. Por tanto, lo que se diga contra paraísos fiscales es falso mientras los haya en Europa. Mientras haya secreto bancario. Mientras no se arrincone a los paraísos para que dejen de ser la cueva de Ali Baba de la economía mundial.

Lo único que se puede hacer con los paraísos fiscales es deshacerlos. ¿Imaginan que un médico propusiera tratar un cáncer no haciendo nada? Pues eso proponen Europa y el G20 hacer con los paraísos. Nada.

Declaraciones contra los paraísos fiscales que no vayan acompañadas de medidas contra determinadas prácticas, conductas y actuaciones bancarias y financieras son humo. Es necesaria más información sobre lo que hace la banca en los paraísos. Hay que prohibir las filiales y delegaciones de bancos, cajas de ahorro y grupos empresariales en los paraísos. También hay que poner coto a las sociedades instrumentales que hacen posibles numerosos delitos porque son territorio de paso de miles de millones de dólares de la corrupción, de la evasión fiscal y del blanqueo de dinero criminal o terrorista… Y hay que negar personalidad jurídica a esas sociedades pantalla de paraísos fiscales e impedirles intervenir en el comercio y el movimiento financiero internacionales. Eso son medidas contra los paraísos fiscales; lo demás son cánticos de sirena.

Cuando veamos que G20, Unión Europea, FMI y entidades similares van a por ellos, entonces creeremos que quieren superar la crisis. Y no harían falta programas de recortes.

Xavier Caño Tamayo – Bolpress


El Tea Party ¿es el fascismo posible en EEUU?

Para responder a esta pregunta tenemos primero que definir qué queremos decir con el término fascismo, cogiendo como referencia las tres experiencias que han tenido lugar en Europa, el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia y el fascismo en España. En los tres tipos de fascismo encontramos características comunes: un nacionalismo extremo, de bases étnicas y racistas, con una visión imperialista que conlleva un canto a la violencia y a la fuerza física, con un componente anti-intelectual muy distintivo, carente de sensibilidad democrática, que requiere el control de los medios de comunicación necesarios para eliminar a los adversarios, teniendo como misión la propaganda del ideario fascista, que tiene como objetivo crear un nuevo orden jerárquico, profundamente conservador, que sustituya al sistema actual. En tal ideario, las clases con intereses distintos e incluso antagónicos desaparecen para ser homogeneizadas bajo la categoría de pueblo, un pueblo que se considera asignado por una fuerza sobrehumana (ya sea Dios, el destino, o la historia) a regir el mundo.

Estos movimientos fascistas en Europa fueron en realidad financiados por los mundos empresariales alemán, italiano y español para parar las reformas democráticas que estaban afectando a sus intereses. De ahí que el movimiento fascista considerase a tales reformistas como los traidores del país, los anti-patria, y toda una serie de nombres y adjetivos que justificaran su marginación e incluso eliminación. En todos aquellos fascismos, la alianza del movimiento del partido fascista con el mundo empresarial, así como con la Iglesia y el Ejército, fueron claves para la promoción de su ideario político, liderado por una persona (el Führer, el Duce, o el Caudillo) al que se le atribuyen características sobrenaturales (en España a Franco se le definió como “el dedo de Dios”) y que encarna el nuevo orden.

Creo haber resumido las características del fascismo (detallado con mayor extensión en el capitulo “Qué es el fascismo” en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006). Pues bien, muchas de estas características (excepto el caudillismo) están presentes en el Tea Party de EEUU. Existe un superpatriotismo extremo, de carácter racista e imperialista (el 98% de los miembros del Tea Party son blancos), que considera al pueblo blanco estadounidense como el escogido por Dios para llevar a cabo la civilización del mundo, que ha sido traicionado por la Administración Obama y sus programas  reformistas, considerándose víctimas de tal traición, por lo que abogan por su eliminación y su destrucción. Profundamente dogmático y anti-intelectual, este movimiento es fundamentalista en su religiosidad y valora la fuerza física y la promoción de valores militares y religiosos.

Y tal como ocurrió con el fascismo europeo, el Tea Party está ampliamente financiado por grandes grupos empresariales, tales como los hermanos Koch, dos de las personas más ricas de EEUU; Dick Armey, el jefe de uno de los mayores lobbies empresariales, conectado con el partido Republicano; Robert Rowling y Trevor Ree-Jones, magnates de la industria petrolífera; Rupert Murdoch, el magnate mediático (propietario de la cadena Fox y del Wall Street Journal, ambos de ultraderecha), entre muchos otros. Tales medios de información y persuasión son meramente propagandísticos, sin ningún intento de incluso aparecer equilibrados en su reportaje. Muy semejante, por cierto, a Intereconomía o al “periodismo” de Losantos en España. Son enormemente agresivos, encaminados a destruir al adversario, considerado como el enemigo.

El Tea Party tiene el apoyo de las iglesias fundamentalistas y la simpatía de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Odian al Presidente Obama, que reúne todas las características que ellos aborrecen: es negro, intelectual y liberal (que en EEUU quiere decir socialdemócrata). Sus dirigentes (como también ocurrió en Alemania, Italia y España) proceden en su mayoría de la burguesía y pequeña burguesía (que en EEUU se llama Corporate Class), aún cuando la proyección que el Tea Party intenta dar es la de ser un movimiento arraigado en la clase trabajadora, de características anti-establbishment. Tal proyección, sin embargo, contrasta con el análisis de la composición de su liderazgo, así como con su ideario económico.

En cuanto a lo primero, basta ver la lista de sus mayores candidatos, Rick Scott, el candidato del Tea Party en Florida, es director de una empresa sanitaria con afán de lucro (que quedaría afectada por las reformas sanitarias del Presidente Obama), y que fue llevado a los Tribunales por evasión tributaria; Rand Paul, otra voz muy visible en Tea Party, es un médico oftalmólogo, director de otra empresa sanitaria, también afectado por la reforma sanitaria de Obama; Carl Paladino, el hombre del Tea Party en Nueva York, es uno de los especuladores inmobiliarios más conocidos en aquel estado. Hay excepciones a esta norma a  las que el Tea Party da la máxima visibilidad para dar esta imagen de populismo. Así, el esposo de una de las cabezas más visibles, Sarah Palin (que fue empresaria antes de ser Gobernadora del Estado de Alaska), es un sindicalista (que, por cierto, militó durante muchos años en un partido que pedía la independencia de Alaska), y de clase trabajadora. Es uno de los sindicalistas que aparece más en sus medios. Ni que decir tiene que el Tea Party es profundamente anti-sindicalista. Otra persona en la dirección del Tea Party es Christine O’Donnell, que es una trabajadora desempleada que el Tea Party ha promocionado meteóricamente.

El ideario económico del Tea Party es ultraliberal, en una defensa exacerbada de los intereses del mundo empresarial. El eje de todas sus propuestas es reducir al mínimo el tamaño y el rol del Estado (excepto en el sector militar), siendo el mantenimiento de la bajada de impuestos a las rentas más altas, que el Presidente Bush aprobó -y que el Presidente Obama quiere eliminar-, el eje de su propuesta económica. Esta medida supondría un beneficio para el 1% de la población, la más rica, de 3,8 billones de dólares. Esta medida va acompañada de la propuesta de reducir drásticamente los impuestos, lo cual explica su atractivo entre las clases populares. Su base electoral es, sobre todo, además de grupos empresariales, las clases medias en apuros económicos y sectores de la clase trabajadora no cualificada blanca. Esta popularidad y movilización popular anti-estado consigue movilizar a sectores populares, en parte, como resultado de la desmovilización y desmoralización de las izquierdas, causada por la excesiva moderación de la Administración Obama. Hoy la ultraderecha está movilizada y las izquierdas están desmovilizadas en EEUU.

Una última observación. El Tea Party tiene mucho en común con la ultraderecha española, afincada primordialmente en el PP, y muy en particular con la rama aznarista, que procede históricamente del aparato del estado dictatorial.  Intereconomía, la Fox o programas de Losantos son intercambiables, aún cuando Intereconomía expresa en su programa España en la memoria una postura promotora del fascismo español (con homenajes al “carnicero de Andalucía”, el General Millán Astral) que debido a su alianza con Hitler sería visto con desagrado en la Fox. El eje Franco-Hitler-Mussolini es muy impopular en EEUU, que luchó en una guerra (la II Guerra Mundial) contra el nazismo y el fascismo. De ahí que el Tea Party, aún cuando tenga elementos comunes con el fascismo europeo, adopte formas muy distintas en su expresión y mensaje. En realidad, lo que hemos visto es la transformación de la ultraderecha europea en una ultraderecha más americanizada, como el Tea Party, intentando distanciarse de sus raíces fascistas o nazis, con la excepción, como siempre, de la ultraderecha española. Spain is different.

Por lo demás, semejanzas no quiere decir similitudes. Y la historia nunca se repite en términos idénticos. Pero en el momento de mayor crisis económica que el mundo ha sufrido desde la Gran Depresión, es importante no ignorar las lecciones que nos ha dado la historia y una constante en aquella como en esta situación es la amenaza que representan para las democracias los movimientos de ultraderecha, fascistas o fascistoides, que naturalmente no se presentan como tales, y que tienen características específicas según el país en el que existen. De ahí la importancia de conocer no sólo sus peculiaridades nacionales, sino sus elementos comunes.

Mario Vargas Llosa y el Tea Party

Por último, acabo de leer el artículo de Mario Vargas Llosa en El País de ayer (24.10.10) titulado “Las caras del Tea Party”, que me motiva a añadir estas notas a mi artículo, para mostrar claramente el significado que para tal autor significa la libertad. En esta columna de El Plural de la semana pasada, señalé el error que significa considerar a Mario Vargas Llosa como el campeón de los derechos humanos y de la libertad, que muchos medios en España lo han considerado. En mi artículo mostré la selectividad en su denuncia de los derechos humanos (permaneciendo con un silencio ensordecedor cuando tales violaciones ocurren en gobiernos neoliberales como el gobierno de Uribe, de Colombia) o su interpretación de libertad (limitándose a definir como libertad, la libertad de los poderes económicos y financieros en la defensa de sus intereses). Pues bien, esta interpretación aparece claramente en su defensa del Tea Party en el citado artículo. Aún cuando reconoce los muchos puntos negativos que tal movimiento tiene (es imposible ignorarlos), concluye definiéndolo como un “movimiento algo sano, democrático y profundamente libertario”, añadiendo Mario Vargas Llosa, que tiene “un sentimiento justo anti-estado que merece ser incorporado a la agenda política, pues apunta a problemas reales que enfrentan la cultura democrática”. Me pregunto como los halagadores de este autor interpretarán este apoyo (del supuesto defensor de los derechos humanos y de la libertad) al movimiento más reaccionario que existe hoy en EEUU, claramente promovido por intereses empresariales afectados negativamente por las reformas del Presidente Obama, movimiento que defiende abiertamente los intereses del capital y de las rentas superiores, tal como he señalado en mi artículo, opuestos a cualquier tipo de intervención pública que afecte sus intereses. Esto es, tal como yo indiqué en mi artículo anterior, lo que el Premio Nobel de Literatura entiende por libertad y por derechos humanos. Tengo que asumir que los múltiples aduladores que llenaron páginas y páginas aplaudiendo tal compromiso, no comparten tal entendimiento con el autor.

Por otra parte, los españoles sabemos como el fascismo español se presentó como un movimiento anti-establishment  también, a fin de captar el apoyo de las clases populares, con buena dosis de libertarianismo en su narrativa, tomando incluso los colores negro y rojo del anarquismo español como los suyos. Y vimos después qué  hicieron cuando gobernaron. El fascismo, repito, fue el movimiento que promovido por las estructuras de poder económico, oligárquico y financiero, intentaron parar las reformas que afectaron sus intereses. Y de ahí las semejanzas (a pesar de las muchas diferencias) con el Tea Party de EEUU.

Vicenç Navarro

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

Hacia la reforma del sistema financiero internacional.

Desde los acuerdos de Bretton Woods en 1944 Estados Unidos ha tenido el privilegio y la responsabilidad de emitir la moneda internacional por excelencia: el dólar. El privilegio consiste en que EE UU puede importar productos y emitir deuda en su propia moneda, mientras que la responsabilidad se centra en implementar políticas macroeconómicas estables para el buen funcionamiento de la economía global.

Lamentablemente, el cumplimiento de la responsabilidad refuerza el privilegio, llevando el sistema constantemente a desequilibrios insostenibles. Una de las responsabilidades del emisor de la moneda internacional es proporcionar suficiente liquidez (y por tanto demanda) al sistema para que la actividad económica global no decaiga. Para lograr esto, el emisor debe aumentar su déficit por cuenta corriente. Ésta es una de las razones por las cuales Estados Unidos ha aumentado su deuda externa en los últimos 30 años. Lógicamente, a medida que esa deuda aumenta, la credibilidad del dólar como moneda internacional se debilita y el sistema empieza a ponerse en duda. Esto se conoce como el Dilema de Triffin.

A finales de los años sesenta y a mediados de los ochenta los desequilibrios entre Estados Unidos y Europa Occidental y Japón eran tan grandes que amenazaban también la estabilidad del sistema. En ambas ocasiones, primero con la ruptura de los acuerdos de Bretton Woods y después con el Acuerdo Plaza de 1985, Estados Unidos logró reducir estos desequilibrios con una devaluación del dólar. En ambas ocasiones los perdedores fueron Europa, que acto seguido empezó a valorar la posibilidad de crear una moneda única, y Japón, que con la subida del yen experimentó una burbuja financiera con graves consecuencias hasta el día de hoy. Hay que recordar aquí que Europa y Japón aceptaron la drástica depreciación del dólar frente a sus monedas, en parte, a cambio de la protección militar que Estados Unidos les ofrecía en plena Guerra Fría.

Hoy, sin embargo, la situación es diferente. Frente a la crisis actual, consecuencia de los propios desequilibrios, Estados Unidos vuelve a necesitar una devaluación del dólar. Pero en esta ocasión el país con el mayor superávit es China, que no depende de la protección de Washington. El Gobierno americano ha intentado convencer a las autoridades chinas para que aprecien su moneda, pero por ahora la presión no ha resultado efectiva. Como los chinos no ceden, el dólar se deprecia frente a otras monedas convertibles, lo que hace que diferentes países tengan que intervenir en los mercados para evitar la apreciación de sus monedas. Esta carrera hacia la devaluación ha sido descrita justamente por el ministro de Finanzas brasileño, Mantega, como una guerra de divisas.

Con una moneda internacional más estable, con más poder de absorción de demanda que las monedas nacionales anteriores al euro, los europeos no están tan expuestos a las depreciaciones del dólar. En este sentido, por ahora, no se han visto en la obligación de intervenir en el mercado. ¿Pero qué pasaría si el euro llegase de nuevo a 1,50 dólares? Especialmente ahora que la recuperación económica en la zona euro depende en sobremanera de las exportaciones. Las consecuencias serían desastrosas, y los franceses son los primeros en darse cuenta de ello. Cada vez que el euro pasa de 1,40 sus exportadores sufren. Es por eso que el Gobierno de Sarkozy lleva trabajando un tiempo con el Gobierno chino en la reforma del sistema monetario internacional.

El afán de los franceses en abrir este debate es un paso en la dirección correcta. La Unión Europea puede convertirse en un mediador entre los denominados Brics, que han declarado abiertamente su malestar con el actual sistema, y Estados Unidos. El presidente de la Comisión, Barroso, ha reiterado que la UE está a favor de un sistema basado en la cooperación y la coordinación entre las distintas divisas. Sin embargo, hasta ahora esa coordinación consiste en aliarse con Estados Unidos y poner más presión sobre los chinos para que aprecien su moneda y en última instancia la dejen flotar en el sistema. Esto desde Pekín se ve más como una imposición que como una proposición.

Es aquí donde chocan dos visiones distintas de lo que sería un sistema monetario ideal. El mundo occidental, dominado por la cultura anglosajona, propone un sistema de flotación libre, donde no haya intervención estatal. En la cultura China, en cambio, el Estado siempre ha tenido una mano en el funcionamiento de la economía. Para los chinos, coordinación sería establecer por ejemplo una banda de flotamiento entre las divisas más importantes (dólar, euro, yen y libra esterlina) y coordinar intervenciones multilaterales cada vez que esas monedas se salgan de la banda. Al principio, el yuan chino estaría anclado al dólar, pero gradualmente se haría tan flexible dentro de la banda como las otras divisas. Así se conseguiría una mayor estabilidad en el sistema y se disciplinaría a todos los emisores de las divisas internacionales.

La propuesta parece razonable. Incluso puede ser bien vista en Francia donde el Estado siempre ha tomado un papel activo en la economía. ¿Pero resultaría atractiva en países tradicionalmente opuestos al dirigismo de estado como Reino Unido, Estados Unidos e incluso Alemania? Eso ya es más difícil. Aunque esta última reunión del G-20 en Seúl puede significar un cambio de rumbo. Si Estados Unidos propone ahora, sorprendentemente, techos para los desequilibrios, quizás algún día acepte también techos en la fluctuación de las divisas.

Miguel Otero Iglesias – ATTAC Galicia

Mario Vargas Llosa, ¿Defensor de los derechos humanos y de la libertad?

Una característica de gran número de políticos, periodistas o escritores que dicen promover la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica y otros continentes es su selectiva interpretación de lo que son los derechos humanos. Sus preocupaciones se centran exclusivamente en los derechos humanos de los disidentes en países con gobiernos con los que tales supuestos defensores de los derechos humanos están en desacuerdo. Con ello, están utilizando el noble concepto de derechos humanos para sus intereses políticos. Un ejemplo de ello es el recientemente galardonado Premio Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Tal autor ha estado utilizando la causa de los derechos humanos para agredir verbalmente a los gobiernos venezolano, boliviano, ecuatoriano, cubano, argentino, brasileño, entre otros, todos ellos gobernados por partidos de izquierda o centro izquierda. Me parece muy bien, e incluso loable, que se critiquen comportamientos represores de los derechos civiles de los ciudadanos de aquellos países cuando ello ocurra. Pero lo que es denunciable es la enorme selectividad y sesgo en tales denuncias. Vargas Llosa raramente incluye entre sus críticas a gobiernos conservadores y neoliberales. El asesinato de más de 2.000 personas falsamente acusadas de terroristas por las fuerzas armadas del gobierno Uribe en Colombia, y la brutal represión que está existiendo en Honduras, nunca ha sido sujeto de crítica por parte de tal autor. La violencia que ocurre en Venezuela sí que ha sido criticada. La que tiene lugar en Colombia (el país del mundo donde se asesinan más sindicalistas) nunca ha sido criticada. Y así un largo etcétera. Su sensibilidad hacia los derechos humanos ha tenido siempre una coloración política, definitiva y clara. Ha estado siempre puesta a disposición de una sensibilidad política, reproduciendo la guerra fría. Este sesgo claramente político conlleva, pues, una interpretación muy reduccionista de lo que son derechos humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas en 1948, incluye como tales, no sólo los derechos políticos y civiles (los derechos derivados de la libertad de organización y de opinión), sino también los derechos económicos y sociales, tales como el derecho al trabajo, a un salario justo, a la salud y a la educación y a la seguridad social que, en gran manera condicionan la existencia, a su vez, de los derechos políticos y civiles. En realidad, es difícil hablar de los segundos independientemente de los primeros. Y un ejemplo de ello es EEUU, donde la enorme concentración de las rentas y de la propiedad dificulta enormemente la expresión democrática, pues tanto los medios de comunicación como los órganos representativos están claramente controlados (los medios) e influenciados (el Congreso Estadounidense) por los grupos económicos, enormemente poderosos, que limitan tales derechos. El Presidente Obama de EEUU ha alertado, con razón, de las enormes limitaciones que comporta para la democracia de aquel país la enorme influencia que los lobbies económicos y financieros tienen sobre las instituciones representativas estadounidenses y sus derechos políticos y sociales.

La evidencia existente y documentada en la literatura científica muestra claramente que la enorme concentración de la riqueza económica dificulta el desarrollo de la democracia pues, en cualquier país, poder económico se traduce en poder político. Esta traducción se hace a través (entre otros instrumentos) de los medios de información y persuasión que, controlados por tales grupos, configuran los parámetros dentro de los cuales tiene lugar el supuesto debate y competitividad política. No es, pues, de extrañar que todos los gobiernos de centro izquierda e izquierda en aquellos países latinoamericanos tengan enfrentamientos con los poderes mediáticos en sus intentos de diversificar las ofertas mediáticas muy limitadas y reducidas existentes en aquellos países. La supuesta “defensa de la libertad de expresión” es, en realidad, en muchos de aquellos países la defensa de monopolios mediáticos e informativos que dificultan enormemente la expresión y desarrollo democrático.

Presentarse, pues, como defensores de los derechos humanos, sin nunca referirse a los derechos económicos y sociales es un sesgo que refleja una enorme insensibilidad hacia el hecho evidente de que los derechos políticos están claramente determinados por los derechos económicos y sociales. Y los países de Latinoamérica son un claro ejemplo de esta realidad. Aquel continente se caracteriza por tener las desigualdades de riqueza más acentuadas del mundo, lo cual explica la escasez de sistemas democráticos en la historia de aquel continente y las enormes limitaciones de tales sistemas. Ni que decir tiene que en aquellos países donde hay democracia, existe competitividad política, pero tal competitividad está tan desequilibrada, con gran escasez de recursos para las opciones de izquierdas frente al gran apoyo de bloques económicos y mediáticos de las derechas, que tal competitividad toma lugar predominantemente entre partidos de derechas (conservadores versus liberales) con escaso espacio democrático para las izquierdas. Las últimas elecciones en Colombia son un reflejo de ello.

De ahí se deriva que la expresión libertad tiene significados muy distintos según el grupo y la clase social que la utiliza. Como bien dijo el Presidente Abraham Lincoln de EE.UU., “En teoría todosdeclaran su amor a la libertad. Pero la libertad de la clase de propietarios no es la misma que la libertad de los que trabajan para los propietarios. Y las instituciones del estado favorecen sistemáticamente el entendimiento que de la libertad tienen los primeros a costa de los segundos”. Esto ocurre no sólo en América Latina, sino en la mayoría de países incluyendo EEUU. Como dijo recientemente Richard Trumka, el Secretario General de los Sindicatos estadounidenses (AFL-CIO), “Si un trabajador al salir de una fábrica conduce su coche con imprudencia y atropella al dueño de la fábrica, es probable que pierda el carnet de conducir y vaya a la cárcel, además de pagar una elevada multa. Pero si el dueño de la fábrica daña la salud de sus 500 trabajadores por utilización imprudente de productos nocivos, casi nunca perderá su licencia de dirigir la empresa, y nunca le enviarán a la cárcel. Y es probable que, incluso, no reciba una multa”. Dentro de este marco, ¿de qué derechos humanos y de que libertad habla Mario Vargas Llosa? Es importante y necesario que se denuncien las violaciones de los derechos humanos y la reducción de la libertad donde ello ocurra. Pero esta denuncia pierde credibilidad cuando se expresa selectivamente en contra de ciertos estados y cuando se escogen unos derechos a costa de otros tan o más importantes que los que Mario Vargas Llosa escoge como motivo de su atención.

Comentarios sobre el artículo de Javier Cercas, laudatorio de Mario Vargas Llosa

Una última observación. Escribí este artículo que el lector acaba de leer el pasado viernes. Siempre lo escribo el viernes para que mi columna aparezca el lunes. Pero al leer el artículo de Javier Cercas sobre Mario Vargas Llosa, escrito ayer, domingo día 17 de octubre, titulado “La Izquierda y Vargas Llosa”, me siento en la necesidad de comentarlo, pues su tono, predeciblemente halagador de Mario Vargas Llosa, va acompañado de una serie de observaciones, algunas insultantes, sobre las izquierdas, que merecen una respuesta.

Pero primero analicemos los halagos. Cercas repite el aplauso a Vargas Llosa por “nadar contra corriente”. Tal frase parece indicar que sus ideas han sido siempre contrarias a las estructuras de poder político y mediático en América Latina y en el mundo, lo cual es fácilmente demostrable que no ha sido el caso. Antes al contrario, Mario Vargas Llosa ha sido el portavoz del neoliberalismo que ha sido la ideología y el proyecto promovido por las estructuras del poder en América Latina y EEUU durante los últimos treinta años. Sólo hace unos pocos años que gobiernos de izquierda han roto con tal ideología. Las amplias cajas de resonancia que Mario Vargas Llosa tiene en aquellos continentes se deben a su continua hostilidad a estos gobiernos de izquierda, no a las fuerzas político-económicointelectuales dominantes en ellos.

En el mismo tono laudatorio poco creíble, Cercas añade que Vargas en defensa de los derechos humanos nunca se ha servido de ellos. ¿Cómo explica Cercas, la selectividad en su defensa de los derechos humanos, que excluye a aquéllos próximos a él por su ideología? Igual de errónea es su aseveración de que Mario Vargas Llosa siempre separa –según Cercas- la crítica de las ideas de las críticas a las personas, añadiendo que “Vargas Llosa nunca considera que un hombre equivocado es un hombre inmoral”. Tengo que admitir que tuve que leer esta frase dos veces. Le aconsejo a Cercas que lea los artículos y escrito de Vargas Llosa sobre Chávez, sobre Evo Morales y sobre Fidel Castro. Inmoral es el término más amable que Vargas Llosa utiliza para definirlos. Uno puede estar en desacuerdo con las políticas e incluso con las personas a las que Mario Vargas Llosa critica, pero debiera haber límites en cuanto a la manera que esta crítica se expresa, límites que Vargas Llosa y otros pensadores neoliberales han traspasado con creces.

Por último, Cercas, no sólo alaba acríticamente a Vargas Llosa, sino que de una manera condescendiente aconseja a las izquierdas que aprendan de Vargas Llosa e incorporen en su ideario elementos de su filosofía. No sé a que izquierdas se está refiriendo Cercas, pues tanto en Latinoamérica como en Europa hay una gran diversidad de izquierdas. Pero si las izquierdas gobernantes en Europa están en profunda crisis, se debe precisamente a haber ignorado –como Vargas Llosa ha hecho siempre- que los determinantes de los derechos civiles y políticos son –tal como he indicado en este artículolos derechos básicos económicos, laborales y sociales. Este olvido ha facilitado su transformación en partidos socioliberales que han causado su ruina electoral. Al revés que lo que sugiere Cercas, le aconsejo a las izquierdas que estén tan lejos como sea posible del neoliberalismo, eliminando sus valores dentro de sus proyectos políticos.

Vicenç Navarro

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

Menores psicofármacodrogados.

El 99% de los niños españoles diagnosticados y tratados con anfetaminas de trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDA/H) no están enfermos en realidad, sino que han sido víctimas de un ‘exceso en el diagnóstico‘ cometido por los psiquiatras que les trataron y por sus propios padres, que demandan la ‘pastilla mágica’ que acabe con las molestias que pueden dar los hijos”.

Así de contundente comienza un teletipo de la Agencia Europa Press que pone en boca de la médico psiquiatra Eglée Iciarte, doctora de la Universidad Autónoma de Madrid, estas declaraciones. Esta profesional habla de la “trivialización de los diagnósticos” que realizan muchos profesionales de esta especialidad por “tratar un síntoma a nivel de enfermedad“.

“Este error es fruto de un exceso de diagnóstico, de la ‘medicalización‘ de la vida y de un intento de responder a las demandas de los propios padres, quienes piden la pastilla mágica que acabe con los problemas que tienen y dan los hijos”, según la experta, que recordó que España es el tercer país del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y Canadá, en administrar psicofármacos a menores.

¿La consecuencia? Según esta psiquiatra, los niños y jóvenes al ser tratados con psicofármacos antes de que su personalidad y su sistema nervioso esté totalmente formado, pueden sufrir desde diabetes hasta dificultades en el crecimiento. Además, estos diagnósticos precipitados pueden convertirlos en adictos a las drogas en el futuro o generarles verdaderos problemas psicológicos.

El comunicado de Europa Press cita unas declaraciones que vamos a trabajar desde aquí. El portavoz de  la Regional Humanista Europea, Giorgio Schultze, denuncia que en Italia, farmacéuticas como Lilly, fabricante de Prozac, está “realizando test psicológicos en las escuelas donde se está diagnosticando hiperactividad a más del 50% de los niños“. “Esto es exagerado y nos preocupa que muchos menores estén siendo tratados con psicofármacos sin necesidad porque los padres tienen miedo de que expulsen a sus hijos del colegio”, dice Schultze.

En su blog Cavilaciones, la psiocóloga Liliana Castro publica un artículo en perenne actualización titulado TDAH ¿creer o no creer? en el que ofrece un montón de información pro y contra el diagnóstico del Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

Fuente: Miguel Jara


PRESENTACIÓ d’ATTAC ACORDEM A BARCELONA.

El dia 9 novembre a les 19 hores l’associació ATTAC ACORDEM fa la seva presentació pública a Barcelona, en el Centre Cívic Pati Llimona.

ATTAC ACORDEM pertany al moviment internacional de ciutadanes i ciutadans ATTAC, present en 60 països i la seva proposta es basa en el seu projecte de ciutadania democràtica, que pretén recuperar per als pobles i ciutadania el poder que el capitalisme financer globalitzat els ha robat.

ATTAC manté un projecte global de concientització i acció al voltant del Món i es defineix com un Moviment d’Educació Popular Orientat a l’Acció.

En aquest projecte tots quan ciutadans i ciutadanes tenen cabuda. Us esperem a la nostra presentació. Ens acompanyaran conegudes persones del món acadèmic i militant.

 

 

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Verdades ocultas sobre nuestra comida.

Mucha gente no sabe que el aumento de la producción a través de variedades de cultivos de alto rendimiento (semillas “mejoradas” o híbridos) conlleva la disminución de nutrientes, vitaminas y proteínas en los alimentos producidos. Es un efecto conocido desde hace décadas por agrónomos e investigadores agrícolas llamado “efecto dilución”. El incremento drástico del rendimiento de los cultivos por hectárea basado en semillas híbridas, uso de fertilizantes sintéticos e irrigación eleva el volumen de materia cosechada, pero es menos nutritivo, principalmente porque la misma cantidad de nutrientes se diluyen en mayor cantidad de hojas, granos o frutos.

Un artículo reciente de Donald R. Davis (Declining fruit and vegetable composition. What´s the evidence?, HortScience, vol. 44/1, febrero 2009) analiza varios estudios anteriores sobre el tema. Concluye que tanto en el caso de los granos como en el de hortalizas y frutas se registra una disminución de nutrientes, paralelo al aumento de producción por hectárea. En el caso de hortalizas hay disminución de calcio y cobre de 17 hasta 80 por ciento, junto a la disminución de otros nutrientes, como hierro, manganeso, zinc y potasio. Un estudio del año 2004 que midió la cantidad de proteínas y cinco vitaminas (A, C y tres del complejo B) sobre 43 hortalizas encontró disminución también de estos elementos: hasta 6 por ciento en proteínas y de 15 a 38 por ciento para tres de las 5 vitaminas estudiadas. Otros análisis sobre maíz y trigo confirman la misma tendencia.

En su revisión, Davis concluye que como la selección de laboratorio para producir híbridos se basa en aumentar el volumen de los granos, frutas y hojas, compuestos mayormente de carbohidratos, no se toma en cuenta que este incremento focalizado implica la dilución de “docenas de otros nutrientes y fotoquímicos”. No es un factor despreciable: la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) denomina esta creciente falta de micronutrientes en los alimentos “el hambre oculta”. Según este organismo, mil millones de personas sufren deficiencia de hierro, factor asociado en los países pobres al 20 por ciento de los casos de muerte durante el embarazo y la maternidad. También en esos países uno de cada tres menores de cinco años sufren retardo de crecimiento por falta de micronutrientes, y 40 millones de personas sufren problemas de visión o ceguera por falta de vitamina A, entre otros ejemplos. Por otra parte, mil millones de personas consumen demasiadas calorías y son obesas.

La “revolución verde”, basada en aumentar el rendimiento de pocos cultivos, promover la uniformización de los campos con semillas híbridas, mecanización y uso intensivo de agrotóxicos produjo más volumen de comida, pero menos variada y que cada vez alimenta menos. Al mismo tiempo favoreció la concentración del comercio agroalimentario en una veintena de corporaciones trasnacionales que monopolizan desde las semillas y los agrotóxicos hasta la distribución y procesamiento de los alimentos.

Además de ser menos nutritivos, esos alimentos contienen cada vez mayor cantidad de residuos de agrotóxicos y químicos, debido a su industrialización y empaque. Son un generador “silencioso” pero continuo y omnipresente de enfermedades, que van del aumento significativo de alergias a efectos más graves como problemas neurológicos, malformaciones de nacimiento, debilitamiento inmune, infertilidad y cáncer. De paso, los agrotóxicos y fertilizantes sintéticos destruyen los suelos y contaminan las aguas.

El cúmulo de este desarrollo enfermo y enfermante son los cultivos transgénicos. Además de basarse en híbridos –a los que se les introduce materiales genéticos de virus, bacterias y especies con las que nunca se cruzarían en la naturaleza–, son resistentes a varios agrotóxicos, por lo que su aplicación masiva deja residuos de esos venenos hasta 200 veces mayores que sus similares convencionales también cultivados con químicos.

A los efectos de los agrotóxicos, los transgénicos suman nuevos impactos por el hecho mismo de la manipulación a la que son sometidos. Por ello, la Asociación Americana de Medicina Ambiental se pronunció en mayo de 2009 exhortando a sus miembros, pacientes y público en general a evitar el consumo de transgénicos.

Obviando estas realidades, muchos gobiernos y organismos internacionales se hacen eco del discurso de las trasnacionales de los agronegocios y nos dicen que se necesita producir mayores volúmenes de alimentos con más agricultura industrial y transgénica para “resolver” el hambre en el mundo. Digamos: comer mal, pero comer algo. Sin embargo, tampoco eso sucede. Aunque cada vez se producen mayores cantidades de alimentos, paralelamente aumenta el número de hambrientos y desnutridos. Más cantidad no significa que llega a los que lo necesitan. Por el contrario, debido a que los alimentos se transforman cada vez más en mercancías en manos de empresas, cada vez hay más pobres y hambrientos que no pueden pagarlos.

La solución real está justamente en lo contrario: que la producción de alimentos sea local y diversificada, en manos de campesinos y agricultores de pequeña escala que usan semillas locales y brindan alimentos sanos y nutritivos, que no sólo se alimentan a sí mismos, sus familias y comunidades (la mitad de la población mundial), sino que también producen la mayor parte de los alimentos que se consumen dentro de sus países. Al no cegarse con la alta producción de un solo cultivo y no usar agrotóxicos favorecen la cosecha de muchas otras variedades en conjunto con cada cultivo, fuente de muchos otros nutrientes.

Fuente: Silvia Riberio, Investigadora del Grupo ETC.

Médicos que cobran de los laboratorios.

Los laboratorios farmacéuticos en parte por dar una imagen de transparencia, en parte porque son obligados por algunos gobiernos, están revelando información acerca de sus pagos, “incentivos”, a los médicos. Hace unos días el periódico en Internet ProPublica (uno de los ejemplos de periodismo independiente en la red financiado por sus lectores) reveló los emolumentos cobrados por numerosos médicos de  siete compañías: GlaxoSmithKline (GSK), AstraZeneca, Eli Lilly, Merck, Pfizer, Johnson & Johnson y Cephalon.

Más de 17.000 proveedores de atención sanitaria, la mayoría de ellos doctores, aceptaron pagos de esas siete compañías desde 2009. Más de 350 de ellos cobraron más de 100.000 dólares durante 2009 y 2010, observa Consumer Report43 obtuvieron más de 200.000 dólares y dos médicos llegaron a recibir más de 300.000 dólares. Como observa PMFarma,

“si ahondamos en esos datos, podremos observar más allá, como por ejemplo el hecho de que alrededor de 250 de los médicos que recibieron pagos fueron sancionados por las autoridades y 40 fueron advertidos por la FDA por falta de ética profesional, perdieron privilegios hospitalarios o fueron declarados culpables de ciertos delitos”.

Una historia señala que GSK gastó más en honorarios por dar conferencias para Avidart, su fármaco para la próstata, que para cualquier otro tratamiento. Boston Globe encontró que los médicos e investigadores de la Escuela Médica de Harvard cobraron el 45% de los 6,3 millones de dólares pagados a los médicos de Massachussets.

Fuente: Miguel Jara

Demanda contra el Banco de Santander

Neoliberalismo para todos.

Nos han convencido: el neoliberalismo es nuestro camino. Fracasado el comunismo, el mundo ha abrazado el sistema de libre mercado llevado hasta sus últimas consecuencias. O no tanto. Todavía se puede perfeccionar el modelo. De haber alcanzado la excelencia, no vivirían 4.000 millones de personas (dos tercios de la población) en situación de extrema pobreza, muriendo literalmente de hambre por los rincones del planeta. Ni pagarían los privilegiados ciudadanos occidentales –restringiendo su nivel de vida y sus derechos adquiridos– los daños económicos que no han provocado. Urgen, por tanto, soluciones nuevas e imaginativas que proponer a los políticos –nuestros representantes–, quienes, por afinidad ideológica u obligación, acatan e imponen los dictados neoliberales. Nos hemos enamorado todos de la libertad desbocada y queremos disfrutarla al máximo. Si la palabra justicia –imprescindible antaño en el concepto– puede provocar urticaria, atengámonos a las reglas empresariales. Y logremos libertad de hablar, crear, creer, vender, comprar, negociar… y hasta comer para todos.

Existen posibilidades de beneficio hasta ahora inéditas. El ciudadano medio no ha caído en la cuenta de que, cada vez que presta atención a un anuncio o adquiere lo propuesto, está colaborando en un negocio. Ninguna ética empresarial aceptaría que en la cadena productiva quedara sin cobrar alguno de los integrantes del proceso. Por tanto, el consumidor debe hacer valer su papel activo en los rendimientos del proveedor y exigir remuneración por cada impacto publicitario, por cada acto de compra. Una cantidad siquiera testimonial, pero irrenunciable, que compensara el tiempo y recursos invertidos.

Del mismo modo, quienes nos vemos impelidos –sólo por vivir despiertos– a atender, en los medios informativos y por doquier, la propaganda de una ideología destinada (casi exclusivamente) a generar ganancias privadas, debemos obtener participación en las plusvalías. ¿Alguien negaría el pago al hombre anuncio que promociona un producto en la calle? ¡Cuanto menos a quienes, gratis hasta ahora, consolidamos el modelo que a otros aprovecha suculentamente! Oír, repetir, gastar energía en algún caso requiere devengos. Debemos preguntar: ¿cuánto pagas?

El Estado adelgaza en el nuevo orden mundial. Y en curiosa amalgama, se hace más fuerte para reclamar el cumplimiento de sus postulados y castigar la disidencia. Desde los países de la UE –controlados por Bruselas– a los Estados y los gobiernos autónomos. Los servicios públicos se alquilan a empresas privadas con ánimo –y recaudo– de lucro. ¡Cobremos por usarlos! De nuestra participación depende su cuenta de resultados. Decidir en un sentido u otro para cualquier acto de nuestra vida –desde beber un vaso de agua a tomar un avión, acudir a un hospital o estudiar en determinado colegio–, todo, nos convierte en valores económicos a postular en el mercado. Seamos emprendedores. Hay materias primas aún sin explotar: el aire. De broma recurrente, ha pasado a cotizar en bolsa, recién privatizado su tránsito para volar. Luego no es una entelequia que llegue a comercializarse como elemento esencial en la respiración. Urge su aprovechamiento social antes de que se anticipen: una cooperativa de ciudadanos gestionándolo lograría ganancias incalculables. Y apenas quedan otros bienes de libre acceso. Aprendamos de los maestros. En realidad, debemos cobrar por cada músculo, por cada neurona que movamos generando ganancias a otros. Y explorar ignotos campos susceptibles de originar réditos.

¡Facturemos por nuestro voto! Si no podemos elegir directamente al FMI, mercados o agencias de calificación, sino a los ejecutores de sus órdenes a favor de negocios particulares, nos cabe exigir una cuota de beneficios.

Estas retribuciones enunciadas equilibrarían un tanto el acceso a la libertad de todos. Y todavía se puede –y se debe– ir más allá. Si la crisis se ha producido, como aseguran los neoliberales extremos, porque el mercado está aún “demasiado regulado”, ¡suprimamos todo control del Estado! Dejémoslo como mero gestor de mínimos servicios. El contable que anota y calla, el árbitro, el comisario de carrera. Ahora bien, nadie con un mínimo de ética admitiría que cada cual accediera al circuito por donde le pareciera. Es decir, que unos tomaran el itinerario desde la parrilla de salida, otros por la mitad y algunos a diez metros de la meta. De ahí, precisamente, nacen los desequilibrios actuales. Se impone, por tanto, hacer tábula rasa. El fin de lograr la libertad absoluta del mercado –y en consecuencia el progreso sublime– justifica algunos sacrificios iniciales. El proceso implicaría, por supuesto, contabilizar todo el dinero y propiedades existentes en el planeta –incluidos los alojados en paraísos fiscales– y repartirlo equitativamente entre los miembros de la población mundial para que cada uno lo utilizara como mejor creyera oportuno. Todos en el mismo punto de partida. Y desde ahí, la competencia en estado puro, y las habilidades personales para incrementar, mantener o perder los activos propios y dotarse de lo preciso para vivir en la forma elegida.

¿Un esperpento? ¿Cuánto más que la realidad que nos circunda? Como tantas otras grandes palabras, libertad ha resultado ser polisémica. Latiendo desde el comienzo de los tiempos, ha servido para crecer y ser mermado, avanzar y defenderse, oprimir y volar. Justicia, igualdad, responsabilidad, egoísmo bailan en su danza de sinónimos al albur de las épocas. Pero nunca como ahora se unió prioritariamente al concepto negocio: actividad para obtener lucro. Dinero… para pagar la libertad. ¿Cuál?

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España.

El Supremo, ¿discrimina?

La igualdad en la ley y, sobre todo, en la aplicación de la ley es un valor democrático fundamental. Es una expresión del respeto a las personas por razón de su dignidad. Pero también es uno de los medios básicos para frenar o impedir el abuso por los poderes públicos mediante actos o decisiones arbitrarias. Así lo proclama el art. 14 de la Constitución y es exigible a todos los poderes públicos. Es un derecho de todos los ciudadanos que tiene una particular relevancia ante los jueces, a los que es exigible la prohibición de cualquier forma de subjetivismo o arbitrariedad que conduzca a la desigualdad de trato de los ciudadanos sujetos a ellos, a un trato que resulte discriminatorio. Y en los procesos contra el juez Garzón, particularmente el derivado de la investigación de los crímenes del franquismo y el de unos supuestos cobros indebidos que le atribuyen los querellantes por razón de unos cursos impartidos en una universidad de Nueva York, concurren serios indicios de la vulneración por el Tribunal Supremo (TS) de dicho principio constitucional.

A cinco meses de la expulsión del juez Garzón de la función judicial, cada vez se hace más patente el trato discriminatorio de que es objeto. En el primero de ellos, es alarmante y reprochable cómo el TS demora injustificadamente el proceso, retrasa varios meses sin fundamento legal la resolución de recursos que debía haber resuelto en varios días y mantiene al juez en una posición de evidente indefensión. Hasta el pasado 8 de octubre no se ha resuelto, desestimándolo, el recurso que a finales de abril interpuso Falange contra su expulsión del proceso. Los meses transcurren con una escasa actividad procesal mientras el juez Garzón continúa expulsado. Todo imputado, cualquier querellado, tiene derecho a que se practiquen “sin demora las diligencias pertinentes” y los trámites procesales siguientes, sobre todo cuando ya se ha acordado la apertura del juicio oral. El juez Garzón también tiene derecho a una tramitación diligente de la causa, derecho que es un contenido esencial del derecho a la tutela judicial efectiva y que el TS le está objetivamente denegando y, por tanto, discriminando.

Este trato desigual es aún más patente en el proceso que instruye el magistrado Marchena, siempre con la oposición del fiscal, por los supuestos cobros en la citada universidad. Los querellantes denunciaron ante el TS al juez Garzón el 12 de junio de 2009. A partir de ahí se suceden actos procesales insólitos en un Estado democrático de derecho. El 15 de dicho mes, el TS acuerda la apertura de una causa penal por los hechos denunciados y el 15 de septiembre acuerda practicar unas “diligencias de prueba” para la comprobación de la denuncia. Todo ello, sin ponerlo en conocimiento del querellado. Ciertamente, estaba facultado legalmente para tomar esa decisión, pero no podía hacerlo sin informar de ella al juez Garzón. El TS actuó, pues, de forma oculta desconociendo un derecho fundamental reconocido en la ley procesal penal: “La admisión de denuncia o querella y cualquier otra actuación procesal de la que resulte la imputación de un delito contra persona o personas determinadas, será puesta inmediatamente en conocimiento de los presuntamente inculpados”. Precepto ignorado por el TS en perjuicio del derecho de defensa del juez Garzón. Finalmente, el 28 de enero de 2010 se admite a trámite la querella y comienzan las investigaciones del instructor Marchena.

El TS lleva, pues, investigando al juez Garzón por esta causa trece meses, lo que revela una preocupante impericia investigadora por más que Marchena, en el Auto de 9 de septiembre, atribuya la dilación de una investigación injustificable al “desgobierno contable” de la referida universidad. Incapacidad instructora que llega al extremo de acordar una medida absolutamente desproporcionada y vulneradora de derechos: ordenar a la Guardia Civil investigar indiscriminadamente todas las cuentas del juez Garzón durante un año. Mientras tanto, se sabe que una asociación judicial en 1989, percibió, naturalmente en pesetas, “generosas aportaciones”, por decirlo en los propios términos del TS contra el juez Garzón, de varias entidades de crédito: 500.000 de la Caja de Ahorros de S. Sebastián, 200.000 de la Caja de Ahorros de Guipúzcoa y 1.000.000 de la Caja de Ahorros de Madrid. Los jueces así beneficiados lo fueron, como todas las asociaciones de jueces y fiscales durante 25 años, por razón del “cargo público que desempeñaban” como razona el TS para justificar el reproche penal al juez Garzón. Así sigue ocurriendo y nadie ha abierto un proceso penal contra los jueces o fiscales que formularon la solicitud de la aportación y se beneficiaron de ella.

Pero hoy, además, ya está funcionando el “Club Banesto Justicia” para jueces y fiscales. Una oferta de cuentas corrientes con un “atractivo interés al 1,25%, sin comisiones de administración ni mantenimiento”, una “hipoteca bonificada, sin comisión de apertura, y con un tipo de interés inicial de Euribor + 0,65% y que, en función de los productos contratados, puede verse reducido hasta un mínimo de Euribor+ 0,40%”, préstamos personales “hasta 72 meses al 7,90%”, y otras ventajas como “leasing mobiliario e inmobiliario”, ”con un gran tratamiento fiscal”, y así sucesivamente. Es un ejemplo de cómo la magistratura es cuidada por los poderes económicos. Y una muestra de un trato desigual, que es más reprochable al TS que, objetivamente, se perfila como un poder incontrolado e incontrolable. Grave problema para nuestro sistema democrático.

Carlos Jiménez Villarejo – Consejo Científico de Attac España. Ex fiscal Anticorrupción.

Las peripecias de la Deuda Pública española.

2010 está resultando un ejercicio complicado para el gobierno de España y también para las restantes administraciones públicas. Desde el gobierno se trató de hacer frente en 2008-2009 a las consecuencias de la crisis practicando políticas anticiclicas de inspiración keynesianas. Dichas políticas se apoyaron en los denominados “estabilizadores automáticos” y en un mayor empuje del gasto público. Los planes de estimulo de la construcción no residencial, desarrollados a través de los ayuntamientos, financiados por el gobierno de España, pretendieron corregir en parte el hundimiento del sector de la construcción, verdadero responsable del intenso descenso del empleo en la economía española.

Pero en 2010 ha crecido la “burbuja” de la deuda pública a nivel mundial. En este ejercicio se han colocado volúmenes masivos de emisiones de deuda pública, derivados de la financiación de las actuaciones anticíclicas anteriores y del saneamiento de entidades financieras afectadas por la crisis. Tras dos ejercicios de aparición de un déficit publico elevado, la deuda pública española (administración central, autonomías y ayuntamientos) se situaba a fines de 2009 en un nivel (53,2% del PIB) inferior al de la media de la Eurozona (79%)

Los problemas crecieron al conocerse el alcance del déficit público de España, el -11,2% del PIB en 2009, lo que creó alarmas de nuevos aumentos importantes de la deuda pública. A lo anterior se añadió el fuerte endeudamiento alcanzado por hogares y empresas en España. El auge inmobiliario de 1997-2007 se financió complementando los depósitos bancarios con apelaciones a los mercados mayoristas de dinero. Los intensos déficits externos de la fase de auge (que alcanzaron el -10% del PIB en 2007) se financiaron acudiéndo masivamente al ahorro exterior. Las exigencias de nuevas emisiones en 2010 derivadas de dicho endeudamiento se plantearon en un momento de fuerte presión de demanda sobre los mercados de capitales.

El endeudamiento exterior privado pesó, pues, sobre la situación de la deuda pública española. La grave crisis griega de la primera mitad de 2010 afectó a los países con mayores déficits públicos y puso en dificultades a la Eurozona. El escenario de retorno a un déficit público del 3% del PIB en 2013 previsto por el gobierno español pareció insuficiente a los organismos económicos internacionales. El Ecofin de la primera semana de mayo de 2010 forzó a adoptar medidas reductoras del déficit de impacto más inmediato que las previstas inicialmente. En este contexto, el diferencial de la deuda española a diez años con la deuda alemana creció desde el 0,84% en abril de 2010 hasta aproximarse al 2% en mayo. El coste de las emisiones de deuda española a 10 años aumentó así en un 17% entre abril y junio de 2010 (Ver gráfico).

En 2009 no solo habían registrado fuertes descensos las recaudaciones de los principales tributos en España, sino que se anticiparon recursos desde el gobierno a autonomías y ayuntamientos sobre la base de unos ingresos fiscales que no tuvieron lugar. La administración general del estado absorbió en principio los déficits de las restantes administraciones públicas.

En los meses de mayo y junio de 2010, en lo peor de la crisis de Grecia, no solo hubo problemas de colocación de deuda pública en los mercados de capitales, sino que también tuvieron dificultades las emisiones procedentes del sector empresarial de la economía española. Los mercados no se tranquilizaron para España hasta que se publicaron los resultados de las pruebas de “stress” realizadas a bancos y cajas de ahorros a fines de julio. Dichas pruebas evidenciaron una situación de solvencia suficiente de dichas entidades ante eventuales coyunturas problemáticas. El diferencial citado bajó hasta una media de 1,66 puntos porcentuales en agosto de 2010.

El aumento del déficit público irlandés complicó de nuevo en septiembre y octubre de 2010 la situación de los mercados. La deuda española mantuvo el tipo en principio, pero el anuncio a 30 de septiembre de que la Agencia Moody había rebajado la calificación de dicha deuda, desde el nivel Aaa al de Aa1, elevó el diferencial mencionado hasta un 1,80% y endureció la captación de recursos para España en los mercados de capitales.

Tres fueron las razones de Moody para la rebaja: las débiles expectativas de crecimiento de la economía española para los próximos años, el deterioro de la fortaleza financiera del gobierno de España, afectado por el empeoramiento de la situación de la deuda de las autonomías, y las posibles dificultades para atender las obligaciones derivadas de los mayores niveles de deuda que se avecinan. Moody ha estimado en 160.000 millones de euros las emisiones brutas de deuda española en 2011.

El ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, dijo en una ocasión que de mayor le gustaría ser mercado de bonos, por su enorme poder. La reacción del gobierno español implica un cambio radical de política económica. Ello ha supuesto, entre otros aspectos, un abrupto recorte del gasto publico, corriente y de inversión, unas elevaciones moderadas de los impuestos indirectos, la reducción o estabilización de algunas prestaciones sociales (véase pensiones) y unas reformas “duras” en el mercado de trabajo y en el sistema financiero. Ello implica un giro de 180 grados en el perfil de la politica económica seguida por el gobierno socialista hasta el primer trimestre de 2010.

No es esta la primera vez que un gobierno socialdemócrata debe de efectuar un fuerte ajuste ante una situación complicada frente al resto del mundo. La cuestión descansa en la necesidad de mantener el rigor de la política económica, a la vez que se intenta lograr que los costes del ajuste se repartan de forma equilibrada entre los diferentes estratos sociales, mientras se impulsa la salida de la crisis y el avance hacia un modelo productivo mas diversificado. Se trata de una tarea difícil, pero no imposible.

Julio Rodríguez López – Consejo Científico de ATTAC España.

Vuelta de tuerca a la gran banca.

Los centinelas del sistema financiero, los mismos que no advirtieron que el mayor descalabro económico en décadas crecía ante sus ojos, enviaron esta semana al G-20 el documento que sintetiza su propósito de enmienda. Como ya anunció hace algo más de un mes el Comité de Basilea, el organismo que los reúne, los supervisores exigirán a las entidades financieras que acumulen mucho más capital de calidad (acciones y reservas) para limitar así las inversiones arriesgadas y tener con qué afrontar las pérdidas en futuras crisis. Pero en el cuadro que resume las nuevas exigencias a la banca falta algo: los requisitos adicionales que se impondrán a las entidades más influyentes en el sistema, aquellas capaces de arrastrar en su caída a las finanzas mundiales.

Es una ausencia llamativa, más aún cuando la crisis financiera se precipitó en septiembre de 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers, una entidad que, por su tamaño y por su penetración en los mercados financieros, se ganó a pulso el adjetivo de “sistémica”. La inmensa mayoría de los analistas coincidieron en señalar como un error mayúsculo aquella decisión del Gobierno de EE UU, que dejó caer al banco de inversión. Y, desde entonces, las autoridades nacionales intervinieron con presteza, y con miles de millones de dinero público, ante cualquier situación similar. Y, en paralelo, creció el consenso de que había que forzar a las “entidades sistémicas” a ser más prudentes que el resto.

La dificultad de llevar a cabo este propósito, que los gigantes del sector miran con lupa, ha llevado al Comité de Basilea a desgajar este delicado debate del documento con las nuevas reglas de solvencia. Mientras los ministros de Economía de países avanzados y emergentes ya han podido analizar este fin de semana en Corea del Sur las propuestas generales para elevar los requisitos de capital y liquidez, bautizadas como Acuerdo de Basilea III, el comité de supervisores se ha dado todavía un puñado de semanas más para fijar los criterios “cuantitativos y cualitativos” que permitirán esclarecer cuáles son “entidades sistémicas” y cuáles no. Y hasta mediados de 2011 para definir qué requisitos adicionales deberán cumplir.

La primera parada del debate se antoja ya problemática. Los grandes bancos, que tienen todas las papeletas para ser incluidos en la lista de “entidades sistémicas” (en España, Banco Santander y BBVA están en todas las quinielas), ya han desplegado una batería de argumentos para desarmar la idea de que a mayor tamaño, mayor riesgo. Como botón de muestra, la tribuna que el vicepresidente del Santander, Alfredo Sáenz, publicó en el diario económico Financial Times, 24 horas después del anuncio del Comité de Basilea.

“El foco se ha puesto en un recargo en forma de mayores requisitos de capital a las entidades que se definan como sistémicamente significativas. Pero es un punto de vista demasiado limitado”, afirma en la tribuna el ejecutivo del banco español. Sáenz pone el acento en dos ejemplos (el británico Nothern Rock o la crisis generada por pequeñas entidades estadounidenses a finales de los ochenta) para destacar que la dimensión no siempre es un factor decisivo. Y plantea que, en vez de un recargo de capital a las grandes entidades por su influencia sistémica, se establezca un recargo para todas las entidades, y que sean los supervisores los que gradúen su cuantía según sea la gestión de riesgos (nivel de endeudamiento, política de bonus a los directivos, solvencia, diversidad del negocio, etcétera).

Vicente Cuñat, profesor en la London School of Economics, aprecia buena parte de la argumentación del consejero delegado del Santander, y, por extensión, de la gran banca. “El tamaño, la estructural legal de una entidad o el tipo de negocio no bastan para definir qué es una entidad sistémica, es algo que cambia en el tiempo”. Para ilustrarlo, Cuñat se fija en la experiencia española, que Sáenz optó por no citar en su tribuna. “En España, por el momento en que ocurrió, con la crisis financiera ya muy desarrollada y la preocupación de los mercados, Caja Castilla-La Mancha fue tratada como una entidad sistémica y se intervino, pese a ser una caja pequeña”, recuerda.

Para el profesor de la London School of Economics, “dar una vuelta de tuerca adicional a los grandes bancos” por su influencia en el sistema financiero, además de obviar otros posibles focos de riesgo, podría tener “un efecto negativo sobre la concesión de créditos”. Es este un argumento que emplea a menudo el sector y que el Comité de Basilea rebate, pero que, tras la acumulación de nuevos requisitos generales a la banca, plasmados en el Acuerdo de Basilea III y en las distintas normativas nacionales, vuelve a ganar fuerza.

El Acuerdo de Basilea III, que debe ser refrendado por los líderes del G-20, triplica la ratio de capital de mayor calidad (del 2% al 7% de los activos ponderados por el riesgo de cada operación) que se exigirá a las entidades financieras. Y obligará a los bancos a conservar suficiente liquidez tanto para afrontar un colapso súbito de los mercados, como para cubrir los desfases que puedan surgir por financiarse a corto plazo de forma recurrente para sostener inversiones a largo plazo. Pero también dio un generoso periodo de tiempo al sector para acomodarse a la nueva situación: los nuevos mínimos de capital se aplicarán de forma gradual desde 2013 y no se exigirán de forma completa hasta 2019.

Está por ver si el Comité de Basilea es capaz de salir con buen pie del propósito de definir qué es una entidad sistémica. Fuentes del sector recalcan que podría incluso tener un efecto contraproducente: dar el apellido de sistémica a una entidad es sinónimo, en el mercado, de dar una garantía de que esa entidad será rescatada por las autoridades nacionales en caso de zozobra. Es decir, que su incentivo a tomar decisiones más prudentes sería entonces mucho menor, ya que esa garantía implícita (una triple A en toda regla) les facilitaría tomar dinero en el mercado.

Sobre la vuelta de tuerca adicional que el Comité de Basilea dará a mediados de 2011 hay pocas pistas aún. Los supervisores se inclinan por aplicar a las entidades que finalmente entren en el saco de “sistémicas”, recargos sobre los nuevos y más estrictos requisitos de capital -medios financieros especulan con un 2% adicional-. Además, el Comité de Basilea medita obligar a transformar la deuda emitida por los gigantes del sector en acciones, en caso de crisis, ya sea mediante cláusulas en los contratos (capital contingente) o mediante intervención de los supervisores (deuda bail-in). El objetivo es que las grandes entidades tengan más capacidad de absorber pérdidas y que no sean necesarias (o no tan masivas) las inyecciones de capital público para evitar un colapso del sistema.

Alejandro Bolaños – El País


Ignacio Ramonet: «Las cosas solo cambian si la sociedad dice basta».

Elianne Ros – El Periódico

En un pequeño y luminoso despacho de la calle Stephen-Pichon, en el distrito 13 de París, cerca de la Plaza d’Italie, Ignacio Ramonet dirige la edición española de Le Monde Diplomatique. Las estanterías repletas de libros están salpicadas de fotografías. Testimonios de los viajes y las inquietudes del periodista de origen gallego. Ramonet aparece en ellas acompañado del líder cubano Fidel Castro, del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, o de tres guerrilleros de Chiapas. A los 67 años mantiene intacta su curiosidad por el mundo y su voluntad de convertirlo en un lugar mejor.

El Premio Antonio Asensio de Periodismo le ha sido concedido por su labor como intelectual, pero también por su voluntad de cambiar el mundo, por su compromiso social. ¿Qué representa este reconocimiento para usted?

-Recibir el Premio Antonio Asensio de Periodismo es un gran honor, no solo por su seriedad, sino también porque reconoce toda mi labor, y no camufla la faceta de activista.

¿Qué es para usted el periodismo?

-Creo que llega un momento en que el periodista no debe limitarse a reflejar una situación, debe hacer propuestas. Como actor intelectual puede sugerir pistas para buscar soluciones. Eso es lo que he pretendido con la creación de Attac o del Foro Social Mundial.

Se muestra muy crítico con los medios de comunicación. ¿Cuál cree que debe ser su papel en la era de internet?

-No es casualidad que Superman, Spiderman o Tintín fueran periodistas. Pero hoy el periodista ya no es un héroe. Para la gran mayoría la situación laboral se degrada, e internet ha provocado una crisis de identidad. Los medios dominantes son las redes sociales. Hoy hay un discurso que consiste en decir que todo el mundo es periodista.

¿Cuáles son los efectos de esta transformación en la sociedad?

-Internet está produciendo un fenómeno que yo llamo la inseguridad informativa. Está lleno de informaciones falsas y de rumores, que a partir del momento en que un medio creíble las reproduce se convierten en verdades, como ocurrió con el famoso rumor de la crisis del matrimonio Sarkozy. Luego estamos inmersos en una carrera por la inmediatez, que no siempre es sinónimo de calidad. Hay problemas nuevos, pero no creo que haya habido nunca una edad de oro del periodismo, siempre ha sido difícil ejercerlo.

¿Somos víctimas de una sobredosis de información?

-Se produce hoy lo que llamo la censura democrática. En realidad todos estamos tan asfixiados de información, tenemos tanta, que no sabemos cuál es la que falta. Es decir, no tenemos ni tiempo de preguntarnos cuál es la que no nos dieron. Antes, entre la información y la opinión pública había la barrera del poder. Hoy se ha construido una nueva barrera, que paradójicamente es la de la información. Hay un muro en el que la información no deja pasar la información.

En su último libro, La catástrofe perfecta, dice que la crisis financiera nos brinda una oportunidad para cambiar el sistema, siempre que no se caiga en las actitudes del pasado. ¿No es justamente eso lo que está pasando?

-Cuando se produjo el crac financiero, muchos analistas pensaron que después de un desastre de tales dimensiones no podía volver a reproducirse un capitalismo en el que los mercados actuaran sin ley. Y, sin embargo, para gran sorpresa de los propios dirigentes que dijeron que había que refundar el sistema, hoy estamos ante el mismo tipo de capitalismo.

¿Los estados no pueden hacer nada para remediarlo?

-Claro que sí, curiosamente Europa apuesta por una política de austeridad para defender ante todo la fortaleza del euro. En cambio, Estados Unidos opta por una política más neokeynesiana, primando la inversión pública para crear empleo. Es paradójico que el comportamiento de Europa sea más neoliberal que el de Norteamérica.

En Europa parece que la única solución a la crisis económica pasa por los recortes sociales.

-Habrá que ver qué pasa en Francia. No sería la primera vez que la sociedad se subleva, tiene esa especialidad histórica. Si los franceses consiguen detener la reforma de las pensiones, ¿qué pasará en los demás países? Eso puede estimular la resistencia social. La crisis tiene varias fases, la bancaria, la industrial y la social. Ahora estamos de lleno en este periodo, que será largo y penoso.

¿Y cómo ve usted la situación en España?

-Es diferente que en Francia. Tiene el doble de parados -un 20% es muchísimo-, pero también hay más solidaridad familiar y más economía sumergida. El desastre social es enorme, y una gran parte de los ciudadanos está bajo el choque del cambio de orientación del Gobierno. De la noche a la mañana ha cambiado la política de ayuda pública para acatar la del eje franco-alemán, que en realidad es la que marca Alemania. Muchas personas están desconcertadas, y temo que esto se traduzca en una abstención aún mayor en las elecciones y un aumento de la xenofobia, como está sucediendo en muchos países de Europa.

De hecho, en su libro, usted alerta del riesgo de que surjan nuevos Hitler o Stalin.

-En general, las grandes crisis llevan al poder a personajes autoritarios, antidemocráticos, salvadores de la patria que no necesitamos. Las crisis hacen ansiar soluciones sencillas para un mundo complicado, y no hay soluciones sencillas.

¿Cual cree que puede ser la salida del capitalismo ante la actual situación de la economía mundial?

-El capitalismo siempre ha funcionado en base a la articulación del mercado con el Estado. En 1980 triunfó la idea de que el mercado no necesitaba al Estado. Al final de cada ciclo se buscaba una solución razonable, keynesiana, pero siempre se volvía a caer en la tentación del mercado salvaje, y la explosión de cada burbuja era peor que la precedente. No hay ninguna razón para creer que un mercado desbocado no nos lleve a un desastre peor.

¿No aprenderemos nunca?

-El sistema no puede ir de burbuja en burbuja. De cada 10 euros, nueve los crea el sistema financiero y solo uno el sistema de producción. Somos un coche de carreras que circula sin control y a toda velocidad. La esperanza es que la gente diga basta. Hasta ahora ha reaccionado de forma extremadamente serena y sumisa. Lo que está pasando en Francia puede ser un detonante para el resto del mundo, puede generar una revolución. Solo cambiaremos las cosas si la sociedad se subleva y dice basta.

¿Cómo explica la explosión de cólera de los franceses? ¿Se debe solo a la reforma de las pensiones?

-Esta reforma ha sido la gota que ha colmado el vaso de un malestar general por el endurecimiento de la vida cotidiana. Detrás de la prolongación de la edad legal de la jubilación la gente ve una nueva vuelta de tuerca en la precarización del trabajo. Además de las consecuencias de la crisis, ha cristalizado una irritación creciente contra la política de Nicolas Sarkozy.

¿A qué se debe esta desafección de los franceses hacia Sarkozy?

-No es tanto por su política de derechas, sino por una actitud que se percibe como soberbia y prepotente, el llamado espíritu de Fouquets [el restaurante de lujo de los Campos Elíseos donde el presidente celebró su victoria electoral rodeado de un puñado de amigos ricos y famosos], que tiene su máxima ilustración en el caso Bettencourt [la heredera de L’Oréal, la mujer más rica de Francia, acusada de evasión de impuestos, habría financiado de forma ilegal la campaña de Sarkozy].

A diferencia de otros presidentes franceses, Sarkozy se muestra inflexible ante la presión de la calle. ¿Qué consecuencias puede tener su posición?

-Su actitud es irresponsable. Se ha producido una bifurcación, y los dos caminos son malos. Una vía es que Sarkozy consiga hacer lo mismo que hizo Margaret Thatcher en Gran Bretaña: romper el espinazo a los sindicatos. La otra lleva a un endurecimiento del movimiento social que puede desembocar en una parálisis del sistema. La situación se les puede escapar de las manos a los agentes sociales y conducir a una situación de gran violencia.

En su libro augura el fin de la hegemonía de Estados Unidos y el desplazamiento del eje geopolítico a la zona asiática. ¿Qué consecuencias puede tener esa transformación desde el punto de vista de los derechos humanos?

-En China el sistema económico actual es el capitalismo más salvaje. No es deseable que, tal como funciona, pase a ser la matriz del mundo. Pasaríamos de un mundo malo a uno peor. China no puede seguir así, no puede mantener dos dinámicas contradictorias. No se puede mantener fija la estructura política y dinámico el desarrollo de la sociedad. Inevitablemente se romperá un eslabón de la cadena, y esto pasará más pronto que tarde.

¿Se puede abrir un nuevo foco revolucionario?

-No necesariamente debe ser una revolución desordenada. Al mundo no le interesa que se abra un nuevo espacio de caos. China puede evolucionar transformando sus instituciones.

Para reducir las diferencias entre los países ricos y los pobres usted propuso la tasa Tobin. ¿Continúa siendo una solución válida?

-Estoy convencido. En el mundo, lo que se compra y se vende más no es el petróleo o el trigo, es el dinero. Una gran parte de las actividades financieras las genera el mercado de divisas. Tobin propuso que cada Estado creara una tasa de 0,1% sobre cada transacción para frenar el movimiento especulativo. Sobre este principio, yo propongo una tasa que vaya a un fondo gestionado por la ONU destinado al desarrollo de los países del sur. Se calcula que si solo hablamos del mercado de divisas este fondo tendría cada año unos 30.000 millones de euros. Las Naciones Unidas calculan que 12.000 millones al año serían suficientes.

¿Pero en un contexto de crisis una medida así no es mucho más difícil de aplicar?

-Cuando se creó el IRPF todos decían que era una catástrofe, y lo mismo pasó con el IVA. Si hoy la principal riqueza la crean las finanzas es indispensable que exista algo, un impuesto al valor añadido. Si es sobre el mercado de divisas, la suma sería tan importante que los estados podrían dedicar una parte a políticas sociales. Por ejemplo, a financiar las pensiones.

Después de las grandes movidas de principios de la década da la impresión de que el movimiento altermundialista está estancado.

-Hemos entrado en otra fase. La palabra altermundialismo surgió del lema del Foro Social Mundial, Otro mundo es posible. Algunas de las propuestas, que parecían muy revolucionarias, como la tasa Tobin, han acabado cuajando. Aún no se aplican pero hoy hasta Sarkozy defiende la medida.

Reino de España: cambio de gobierno para un proyecto neo-felipista.

El cambio de gobierno no ha podido ser más claro en su mensaje central: mantenimiento del equipo económico neoliberal, y reconstrucción de un proyecto político del PSOE de la mano de Alfredo Rubalcaba sobre la base de una alianza con la derecha vasca y canaria (PNV y CC), abierta a la incorporación de la derecha catalana (CiU) tras la previsible victoria de ésta en las elecciones autonómicas catalanas del próximo 28 de noviembre. La pregunta es: ¿hasta qué punto es viable este proyecto?

El resultado de la huelga general del 29 de septiembre, que fue analizado ampliamente en Sin Permiso, mostró la desafección de la base social trabajadora que había sostenido el proyecto político de Zapatero, defintivamente pulverizado y aventado tras las medidas económicas abiertamente neoliberales del 9 de mayo. Los diez millones de huelguistas tuvieron su reflejo en las encuestas de opinión: una caída de 14,5 puntos en la intención de voto. A partir de ahí, el desarrollo de la crisis política del Gobierno no ha podido ser más rápida y contundente: victoria en las primarias internas del PS de Madrid de Tomás Gómez frente a la candidatura de Ferraz, apoyada por Zapatero; declaración del Cercle d´Economia de Catalunya, resumida por La Vanguardiacon el titular: “La burguesía catalana rompe con Zapatero”; el atronador abucheo que le dedicó la extrema derecha en el desfile militar del 12 de octubre; las descaradas declaraciones de Barreda, un barón castellano-manchego del PSOE, exigiendo una rápida transición a lo que ha dado en llamarse “poszapaterismo”; en fin, las dolorosas dudas manifestadas por el FMI sobre el proyecto de presupuesto para el ejercicio 2011 y la sugerencia de la necesidad de un Plan B de nuevas medidas de austeridad…

En veinte días, las consecuencias del definitivo descrédito ante su propia base social se han traducido en señales, no de los mercados –que por la colocación de la deuda y su estabilidad han mostrado cierta satisfacción con las medidas adoptadas el 9 de mayo—, sino de los sectores de la gran burguesía y de la propia nomenclatura del PSOE ante el peligro de que la fuerte polarización social tras la huelga, sumada a la evidente descomposición del Gobierno y a la perspectiva de una probable victoria del PP en las elecciones de 2012 empujasen a la radicalización de la resistencia social a medio plazo y a la progresiva apertura de un gran espacio político a la izquierda del PSOE. Las imágenes de la huelga general en Francia, que dura más de una semana, han sido el amedrentante telón de fondo de estas cavilaciones.

El Gobierno Rubalcaba-Salgado

A todo ello ha buscado responder el cambio de Gobierno, no por previsto menos sorprendente en su alcance y su profundidad: es un giro que pretende sentar las bases de un nuevo proyecto político. Aunque su determinación corresponde constitucionalmente a Zapatero –que parece recuperar, aunque sea efímeramente, la iniciativa política—, es evidente que detrás se encuentra el sólido Alfredo Rubalcaba, convertido desde su triple mandato de Vicepresidente primero-portavoz del Gobierno, ministro del interior y secretario general del grupo socialista en el Congreso, en un igual con más poder y mucha mejor valoración pública que el desvaído y errático presidente del Gobierno.

El nuevo proyecto se basa, en realidad, en una vuelta al pasado: al esquema de alianzas del final del “felipismo” con las burguesías vasca y catalana, más o menos pretendidamente inspirado en el “prietismo” de los años 30. A esa alianza del tardofelipismo vienen ahora a incorporarse la canaria y, de manera menos confesable, la navarra. Pero para un adecuado reparto de papeles, ese esquema exige que PNV y CiU gobiernen en Vitoria y en Barcelona, como ya lo hacen CC y UPN en sus respectivas comunidades. Lo que acarrea, huelga decirlo, el sacrificio de los partidos socialistas vasco, catalán, canario y navarro, condenados a la subalternidad política. Es verdad que este esquema podría asegurar la estabilidad parlamentaria hasta 2012 y garantizar la aplicación del durísimo programa de austeridad y ajuste neoliberal. Pero es una condena segura de cara a las elecciones generales al erosionar de mala manera el bloque social de las izquierdas y su articulación política. (Se puede observar que el diario El País ha mantenido durante los años del zapaterismo la necesidad de esta orientación política en su línea editorial; no puede, pues, sorprender su satisfacción con el cambio de Gobierno.)

El equipo económico que dirige desde la Vicepresidencia segunda Elena Salgado es el segundo pilar del proyecto, que busca tranquilizar a los “mercados”, bajo la atenta vigilancia de la Comisión Europea,  respecto de la coherencia neoliberal de los presupuestos de 2011. Unos presupuestos que incrementan los estímulos económicos y las transferencias al sector empresarial, y no sólo no tocan fiscalmente a los rentistas inmobiliarios y financieros, sino que bloquean cualquier subida fiscal con mínima progresividad: idóneos para ganarse a los representantes políticos de las distintos estratos socioeconómicamente dominantes y de las varias oligarquías autonómicas sobre las que pretenderse levantarse la política de alianzas concebida por Rubalcaba. Lo que no aseguran estas políticas es estabilidad social. Al contrario: la contrarreforma del mercado de trabajo y de las pensiones han abierto en toda Europa un nuevo ciclo de luchas sociales. En el Reino de España, las cifras de paro previstas en los presupuestos del 2011 son el 18,9%, con tasas de crecimiento del PIB por encima del 1,5% —que ya han descartado todos los analistas económicos y el FMI, para reducirlas al 0,6%—, y no hay que descartar que estas políticas de austeridad provoquen no solo una muy débil recuperación sin empleo, sino incluso una segunda zambullida en la recesión. Es lo que ha ocurrido en Estados Unidos, obligando a la Reserva Federal a un cambio radical de orientación, a desatar una guerra financiera mundial de divisas y a volver a pensar en políticas económicas anti-cíclicos.

¿Recuperar la base social perdida?

Junto a estos dos pilares fundamentales del nuevo proyecto, que definen al Gobierno como Rubalcaba-Salgado,  se observa también un intento activo de cerrar cualquier espacio a la izquierda del PSOE. La designación de Valentín Gómez al frente de la cartera de trabajo busca reabrir el diálogo social, con concesiones limitadas en el terreno de la reforma de las pensiones, frente a la perspectiva de resistencia sindical y social prolongada que han abierto las direcciones de CC OO y UGT. La entrevista publicada hoy en El País con el nuevo ministro de trabajo (1) no deja lugar a dudas sobre las líneas rojas que le han sido impuestas. No ha pasado eso desapecibido tampoco para los sindicatos de clase. El análisis del cambio de Gobierno de CC OO –que reproduce hoy Sin Permiso– y las declaraciones de su secretario federal Toxo son un reflejo de que existe una consciencia cabal del callejón sin salida en que podría meterles esta oferta de concertación social del nuevo gobierno.

Algo parecido puede decirse del nombramiento de Rosa Aguilar como ministra de agricultura y medio ambiente, cuyo objetivo evidente es cooptar cualquier recomposición del ecologismo político como componente esencial de un proyecto de izquierda alternativa. Limitaciones personales aparte, no es aventurado augurar que sus limitaciones políticas no tardarán mucho en verse: bastará estar atentos en las próximas semanas al reto decisivo de la cumbre de Naciones Unidas contra el cambio climático de Cancún y a la correspondiente  presión de las eléctricas a favor de la energía nuclear, con debate incluido sobre el almacenamiento de residuos.

La salida del Gobierno de la Vicepresidenta, primera María Teresa Fernández de la Vega, Moratinos, ministros de Exteriores y Cooperación, y Espinosa, de Agricultura –los tres que en los debates previos a mayo habían mostrado abiertamente dudas y reticencias sobre la eficacia y conveniencia del giro neoliberal—, es el símbolo del agotamiento del propio zapaterismo como proyecto político y del desplazamiento a la derecha del nuevo gobierno, abandonada toda posibilidad o pretensión de recuperar su naturaleza “equilibrista” entre los intereses encontrados de clase. La política de coordinación y comunicación del Gobierno recaen en Rubalcaba, subordinada a su política de alianzas, mientras que la gestión de la administración central y su reflejo legislativo pasa a un recuperado Ramón Jáuregui, compensación melancólica para el PS de Euskadi. El nombramiento de Leire Pajín como ministra de sanidad y asuntos sociales, lejos de ser una reafirmación de la agenda social orientada a los jóvenes y a los desempleados como primeras víctimas de las políticas de austeridad, es –como ha declarado el propio Zapatero en el Comité Federal del PSOE— la constatación de que ese pretendido 58% de gasto social en los presupuestos del 2011 es en realidad un paquete de medidas de recorte, empezando por unos ministerios de igualdad y de vivienda degradados a secretarías de Estado.

Mayor importancia reviste que Leire Pajín ceda la secretaría de organización del PSOE a Marcelino Iglesias, lo que permitirá a José Blanco presidir el comité electoral como responsable de articular e imponer dentro del PSOE la prioridad del proyecto político de alianzas de Rubalcaba frente a las previsibles rebeldías de los barones territoriales, entre los que destaca Tomás Gómez en Madrid. Porque si el proyecto de Rubalcaba y Salgado tiene la vista puesta en las elecciones legislativas de 2012, el horizonte de los barones territoriales se cierra en mayo del 2011: para poder enfrentarse con ciertas posibilidades al PP necesita mantener lazos con la izquierda social y política. Manuel Chaves mantiene la Vicepresidencia tercera, competente en temas autonómicos,  lo que verosímilmente habrá de servir para dar cobertura política a toda la operación: él es el presidente del PSOE y Rubalcaba, ex ministro de Felipe González. No puede dejar de llamar poderosamente la atención que las señas de identidad y legitimidad del nuevo proyecto político que se propone ahora al PSOE tengan que buscarse en el aberrante pasado “felipista” para poder dar por clausuradas las veleidades del “zapaterismo”.

Crisis larvada en el PSOE

Se puede observar que esta maniobra política fulminante ha tenido un éxito inicial en las filas del propio PSOE. La sensación de desmoronamiento aireada por los barones territoriales ha dado paso al aplauso encendido en el Comité Federal del 23 de octubre con que ha sido recibido el cambio de gobierno. Las voces críticas surgidas tras la huelga general han pasado a segundo plano con esta vistosa recuperación aparente de la iniciativa política –calificada  por alguno con el palabro “remonte”—. El grupo mediático PRISA la ha acompañado y magnificado como corresponde. Zapatero ha resumido la nueva coyuntura con una fórmula de meditada profundidad, como suya: “hay que ver la cara que se les ha quedado a los del PP”. Mientras tanto, sigue cayendo 12,6 puntos en la primera encuesta realizada tras el cambio de Gobierno (2).

El debate sobre la sucesión de Zapatero ha pasado a un segundo plano, con el argumento de que “los abuelos no suceden a los nietos”, según la ingeniosa expresión de El País, aunque hayan pasado a conformar este proyecto de futuro todas las veteranas figuras del “felipismo”. Si Zapatero se hace la ilusión de ser él quien rentabilice la “remontada”, se la hace vanamente. Será sacrificado como chivo expiatorio tras los resultados de las elecciones municipales y autonómicas como principal responsable del desplome. No deja de ser curioso que haya correspondido a Tomás Gómez, cuyo principal capital político es haberle dicho “no” y ganar las primarias de Madrid,  pedir en el Comité Federal del PSOE que Zapatero se defina ya frente a las obvias aspiraciones de Rubalcaba de ser quien se proponga o, al menos, designe al sucesor. Una parte importante de esta operación –consecuencia directa de las lecciones aprendidas por el aparato central del PSOE en las primarias de Madrid, que perdió— pasa por evitar a toda costa las consultas de opinión entre las bases en Congresos y primarias. La ministra de defensa Carme Chacón, que se postula sin reservas como candidata a la presidencia, ya ha cuestionado las intenciones de Rubalcaba. Tampoco hay que esperar estabilidad interna en el PSOE, a pesar del episódico entusiasmo desplegado en el Comité Federal.

Porque, siendo evidente el interés material de los socios de la derecha nacionalista y de la elite financiera en el nuevo proyecto de Rubalcaba y Salgado, es más que dudoso el que pueda despertar entre los trabajadores, las capas medias laicas y los profesionales urbanos que habían conformado hasta ahora el grueso de la base social del “zapaterismo”. Si el PSOE obtuvo 10,5 millones de votos en las pasadas elecciones, al menos un 60% de ellos han secundado o apoyado la huelga general del pasado 29 de septiembre. Y el problema para que sea viable cualquier proyecto desde el PSOE es que tiene ante todo que reconstruir su base social, especialmente dañada por las políticas de austeridad. El principal argumento esgrimible es el miedo a una victoria del PP, que, recrecido, verosímilmente añadiría a una endurecida política de austeridad neoliberal toda una batería de contrarreformas en el terreno de las conquistas democráticas y los derechos de cuarta generación. También aquí pueden encontrar inspiración en la herencia del “felipismo”, que optó por chantajear a la izquierda social durante el referéndum sobre el ingreso en la OTAN preguntando quién gestionaría el posible triunfo del NO. Ese chantaje, como dijo en su día Manuel Sacristán, tuvo también consecuencias “para dentro”: degradó indeciblemente la calidad de la vida democrática del Reino de España. Otro paralelismo con la actual situación: los “mercados financieros”, a los que no ha elegido nadie, y los banqueros centrales, a los que tampoco ha elegido nadie, deciden; al “pueblo soberano” no le queda sino acatar esas decisiones (cuestionadas, dicho sea de paso, por todos los economistas competentes). Como queda dicho en una de las agudas viñetas de El Roto: “si mandan los mercados, ahorrémonos los gobiernos”.

Euskadi

Además del miedo a la derecha ante la ausencia de una alternativa política plausible a la izquierda, el proyecto Rubalcaba trae un as bajo la manga: rentabilizar políticamente la derrota policial de ETA, la consiguiente pacificación del País Vasco y la vuelta al redil autonomista del Estatuto de Gernika de la derecha católica vasca (PNV).

El pacto de estabilidad legislativa firmado con ocasión de los presupuestos de 2011, con la transferencia de 30 de las 32 competencias pendientes previstas por el Estatuto de Gernika –la reforma del cual, aprobada en el Parlamento vasco, fue sonoramente rechazada en el Congreso de los Diputados en la anterior Legislatura— sitúan al PNV en el centro de la política institucional en la Comunidad Autónoma Vasca y marginan al Lehendakari socialista, Patxi López, por mucho que éste las vaya a gestionar en lo inmediato: lo hará bajo el vigilante control de Urkullu, quien, además, le supera ampliamente en valoración política e intenciones de voto. La contrapartida es la separación del PNV, o al menos de su dirección actual, de cualquier veleidad soberanista que pudiera abrir puertas a un pacto nacionalista con una reconstruida y ampliada izquierda abertzale: el fin de ETA habrá de ser rentabilizado al alimón por Rubalcaba y Urkullu.

El escenario político más cambiante es, sin duda, el del País Vasco. El anuncio de la nueva tregua unilateral de ETA ya no busca negociar con el Gobierno central, sino permitir el protagonismo y la reconstrucción de la izquierda abertzale con una nueva configuración que la habilite para luchar  por la legalización de un partido de masas y la construcción de un frente democrático nacional con otras fuerzas abertzales menores, como Eusko Alkartasuna, lo que no se hará sin repetidos llamamientos al PNV para que se pronuncie sobre el derecho a decidir del pueblo vasco. Este giro de orientación radical de la izquierda abertzale, a cuya cabeza se ha situado su vieja guardia política, ha sido expuesto no solo por Arnaldo Otegi desde la cárcel en una entrevista concedida a El País (3) sino también, en una conferencia pública en Hernani hace escasos días, por Antxon Etxebeste, antiguo dirigente de ETA. Tras el desencuentro en la huelga general del 29 de septiembre, la dirección del sindicato de la izquierda abertzale LAB ha mantenido encuentros con la dirección de CC OO de Euskadi en el mismo sentido.

La respuesta alternativa necesaria de la izquierda social y política

El cambio de gobierno y el intento de recuperar la iniciativa política con un nuevo proyecto encabezado por Rubalcaba plantea, obvio es decirlo, varias cuestiones de interés para la izquierda social y política.

Constatadas la amplitud y la radicalidad del giro de la dirección del PSOE hacia la derecha, su búsqueda de un esquema de alianzas con las derechas nacionalistas periféricas y las inequívocas señales de sumisión incondicional emitidas hacia los grandes poderes económicos fácticos, nacionales e internacionales; constatado el logro de la estabilidad política parlamentaria hasta 2012; constatado todo eso, hay que decir que nada de eso garantiza ni la estabilidad política general ni la social. El miedo a la victoria de un PP recrecido y con ánimo de desquite en 2012 es inversamente proporcional a las vacilaciones que puedan surgir en la resistencia social a la contrarreforma del mercado laboral y de las pensiones por parte de las direcciones sindicales. También es inversamente proporcional a las dificultades para construir una alternativa de izquierda creíble en todo el Reino de España a partir de un bloque electoral de las fuerzas socio-políticas de la izquierda realmente existente. El proyecto “neo-felipista” de Rubalcaba solo puede convencer o a hooligans con intereses banderizos creados, o a una base social amedrentada, más rendida al sufragio del mal menor que entregada al mal humor abstencionista. ¿Habrá que repetir que ninguna de las dos cosas es buena?

El debate desarrollado en los sindicatos sobre cómo dar continuidad a la huelga general del 29 de septiembre se adivina decisivo, determinante. Tienen que optar entre el cortísimo callejón sin salida del “diálogo social” propuesto por Valentín Gómez en términos de ese mal menor pretendidamente ineluctable que es cada vez más mal y cada vez menos menor, o encontrar una estrategia de firmeza que permita la acumulación de fuerzas: por lo pronto, a partir de las resistencias a los ataques del gobierno central y de la patronal en los sectores y empresas, con el declarado objetivo de un crecimiento de la productividad fundado en el aumento del número de horas trabajadas, en la reducción de los costes sociales y en la llamada “flexiseguridad”. La convocatoria de una nueva huelga general solo podrá ser realista en esta perspectiva, haciendo frente a las deficiencias detectadas en los sectores con menor participación en la huelga del 29 de septiembre, lanzando campañas de afiliación y utilizando las elecciones sindicales como una gigantesca plataforma para discutir democráticamente en las empresas la perspectiva de resistencia y una nueva huelga general a medio plazo.

En toda la Unión Europea se ha iniciado un nuevo ciclo de luchas sociales y movilizaciones sindicales, cuyos mejores ejemplos han sido las huelgas generales prolongadas de Grecia y las distintas huelgas y extraordinarias movilizaciones en Francia. Se han convocado también huelgas generales en Portugal, Dinamarca, Bélgica, Irlanda y Gran Bretaña. Hasta ahora, el resultado inmediato de la huelga general ha sido un giro a la derecha del Gobierno del PSOE, un cambio de personas para consolidar las políticas neoliberales y apoyarlas en una política de alianzas con los beneficiarios directos de las mismas. No es, pues, suficiente una mera táctica sindical, sino que los propios sindicatos deberían comenzar a determinar una estrategia de largo alcace y largo plazo que, por la fuerza misma de las cosas, logre proyectar sus reivindicaciones en las instituciones democráticas del Reino. Como bien señaló Toxo, “una ley se cambia con otra ley”, y la salida de toda huelga general, para mal o para bien, siempre es política. Para articular un bloque electoral de izquierda, un bloque capaz de federar en un solo esfuerzo a todas las fuerzas de izquierda alternativa en nuestro país, un bloque que pueda hacer las veces de polo político alternativo de atracción externo a las aún confusas izquierdas que aparecen en el PSOE, es imprescindible una contribución de las principales estructuras de la izquierda social realmente existente, comenzando por los sindicatos de clase.

NOTAS:

(1) http://www.elpais.com/articulo/economia/reforma/pensiones/ha/ser/pactada/elpepueco/20101024elpepieco_1/Tes

(2) Encuesta de Sigma 2 publicada por El Mundo en su edición de 24-10-2010. El PP obtendría según estos datos el 46,4% en las próximas elecciones generales de celebrarse ahora, es decir, una mayoría absoluta, y el PSOE se situaría en el 33,8%.http://elmundo.orbyt.es/2010/10/23/elmundo_en_orbyt/1287856586.html Véase asimismo la encuesta publicada pocos días antes del cambio de Gobierno por el diario Público http://www.publico.es/espana/340956/brecha-historica-entre-pp-y-psoe, en la que la ventaja del PP sobre el PSOE era de 13,4 puntos.

(3) http://www.elpais.com/articulo/espana/estrategia/independentista/incompatible/violencia/armada/elpepuesp/20101017elpepunac_1/Tes

Antoni Domènech Gustavo Búster Daniel Raventós SinPermiso

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Ángela sigue sin recibir una educación adecuada a su estado anímico-emocional y psicológico, tras ser víctima de una terrible agresión.

Por favor, pásalo, distribúyelo y envía el texto siguiente vía e-mail, con tus datos personales, al Presidente Autonómico de la Xunta de Galicia.

Al Conselleiro de Educación de la Xunta de Galicia.

C/San Caetano, s/n
C.P. 15704 (Santiago de Compostela)
A CORUÑA (ESPAÑA)
FAX : 881 999 347
TL : 981 544 413

Sr. Vázquez Abad:

“Se necesita profesor para atender el derecho a la educación de una niña”.

Esta frase que parece pudiese ser leída en la sección de ofertas de empleo de cualquier periódico, es la que desesperadamente solicita una madre de una niña que hoy tiene poco más de 14 años y medio. La petición no tendría más importancia a no ser que supiéramos algunos detalles del contexto en que se desarrolla tal solicitud; y que le recuerdo a continuación:

Ángela, niña de 14 años, no asiste a clase desde el pasado mes de marzo de 2009, obligada por unos lamentables, bárbaros y vergonzosos hechos acaecidos en el colegio donde estudiaba. El día en que cumplía 13 años fue empujada salvajemente por detrás por un “valiente” quinceañero de su colegio, que ya había protagonizado otros altercados graves. Las consecuencias de ese brutal empujón dieron como resultado graves lesiones en rodilla, codo, naríz, boca, pérdida de piezas dentales, lesión en labio, etc. y lo que es aún más grave, el derrumbe psicológico de la niña, que supuso el caer en un profundo estado ansioso-depresivo y que dio lugar a un cuadro muy grave de stress postraumático, lo que ha dado lugar a que Ángela al día de hoy no pueda atreverse a acudir a colegio alguno. De hecho las salidas de casa son infrecuentes y el temor y terror a salir son muy pronunciados, según cuenta su madre, Isabel Pérez, vecina de Fene.

Ángela ha pasado a ser estudiada por diversos especialistas, entre los que se encuentra, la doctora Araceli Oñate, la persona que junto a Iñaki Pîñuel, seguramente mejor conocen a nivel nacional, esta lacra y terrorismo socio-educativo: el acoso escolar, reflejándose en los distintos estudios y pruebas realizadas el muy constatado acoso escolar padecido por la niña.

Fruto del ninguneo y del Síndrome de negación de su colegio y, por ende, de todo un Sistema Educativo cómplice y complaciente, el responsable de no permitir tal atentado a la dignidad, libertad y derecho de cualquier persona; y más aún de una menor, se ha lavado las manos, escudándose en haber expulsado al hostigador de dicho centro durante unos días, pero intentando escurrir su obligación y responsabilidad, al no haber sabido ya no sólo velar por la integridad física y psicológica de la niña, a pesar de los antecedentes conocidos del cobarde ejecutor; sino que como vicio vil y generalizado de todo nuestro Sistema Educativo ha entendido que es mejor lavar la imagen del centro e intentar mostrar la supuesta inmaculada pureza de la ética, humanidad y decencia de dicho centro , aún a costa de despreciar el dolor de Ángela y su familia, negándole incluso un derecho tan fundamental como es el derecho a la educación, puesto que a día de hoy, Ángela lleva año y medio sin poder asistir a colegio alguno, dada su grave shock anímico-emocional, pero que el Sistema Educativo ni ha querido ni ha permitido que la pequeña reciba la adecuada formación educativa en su domicilio, con profesororado preparado y con las debidas horas lectivas que atienda diariamente la apoye y refuerce en ese derecho fundamental y por el que la pequeña Ángela se ha estancado y perdido por el momento curso y medio.

A pesar de que existen fórmulas de apoyo y ayuda a alumnos que por diversos motivos están convalecientes en sus casas y que son apoyados y ayudados por profesores para lograr un nivel educativo apto, a Ángela, en este caso se le aísla aún más , al no atender necesidades tan elementales y fundamentales como crecer y desarrollarse con una adecuada educación académica, visto que el bloqueo ocasionado por ese terrible stress postraumático, sufrido por la joven tras una agresión brutal la han relegado a estar enclaustrada entre las cuatro paredes de su hogar, dado el terror que siente.

La historia de nuestro generalizado Sistema Educativo y, por extensión, institucional, se repite una vez más: parece más adecuado negar derechos tan básicos como la educación de una niña, a pesar de ser la víctima de un terrorismo denominado bullying que manchar la integridad e imagen de un colegio, cuando en realidad la mayor mácula que se puede tener y no borrar es la de ser un elemento más del acoso escolar; es decir ser un cómplice activo y que como complaciente cobarde e incluso potenciador de tales actos depredadores, se ayude al brutal dominador a seguir en ese camino de desprecio, vejación y hostigamiento hacia indeterminadas víctimas, con actitudes tan soeces como ocultar hechos muy graves.

Luego vendrán las quejas de quienes no quisieron erradicar esa violencia, escondiendo realidades, tapando vergüenzas e incluso polucionando hechos. Quejas de los mismos profesores colegas que impasibles miraban para otro lado cuando las víctimas pertenecían al alumnado pero que muy probablemente, “pasado mañana” serán víctimas de determinados brutales adolescentes, a los que siendo aún en su infancia manejables no quisieron o simplemente no se preocuparon de ello, pues el problema no iba con estos.

Mientras tanto, una niña de 14 años lleva año y medio esperando que la cordura, la lógica, la decencia, la ética y la dignidad de ciertos actores del entramado educativo dejen sus pasivas vergüenzas y atiendan derechos inherentes y tan fundamentales como el de una adecuada educación. Muy mala educación, por cierto de esos gestores y responsables de la antípoda de lo que ellos creen representar.

¿A qué espera Sr. Vázquez Abad, Consejero de Educación de la Xunta de Galicia, para atender las necesidades de Ángela?. ¿No le da vergüenza tener a una niña desde hace año y medio, por el momento, sin poder recibir una educación adecuada en el entorno de su lar por la negligencia de un colegio que no supo protegerla ni apoyarla convenientemente?

Actúe ya, Sr. Vázquez Abad, no sólo por dignidad y ética, sino por humanidad. Implíquese de una vez, no vaya a ser que finalmente se haga popular por ser conocido en demasiados rincones de nuestra geografía nacional por ser uno de esos políticos de tres al cuarto que no entendió rentable dar un paso honesto y ayudar a una niña, Ángela a la que la burocracia y el compadreo corporativista exacerbado la excluyeron para siempre, a pesar de ser, le recuerdo, una víctima.

Actúe e implíquese, por favor: Ángela y su madre, Isabel Pérez, entre, otros se lo agradecerán. Las muchas personas que nos vamos haciendo eco y extendiendo esta denuncia pública también, dado que entendemos, que el silencio, ninguneo o mirar hacia otro lado nos hace cómplices; por lo que seríamos inconsecuentes con nuestra condición de defender los derechos inherentes del ser humano; más aún de víctimas menores.

Ruego contestación, y sobre todo una solución humana, ética y deontológica para que la pequeña Ángela, por fin disfrute de una educación libre y adecuada a sus condiciones actuales.

Atte.

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DNI :

Domicilio :

Enviar a: secretaria.presidente@xunta.es / gabinete.educacion@edu.xunta.es


 

20 países no deben decidir el destino del mundo entero.

Más de 100 organizaciones sociales de todo el mundo, entre las que se encuentran ATTAC España y otros ATTAC nacionales, han hecho un llamamiento para protestar contra las falsas soluciones a la crisis global que plantea el G-20, que se reunirá el próximo noviembre en Seúl.

Con el lema “20 países no deben decidir el destino del mundo entero”, organizaciones de los cinco continentes señalan en un documento que las reformas financieras planteadas no imponen ningún control real para bancos que originaron la crisis, y que el G-20 no propone salidas de fondo a la grave situación que afronta el planeta.

Para estas organizaciones, el G-20 es un espacio que representa a las corporaciones y no a los pueblos que sufren los efectos de la crisis, y que garantiza las ganancias de los inversionistas antes que la solución del grave problema de empleo e impacto del cambio climático que enfrentan hoy el mundo.

Las élites financeras nacionales e internacionales y las pensiones (incluyendo las suyas).

Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) está financiada primordialmente por las Bancas, por las Cajas y por las Compañías de Seguro. Entre sus mayores patrocinadores están el Banco Sabadell, el Banco Popular, Caja Madrid, BANESTO, el Banco Santander, BBVA, La Caixa, y un largo etcétera. Es, en otras palabras, lo que en la terminología anglosajona se llama el Think Tank del capital financiero, el grupo fáctico más poderoso de España. Su influencia en diseñar, reproducir y promover la sabiduría convencional económica del país es enorme. Durante años, su empeño ha sido hacer creer a la población española que el sistema público de pensiones en España no es viable, a no ser que se recorten de una manera sustancial las pensiones públicas. Año tras año han ido publicando informes alertando de que tal sistema se colapsará en fecha próxima, fecha que se ha ido retrasando constantemente al no realizarse el colapso en la fecha predicha. El objetivo de este alarmismo era y es asustar a la población para que vaya corriendo al Banco, a las Cajas y a las Compañías de Seguros para comprarse un plan de pensiones privado.

El enorme problema que tienen es que la crisis financiera ha afectado muy negativamente tales fondos de pensiones privadas, reduciéndose su valor de una manera espectacular. Mientras, la Seguridad Social que según sus previsiones tenía que haber colapsado ya en 1995, después en 2000, y más tarde en 2010, hoy continúa en superávit.

Pero el capital financiero (responsable, por cierto, de la crisis financiera actual) no desiste. Y acaba de publicar un informe en el que por enésima vez se afirma que el sistema público está en quiebra, no es sostenible, y deben hacerse cambios, que todos ellos pasan por una reducción de las pensiones para la mayoría de pensionistas. El documento (Fedea propuestas, 07.10.10) está apoyado por los mismos cien economistas que publicaron otro informe reciente indicando que era necesario despedir más fácilmente a los trabajadores a fin de reducir el desempleo. Y como era fácilmente predecible, la puesta en marcha de una ley inspirada, en parte, en este principio, ha determinado, no un descenso, sino un aumento del desempleo. Ahora, y siguiendo la misma lógica, los mismos economistas indican que para tener mejores pensiones públicas en el futuro, éstas tienen que reducirse ahora.

El argumento es idéntico al que han utilizado en los mismos informes anteriores (para ver una crítica a los argumentos utilizados en éstos y otros informes que cuestionan la viabilidad de las pensiones, ver Navarro V., Torres J. Y Garzón Espinosa A., ¿Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que todos nos hacemos, las respuestas que siempre nos ocultan” Attac 2010). Así, el argumento de que el sistema no es viable se basa en la siguiente afirmación: ahora hay 4 personas en edad activa por pensionista, y dentro de cuarenta años habrá sólo 1,75 por pensionista. De esta predicción concluyen que los pensionistas del futuro no podrán recibir las pensiones, porque no habrá suficientes trabajadores para sostenerlas. Esta afirmación, sin embargo, se basa en unos supuestos erróneos. Uno de ellos es que el punto clave para definir si las pensiones serán o no sostenibles no es el número de personas con edad de trabajar (como hacen los 100 economistas), sino del número de trabajadores cotizantes a la Seguridad Social, y el tamaño de tal cotización. Este último dependerá del salario (resultado, en parte, de la productividad del trabajador) y del tamaño de la cotización (que depende, a su vez, de decisiones políticas) tanto del trabajador como del empresario.Veamos el primer factor analizando el impacto de la productividad en la creación de riqueza, y por lo tanto, en las cotizaciones sociales, un punto ignorado en el informe.

Hace cuarenta años, el porcentaje de la población trabajando en agricultura en España era el 30%. Hoy es sólo el 3%. Este 3% produce más que el 30% de hace cuarenta años. En realidad, el estado da subsidios a los agricultores para que no produzcan más. Fíjense lo absurdo que hubiera sido que hace cuarenta años los “cien economistas de entonces” hubieran alarmado a la población, utilizando el argumento de que la disminución del número de trabajadores en el campo durante los siguientes cuarenta años conduciría a una disminución en la producción de alimentos para nutrir a la población, con lo cual, la población dentro de cuarenta años padecería hambre. Los alarmistas “cien economistas” que hubieran hecho esta predicción entonces harían el ridículo, pues no habrían tenido en cuenta que, consecuencia del aumento de la productividad, un trabajador agrícola produciría en cuarenta años lo que producían diez hace cuarenta años. Sustituyan la palabra alimento por la de pensiones, y podrán ver lo absurdo que es lo que están diciendo los “cien economistas” para alarmar a la ciudadanía sobre que no se podrán pagar las pensiones dentro de cuarenta años. Dentro de cuarenta años, la productividad será tal que se necesitarán menos trabajadores por pensionista que los que se necesitan ahora.

Por otra parte, el sistema de financiación de las pensiones contributivas es regresivo, pues a partir de un cierto nivel de renta, no se cotiza a la Seguridad Social. Se llega a una situación en que el Sr. Botín, cuya renta es más de 500 veces la de un trabajador cualificado, paga lo mismo a la Seguridad Social que el último. Si se corrigiera tal sistema, tal como se ha propuesto en EEUU (donde Bill Gates paga sólo 6.520 dólares a la Seguridad Social) los ingresos a la Seguridad Social se incrementarían en un tercio. Y nunca olvidemos que no hay nada escrito en las biblias económicas que indique que las pensiones deban pagarse a base de contribuciones basadas en el mercado de trabajo. Podrían pagarse a base de gravar el capital financiero (que financia el informe) haciendo que las rentas de tal capital se graven al mismo nivel que las rentas del trabajo. Con ello, las pensiones podrían mejorarse, pues el problema que tienen es que son demasiado bajas.

Una última observación. A nivel internacional, el Fondo Monetario Internacional ha sido y continúa siendo el grupo de presión más importante para convencer al gobierno Zapatero de que reduzca las pensiones públicas españolas. Debiera conocerse que el FMI está pidiendo al gobierno español que haga lo contrario que el FMI hace con sus propios funcionarios, cuyo nivel de pensiones alcanza unos niveles extraordinariamente exuberantes. Tales funcionarios pueden retirarse a los 25 años de trabajo cobrando el total de sus salarios, que alcanzan cifras equivalentes a 160.000 euros. El pensionista español necesita trabajar cuarenta años para alcanzar la cifra máxima de la pensión, que nunca representa el 100% del salario, sino el 80% de su base de cotización. La cantidad máxima que puede recibir es de 22.000 euros. El funcionario del FMI recibe 160.000 euros (de fondos públicos) y más. El gobierno Zapatero debería decirle al FMI que no tiene autoridad moral para predicar austeridad y todavía menos para recomendar reducir, aún más, unas pensiones, como las españolas, que son claramente insuficientes (resultado en parte de que los salarios son muy bajos). Las élites dirigentes del mundo, sumergidas en la opulencia, están exigiendo austeridad a todos los demás y lo justifican diciendo que es por su propio bien. ¿Por qué no comienzan la austeridad ellos mismos? En realidad, la sonada incompetencia del FMI, que no predijo la crisis, que no la previó, y cuyas políticas dificultan la recuperación, no justifica ni su existencia ni sus privilegios. Por cierto, lo mismo debiera decirse de las élites bancarias en España (incluyendo Fedea), que están pidiendo una reducción de las pensiones, mientras que sus salarios y pensiones son exuberantes. ¿Hasta cuándo se permitirá esta situación en que tales élites que además de tener privilegios exuberantes son enormemente incompetentes en sus funciones públicas, estén dictando lo que debe ocurrir en España y en el mundo?

Vicenç Navarro

  • Consejo Científico de ATTAC España.
  • Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
  • Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.