La policía de Barcelona decide provocar incidentes en la jornada de huelga, para desprestigiar a los manifestantes.

Mucho nos temíamos que algo así pudiera suceder hoy en Barcelona; y es que estaba claro que esta ciudad iba a ser el lugar donde mayor seguimiento tendría la huelga general, como así ha sido.

Por ello y con el objetivo de desprestigiar y justificar la represión durante la jornada de lucha obrera, el poder, a través de la policía, ha decidido provocar incidentes durante toda la jornada, para ello no han tenido mejor idea que desalojar la sede de una antiguo banco, ocupado desde el pasado sábado, por activistas anticapitalistas.

En el momento del desalojo, varios activistas que se encontraban fuera del edificio comenzaron a increpar a los policías, quienes respondieron con fuertes cargas, con el objetivo de provocar una respuesta por parte de los activistas y poder justificar posteriormente el uso de la violencia.

Las violentas cargas policíales provocaron que algunos activistas (algunos de ellos infiltrados de la policía) comenzaran a romper escaparates y quemar papeleras y hasta un coche policial, la quema del cual ha sido difundida ampliamente por todos los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las múltiples manifestaciones pacíficas llevadas hoy a cabo en Cataluña y justificar el uso de la violencia policial.

Esta estrategia, usada hoy por la policía en Barcelona, ha sido utilizada en múltiples ocasiones, con el objetivo de desprestigiar las luchas obreras y populares, y se conoce con el nombre de estrategia de la tensión, consistente en criminalizar a los manifestantes, para justificar, ante la opinión pública, su represión, para ello se vale de infiltrados en los movimientos sociales, que son quienes inicían acciones como la rotura de escaparates y la quema de mobiliario urbano.

Algo muy similar sucedió en Toronto, durante la reunión del G20, el pasado mes de mayo, cuando infiltrados policiales en el Bloque Negro comenzaron a provocar incidentes (entre ellos, curiosamente, la quema de un coche de la policía), unos incidentes que fueron masivamente difundidos por los medios de comunicación del sistema, para deslegitimar las justas protestas de miles de manifestantes pacíficos y justificar la violenta represión policial. Pincha aquí para ver lo sucedido en Toronto.

Fuente: Antimperialista

Contra el crimen perfecto

Jean Baudrillard escribió hace unos años un ensayo titulado El crimen perfecto (Anagrama, 1996) en el que mantenía la tesis de que en nuestra época se producía el asesinato de la realidad.

La crisis que estamos viviendo no es la única ni la más grande de la historia, ni los factores que la han desencadenado (la ingeniería financiera, la desigualdad, la plena libertad de movimientos de capital…) nos pueden resultar novedosos. Quizá sí haya sido la primera auténticamente global, pero tampoco esto es un hecho del todo nuevo en un planeta como el nuestro afectado por el cambio climático o por crisis alimentarias que tienen que ver con lo que ocurre en cada una de sus esquinas.

Pero me parece que está empezando a ser singular porque las respuestas que se les están dando no podrían llegar a ningún lado si no se estuviera produciendo al mismo tiempo el “exterminio progresivo del mundo real” del que hablaba Baudrillard.

Cada vez menos de lo que dicen y hacen los gobiernos y los grandes organismos internacionales es verdad. Han logrado convertir la crisis en una gran excusa. Haciendo creer a la ciudadanía que luchan denodadamente contra ella, toman en realidad medidas que van a provocar dentro de poco otra semejante a la que aún estamos sufriendo.

Afirman que ponen fin a la avaricia bancaria y al desorden regulatorio de las finanzas, pero no mueven ni una coma de las normas que han dejado y siguen dejando hacer a su antojo a la banca, que continúa sin utilizar los billones de recursos que se han puesto a su disposición para financiar a empresas y consumidores mientras se dedica a jugar alMonopoly sobre el tablero del mundo.

Dicen que desean relanzar la economía y favorecer la creación de empleo, pero lo que hacen es limitar el gasto y aplicar medidas de austeridad que van a volver a reducir el crecimiento. Y afirman que así debe ser para limitar el impacto negativo de los déficits y la deuda, cuando lo más probable es, como han demostrado recientemente Mark Weisbrot y Juan Montecino, del Center for Economic and Policy Research de Washington, que la nueva desaceleración que están provocando limite a medio y largo plazo las posibilidades de obtener ingresos y, por tanto, de reducirlas efectivamente.

El Gobierno español insiste en mostrarse como un adalid de las políticas de igualdad, pero acaba de presentar un proyecto de presupuestos en los que se reducen las prestaciones por maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo y lactancia natural y las ayudas a las familias con escasos recursos, y que incluso incumple la ley recién aprobada el año pasado que determinaba la ampliación del permiso de paternidad de las dos a cuatro semanas a partir del 1 de enero de 2011.

Hablan de que es imperioso obtener recursos para salir adelante y huir así de la amenaza de la crisis y, sin embargo, se dedican a remover el chocolate del loro que más daño hace a los trabajadores mientras pasan de soslayo por las inmensas fortunas de los poderosos o de los multimillonarios gastos militares.

Y con la reforma laboral que ha motivado la huelga general se alcanza, de momento, la cima del argumento falsario.

Ni siquiera les resulta necesario a quienes la promueven ponerse de acuerdo en los argumentos con que justificar el mayor recorte de derechos laborales de nuestra historia democrática. Sea una medida o su contraria, afirman sin rubor que es imprescindible para crear empleo, aunque a su lado el otro promotor diga que es para aumentar la productividad por lo que se adopta, o el de más allá afirme que es para reducir la temporalidad, y el de acullá sostenga que es para favorecer a los jóvenes desempleados. Y siempre, eso sí, porque sin tales medidas no podremos salir de la crisis, cuando la realidad indica que la teoría económica más solvente no es la que reduce los problemas del empleo a lo que ocurre en los mercados de trabajo, sino la que pone el acento en los mercados de bienes y servicios. Y los efectos que sin lugar a dudas va a provocar en ellos esta reforma es su nuevo y progresivo deterioro. Es decir, el empeoramiento de todo eso que dicen que van a mejorar.

No hay ni una experiencia histórica que muestre que reformas de este tipo traen consigo más bienestar, mejores salarios, empleos más numerosos y de mejor calidad, o derechos más potentes para los débiles. Todo lo contrario. Pero los gobiernos y quienes les han escrito la partitura articulan su discurso para convencer a la gente de que son estas normas las que muestran la perfecta correspondencia de los verdaderos progresistas con los nuevos tiempos. Y la derecha, mientras tanto, que hizo exactamente lo mismo al gobernar, aunque quizá con menos ditirambo, se autoproclama de seguido como el partido de los trabajadores. Puro teatro.

Los ajustes y reformas que se están llevando a cabo y las que van a venir enseguida para poner a disposición de la banca una mayor parte del ahorro que los trabajadores dedican a financiar las pensiones públicas y para proporcionar nuevas fuentes de rentabilidad privatizando servicios públicos no nos llevan al final de la crisis sino a las puertas de otra. Y las razones que se dan para poner todo esto en marcha no son argumentos, sino la forma de colocar a la ciudadanía en el “ombligo de los limbos”, al que se refirió Baudrillard.

Por esta huelga general no es sólo una prevención frente al daño de la reforma laboral, o la que viene de las pensiones, sino una imprescindible defensa frente al crimen perfecto, mucho más peligroso, que las acompaña.

Fuente: JUAN TORRES LÓPEZ.

  • Doctor en CC. Económicas y Empresariales.
  • Catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de CC. Económicas y Empresariales – Universidad de Sevilla – Departamento de Análisis Económico y Economía Política.

Solbes sí encuentra trabajo

Resulta curioso comprobar cómo entre julio de 1993 y abril de 2009 España tan sólo ha tenido tres ministros de Economía: Pedro Solbes, dicen que socialista, y Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro, convencidos conservadores sin dobleces.

Pero lo que resulta más curioso es que dos de ellos han acabado vinculados al Fondo Monetario Internacional, el templo de la ortodoxia económica: Rodrigo Rato como Director Gerente y ahora Pedro Solbes que acaba de ser designado como nuevo asesor para Europa de la institución.

Se ve que en el FMI no le hacen ascos a nuestros ministros ni a las ideologías que dicen profesar. ¿O será que ellos sí se han dado cuenta al revisar su currículum que Solbes tan sólo tiene de socialista el carnet?

En cualquier caso, el puesto le viene que ni pintado: asesorará a una institución que no supo anticipar la crisis un ex ministro que la estuvo negando hasta caer en el ridículo. Tal para cual.

Fuente: Alberto Montero / La otra economía

Pensiones e imposiciones.

Los mercados son insaciables e impacientes. No había terminado la tramitación parlamentaria de la reforma laboral y sus voceros ya pedían acometer la de las pensiones. Nada de demoras en cuanto a esa otra pieza del ajuste. Ahí están las declaraciones del gobernador del Banco de España, con las que además hace patente su estado de gracia después de la reforma a su medida de la Ley de Cajas.

El economista M. A. Fernández Ordóñez, de quien no hace tanto se decía en las alturas del PSOE que podía dedicarse a controlar mejor el sistema financiero español en vez de a impartir doctrina, campa por un escenario donde la economía manda. Tras animar a los empresarios a hacer contratos con despido más barato –para eso la reforma laboral- y tras recomendar -¡qué casualidad!- que no haya tasas sobre beneficios bancarios, porque lastrarán la concesión de créditos, urge a cambiar el sistema de pensiones. Las propuestas son: aumentar de 15 a 20 años el tiempo de cotización para calcular la pensión de cada trabajador –¿mera sugerencia de un ministro en trance de despedida, como dijo la vicepresidenta económica?- e incrementar de 65 a 67 años la edad obligatoria de jubilación –¿también mera sugerencia, esta vez de la citada vicepresidenta, en trance de permanecer?-. Abaratado el despido, se va a una mengua de las pensiones aduciendo, según previsiones demográficas, la sostenibilidad del sistema.

Cierto es que hay que abordar responsablemente el envejecimiento de la población y tomar medidas para garantizar la solvencia futura del sistema público de pensiones. ¿Pero hay que hacer ambas cosas como se anda diciendo, con prisas avivadas por diagnósticos de improviso alarmistas, cuando se confiesa, como ha hecho el presidente Zapatero, que ello no es cuestión que incida directamente en la salida de esta crisis, salvo por lo que supone de gesto ante mercados desconfiados?

Mucho hay que debatir, con sosiego y buen criterio. Éste empieza por refutar a los que Paul Krugman, en un artículo reciente, considera fraudulentos artífices de una “contabilidad de mala fe” para justificar menos prestaciones y más edad para jubilarse. Se refiere a los EEUU, pero su análisis es trasladable a acá, con rigor y atención a los datos de nuestra realidad. El caso es que el Nobel norteamericano critica a los “asaltantes de la seguridad social”, especialistas en atacar a los trabajadores. Desde luego pasan por alto las desiguales repercusiones, según clases sociales, de la jubilación a los 67 años. Presentan como ideas científicas lo que es pura ideología –neoliberal, por si alguien no lo tiene claro-. A la vista está que hay planteamientos sobre pensiones que son imposiciones –de los mercados, por si alguien no se ha enterado-.

José A. Pérez Tapias – Granada Hoy


Los objetivos del Milenio, aunque demasiado modestos, no se alcanzarán en 2015

Eric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia

1. Los objetivos del Milenio, aunque demasiado modestos, no se alcanzarán en 2015. A escala mundial, la reducción limitada del porcentaje de la población mundial que vive con menos de 1,25 dólares es el resultado de la evolución en China y en la India [2] , países que no aplicaron el consenso de Washington. La humanidad tiene las posibilidades materiales de garantizar a cada uno y cada una todos los derechos humanos básicos mas allá de los modestos objetivos del Milenio. Es evidente que no faltan los recursos.

2. La explicación que prevalece en los documentos producidos por instituciones como el BM, el FMI y la OCDE no es convincente, y además desemboca sobre la consolidación de políticas que provocaron la crisis y fragilizaron la economías de los países en desarrollo que acataron su recomendaciones.

En la base de las recomendaciones o imposiciones de estas instituciones, encontramos varios dogmas:

El dogma de financiar el desarrollo con endeudamiento. Esto lleva a la gran mayoría de los gobiernos de los países llamados en vía de desarrollo a un comportamiento absurdo. La inmensa mayoría de las reservas internacionales en dólares están en manos de los PED, principalmente los exportadores de materias primas y China. Aunque tienen una gran cantidad de reservas en divisas (dólares sobre todo) siguen endeudándose. ¿Qué hacen? Compran con sus reservas bonos del tesoro de EEUU, es decir, otorgan prestamos al gobierno de EEUU. Depositan estos bonos en las arcas de su Banco Central para luego emitir bonos de deuda pública, ya sea en Wall Street o en su mercado interno. Es realmente absurdo: compran bonos del tesoro con un rendimiento muy bajo y emiten bonos remunerando a los prestamistas en dólares con tasa de interés mucho mas alta [3] . En lugar de hacer esto, tendrían que dejar de endeudarse y utilizar sus reservas para inversiones productivas y gastos sociales para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanas y ciudadanos.

Segundo dogma: el libre comercio y la libre circulación de los capitales, bienes y servicios. Que en la práctica de los países mas industrializados excluye la libre circulación de los trabajadores y de las personas en general. Esto se hace en completa contradicción con su propia teoría: vale la pena recordar que Adam Smith, adulado por los neoliberales, abogaba a favor de la libre circulación y libre establecimiento de los trabajadores. Otra teoría de moda o dogma totalmente en contradicción con la realidad: la idea según la cual se puede superar la pobreza dando a los pobres un mejor y mayor acceso al mercado, cuando son los Estados los que pueden y deben erradicar la pobreza a través de cambios estructurales, poniendo fin a la injusticia social.

El rol nefasto de las políticas macroeconómicas conocidas como Consenso de Washington se ha puesto en evidencia, en numerosos ocasiones, a lo largo de los últimos 20 años.

Un ejemplo: la crisis alimentaría de 2007-2008.

En 2007-2008, la cantidad de personas que padecían hambre aumentó en 140 millones. Este aumento neto se debió a la fuerte subida del precio de los productos alimentarios. [4] En muchos países, este aumento de los precios de venta de alimentos al por menor llegó a ser, a veces, del 50 %.

¿Por qué se produjo este aumento?

Por una parte, los poderes públicos del Norte han aumentado sus ayudas y sus subvenciones a los agrocombustibles (llamados erróneamente biocombustibles, cuando no tienen nada de bio, «de ecológico»). De pronto se volvió rentable reemplazar los cultivos para la alimentación humana por cultivos de forrajes y de oleaginosas, o desviar una parte de la cosecha de granos (maíz, trigo…) hacia la producción de agrocombustibles. De esto resultó una reducción de la oferta de alimentos en el mercado mundial y un aumento de los precios en el nivel mundial.

Por otra parte, después del estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, y luego, de rebote, en el resto del mundo, la especulación de los grandes inversores (fondos de pensión, bancos de inversiones, hedge funds…) se desplazó hacia los mercados donde se negocian los contratos de los productos primarios alimentarios —principalmente en tres bolsas de Estados Unidos especializadas en el mercado a término de granos: Chicago, Kansas City y Minneapolis—.

Los países en desarrollo estuvieron especialmente desprotegidos ante la crisis alimentaria, ya que las políticas impuestas por el FMI y el Banco Mundial desde la crisis de la deuda los han privado de la protección imprescindible. Reducción de las superficies destinadas a cultivos alimentarios y especialización en uno o dos productos para la exportación, desaparición de los sistemas de estabilización de los precios, abandono de la autosuficiencia de cereales, reducción de las reservas de cereales, debilitamiento de las economías por una extrema dependencia de las evoluciones de los mercados mundiales, fuerte reducción de los presupuestos sociales, supresión de las subvenciones a los productos básicos, apertura de los mercados y apertura a la competencia injusta de los pequeños productores locales contra sociedades multinacionales… Maestras en el arte del escaqueo, las instituciones cuestionadas reconocen algunos errores para permanecer mejor en el centro del juego internacional. Pero un tímido mea culpa en un informe semiconfidencial no puede ser suficiente, ya que cometieron el crimen de imponer un modelo económico que, de forma deliberada, privó a las poblaciones pobres de las protecciones imprescindibles y las dejó a merced de la codicia de los especuladores más salvajes.

Según la FAO, la situación mejoró en 2010, [5] pero es claro que el OMD n°1 no se habrá alcanzado en 2015.

Después de haber analizado rápidamente las causas de la crisis alimentaria de los años 2007-2008, es relevante citar al Sr. Fantu Cheru, experto independiente de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, quien ya escribía en 1999:

«El ajuste estructural va más allá de la simple imposición de una serie de políticas macroeconómicas a escala nacional. Representa un proyecto político, una estrategia consciente de transformación social a escala mundial, principalmente para hacer que el mundo sea seguro para las empresas transnacionales. En pocas palabras, los programas de ajuste estructural sirven de “correa de transmisión” para facilitar el proceso de mundialización, mediante la liberalización y la desregulación y la reducción de la función del Estado en el desarrollo nacional»[6]

3. No crean que estas políticas han sido abandonadas. Si bien el Banco Mundial y el FMI afirman que substituyeron las recetas del consenso por otras políticas, la realidad de los hechos es completamente diferente. Tanto estas instituciones como la OCDE siguen grosso modo con las mismas recomendaciones, cuando no imposiciones. Éste es incluso el caso en 2010 de Haití [7] o de Pakistán, [8] países cuyos ciudadanos han sido afectados muy duramente por catástrofes naturales. También el FMI sigue apoyando a dictaduras: en septiembre de 2010 decidió otorgar un crédito de 192 millones de dólares al régimen dictatorial de Honduras.

4. ¿Se ha superado la crisis económica-financiera internacional que empezó en EE UU en 2007? Existen tres factores que alivian el peso de la crisis para los PED (Países en Desarrollo), pero que pueden degradarse rápidamente: altos precios de las materias primas (y entonces altos niveles de reservas); baja tasa de interés y de prima de riesgo país; flujo de capital de cartera hacia las bolsas de los países emergentes.

Cuando los Bancos Centrales de los principales países industrializados (Reserva federal, Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra y Banco de Japón) decidan aumentar la tasa de interés, aumentará bruscamente el costo de refinanciamiento de la deuda externa de los Países en Desarrollo y podrían caer los precios de las materias primas, porque su precio depende ahora de la inmensa liquidez monetaria internacional y de la especulación. Además, si la economía de China entra en crisis, también podría producirse una caída de precios de las materias primas.

5. Necesidad de volver a las recomendaciones contenidas en la Declaración sobre el derecho al desarrollo, adoptada por la Asamblea General en su resolución 41/128, de 4 de diciembre de 1986. Es necesario actuar en el nivel de la comunidad internacional y también en el de cada Estado nacional soberano, que puede tomar medidas unilaterales basadas en el derecho internacional. El articulo I de la declaración de las Naciones Unidas sobre el derecho al desarrollo dice: «1.2. El derecho humano al desarrollo implica también la plena realización del derecho de los pueblos a la libre determinación, que incluye, con sujeción a las disposiciones pertinentes de ambos Pactos internacionales de derechos humanos, el ejercicio de su derecho inalienable a la plena soberanía sobre todas sus riquezas y recursos naturales». El articulo VIII dice: «Deben hacerse reformas económicas y sociales adecuadas con el objeto de erradicar todas las injusticias sociales».

6. Recomendaciones o alternativas concretas que pueden proponer y llevar a cabo tanto la comunidad internacional como los estados soberanos

  • Tasa globales: por ejemplo, una tasa tipo Tobin.
  • Aumento de la ayuda oficial al desarrollo para llegar a los 0,7% del PIB de los países más industrializados (en 2010, los países del OECD dedican 0,35 %, la mitad del compromiso, además la cifra está muy aumentada) y convertirla en un fondo de reparación por los daños causados a los pueblos del Sur durante los últimos 5 siglos de pillaje o dominación por parte de las potencias del Norte.
  • Una nueva disciplina financiera internacional: prohibir las transacciones con los paraísos fiscales.
  • Aplicar en cada país un reforma tributaria redistributiva.
  • Devolver a los pueblos los bienes mal adquiridos por las elites dominantes, que los invirtieron en los países del Norte y en los paraísos fiscales.
  • Reducir drásticamente los gastos de armamento e invertir las sumas ahorradas en políticas sociales.
  • Hacer auditorías de la deuda pública para determinar la parte ilegitima de la misma y anularla o repudiarla.

El ejemplo de Noruega en 2006: anulación unilateral de la deuda con 5 países del Sur (Ecuador, Perú, Egipto, Sierra Leona, Jamaica). Noruega consideró que los créditos otorgados no servían al desarrollo de estos 5 países. Reconoció que fueron otorgados en realidad para ayudar a la industria noruega de la construcción naval y a la exportación de barcos.

El ejemplo de Ecuador en 2007-2009: Este país creó una comisión de auditoría integral de la deuda pública interna y externa (en la que participé). Sobre la base de las conclusiones de la auditoría [9] decidió unilateralmente suspender el pago de 3.200 millones de dólares de deuda en forma de bonos y logró ahorrar más de 2.000 millones de dólares.

  • Dotarse de nuevas instituciones en el nivel regional: el ejemplo del Banco del Sur.
  • Además, es necesario remplazar instituciones como el BM y el FMI con instituciones internacionales realmente democráticas y que respeten la carta magna de las Naciones Unidas y todos los pactos y tratados internacionales sobre derechos humanos.
  • Recuperar el control nacional sobre los recursos naturales.
  • Realizar una reforma agraria, distribuyendo las tierras a las y los que la trabajan, garantizando la soberanía alimentaria.

La crisis climática en curso afecta y afectará a todos los pueblos, pero especialmente a los pueblos del Sur del planeta; es necesario inspirarse en las conclusiones de la cumbre de los pueblos sobre el cambio climático realizada en Cochabamba en abril de 2010, por iniciativa del gobierno de Bolivia.

Sí, es posible erradicar la pobreza y la injusticia, pero dentro de un nuevo orden internacional y con otro modelo de desarrollo humano, respetuoso de la naturaleza.

Artículo publicado en CADTM.

Objetivos que tardarán un milenio.

Les recomiendo que esta semana no coman viendo el telediario, porque les van a fastidiar el cocido con las clásicas imágenes de niños hambrientos que todas las televisiones tienen en el fondo de armario. Nos esperan tres días de datos abrumadores, acompañados de discursos graves, buenas intenciones y campañas de sensibilización protagonizadas por famosos y deportistas.

Se reúne la Cumbre de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde los gobernantes del planeta repasarán el grado de cumplimiento de todo aquello que prometieron hace diez años. Uno lee hoy los objetivos y le da la risa por no llorar: resulta que en 2000 se juntaron los mandamases planetarios y dijeron, venga, que nosotros podemos, que vamos a reducir la pobreza y el hambre a la mitad, universalizar la educación, reducir la mortalidad infantil, lograr trabajo decente para toda la humanidad, y frenar la malaria y el sida. Y un jamón, añadiría algún ministro gracioso en el brindis final.

Tal vez los participantes en aquella cumbre pensaron que lo de “objetivos del milenio” se refería al plazo en que debían cumplirlos: un milenio. Pero no, el plazo era mucho más corto: antes de 2015.

Y no crean que nos tomaban el pelo, ni que eran unos ingenuos. Según el FMI, que de estas cosas sabe un rato, las cosas iban bien, estábamos en el buen camino para cumplir los objetivos en plazo… Pero, ay, estalló la crisis y se fue todo al garete. Sólo en este año, 64 millones de personas más a la pobreza extrema, y lo mismo con el resto de indicadores. Pero ya digo, que si no llega a ser por la crisis, palabrita que tenemos un mundo sin miseria en cinco años.

Perdonen tanto sarcasmo, pero es que estos megaplanes me parecen una broma. Según el optimista Ban, bastarían 100.000 millones de dólares más los próximos cinco años para conseguir los objetivos; una minucia al lado de lo gastado en salvar el sistema financiero. Mientras no cambie un sistema económico que funciona como un balancín, haciendo necesarios millones de miserables abajo para que unos pocos nos mantengamos arriba, ya pueden prometer.

Fuente: Isaac Rosa / Público

Pues tú también.

Conocer la actitud y el comportamiento de los médicos de atención primaria frente a los visitadores médicos de la Industria Farmacéutica (IF) en una ciudad española. Ese es el objetivo de uno de los escasos estudios sobre la materia realizado en la Península Ibérica y publicado en la Revista Clínica de Medicina de Familia. Y ofrece paradójicas conclusiones. La visita médica, según este trabajo, está prácticamente generalizada y es considerada útil por muchos. Se subestima su influencia en la prescripción propia pero todo lo contrario con la ajena. Es decir, preguntado el médico piensa que a él no le influye la presión de los vendedores de los laboratorios pero que a los demás sí. Esto me lo comentaba hace unos meses el médico Juan Gérvas en unas jornadas con universitarios de Medicina críticos con lo que está ocurriendo y ahora lo veo plasmado en un trabajo de ciencia.

La industria no dedica la mayor parte de su presupuesto a promocionar con variadas artes sus medicamentos entre la clase médica para ofrecer información y formación a los médicos. Este enorme presupuesto es la máquina que aniquila las esperanzas de quienes se mantienen firmes. Como las segadoras azotan con su rugido los campos y cortan la cabeza del trigo cuando este ha conseguido levantarse del suelo. El análisis explica que estas prácticas de marketing están ampliamente extendidas y aceptadas.

La mitad de los galenos no reconoce problemas éticos en la relación con la IF. Y yo añado que los problemas siempre los tienen los demás; una ley que hace bueno el comentario de Jean-Paul Sartre “el infierno son los otros”.

El trabajo me deja algunas cifras para la reflexión: El 98,4% de los doctores recibe a los visitadores. El 77,8% a diario. Los vendedores aparecen como segunda fuente de información sobre medicamentos para los galenos. La opinión sobre la utilidad de la visita es mayoritariamente favorable entre los profesionales sanitarios. Cuando asisten a un congreso, el 60,3% reconoce hacerlo invitado por la IF. Suelen asistir a comidas/cenas de los visitadores el 61,9%. El 55,6% ha recibido alguna vez un regalo de los laboratorios.

Más info: En los libros Traficantes de salud y La salud que viene.

Fuente: Miguel Jara