El IAM Atendió 2.300 Consultas de Inmigrantes sobre Violencia de Género.

“Cada vez son más las mujeres que emigran solas para mejorar económicamente y tienen menos miedo a denunciar un caso de violencia de género”, apunta Soledad Pérez, directora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM). Son las conclusiones que más destacan después de un año en el que fueron atendidas 15.314 mujeres inmigrantes en el IAM de las 319.707 empadronadas en Andalucía.

La mayoría eran jóvenes de entre 20 y 35 años y procedían de Sudamérica, el Magreb y Europa del Este, según informó ayer la consejera de Igualdad, Micaela Navarro.

Entre los distintos servicios prestados, ya sea desde los centros provinciales y municipales de Información a la Mujer como los realizados en colaboración con las ONG, destacan los casos relacionados con la violencia de género (2.317 consultas, que representan un 15%) y el asesoramiento especializado en derecho de extranjería (1.818 consultas, que suponen casi un 12%).

Pérez cree que, tras la modificación de la ley de derechos y libertades de los extranjeros en España, aprobada en diciembre de 2009, serán más las inmigrantes maltratadas que acudan al IAM para ser aconsejadas, sin miedo a denunciar al agresor. “La mujer sin permiso de residencia temía denunciar por miedo a que su situación de irregularidad se descubriera y fuera expulsada del país”, recuerda. La nueva norma se elaboró con el objetivo de que las mujeres inmigrantes denunciaran. La mujer que dé este paso puede permanecer en el país hasta que se dicte sentencia, que “suele conocerse por juicio rápido, en menos de tres meses”. En el caso de que el acusado sea culpable, la víctima consigue el permiso de residencia y de trabajo, según Pérez.

“Hace 10 años, la inmigración estaba muy masculinizada”. La consejera destacó que las mujeres inmigrantes tienen su propio proyecto migratorio, motivado por la búsqueda de mejoras económicas. A través del servicio de atención jurídica, el instituto, en colaboración con las ONG con las que trabaja, asesoró a las mujeres que, por motivos de arraigo, estaban interesadas en conocer asuntos especializados en derecho de extranjería: por motivos conyugales, sociolaborales, permiso de trabajo. La mayoría de las atendidas procedían de países sudamericanos. Según Pérez, existe una diferencia fundamental entre estas mujeres que emigran solas y las que proceden de África: “Las primeras intentan reagrupar a su familia en torno a ella, mientras que las africanas emigran en momentos puntuales para trabajar -en campañas agrícolas- y, luego, vuelven a su país de origen”.

Fuente: El País

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