Diario de un Peregrino / Protesta en Barcelona

Sábado, 8 de mayo de 2010

Han sido dos semanas las que hemos permanecido a las puertas de las oficinas centrales del Banco de Santander en Barcelona, Paseo de Gracia 5, con la esperanza de solucionar esta angustiosa situación en la que nos encontramos mi familia y yo.

El primer día, a la media hora de situarme ante sus oficinas y comunicarles mi decisión de manifestarme públicamente, dos directivos del banco, Román Nebot y un tal Tomás “el pelirrojo” (le llamaré así de apellido por el color de su pelo, ya que su arrogancia, escasez de educación y nula profesionalidad mostrada, no le permitieron facilitarme su nombre y apellidos cuando se lo pregunté, ni tampoco su cargo. Tuve que enterarme del nombre por un tercer compañero suyo, David Baños, quien me lo proporcionó al preguntarle por el mismo), me invitaron a entrar con urgencia en las oficinas para tratar el tema. Seguramente que ambos regresaban de desayunar, intuyo que era así, dada la hora de la mañana en la que nos encontrábamos y las permanentes salidas de personal del banco, que se dirigían mayoritariamente en la misma dirección, al tiempo que regresaban los del turno anterior. Las miradas del personal que me encontraba en la puerta, con mi enorme cartel de protesta de 165 cm. de ancho x 100 cm. de alto, reflejaban la gran sorpresa de los mismos y su incredulidad.

Una vez dentro de las oficinas, mantuvimos una tensa conversación entre los tres; Román Nebot es el ex-director de la zona donde pertenece la oficina con la que contraté mi hipoteca, con él y un compañero suyo, mantuve una reunión en mi domicilio hace aproximadamente un año. En esa reunión acordamos que le enviaría la documentación de mi invalidez a su correo electrónico personal y, que realizarían las gestiones oportunas con la compañía de seguros para satisfacerme la indemnización a la tenía derecho. También le hice entrega de una copia de la denúncia cursada ante la policía, por el irracional y delictivo comportamiento del director de la oficina, que saltó por encima de una puerta de mi domicilio, colándose en el mismo sin ningún permiso. Como todos sabéis, pocos días antes de Semana Santa, el Juzgado de Manresa nos notificaba el embargo de nuestra vivienda, ¡eso sí!, sin haber recibido noticia alguna del dinero que me tenían que abonar del seguro contratado y, sin haber recibido ninguna explicación ni excusas, por el atropello que cometió el director de su oficina.

Román Nebot se dedicó a echar balones fuera durante toda la reunión, para justificar la falta de noticias y la poca ética con la que el banco ha procedido en este caso, argumentando que hace ya un tiempo que ocupa otro cargo en la empresa y, que desde entonces no tiene ninguna noticia ni control sobre mi expediente. El impresentable Tomás “el pelirrojo”, mantuvo durante toda la reunión una actitud burlesca y desafiante, comunicándome que mi manifestación popular no le preocupaba lo más mínimo al banco y, que no me cupiera la menor duda de que seguirían adelante con el embargo de la vivienda y se harían con la propiedad de la misma. Sin palabras; la pose chulesca de semejante crápula, pone de manifiesto la prepotencia con la que actúa esta entidad, que sin embargo, no hizo más que acentuar mi decisión de luchar contra tan indeseables elementos de esta sociedad. Como punto y final de tan grotesca y poco inteligente conversación, acabó la misma diciéndome que una persona como yo, de mediana edad, discapacitada y sobre una silla de ruedas, suponía un chantaje emocional para el banco… “Lo dicho”, imagino que a este señor le sirve la cabeza únicamente para sujetar el casco de moto con el que sale puesto cada día de la oficina, al finalizar su jornada de laboral, como si en lugar de un directivo de la entidad, se tratase de un repartidor de Telepizza.

David Baños, actual director de zona  de la oficina con la que suscribí mi hipoteca,  fue avisado para que asistiera con urgencia a la reunión que manteníamos. Llegó bastante tarde; al incorporarse a la misma, se retiraron sin más demora sus dos compañeros precedentes, dejándome suponer, dada la carencia de argumentos que justificasen el espacio de tiempo que me tuvieron ocupado en las oficinas, que ésta primera parte de la reunión no tuvo otra finalidad que retirarme de inmediato de la calle para no dañar la imagen del banco.

La reunión continuó con David Baños por cauces de mayor cordialidad y respeto. A medida que avanzaba su discurso, se ponía de manifiesto la excesiva cortesía y halagos con los que nos trataba a mi hijo y a mi, dejando al descubierto, tal vez con demasiada inocencia, una actitud que delataba claramente su intención de ganarse nuestro afecto, para de esa forma llevarnos a su terreno y así defender mejor los intereses del banco al que representa. Empleó a fondo sus habilidades personales, demostrando que tal vez estaba formado para desarrollar una actividad comercial, con técnicas demasiado elementales y caducas, pero muy poco preparado para afrontar conflictos. En resumidas cuentas, muchos rodeos y palabras poco claras, para intentarme convencer de que abandonase mi acción a las puertas de la oficina, llegándome a decir algo tan gracioso como que mi reivindicación en la calle, era inmoral. ¿Algún lector puede decirme si la palabra moralidad aparece en el diccionario de la real banca española?

El resto de días hasta completar estas dos primeras semanas, han transcurrido, por ahora, sin resolución satisfactoria. Aguantando en la calle y ante las oficinas, un promedio de 10 horas diarias, de las cuales cabe destacar tres cosas:

  • El exceso de arrogancia o prepotencia con la que nos mira la mayoría del personal de dicha entidad, tratándonos con absoluta indiferencia y demostrando una vergonzosa falta de educación, ya que, con la única excepción de dos o tres de ellos, el resto de los muchísimos empleados y directivos que allí trabajan, no son capaces de pasar por delante nuestro ofreciéndonos los buenos días o buenas tardes pertinentes, con los que habitualmente puede saludar cualquier “persona” educada. Román Nebot saluda con amabilidad cada vez que entra y sale de la oficina. David Baños saluda cuando va solo, y no siempre; cuando va junto a compañeros o jefes, nunca lo hace. Se acabó la falsa sonrisa y empalagoso peloteo con el que intentaba convencernos el primer día. El cómico “pelirrojo”, no suelta prenda ni que lo mates, imagino que aunque quisiera, tampoco puede hacerlo con el casco enfundado en su cabeza.
  • Ningún alto directivo o responsable de las oficinas de Barcelona, ha dado la cara ni se ha dignado a tener una reunión conmigo para tratar el tema, únicamente han enviado a los “jóvenes machacas”. Por lo visto no merezco ni siquiera su consideración, ni como cliente, ni como persona, a pesar los muchos millones que les he dejado todos estos años en intereses de mi hipoteca. Millones que han servido entre otras cosas para pagar sus propios sueldos y el pan con el que alimentan a sus hijos.
  • Es impresionante la muchísima expectación que crea nuestra protesta entre la multitud de ciudadanos que pasan a diario por delante nuestro. En dos semanas han sido miles las personas que se han parado para leer el cartel y hablar con nosotros. Unos nos felicitan por la iniciativa, otros nos desean suerte, algunos incluso nos han dado las gracias por hacer lo que hacemos. Para finalizar, un importante número de personas y grupos, nos dejan sus datos, se ofrecen a participar en la protesta, nos animan para que emprendamos acciones conjuntas, nos coordinemos y, constituyamos entre todos un gran equipo que trabaje de forma permanente para acabar con estos abusos y habituales atracos a los que se han acostumbrado a realizar estos señores.

Lamentablemente, se pueden contar por decenas de millares las personas que se han encontrado problemas con el Banco de Santander, seguramente que ocurrirá lo mismo con el resto de bancos y cajas de ahorros, pero el hecho de encontrarme a las puertas del Santander, hace que la gente me explique sus desafortunadas experiencias con este banco; desde los miles y miles de clientes damnificados por los famosos fondos “Banif” del Santander, “caso popularmente conocido como el corralito de Botín, donde infinidad de personas han perdido sus ahorros o viven con la inquietud de no saber si algún día podrán recuperar su dinero, y en qué cuantía”, hasta las miles de familias que se sienten engañadas por quitarles su vivienda, persionistas de avanzada edad totalmente defraudados con sus planes de pensiones, etc., etc.

El día de Sant jordi fue algo increíble, no quisiera exagerar si digo que ese día pasaron por delante nuestro medio millón de personas, como tampoco quisiera exagerar si de esas personas se pararon 10.000 para hablar con nosotros. Fue algo inexplicable y agotador, aunque eso sí, muy gratificante comprobar el apoyo que recibíamos.

Sinceramente, creo que la mejor manera de tomarle el pulso a esta sociedad, es sentarse, como nosotros lo hacemos, durante todo un día a las puertas de un banco, para darse cuenta del clima de crispación y angustia que se vive. Si tuviera que resumir las sensaciones que recojo, diría que en estos momentos, la sociedad se encuentra como nuestros bosques en pleno mes de agosto, es tal la elevada temperatura que se alcanza, que cualquier descuido o elemento que pudiese provocar una primera llama, acabaría arrasándolo todo.

Juventudes Comunistas de Cataluña, Plaraforma de Afectados por la Hipoteca, y otras asociaciones o grupos, se nos han ofrecido para darnos apoyo y organizar manifestaciones multitudinarias y permanentes ante las puertas del Santander. Espero que la cordura, si es que existe, de los responsables de esta entidad, haga que solucionen con urgencia mi expediente, de lo contrario, me veré abligado a aceptar esas ayudas. Cualquier cosa antes de permitir que me roben mi vivienda, porque a día de hoy solo tengo clara una cosa: de ninguna manera se quedarán con la casa, y si persisten en su inmoral y repugnante intento, van a tener que pagar un precio muy elevado, porque únicamente conseguirán detenerme si me hacen desaparecer del mapa.


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